Debo decir que me alegro muchísimo de esta Puerta del Príncipe de Aguado porque desde que lo vi por primera vez me pareció un torero diferente con una personalidad distinta. Y eso ha sido Aguado en la tarde de hoy en la Maestranza. Diríase que esta Puerta del Príncipe, con el fallo a espadas en el sexto toro (estocada caída, casi dos avisos, agonía innecesaria del toro y tres descabellos) y el corte de una oreja, más las dos que recibió del tercero, lo ha sido por su manera diferente de andarle a los toros, por su estética natural, por convertir en arte la improvisación, y por ese gusto que tuvo durante toda la tarde, con el capote en el toreo de verdad y con la muleta en el toreo superficial. En el tercero el kikirikí ligado al pase de pecho, en el sexto la verónica pura y la elegancia de los pases de pecho y en los quites a los dos toros de Roca Rey haciendo de la chicuelina una lance fundamental y templado en vez de un recurso vistoso. El tercer toro correcto de presentación, manejable y bueno con trasmisión y el sexto toro bastote que fue bueno y noble y que murió con la boca cerrada.
Debo denunciar que los picadores sean aplaudidos por no picar a los toros pues ello significa que los toros no tienen poder y por consiguiente eso es demérito para la fiesta pues con el tiempo podrían desaparecer al no ser necesaria la suerte.
La corrida lidiada ha sito toda del hierro de Jandilla, lo que se agradece por aquello de que este hierro suele lidiar en comandita con el de Vega Hermosa.
Una oreja cortó al primero de la tarde Emilio de Justo. El toro, correcto de presentación, se fue suelto del caballo y a las banderillas acudió a la voz. Con pies en la muleta, dejándose fue a menos. A este toro lo recibió de Justo con el capote a una mano emulando a Morante y la cosa le salió mal y casi sale cogido de gravedad. Luego en el trasteo anduvo al hilo del pitón, algunas veces ligado y con corrección. El cuarto también tuvo corrección en la presencia, dejándose en varas y arreando en palitroques. A la muleta llegó con movilidad pero sin entregarse, yendo a su aire y siempre mirando a las tablas. Se fue a recibirlo de rodillas a toriles, saliendo indemne del trance y luego muchos trapazos. De Justo estaba pero no estaba, preocupándole estar, más que dominar. Mato de trasera.
También cortó su orejita Roca Rey al jabonero que hizo quinto. El arrogante torero peruano practicó el destoreo ligado que le sirve a él y a sus seguidores que esperaron el arrimón final que por cierto fue pitado por algunos. Mató de trasera caída y el jabonero que fue un toro basto pero bueno, noble y con recorrido fue ovacionado al arrastre. En este toro saludaron Espartinas y Sánchez por hacer su oficio. El segundo de Jandilla fue el toro mejor presentado del encierro. Brusco que no se empleó en el caballo y que esperó en palos. Cuando gastó el genio del principio se acabó. Roca Rey anduvo perfilero y ligador pero insustancial. Dio estocada trasera y caída.
Quiero denunciar también la lentitud de los alguacilillos, primero por hacer un despeje a paso lento, cuando nunca fue así. En la Maestranza los caballos de los alguacilillos siempre llevaron el paso de trabajo, ahora llevan el paso lento para dar tiempo a que los tardones ocupen sus localidades, por eso cuando van a recoger a los toreros para iniciar el paseíllo se esperan hasta que ellos aparezcan en la puerta, y ellos se demoran también un tiempo irrespetuoso. Antes cuando los alguaciles llegaban a recoger a las cuadrillas los toreros ya esperaban.
Aquí paz y allí gloria!










