Que Madrid perdió el norte, hace tiempo que lo sabemos, Lo que no sabíamos era que don Pedro, el nuevo presidente de Las Ventas llegaba tan aleccionado por los mamamelones del tontódromo madrileño. Sacar a Fernando Adrián por la puerta grande de las Ventas con petición divida (aunque sean orejas propias del público), es un acto de terrorismo a la dignidad de la fiesta. Las mayorías no siempre llevan razón, y de ahí que los españoles al votar a nuestros políticos, nos equivoquemos tanto... pelillos a la mar, y cornás al aire.
La corrida de El Torero no ha sido una corrida fácil de lidiar, algunos toros peligrosos, la mayoría encastados, y alguno bravo. Desigual en la presentación, los dos primeros toros nada tenían que ver con la presentación correcta con los otros cuatro, aunque algunos grandes y largos. Todos, cornalones.
El madrileño que ha salido a hombros no me ha gustado. Para empezar sus dos toros ovacionados al arrastre, y el sexto también de salida por ser el más proporcionado. Fernando Adrián estuvo bien a la verónica, pero en la faena de muleta, con el pasito atrás, toreando en línea. Destoreando para ligar. Contraria, aviso y descabello y una oreja muy protestada. El toro tercero, berrendo, capirote, botinero de las patatas delanteras y calcetero de las traseras se dejó bien en los dos primeros tercios, a banderillas con pies. En la muleta encastado, con brío, ritmo y cierto viaje descompuesto, y siempre encampanado.
El sexto fue bravo en varas y con la cara arriba en banderillas. Cogió a Curro Javier que pasó a la enfermería. Un toro interesante, con viaje, nobleza y humillación . Aquí Adrián se puso al hilo dle pitón, dando el pasito atrás para ligar, provocando una fuerte división en los tendidos. Luego se puso encimista, porque no fue capaz de torear al toro en la media distancia. Trasera y aviso. Oreja de pueblo.
Otra oreja cortó el malagueño Fortes al quinto de la tarde después de una estocada baja. El toro noble y bueno aunque con medio viaje. Fortes estuvo puro, dando muletazos de uno en uno. Bien colado, y cargando la suerte. en realidad aunque nos e mereciera la oreja por la estocada baja, nada más que por su honradez y su pureza, no se la discutiré.
En el segundo recibió una paliza de campeonato. Un marrajo peligroso que siempre buscaba carne. Lo cogió en un quite y luego cuando toreaba en redondo recibiendo un puntazo del que lo operaron en la enfermería, saliendo luego a matar el quinto. Valiente sí. Tranquilo también. Los madrileños lo quieren mucho.
Urdiales dejó detalles en el cuarto toreando al natural, y con más continuidad por el pitón derecho. El de el Torero se dejó aunque con viaje corto, bondad y la cara a media altura.
El primero, peor presentado, hecho cuesta arriba, altón, cornalón y culipollo, fue complicado y difícil. Entre que el viento sopló y el marrajo no se dejó, No vimos a Urdiales.
Queda mucha feria por delante. Si Dios no lo remedia, las orejas impropias van a ser tantas que salir por la puerta grande de Madrid, va a ser más fácil que salir por la de Marbella.
¡Aquí paz y allí gloria!









