La verdad de este negocio, es que lo mantiene el público y el público es según la moda. En la fiesta moderna la moda es ir a ver a José Tomás. En la otra fiesta era ir a ver al "melenas" y anteriormente a Manolete. ¿Pero cuantos no hay billetes puso El Viti?

Y he aquí que la fiesta moderna se enraíza en aquellos años setenta y llega hasta aquí, hasta el público de EL MUNDO FELIZ.

Sí, existen las peñas, los clubes y las asociaciones taurinas que albergan demasiados personajes peloteros y demasiados pocos Roscos. Hoy ( por la fecha de la conferencia en 2008) en la finca del El Juli se reúnen las asociaciones de parlamentarios europeos, Jean Grenet, Miguel Cid, Pío Escudero, torearan vaquillas, engullirán buen jamón y luego darán una nota de prensa diciendo que la fiesta es magnifica y que su defensa pasa por la mano en el lomo a las figuras que la mantienen y al ganadero ¡que le den! que ya tiene bastante con chupar subvenciones. En Salamanca existe una federación de peñas taurinas, se calculan más de cincuenta, que todos los años se reúnen para comer y de paso hablar de lo mal que ha ido la feria y fallar un premio que casi siempre es a lo menos importante de ella.

Querida y sufrida afición hemos dado un rápido repaso a las cuatro patas que sustentan la fiesta. Obviamente hay muchas variaciones sobre los temas propuestos que espero salgan a debate en el coloquio, pero quiero que entiendan que sobre estos pilares la fiesta ha llegado hasta aquí, ciertamente no sin dificultades. Están los animalistas, los provocadores, los abolicionistas, los resabiados y los separatistas. En Cataluña vuelven a la carga MUY SERIAMENTE con una mesa parlamentaria que el 29 de octubre pasado admitió a trámite la iniciativa de abolición. En el nuevo reglamento vasco (¡Andalucía imparable!), los menores de 16 años deben ir acompañados. Y en Aragón se meten con los enanos. Sin embargo la fiesta no es sectaria. En su esencia es pura.
Pero no hay pureza sin mancha, que es en realidad lo que le da valor. Cuando aparecen los enemigos de la fiesta es cuando se necesita controlarla. De ahí que hubiera que legislarla. Aparecen los órganos de control.
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