24 agosto 2009

LA FERIA MUERE

Cayetano, buen final para una feria muerta.
LA FERIA MUERE.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio

Me informan vía teléfono que lo del sorteo ha sido horroroso, que la “niña” no sabía qué hacer. Y que allí todo el mundo presionaba para que la corrida se diera como fuera, que eso de suspenderle al Mundo Feliz, era un contra Dios. Curro Vázquez ha manejado el cotarro como nunca se lo hicieron a él cuando era matador, pegaba cuatro pases en Madrid y en provincias vivía del cuento, como hasta hoy el viajante Esplá ha hecho. Y me dicen que Javier Conde, con Curro, ha “medido” los toros de Sorando para que sus paisanos los tragaran. La verdad ha sido que han vuelto a repescar toros de dos ganaderías rechazas y que la autoridad ha quedado desautorizada por la afición y subida a los altares por los mamamelones que aplauden ser estafados.


Una vez más Puche ha vuelto a decir, “dadme pan y llamarme tonto”, que se debe traducir por, vosotros pedir tonterías, que yo os daré lo que me salga de los... (aquí una palabra que una persona educada como yo no puede escribir, pero que tiene que ver con la entrepierna). Sería cosa de buen paisano invertir parte de los pingues beneficios de esta feria, que podrían estar entorno a los 200.000, gastos descontados, en mejorar el ganado de la que viene, si es que en realidad le interesa este negocio, al que ha llegado, según cuentan quienes conocen al empresario, solo por codearse con la burguesía malaguita. Esta feria ha sido la tercera en la que el toro vuelve a fallar por la presentación, y mientras la delegada del gobierno, María Gámez, aplauda en su burladero del callejón faenas y orejas injustificables, dicho de otro modo, no exija autoridad y respeto para el publico, siendo ella la primera aficionada en demostrarlo, Málaga seguirá siendo una plaza de segunda mala, mal que le pese a los políticos que la subieron de categoría sin merecimiento. En esta feria han salido toros que son el referente de esta plaza y todo lo que salga por debajo, es manifiestamente desechable, sin miramientos políticamente correctos. Ambas presidencias saben el toro que ha de venir, y Ana María Romero, y Del Olmo han aprobado toros bien para esta plaza, por eso no se entiende que sobre todo en las corridas del sábado y el domingo hubiera un baile de corrales irracional para luego rescatar toros rechazados. O se mantienen los criterios o los presidentes se bajan de los palcos, pues no cobrando nada, no tienen necesidad de estar puestos en boca de la gente, o acaso si reciban prebendas que la ciudadanía desconoce.


Si la Delegación del Gobierno fuera seria, de cuyo proceder administrativo dudo en lo que a materia taurina se refiere, haría llegar las actas de los reconocimientos y festejos, a la prensa, como ocurre, por ejemplo en el fútbol, para poder comunicar a la afición, con quienes se juegan los cuartos. Si el desastre ganadero es por ineptitud veterinaria, o por criterio presidencial. En realidad reglamentariamente deberían ser las asociaciones taurinas, pero en este país desgraciadamente, o afortunadamente, es la prensa, la que tiene que suplir el espíritu critico del ciudadano, para poder mantener los criterios de libertad, igualdad y fraternidad de la sociedad.


Mis informantes me cuentan que lo que pasó en la última corrida de feria fue de circo Price. Me remito a lo escrito por Pacopi en Malaka, a Crivell en El Mundo y a Antonio Lorca en El País. Como comprenderán para no sufrir más de la vista y del oído, no debo hacer otra cosa. En síntesis, la muerte del viajante Esplá, el zapateado de Conde y la estética de Cayetano... ¡pero con qué toros, Dios, con qué toros! La ficha del festejo es literal de Pacopi.

Plaza de Toros de Málaga. 23 de Agosto. Última de Feria.
Dos gatos chicos de Luis Algarra y 4 de Román Sorando. Todos gatunos
Paquito Esplá.- Silencio. Saludos desde los medios.
Javier Conde.- Silencio y Oreja pueblerina.
Cayetano.- Silencio. Oreja regalada

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