España es, una, grande y libre. Pero la tauromaquia es variada, grande por ética e historia, pero no es libre, está supeditada a la dictadura mercantil que mediatiza la torería andante que no le da importancia al toro, sino a sus pecuniarios, intereses.
La derecha aprovecha a favor, lo que la izquierda postmoderna viene negando, que es la identidad cultural de una forma de vida genuina de lo español. Sin embargo en la polarización irracional en la que este país está instalado, ninguna de las partes entiende que la tauromaquia trasciende a la propia identidad de lo español.
La tauromaquia por definición es una filosofía de vida, y una forma de ir por la vida, que si no se entra en ella, jamás se podrá entender, y lo que los políticos, que hoy abarrotaban el callejón de las Ventas, no entenderán jamás, es que para entender esto hay que sentirse torero, delante del toro y en la calle, ante nuestros amigos y ante nuestros enemigos, porque hoy los políticos que ayer votamos, son, sálvese quien pueda, unos chuflas que solo aportan a España, división y odio, y esto tenemos que mirárnoslo porque como mi gran profesor de historia, Luis Coronas, decía, la historia se repite. Hace un siglo España era una dictadura que luego dio lugar a una República, mal gestionada, y de ahí se pasó a una dictadura, que luego dio lugar a una democracia que en sus primeros años nos ilusionó, pero que hoy nos decepciona por su vulgaridad.
El espectáculo de toros es una democracia, la más grande y más antigua del mundo, y hoy en la Ventas yo he sentido esa democracia. Unos querían a Morante, otros no. Unos aplaudían al mejicano Gutiérrez, otros arrojaban contra él silencio helado. Unos confiaban en Palacio, el maño que ha levantado ilusiones, otros dudaban de esas ilusiones. Unos se pronunciaban por el trapío de los toros, otros pasaban olímpicamente.
Una democracia tiene eso, la división de opiniones, pero lo que nunca puede faltar en una democracia es el respeto y la tolerancia... y ahí lo dejo porque voy a ponerme ya a contar mi ejercicio de democracia de hoy en las Ventas, pues crear opinión (un periodista siempre debe tener en cuenta en base al respeto) es el ejercicio más edificante de una democracia, y los que reciben esa opinión (los ciudadanos) en base al respeto y a la tolerancia, deben formarse un criterio, que le servirá para cooperar en este sistema de gobierno cuya mayor virtud es ejercer el derecho al voto.
Se esperaba que el baile de corrales no beneficiara al ganado lidiado, y tampoco las ganaderías elegidas, comerciales, torifactorías del negocio taurino, por eso ya se anunciaban desde el origen de los carteles dos hierros. Por eso todo aquello que salió por chiqueros fue un batiburrillo de hechuras y también de casta.
Confirmó Aarón Palacio con un toro de Garcigrande correcto en su presentación que manseó cabeceando en varas y en banderillas se dejó ampliamente. a la muleta llegó con bondad y nobleza y con recorrido. Para mí el mejor toro del encierro, que fue ovacionado al arrastre. El maño no se acopló al natural, y por el pitón derecho anduvo acompañando embestidas. No le pudo, en conjunto al buen toro salmantino. El final de faena fue distinto, tuvo torería con el toreo accesorio, y más entrega. Tres pinchazos, aviso y estocada con vómito, dieron al traste de un triunfo casi cantado.
El sexto toro, de Núñez del Cuvillo, de cinco años, fue basto. Se notaba en ambos hierros que en el final de temporada, queda lo que queda en el campo. Cumplió en los dos primeros tercios. Juan Sierra saludó por ejercer su oficio de poner banderillas, y llegó a la muleta manejable, con bondad y nobleza. Y el miedo escénico apareció entonces en Aarón. Se puso a pegar pases, eso sí muy dispuesto y con ganas, pero sin ninguna profundidad. Aviso antes de entrar a matar, y trasera tendida caída.
A Morante le recordaron que el año pasado se retiró por este día y que ahora "con toda su cara" volvía a restregarnos que donde dije digo, digo Diego. Correcto en la presentación el segundo de Garcigrande que saló huido del caballo y que en banderillas cortaba los viajes y calamocheaba. A la muleta llegó descompuesto, sin emplearse y sin clase. A Morante no le gustó la cosa, no lo vio, trasteándolo por cumplir por el derecho, pero no nos lo enseñó por el izquierdo.
El cuarto de Núñez del Cuvillo, terciado y protestado, manseó en varas y cumplió en banderillas. En la muleta se dejó ampliamente, mejor por el izquierdo que por el derecho, pero en lineas generales, encastado y manejable. A este toro le hizo un quite por chicuelinas de chufla el mejicano Héctor. Morante comenzó la faena por alto, dio algunos naturales con simpleza, vio que por el pitón derecho era peor y no arriesgó. Le dieron un aviso antes de entrar a matar, cobrando un metisaca y media baja. En general una actuación muy vulgar.
El tercero de Cuvillo fue protestado. Otro toro basto, saldo de temporada. Soseó en los montados, y se dejó a la vos en palitroques. Rompió en la muleta con nobleza y bondad y con viaje. Quitó a este toro Aarón, todo un churro. Héctor Gutiérrez ligó la faena pero de perfil. Ya hemos dicho que pegar pases no es lo mismo que torear . Debió estar mejor con esete toro y no hubo rotundidad. Buena la estocada.
El quinto pertenecía a Garcigrande, grande y basto, otro saldo de temporada. Salió suelto de varas. Echó la cara arriba en banderillas. No rompió en la muleta aunque iba y venía. Héctor lo llevó y lo trajinó, despegado y perfilero, con mucha sosera en todo. Trasera caída.
¡Aquí paz y allí gloria!









