ELOGIO DE LA CHICUELINA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Fernando Botán uno de los más prestigiosos fotógrafos taurinos nos ha dejado un legado de impresionantes fotografías que de forma notarial han registrado la tauromaquia de unos años de esplendor en este arte. Comienzo con el auxilio de tan digno profesional una serie de artículos que pretenden rescatar del olvido tauromaquias que o bien se han olvidado o desvirtuado como es el caso de la Chicuelina.
Durante toda la pasada temporada he venido reclamando en lo que denominamos incorrectamente el tercio de quites, la Verónica como expresión pura del toreo de capa, y denostando el zarrapastroso toreo de alivio que con el capote han ejecutado esta nueva hornada de toreritos de pitiminí.
Con la convicción errónea de estos aprendices de toreros, o sus secuaces, de que el uso de la capa a la manera de Revoleras, de Chicuelinas, de Largas Cambiadas, Galleos, Navarras, Tafalleras y etcéteras, son del mejor agrado del público que si lo que ejecutaran fuera una Verónica bien dada, hemos privado al publico en general del más firme toreo puro de capa y a la vez hemos frustrado al aficionado que ya sabe las diferencias entre un lance de alivio y un lance de toreo bueno, además de obligar al olvido de ciertas suertes, acostumbramos al neófito a lances impuros que obedecen probablemente a la mala educación recibida, al poco fuelle de las nuevas generaciones o a la dificultad intrínseca que tienen las cosas que se hacen bien sobre las que se hacen mal.
Sin embargo si repasamos la historia de la tauromaquia, cuya prueba evidente son estas fotografías de Botán, nos damos cuenta de porqué la confianza que tenemos en los toreros de las nuevas generaciones es mínima y que en realidad estamos rodeados de mucha vulgaridad.
En el toreo los lances y los pases no surgen en la mente de los toreros por generación espontánea, sino que son el resultado, la mayor parte de ellos, de trances difíciles de los que en alguna ocasión hubo de salir el torero por las imprevistas acometidas del toro. Por ejemplo la Chicuelina que hubo de ser puesta en práctica debido a que por la premura reposición del toro en el lance ya no cabía ponerse bonito, abrir el compás y cargar la suerte, si no que a manera de alivio el torero hubo de liarse el capote a la cintura para dejar pasar al toro con más aire. Luego de ser considerado un lance arriesgado y emocionante fue purificándose para hacer de ella además de espectacular un recurso propio para ir recortando las largas embestidas de los toros y acoplar así las velocidades del animal al entendimiento del torero.
Soy de la opinión que nada en el toreo es por casualidad, sino que cada toro necesita de la aplicación de unos lances y pases determinados para el buen fin de su lidia.
Sea quizás por la inoperancia del matador, o del poco oficio las Chicuelinas que hoy en día se dan son absurdas, antiestéticas y degradantes en la escala de los lances. De los toreros en activo me sigo quedando con las personalísimas de Manzanares padre y como botón de las buenas que se han dado la que ven de Paco Camino, y las dos de Diego Puerta.
Si estos niños de ahora quisieran no hacerle caso a los cantamañanas de profesores que tienen y se dedicaran a buscar en los anales de la historia bien hecha y bien contada, junto a consejos de buenos toreros, de cómo era el toreo de siempre quizás recuperáramos en cada Chicuelina la emoción debida al porqué de su ejecución y a la estética de su trazo.
14 febrero 2006
06 febrero 2006
UNA NOBLE FIESTA
UNA NOBLE FIESTA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Acaba de decir Soriano, ese político de Andalucía que por publicidad para el partido se ha hecho una ley, que saldrá para el mes de marzo con visos de aplicación para la feria de Abril. Los políticos andan distraídos con el estatuto catalán y sus consecuencias para el andaluz y el vasco por no meter a los de todas las comunidades. Claro, en realidad la clase política que no tiene otra cosa que hacer, pues ya hemos conseguido ser un país rico, con chachas en la mayoría de los hogares, se dedica a menear lo de los estatutos como el que menea la sartén de las papas fritas. ¡A ver si es verdad que se entretienen en esas menudencias y nos dejan los toros en paz!
Si en otros tiempos nadie le hacia caso a los reglamentos taurinos, fíjense en estos tiempos el caso que se les ha hecho a los que están vigentes, y así nos va, que andamos modificando estatutos y reglamentos.
No tengo en mí la manía de proclamar que tiempos pasados fueron mejores porque en la fiesta taurina jamás se ha vivido mejor que ahora, incluso en lo artístico hemos llegado a cotas importantes a parte valoraciones de toreros. Se cambió el reglamento franquista y se aprobó una ley democrática y un reglamento presidencialista y juanpedrista. Nada se cumplió a rajatabla pues el espíritu de la ley merodea siempre a la ley, lo que el vulgo llama el que hace la ley hace la trampa. Y en vez de reconocer errores justificamos la aparición de las nuevas leyes diciendo que la sociedad andaluza ha cambiado y que merece una nueva ley taurina. ¡Toma ya!
Una de las consecuencias por las que nuestra sociedad va perdiendo valores e implica a nuestros hijos en el campo de la delincuencia más que común, hasta el punto de estimar como gamberrada la quema de mendigos en vez de considerarlo asesinato, es sin duda la falta de autoridad. Una vez más la sociedad, en la que lógicamente hay que meter a la familia y a la familia política que legisla, ha confundido la autoridad con el autoritarismo y ha desvirtuado las enseñanzas del niño que ha convertido para su conciencia en livianas ciertas acciones, habiendo conseguido mal formar sus conciencias y lo que aún es peor no castigando con rigor y sin embargo sin la crueldad que los delincuentes aplicaron a sus reos.
La falta de autoridad se ha establecido en todos los ordenes porque también entre los que sirven de imagen a los educandos se ha establecido una falta de responsabilidad. ¡Tanto nos hemos ocupado de nosotros mismos que hemos abandonado a nuestros hijos!
La autoridad es necesaria para velar por el buen funcionamiento de la ley y de los reglamentos y nada tiene que ver con la forma de ejercerla que sí que puede dar lugar a la exageración llegando al autoritarismo.
Desde que apareció la noticia de la nueva ley taurina andaluza he intentado explicar las contradicciones en las que se incurriría y aún ahora debo poner en la conciencia del lector la observancia de que en ningún momento en los preámbulos que se han publicado de esta y de la actual nacional, nunca se ha reconocido el fracaso de las anteriores para justificar las nuevas. Y no es que no lo haya habido si bien tampoco ha sido estrepitoso. Ha sido más el ruido de los profesionales poco cualificados que la verdadera inoperancia de la ley. Curiosamente la principal justificación para una nueva siempre debería ser la necesidad de adoptar nuevas medidas, no para el contento de las partes implicadas en el espectáculo como ocurre con este proyecto, sino para asegurar el prestigio y la autenticidad de la fiesta.
En ninguno de los anteproyectos y ni siquiera en la actual ley, he leído un preámbulo en el que se favorezca la actuación de la autoridad en defensa de los intereses de los aficionados, y sin embargo todos entendemos que la autoridad no debe inhibirse de los abusos que atentan contra la técnica y el arte, que quebrantan al toro hasta dejarlo invalido en ocasiones y privan a esta fiesta de las cualidades de su carácter.
Podría pensarse que imprimiendo autoridad al espectáculo taurino lo hacemos más exigente, o diciéndolo bien, siendo más rigurosos podríamos aumentar su riesgo que por otra parte, no olvidemos, sin él no se concibe este espectáculo. Con más autoridad lo que pretendemos es procurar que esta fiesta no pierda las cualidades que más la ennoblecen y su nobleza radica en su espíritu, porque el espíritu de la fiesta brava es grande, por eso la defiendo no presuponiendo a los profesionales en contra de ella, sino presumiendo de que el toro bravo es el eje del espectáculo y por ende el más vulnerable y si reconocemos esto, estamos reconociendo la necesidad de la existencia de la autoridad en la fiesta y si esto es así, decidme, ¿porqué queréis que los presidentes sean seglares y no inspectores de policía? ¿Acaso pensáis que los policías son más autoritarios y los seglares más autoridad?
Seguramente la respuesta a esta pregunta la tienen en Andalucía donde los gobiernos socialistas se han encargado de desprestigiar y hasta de aniquilar al viejo cuerpo de inspectores de carrera. ¡Mester ver amigo Sancho!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Acaba de decir Soriano, ese político de Andalucía que por publicidad para el partido se ha hecho una ley, que saldrá para el mes de marzo con visos de aplicación para la feria de Abril. Los políticos andan distraídos con el estatuto catalán y sus consecuencias para el andaluz y el vasco por no meter a los de todas las comunidades. Claro, en realidad la clase política que no tiene otra cosa que hacer, pues ya hemos conseguido ser un país rico, con chachas en la mayoría de los hogares, se dedica a menear lo de los estatutos como el que menea la sartén de las papas fritas. ¡A ver si es verdad que se entretienen en esas menudencias y nos dejan los toros en paz!
Si en otros tiempos nadie le hacia caso a los reglamentos taurinos, fíjense en estos tiempos el caso que se les ha hecho a los que están vigentes, y así nos va, que andamos modificando estatutos y reglamentos.
No tengo en mí la manía de proclamar que tiempos pasados fueron mejores porque en la fiesta taurina jamás se ha vivido mejor que ahora, incluso en lo artístico hemos llegado a cotas importantes a parte valoraciones de toreros. Se cambió el reglamento franquista y se aprobó una ley democrática y un reglamento presidencialista y juanpedrista. Nada se cumplió a rajatabla pues el espíritu de la ley merodea siempre a la ley, lo que el vulgo llama el que hace la ley hace la trampa. Y en vez de reconocer errores justificamos la aparición de las nuevas leyes diciendo que la sociedad andaluza ha cambiado y que merece una nueva ley taurina. ¡Toma ya!
Una de las consecuencias por las que nuestra sociedad va perdiendo valores e implica a nuestros hijos en el campo de la delincuencia más que común, hasta el punto de estimar como gamberrada la quema de mendigos en vez de considerarlo asesinato, es sin duda la falta de autoridad. Una vez más la sociedad, en la que lógicamente hay que meter a la familia y a la familia política que legisla, ha confundido la autoridad con el autoritarismo y ha desvirtuado las enseñanzas del niño que ha convertido para su conciencia en livianas ciertas acciones, habiendo conseguido mal formar sus conciencias y lo que aún es peor no castigando con rigor y sin embargo sin la crueldad que los delincuentes aplicaron a sus reos.
La falta de autoridad se ha establecido en todos los ordenes porque también entre los que sirven de imagen a los educandos se ha establecido una falta de responsabilidad. ¡Tanto nos hemos ocupado de nosotros mismos que hemos abandonado a nuestros hijos!
La autoridad es necesaria para velar por el buen funcionamiento de la ley y de los reglamentos y nada tiene que ver con la forma de ejercerla que sí que puede dar lugar a la exageración llegando al autoritarismo.
Desde que apareció la noticia de la nueva ley taurina andaluza he intentado explicar las contradicciones en las que se incurriría y aún ahora debo poner en la conciencia del lector la observancia de que en ningún momento en los preámbulos que se han publicado de esta y de la actual nacional, nunca se ha reconocido el fracaso de las anteriores para justificar las nuevas. Y no es que no lo haya habido si bien tampoco ha sido estrepitoso. Ha sido más el ruido de los profesionales poco cualificados que la verdadera inoperancia de la ley. Curiosamente la principal justificación para una nueva siempre debería ser la necesidad de adoptar nuevas medidas, no para el contento de las partes implicadas en el espectáculo como ocurre con este proyecto, sino para asegurar el prestigio y la autenticidad de la fiesta.
En ninguno de los anteproyectos y ni siquiera en la actual ley, he leído un preámbulo en el que se favorezca la actuación de la autoridad en defensa de los intereses de los aficionados, y sin embargo todos entendemos que la autoridad no debe inhibirse de los abusos que atentan contra la técnica y el arte, que quebrantan al toro hasta dejarlo invalido en ocasiones y privan a esta fiesta de las cualidades de su carácter.
Podría pensarse que imprimiendo autoridad al espectáculo taurino lo hacemos más exigente, o diciéndolo bien, siendo más rigurosos podríamos aumentar su riesgo que por otra parte, no olvidemos, sin él no se concibe este espectáculo. Con más autoridad lo que pretendemos es procurar que esta fiesta no pierda las cualidades que más la ennoblecen y su nobleza radica en su espíritu, porque el espíritu de la fiesta brava es grande, por eso la defiendo no presuponiendo a los profesionales en contra de ella, sino presumiendo de que el toro bravo es el eje del espectáculo y por ende el más vulnerable y si reconocemos esto, estamos reconociendo la necesidad de la existencia de la autoridad en la fiesta y si esto es así, decidme, ¿porqué queréis que los presidentes sean seglares y no inspectores de policía? ¿Acaso pensáis que los policías son más autoritarios y los seglares más autoridad?
Seguramente la respuesta a esta pregunta la tienen en Andalucía donde los gobiernos socialistas se han encargado de desprestigiar y hasta de aniquilar al viejo cuerpo de inspectores de carrera. ¡Mester ver amigo Sancho!
02 febrero 2006
DIARIO DE LA RESISTENCIA
DIARIO DE LA RESISTENCIA: Una ley para darse publicidad
Por Agustín Hervás
Hace frío en Málaga, el cielo de la Malagueta está encapotado y desde el puerto la bruma que entra en las calles las cubre de una humedad que cala los huesos. El cobijo de la resistencia es seguro y el frío se mata a tragos de vino tinto y fritura de huevas que dicen que de lo que se come se cría y a fe que viene bien esta pitanza para la lucha emprendida.
La resistencia entiende que a los políticos no les interesa la fiesta, el argumento es aportado por un Maqui que dolido se queja de que sus señorías no aparecieron en la cena a la que fueron invitados por la Unión Taurina de Abonados, y en su quemazón arremete contra la próxima ley taurina de Andalucía diciendo que está diseñada para que los políticos se den publicidad, eso es, darse publicidad es lo que les interesa para coger votos, y es que al presidente de la Diputación de apellido Pendón solo le interesa el flamenco y las señoras rubias. El toro solo para sacar provecho. Ese porque es de izquierdas y al que es de derechas pues igual, como ocurre con Diego Maldonado al que el Maqui le atribuye el indigno estigma del pelotas. En una ocasión la Unión acudió, por favor, a pedirle un local para reunirse los socios debido a que en el que están ahora, ubicado en la plaza de toros, es un lugar inhóspito e insalubre y el tal concejal se lo negó porque citando palabras textuales "en la Unión había mucha gente de izquierdas".
Cuando los políticos merodean alrededor del toro y se introducen en la fiesta, mangoneándola, como claramente ocurre con la concesión de las plazas de titularidad publica a personas de dudosa documentación taurina o a marqueses de altos vuelos; ejemplos inmediatos y cercanos de Madrid y Málaga; su único objetivo en el acercamiento, poniendo sus mejores sonrisas, es con el solo objeto de obtener de nuestro sector los votos que puedan depararles y siempre con el agravante de que opinan que todo el mundo es bueno y que el toro cuanto más dulce mejor.
Es curioso pero no por ello menos digno que en el año 59 del pasado siglo, para entrar en vigor en el 60, la autoridad, entonces de tendencia dictatorial, reconociera anomalías en la aplicación del reglamento; que la suerte de varas se ejecutaba de forma pésima y que al toro se le hacían perrerías. Por ello para dignificar la fiesta brava el preámbulo de la ley lo entonaban con un mea culpa propio de políticos, (insisto dictatoriales en aquellas calendas), más honrados, más consecuentes y más comprometidos con un espectáculo, de tradición histórica española, dando paso a la nueva normativa que dio lugar a la que tuvimos hasta 1992. Por el contrario estos políticos democráticos en los que confiamos nuestros votos nunca han sacado una normativa con esa entonación y sí argumentando, como lo hace la de Andalucía, alegando que la sociedad ha cambiado, y es verdad porque la encuesta Galup del 2002 confirmó que los toros ya no interesaban a la juventud, sólo al 31% sí, al 69 no.
Con tristeza en la universidad malagueña se ha podido saber que allí tampoco, es más se mira a los aficionados por encima del hombro como si fuéramos escombros. ¡Qué ha sido de aquellos revolucionarios universitarios del 68! ¡Qué de sus hijos!
Ciertamente que los públicos y los gustos han cambiado, faltaría más, eso es normal, pero la esencia de la fiesta no debe cambiar y esa labor la debemos preservar los aficionados, la de la esencia e integridad del espectáculo más vivo del mundo.
Es quizás debido a esos cambios y gustos sociales por lo que los toros se han convertido en un espectáculo de elite comparado por su idiosincrasia con el de la ópera. Pero como bien decía uno de la trinchera de su hermano, que se había retirado porque este espectáculo no era ya el que él había mamado, conocido y entendido. Igual que estas Navidades con lo de la Pop Ópera. Que siendo en realidad no lo es. O como el flamenco puro y el otro.
Lo que sí debe erradicarse de la fiesta acorde con los tiempos, como por ejemplo ocurrió con el advenimiento del peto, es la violencia innecesaria. Un resistente de los más beligerantes pone el ejemplo del torpe torero que descabella 100 veces, " a ese el presidente, sin mirar el reloj ni medir el tiempo, debe echarle el toro al corral, para librar al animal del suplicio, y luego sancionarlo"
Fomentar la emoción en las corridas sería ideal para darle autenticidad al espectáculo y que la gente viera que es de verdad, "como cuando aquella vez en Fuengirola que por la peste equina solo picó una yegua con las dudas de los picadores para montarse en ella y que luego resultaron suertes emocionantísimas porque la yegua era extraordinariamente buena, liviana pero muy buena", comenta otro atrincherado.
Si los profesionales se empeñaran en buscar la pureza de las suertes y alimentar la importancia de sentirse torero, por ejemplo picando, esta suerte tan venida a menos, sería fundamental para recuperar adeptos a las corridas.
Los resistentes atrincherados vuelven a cargar contra los medios de comunicación porque influyendo en los cambios de la sociedad luego no tratan con corrección y verdad a la fiesta. Solo cuentan la parafernalia y las bambalinas las ocultan. Por desgracia los medios de comunicación del régimen socialista de Andalucía están a favor del indulto generalizado, la indultitis, y en contra de que se piquen los toros porque eso es una barbarie. Tanto pimentón dulce solo da color a la fiesta pero no le pone el sabor.
El espía que habita entre nosotros y que sirve a la resistencia ha comunicado a la trinchera que se le ha abierto un expediente a la empresa de La Malagueta y a los toreros que no quisieron torear en la pasada feria malagueña, aunque el que seguramente prosperará, a tenor de la responsabilidad incurrida, será el que va en contra del Marqués de Fuengirola al que se le pueden solicitar hasta sesenta mil euros de sanción. La Consejería de Gobernación en las propuestas de los expedientes razona las faltas cometidas.
La resistencia espera que los políticos de turno, que tienen que agradecer prebendas al empresario, no influyan para que la sanción se les disminuya o quite.
Recordemos que el asunto, que desprestigió a nuestra plaza, viene porque el equipo gubernativo que presidía de turno, Santiago Dueñas, afortunadamente policía, rechazó la corrida de Daniel Ruiz que tenía que lidiarse el día 16 de agosto por Rivera, Juli y Morante. Que sí aprobaron toros de Gavira y que el Juli los rechazó porque sus huestes no habían podido afeitarlos, ¡naturaca! Y que Juli también rechazó una corrida de Parladé que estaba íntegra. Como la televisión autonómica televisaba el festejo la empresa ante la inminente suspensión propuso a la autoridad que se lidiaran los toros del día siguiente que eran de Parladé reservados a Ponce y a El Cid. La autoridad aceptó y el Juli también. Se dio la corrida. Pero el problema se creó al día siguiente porque los toreros se negaron a torear una que ellos no habían contratado. La ganadería si era la misma, los toros reseñados no. De manera que la empresa sin solicitar los permisos oportunos cambió todo el cartel y se llenó los bolsillos porque casi nadie devolvió las entradas para ver a toreros de menos tronío que los anunciados: Dávila Miura, Salvador Cortés, que luego resultó el triunfador de la feria, y David Galán.
Toda la resistencia sin opinión en contra ha manifestado que esta empresa no tiene poder taurino, que los toreros hacen lo que quieren con los empresarios que van por ahí dándoselas de ser los inventores de esto. Amén.
Por Agustín Hervás
Hace frío en Málaga, el cielo de la Malagueta está encapotado y desde el puerto la bruma que entra en las calles las cubre de una humedad que cala los huesos. El cobijo de la resistencia es seguro y el frío se mata a tragos de vino tinto y fritura de huevas que dicen que de lo que se come se cría y a fe que viene bien esta pitanza para la lucha emprendida.
La resistencia entiende que a los políticos no les interesa la fiesta, el argumento es aportado por un Maqui que dolido se queja de que sus señorías no aparecieron en la cena a la que fueron invitados por la Unión Taurina de Abonados, y en su quemazón arremete contra la próxima ley taurina de Andalucía diciendo que está diseñada para que los políticos se den publicidad, eso es, darse publicidad es lo que les interesa para coger votos, y es que al presidente de la Diputación de apellido Pendón solo le interesa el flamenco y las señoras rubias. El toro solo para sacar provecho. Ese porque es de izquierdas y al que es de derechas pues igual, como ocurre con Diego Maldonado al que el Maqui le atribuye el indigno estigma del pelotas. En una ocasión la Unión acudió, por favor, a pedirle un local para reunirse los socios debido a que en el que están ahora, ubicado en la plaza de toros, es un lugar inhóspito e insalubre y el tal concejal se lo negó porque citando palabras textuales "en la Unión había mucha gente de izquierdas".
Cuando los políticos merodean alrededor del toro y se introducen en la fiesta, mangoneándola, como claramente ocurre con la concesión de las plazas de titularidad publica a personas de dudosa documentación taurina o a marqueses de altos vuelos; ejemplos inmediatos y cercanos de Madrid y Málaga; su único objetivo en el acercamiento, poniendo sus mejores sonrisas, es con el solo objeto de obtener de nuestro sector los votos que puedan depararles y siempre con el agravante de que opinan que todo el mundo es bueno y que el toro cuanto más dulce mejor.
Es curioso pero no por ello menos digno que en el año 59 del pasado siglo, para entrar en vigor en el 60, la autoridad, entonces de tendencia dictatorial, reconociera anomalías en la aplicación del reglamento; que la suerte de varas se ejecutaba de forma pésima y que al toro se le hacían perrerías. Por ello para dignificar la fiesta brava el preámbulo de la ley lo entonaban con un mea culpa propio de políticos, (insisto dictatoriales en aquellas calendas), más honrados, más consecuentes y más comprometidos con un espectáculo, de tradición histórica española, dando paso a la nueva normativa que dio lugar a la que tuvimos hasta 1992. Por el contrario estos políticos democráticos en los que confiamos nuestros votos nunca han sacado una normativa con esa entonación y sí argumentando, como lo hace la de Andalucía, alegando que la sociedad ha cambiado, y es verdad porque la encuesta Galup del 2002 confirmó que los toros ya no interesaban a la juventud, sólo al 31% sí, al 69 no.
Con tristeza en la universidad malagueña se ha podido saber que allí tampoco, es más se mira a los aficionados por encima del hombro como si fuéramos escombros. ¡Qué ha sido de aquellos revolucionarios universitarios del 68! ¡Qué de sus hijos!
Ciertamente que los públicos y los gustos han cambiado, faltaría más, eso es normal, pero la esencia de la fiesta no debe cambiar y esa labor la debemos preservar los aficionados, la de la esencia e integridad del espectáculo más vivo del mundo.
Es quizás debido a esos cambios y gustos sociales por lo que los toros se han convertido en un espectáculo de elite comparado por su idiosincrasia con el de la ópera. Pero como bien decía uno de la trinchera de su hermano, que se había retirado porque este espectáculo no era ya el que él había mamado, conocido y entendido. Igual que estas Navidades con lo de la Pop Ópera. Que siendo en realidad no lo es. O como el flamenco puro y el otro.
Lo que sí debe erradicarse de la fiesta acorde con los tiempos, como por ejemplo ocurrió con el advenimiento del peto, es la violencia innecesaria. Un resistente de los más beligerantes pone el ejemplo del torpe torero que descabella 100 veces, " a ese el presidente, sin mirar el reloj ni medir el tiempo, debe echarle el toro al corral, para librar al animal del suplicio, y luego sancionarlo"
Fomentar la emoción en las corridas sería ideal para darle autenticidad al espectáculo y que la gente viera que es de verdad, "como cuando aquella vez en Fuengirola que por la peste equina solo picó una yegua con las dudas de los picadores para montarse en ella y que luego resultaron suertes emocionantísimas porque la yegua era extraordinariamente buena, liviana pero muy buena", comenta otro atrincherado.
Si los profesionales se empeñaran en buscar la pureza de las suertes y alimentar la importancia de sentirse torero, por ejemplo picando, esta suerte tan venida a menos, sería fundamental para recuperar adeptos a las corridas.
Los resistentes atrincherados vuelven a cargar contra los medios de comunicación porque influyendo en los cambios de la sociedad luego no tratan con corrección y verdad a la fiesta. Solo cuentan la parafernalia y las bambalinas las ocultan. Por desgracia los medios de comunicación del régimen socialista de Andalucía están a favor del indulto generalizado, la indultitis, y en contra de que se piquen los toros porque eso es una barbarie. Tanto pimentón dulce solo da color a la fiesta pero no le pone el sabor.
El espía que habita entre nosotros y que sirve a la resistencia ha comunicado a la trinchera que se le ha abierto un expediente a la empresa de La Malagueta y a los toreros que no quisieron torear en la pasada feria malagueña, aunque el que seguramente prosperará, a tenor de la responsabilidad incurrida, será el que va en contra del Marqués de Fuengirola al que se le pueden solicitar hasta sesenta mil euros de sanción. La Consejería de Gobernación en las propuestas de los expedientes razona las faltas cometidas.
La resistencia espera que los políticos de turno, que tienen que agradecer prebendas al empresario, no influyan para que la sanción se les disminuya o quite.
Recordemos que el asunto, que desprestigió a nuestra plaza, viene porque el equipo gubernativo que presidía de turno, Santiago Dueñas, afortunadamente policía, rechazó la corrida de Daniel Ruiz que tenía que lidiarse el día 16 de agosto por Rivera, Juli y Morante. Que sí aprobaron toros de Gavira y que el Juli los rechazó porque sus huestes no habían podido afeitarlos, ¡naturaca! Y que Juli también rechazó una corrida de Parladé que estaba íntegra. Como la televisión autonómica televisaba el festejo la empresa ante la inminente suspensión propuso a la autoridad que se lidiaran los toros del día siguiente que eran de Parladé reservados a Ponce y a El Cid. La autoridad aceptó y el Juli también. Se dio la corrida. Pero el problema se creó al día siguiente porque los toreros se negaron a torear una que ellos no habían contratado. La ganadería si era la misma, los toros reseñados no. De manera que la empresa sin solicitar los permisos oportunos cambió todo el cartel y se llenó los bolsillos porque casi nadie devolvió las entradas para ver a toreros de menos tronío que los anunciados: Dávila Miura, Salvador Cortés, que luego resultó el triunfador de la feria, y David Galán.
Toda la resistencia sin opinión en contra ha manifestado que esta empresa no tiene poder taurino, que los toreros hacen lo que quieren con los empresarios que van por ahí dándoselas de ser los inventores de esto. Amén.
30 enero 2006
LA COL Y LA PRINGÁ
LA COL Y LA PRINGÁ
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Paco es orondo y soltero, si tuviera bigote y patillas corridas en forma de hacha con las gafas que usa sería la figura decimonónica de un Cánovas al uso. Malagueño y exquisito como la cerveza que se llamó Victoria es Paco. Sólo le falta usar cuellos postizos, reloj al chaleco, calcetas y lucir bastón. De la exquisitez de Paco dan buena cuenta sus amigos de entre los que me cuento desde hace un par de años cuando nos conocimos en la feria de Málaga. Amigo de lo bueno en la mesa, en el ruedo y en la cama, de entre sus virtudes exquisitas tiene la de ser un perfecto cocinero.
La opinión de Paco es que la Col tiene que ser de mediano peso, ni muy verde ni muy madura para que al punto de cocción no pierda las propiedades que en ese potaje malagueño adquieren desde que el Mediterráneo es mar. El condimento justo y el pimentón de Extremadura, con su poquita sal y algunos tropiezos de garbanzos, no muchos para que el vulgo no los considere callos. Y vamos a la Pringá que es lo fuerte de la cochura. Que si unos choricitos, que si unas morcillitas, que si su buen trozo de magro y que no le falten las costillitas. El magro de enfrente, las costillas de "ca" Juana y por exquisito y exigente, de Arriate que dice la gente lo que es el referente, los chorizos y morcillas. A la hora de servir la cosa tiene que ser: lo primero la Col con su riego y si lo siente, la guindilla, y lo segundo la Pringá con todo y de todo con un poco de Manzanilla y ya está.
Paco de lo bueno habla y habla con parecer y criterio, y mientras se come se habla y se habla del toreo y de lo bueno, como bueno hubo algún ganadero que por nombre señero y retrechero llevaba el de Manuel García – Aleas Gómez, un ganadero de pro y también buen escritor. Para este ganadero el criar toros es como a Paco cocinar las coles. La cosa tiene su preparación en la difícil selección del toro de lidia. Igual que Paco, Aleas estimaba que así como los mecánicos trabajan sobre objetos, los ganaderos intervienen en la vida de un ser vivo y "si sumando, multiplicando, elevando o contrariamente, restando, dividiendo..." fracasas te cargas la ganadería, y las coles, si aciertas has de mantenerla y el mismo sabor en las coles no siempre es posible aunque con pericia las más de las veces sí.
Paco sabe lo difícil del proceso, la cocción ha de ser lenta para que sea buena y Aleas también lo sabía, porque la vaca pare por vez primera a los tres años y es esta crianza, en contra de lo que pudiera parecerle a los hortelanos, desesperante, porque solo "a través de varias generaciones de ganaderos pueden llevarse a cabo grandes reformas". Pero a Aleas le ocurre algo que no le inquieta a Paco; Las coles malagueñas se cocinan como se cocinan y no pueden ser de otra manera, salvo contadas fruslerías que no alteran la verdad del puchero de col; A los toros del ganadero Aleas le pusieron una coletilla que sin duda se ganaron, o no se la merecieron, o sí: los de Aleas ni los veas. Decía el ganadero que el de bravo estaba sujeto a las modas "que aunque parece impropio la moda también invade el arte, y como el toro es para lidiarse y la lidia cambia temporalmente, el toro ideal de ayer no es el mismo de hoy, y no sabremos lo que habrá que hacer mañana". Pero aun siendo las anteriores dificultades para la urdimbre de la selección en la bravura y en el buen potaje hay aún dos dificultades mayores para ambas artes: la bravura y la resistencia. Aleas decía que "de poco sirve que el toro sea bonito si no es bravo, y de poco sirve que sea bravo si no puede desarrollar la bravura". Paco que sabe un rato de selección hortícola dice que no sirve de nada que una col sea bonita si no se le da el temple exacto en el fuego y que una Pringá no es Pringá, si morcilla, costilla, su magro y chorizo, como su propio nombre indica, no pringan.
Ambos protagonistas coinciden además en otra teoría, en que el método de selección seguido hasta ahora para la selección del toro de lidia ha sido... "basado en el principio de que semejantes engendran semejantes; esperar ganando probabilidades, nunca seguridad". En la Col y la Pringá el método de seleccionar es: una col semejante a la anterior no falla, igual que no falla que el magro se compre ahí enfrente, las costillas de ca Juana y por exquisito y exigente, en Arriate, de referente, chorizos y morcillas que es lo otro que contiene.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Paco es orondo y soltero, si tuviera bigote y patillas corridas en forma de hacha con las gafas que usa sería la figura decimonónica de un Cánovas al uso. Malagueño y exquisito como la cerveza que se llamó Victoria es Paco. Sólo le falta usar cuellos postizos, reloj al chaleco, calcetas y lucir bastón. De la exquisitez de Paco dan buena cuenta sus amigos de entre los que me cuento desde hace un par de años cuando nos conocimos en la feria de Málaga. Amigo de lo bueno en la mesa, en el ruedo y en la cama, de entre sus virtudes exquisitas tiene la de ser un perfecto cocinero.
La opinión de Paco es que la Col tiene que ser de mediano peso, ni muy verde ni muy madura para que al punto de cocción no pierda las propiedades que en ese potaje malagueño adquieren desde que el Mediterráneo es mar. El condimento justo y el pimentón de Extremadura, con su poquita sal y algunos tropiezos de garbanzos, no muchos para que el vulgo no los considere callos. Y vamos a la Pringá que es lo fuerte de la cochura. Que si unos choricitos, que si unas morcillitas, que si su buen trozo de magro y que no le falten las costillitas. El magro de enfrente, las costillas de "ca" Juana y por exquisito y exigente, de Arriate que dice la gente lo que es el referente, los chorizos y morcillas. A la hora de servir la cosa tiene que ser: lo primero la Col con su riego y si lo siente, la guindilla, y lo segundo la Pringá con todo y de todo con un poco de Manzanilla y ya está.
Paco de lo bueno habla y habla con parecer y criterio, y mientras se come se habla y se habla del toreo y de lo bueno, como bueno hubo algún ganadero que por nombre señero y retrechero llevaba el de Manuel García – Aleas Gómez, un ganadero de pro y también buen escritor. Para este ganadero el criar toros es como a Paco cocinar las coles. La cosa tiene su preparación en la difícil selección del toro de lidia. Igual que Paco, Aleas estimaba que así como los mecánicos trabajan sobre objetos, los ganaderos intervienen en la vida de un ser vivo y "si sumando, multiplicando, elevando o contrariamente, restando, dividiendo..." fracasas te cargas la ganadería, y las coles, si aciertas has de mantenerla y el mismo sabor en las coles no siempre es posible aunque con pericia las más de las veces sí.
Paco sabe lo difícil del proceso, la cocción ha de ser lenta para que sea buena y Aleas también lo sabía, porque la vaca pare por vez primera a los tres años y es esta crianza, en contra de lo que pudiera parecerle a los hortelanos, desesperante, porque solo "a través de varias generaciones de ganaderos pueden llevarse a cabo grandes reformas". Pero a Aleas le ocurre algo que no le inquieta a Paco; Las coles malagueñas se cocinan como se cocinan y no pueden ser de otra manera, salvo contadas fruslerías que no alteran la verdad del puchero de col; A los toros del ganadero Aleas le pusieron una coletilla que sin duda se ganaron, o no se la merecieron, o sí: los de Aleas ni los veas. Decía el ganadero que el de bravo estaba sujeto a las modas "que aunque parece impropio la moda también invade el arte, y como el toro es para lidiarse y la lidia cambia temporalmente, el toro ideal de ayer no es el mismo de hoy, y no sabremos lo que habrá que hacer mañana". Pero aun siendo las anteriores dificultades para la urdimbre de la selección en la bravura y en el buen potaje hay aún dos dificultades mayores para ambas artes: la bravura y la resistencia. Aleas decía que "de poco sirve que el toro sea bonito si no es bravo, y de poco sirve que sea bravo si no puede desarrollar la bravura". Paco que sabe un rato de selección hortícola dice que no sirve de nada que una col sea bonita si no se le da el temple exacto en el fuego y que una Pringá no es Pringá, si morcilla, costilla, su magro y chorizo, como su propio nombre indica, no pringan.
Ambos protagonistas coinciden además en otra teoría, en que el método de selección seguido hasta ahora para la selección del toro de lidia ha sido... "basado en el principio de que semejantes engendran semejantes; esperar ganando probabilidades, nunca seguridad". En la Col y la Pringá el método de seleccionar es: una col semejante a la anterior no falla, igual que no falla que el magro se compre ahí enfrente, las costillas de ca Juana y por exquisito y exigente, en Arriate, de referente, chorizos y morcillas que es lo otro que contiene.
23 enero 2006
EL DOCUMENTO
EL DOCUMENTO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En fin, no es por echar leña al fuego del asunto de los papeles del archivo que con tanta crispación estos chicos del gobierno han empeñado su voluntad.
De sobresaltos y crispaciones urdimos diariamente la historia reciente de nuestros días y por eso creo oportuno, tratándose de papeles como se trata, añadir, a la buchaca del recuerdo de la historia taurina un documento que por su importancia serviría a los estudiosos ratones de biblioteca, un camino en la búsqueda del origen de las corridas de toros.
El documento que Anastasio Rojo encontró hace algunos años se fechó a mediados del siglo XVII, en 1663, y en el se pone de manifiesto que eso de cerrar contratos por las gentes del toro con un apretón de manos, no era exactamente en todos los casos, y otra cosa, que si no se firmaban con más frecuencia es porque la mayor parte de la gente no sabia leer ni escribir con lo que no quedaba más remedio que echar mano de la palabra.
Según Rojo, Alonso de Velarde, que era el encargado de organizar la corrida de toros y que pertenecía a la Cofradía de la Pasión vallisoletana, citó al primer espada Pedro Morcillo y a los segundos espadas, Pedro Nieto y Andrés Serrano para firmar el contrato de celebración de una corrida de toros en la Plaza Mayor para que torearan haciéndolo a pie y para que pusieran banderillas, cosa que por esos días bebía ser novedad por considerarse suerte distinta y arriesgada que aún estando dentro del toreo a pie era una variante más peligrosa pues necesitaba de más aproximación al toro. Al parecer esta suerte ya se había hecho con anterioridad en otras fiestas, gustó, y ese fue el motivo por el cual se especificaba en el contrato. Dice Rojo que de los tres, solo estuvo presente en la firma Morcillo, que para eso era el importante, y que Velarde dio fe de que este no lo firmaba porque no sabía escribir.
La importancia del documento viene a darnos la idea de que no fue con la casa de los Borbones y su desinterés por las justas de toros lo que hizo que los chulos tomaran las riendas del toreo y pasara de ser de a caballo a ejecutarse a pie. Lo que nos sumerge de lleno en el reinado de la casa de los Austrias.
Ciertamente la cosa no es de un día para otro y con lógica es de suponerse que la cosa no vino de la desidia borbónica aunque fuera en este tiempo donde el toreo a pie tomó más auge, sino de la decadencia de un reinado que comenzó con Felipe IV afrontando entre otras cuestiones una recesión económica con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda: 1627, 1647, 1656 y 1662, que provocaron subidas de impuestos, retención de las remesas que llegaban de América y que, en fin, con tanto malestar, originaron revueltas contra el centralismo castellano, por ejemplo la de los catalanes.
En los últimos años del reinado de Felipe el Grande que murió en 1665 y recordemos que nuestra corrida se ajusta en 1663, la Monarquía está en crisis y cuestionada por los sectores sociales y para colmo comienza a ser el principio del fin del imperio perdiendo la hegemonía española en Europa, lo que importaba bien poco a una población pobre que miraba y guardaba sus miserias como podía.
No nos costará pues trabajo imaginar que en aquellos últimos convulsivos años de la monarquía felipista los nobles caballeros perdieran el interés por las justas de toros ya que otras cosas más importantes lo distraían, como pasarse todo el tiempo criticando al rey; y que fueran tomando por tanto protagonismo los auxiliares de los caballeros, el pueblo de a pie, que si bien no podía mangonear sí podía divertirse como le viniera en gana, culminando esta especie de usurpación del divertimento del noble y tomando más hegemonía en tiempos borbónicos.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En fin, no es por echar leña al fuego del asunto de los papeles del archivo que con tanta crispación estos chicos del gobierno han empeñado su voluntad.
De sobresaltos y crispaciones urdimos diariamente la historia reciente de nuestros días y por eso creo oportuno, tratándose de papeles como se trata, añadir, a la buchaca del recuerdo de la historia taurina un documento que por su importancia serviría a los estudiosos ratones de biblioteca, un camino en la búsqueda del origen de las corridas de toros.
El documento que Anastasio Rojo encontró hace algunos años se fechó a mediados del siglo XVII, en 1663, y en el se pone de manifiesto que eso de cerrar contratos por las gentes del toro con un apretón de manos, no era exactamente en todos los casos, y otra cosa, que si no se firmaban con más frecuencia es porque la mayor parte de la gente no sabia leer ni escribir con lo que no quedaba más remedio que echar mano de la palabra.
Según Rojo, Alonso de Velarde, que era el encargado de organizar la corrida de toros y que pertenecía a la Cofradía de la Pasión vallisoletana, citó al primer espada Pedro Morcillo y a los segundos espadas, Pedro Nieto y Andrés Serrano para firmar el contrato de celebración de una corrida de toros en la Plaza Mayor para que torearan haciéndolo a pie y para que pusieran banderillas, cosa que por esos días bebía ser novedad por considerarse suerte distinta y arriesgada que aún estando dentro del toreo a pie era una variante más peligrosa pues necesitaba de más aproximación al toro. Al parecer esta suerte ya se había hecho con anterioridad en otras fiestas, gustó, y ese fue el motivo por el cual se especificaba en el contrato. Dice Rojo que de los tres, solo estuvo presente en la firma Morcillo, que para eso era el importante, y que Velarde dio fe de que este no lo firmaba porque no sabía escribir.
La importancia del documento viene a darnos la idea de que no fue con la casa de los Borbones y su desinterés por las justas de toros lo que hizo que los chulos tomaran las riendas del toreo y pasara de ser de a caballo a ejecutarse a pie. Lo que nos sumerge de lleno en el reinado de la casa de los Austrias.
Ciertamente la cosa no es de un día para otro y con lógica es de suponerse que la cosa no vino de la desidia borbónica aunque fuera en este tiempo donde el toreo a pie tomó más auge, sino de la decadencia de un reinado que comenzó con Felipe IV afrontando entre otras cuestiones una recesión económica con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda: 1627, 1647, 1656 y 1662, que provocaron subidas de impuestos, retención de las remesas que llegaban de América y que, en fin, con tanto malestar, originaron revueltas contra el centralismo castellano, por ejemplo la de los catalanes.
En los últimos años del reinado de Felipe el Grande que murió en 1665 y recordemos que nuestra corrida se ajusta en 1663, la Monarquía está en crisis y cuestionada por los sectores sociales y para colmo comienza a ser el principio del fin del imperio perdiendo la hegemonía española en Europa, lo que importaba bien poco a una población pobre que miraba y guardaba sus miserias como podía.
No nos costará pues trabajo imaginar que en aquellos últimos convulsivos años de la monarquía felipista los nobles caballeros perdieran el interés por las justas de toros ya que otras cosas más importantes lo distraían, como pasarse todo el tiempo criticando al rey; y que fueran tomando por tanto protagonismo los auxiliares de los caballeros, el pueblo de a pie, que si bien no podía mangonear sí podía divertirse como le viniera en gana, culminando esta especie de usurpación del divertimento del noble y tomando más hegemonía en tiempos borbónicos.
16 enero 2006
LA SOMBRA DE CARO
LA SOMBRA DE CARO
En la retirada de Cepeda
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda. La ilusión perdida es la sombra de la tristeza y Fernando siempre pareció desde fuera un torero triste, melancólico, pero de aquellos hombres decimonónicos precipitados en la melancolía del amor, del amor por algo que no se materializaba. Hombres grandes de espíritu pero flojitos de fuelle que en contradictorios amores se venían abajo. Igual que Cepeda en el toreo. Un torero grande para plazas grandes, un torero de temporadas cortas pero intensas que no buscaba orejas, sin embargo las necesitaba, ni se prodigaba demasiado y sin embargo necesitó torear más para no entrar en la melancolía.
Fernando Cepeda es un torero de sombras, las que se proyectan en el ruedo por su toreo y las que sobre él proyectan los que lo quisieron y confiaron en él.
Angel Caro siempre confió en este torero sevillano, cuando alguien le ponía un pero espetaba con arrogancia sevillana "pero es un gran torero del que nadie olvida la cadencia de su capote, ni la buena faena bien estructurada y desarrollada".
Antes que la sombra de Angel fue la sombra de Pepe Camará que lo llevó a debutar con picadores a Córdoba en el 87 y luego le apañó la alternativa y confirmación en Madrid en mayo de ese mismo año, bien colocado, como sólo los Camará saben hacer las cosas, con Toros de Torrealta y uno de Carmen Ordoñez, de padrino Rafael de Paula y de testigo José María Manzanares, aquella tarde fue ovacionado en el toro del doctorado y le cortó la oreja al que cerró plaza, uno que se llamaba Carnavalesco.
Hubo otra sombra quizás menos alargada pero por ello no menos sombra, la de Rafael Roca aquel torero y taurino sevillano, que le acompañó la temporada del 97 y del que Fernando dijo que había decidido que fuera su apoderado porque tenía mucha ilusión en su toreo. ¡Otra vez la ilusión!
Siente Fernando estas perdidas que le hacen entrar en tristeza esa misma que alargada es como las sombras de los dos amigos idos y que proyectadas en su capote alargan el lance hasta el infinito o eso creíamos porque ya sin ilusión el lance se recorta como en media verónica magistral.
Sin embargo la sombra de Caro es más alargada porque sencillamente fueron más años. Todos juntos, en las sombras y en las luces, en la penumbra de la habitación, en los momentos que Madrid enloqueció con su toreo y que Sevilla lo llamó torero de estilo. Angel diría un torero elegante.
El estilo es la manera, la forma que tiene el artista de expresar lo que hace, de decir su obra, su toreo. En el toreo el torero llamado de estilo se diferencia de los otros por el método aplicado siempre a favor de los cánones, siempre en busca de la pureza. Los toreros estilistas son pocos, casi en cada época se cuentan con los dedos de una mano, y su toreo está entre las aguas que manejan los artistas y las de los que basan su toreo en la técnica.
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda de que ha perdido la ilusión pero más lo siento como aficionado porque en verdad los toreros como él, de los estilistas, son toreros siempre deseados y esperados por el aficionado sensible. Por eso te extrañaremos Fernando, por tu estilo, por tu elegancia y por tu melancolía. ¡Ojalá que en tu vida, hagas lo que hagas a partir de ahora las sombras se diluyan al amanecer!
En la retirada de Cepeda
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda. La ilusión perdida es la sombra de la tristeza y Fernando siempre pareció desde fuera un torero triste, melancólico, pero de aquellos hombres decimonónicos precipitados en la melancolía del amor, del amor por algo que no se materializaba. Hombres grandes de espíritu pero flojitos de fuelle que en contradictorios amores se venían abajo. Igual que Cepeda en el toreo. Un torero grande para plazas grandes, un torero de temporadas cortas pero intensas que no buscaba orejas, sin embargo las necesitaba, ni se prodigaba demasiado y sin embargo necesitó torear más para no entrar en la melancolía.
Fernando Cepeda es un torero de sombras, las que se proyectan en el ruedo por su toreo y las que sobre él proyectan los que lo quisieron y confiaron en él.
Angel Caro siempre confió en este torero sevillano, cuando alguien le ponía un pero espetaba con arrogancia sevillana "pero es un gran torero del que nadie olvida la cadencia de su capote, ni la buena faena bien estructurada y desarrollada".
Antes que la sombra de Angel fue la sombra de Pepe Camará que lo llevó a debutar con picadores a Córdoba en el 87 y luego le apañó la alternativa y confirmación en Madrid en mayo de ese mismo año, bien colocado, como sólo los Camará saben hacer las cosas, con Toros de Torrealta y uno de Carmen Ordoñez, de padrino Rafael de Paula y de testigo José María Manzanares, aquella tarde fue ovacionado en el toro del doctorado y le cortó la oreja al que cerró plaza, uno que se llamaba Carnavalesco.
Hubo otra sombra quizás menos alargada pero por ello no menos sombra, la de Rafael Roca aquel torero y taurino sevillano, que le acompañó la temporada del 97 y del que Fernando dijo que había decidido que fuera su apoderado porque tenía mucha ilusión en su toreo. ¡Otra vez la ilusión!
Siente Fernando estas perdidas que le hacen entrar en tristeza esa misma que alargada es como las sombras de los dos amigos idos y que proyectadas en su capote alargan el lance hasta el infinito o eso creíamos porque ya sin ilusión el lance se recorta como en media verónica magistral.
Sin embargo la sombra de Caro es más alargada porque sencillamente fueron más años. Todos juntos, en las sombras y en las luces, en la penumbra de la habitación, en los momentos que Madrid enloqueció con su toreo y que Sevilla lo llamó torero de estilo. Angel diría un torero elegante.
El estilo es la manera, la forma que tiene el artista de expresar lo que hace, de decir su obra, su toreo. En el toreo el torero llamado de estilo se diferencia de los otros por el método aplicado siempre a favor de los cánones, siempre en busca de la pureza. Los toreros estilistas son pocos, casi en cada época se cuentan con los dedos de una mano, y su toreo está entre las aguas que manejan los artistas y las de los que basan su toreo en la técnica.
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda de que ha perdido la ilusión pero más lo siento como aficionado porque en verdad los toreros como él, de los estilistas, son toreros siempre deseados y esperados por el aficionado sensible. Por eso te extrañaremos Fernando, por tu estilo, por tu elegancia y por tu melancolía. ¡Ojalá que en tu vida, hagas lo que hagas a partir de ahora las sombras se diluyan al amanecer!
10 enero 2006
EL APODO NO HACE AL MONJE
EL APODO NO HACE AL MONJE
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Uno de los dramas más trágicos que soporta el periodista taurino es el de la sublevación de su propio ego, lo que le lleva en gran medida a verse dominado por un exagerado sentido narcisista y consecuentemente a errar más que a acertar en sus juicios. En cualquier caso, bien entendido, el juicio de un periodista taurino es un capricho que más veces que menos deberíamos reprimir, pero ¿Quién es capaz de no sentirse un poco pitoniso en este mundo taurino que más que ninguno es el de la suerte? ¡Vanidades humanas de las que ningún mortal estamos exentos!
Acabamos de tener noticias de esa gran oportunidad novilleril que se ha celebrado en la plaza de toros de Vistalegre felizmente rescatada como plaza de segunda en un mundo de primera, donde se pueden permitir el lujo, ¡gracias a Dios!, de promocionar y ofertar lo que en Las Ventas debe ponderarse. De esa oportunidad salen nombres de posibles figuras del toreo teniendo pues Vistalegre la suerte de llegar a ser cantera de toreros.
"Vista Alegre una cantera inagotable" la llamó en el año 1959 el critico de turno del ABC Antonio Ródenas. Es decir como el que no quiere la cosa en mitad del siglo pasado.
Tampoco se libró este critico taurino de su pequeño ataque de vanidad del que no sabremos si fue un fiel reflejo de las verdaderas sensaciones que del publico cuenta o un recurso literario demeritando un aspecto del torero para resaltar otro y posicionarlo como más importante.
Verán. El domingo 15 de marzo del año de nuestro señor de 1959 se presentó en aquella plaza de Vista Alegre, junto a los novilleros Antonio Hurtado y Paco Herrera, (aquel torero que llegó a ser alcalde gilista de un pueblo de la provincia de Málaga donde nació Infante, Blas, profeta de la patria andaluza, Casares), un mozalbete apodado El Viti. El crítico de turno escribió en el ABC de esos días:
"La verdad es que taurinamente El Viti no nos decía nada. Yo al menos no tenía el más ligero antecedente de su historia torera. El sobrenombre era para tomarlo a chufla y la gente estaba predispuesta al jolgorio cuando El Viti se plantó ante el novillo que abría plaza y con mucho temple, quietud y mando ejecutó unos lances muy buenos. Los espectadores cambiaron el derrotero de la chufla por el de los aplausos que se hicieron más cerrados en las dos faenas de muleta, rebosantes de serenidad y buen estilo. Coronó su labor el de Vitigudino con sendas estocadas que le valieron también una oreja de cada una de sus reses. Está claro que el apodo, por feo que sea, no tiene nada que ver con la calidad del torero. Hay muchas mujeres que a pesar de llamarse Nicasia son guapísimas. Excelente impresión la que dejó este muchacho en las masas".
Como comprenderán nada más tengo que añadir sobre lo que significó Santiago Martín "El Viti" para la tauromaquia de la segunda mitad del siglo pasado, salvo que ahora que estamos en un nuevo año, desearle larga vida a su majestad.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Uno de los dramas más trágicos que soporta el periodista taurino es el de la sublevación de su propio ego, lo que le lleva en gran medida a verse dominado por un exagerado sentido narcisista y consecuentemente a errar más que a acertar en sus juicios. En cualquier caso, bien entendido, el juicio de un periodista taurino es un capricho que más veces que menos deberíamos reprimir, pero ¿Quién es capaz de no sentirse un poco pitoniso en este mundo taurino que más que ninguno es el de la suerte? ¡Vanidades humanas de las que ningún mortal estamos exentos!
Acabamos de tener noticias de esa gran oportunidad novilleril que se ha celebrado en la plaza de toros de Vistalegre felizmente rescatada como plaza de segunda en un mundo de primera, donde se pueden permitir el lujo, ¡gracias a Dios!, de promocionar y ofertar lo que en Las Ventas debe ponderarse. De esa oportunidad salen nombres de posibles figuras del toreo teniendo pues Vistalegre la suerte de llegar a ser cantera de toreros.
"Vista Alegre una cantera inagotable" la llamó en el año 1959 el critico de turno del ABC Antonio Ródenas. Es decir como el que no quiere la cosa en mitad del siglo pasado.
Tampoco se libró este critico taurino de su pequeño ataque de vanidad del que no sabremos si fue un fiel reflejo de las verdaderas sensaciones que del publico cuenta o un recurso literario demeritando un aspecto del torero para resaltar otro y posicionarlo como más importante.
Verán. El domingo 15 de marzo del año de nuestro señor de 1959 se presentó en aquella plaza de Vista Alegre, junto a los novilleros Antonio Hurtado y Paco Herrera, (aquel torero que llegó a ser alcalde gilista de un pueblo de la provincia de Málaga donde nació Infante, Blas, profeta de la patria andaluza, Casares), un mozalbete apodado El Viti. El crítico de turno escribió en el ABC de esos días:
"La verdad es que taurinamente El Viti no nos decía nada. Yo al menos no tenía el más ligero antecedente de su historia torera. El sobrenombre era para tomarlo a chufla y la gente estaba predispuesta al jolgorio cuando El Viti se plantó ante el novillo que abría plaza y con mucho temple, quietud y mando ejecutó unos lances muy buenos. Los espectadores cambiaron el derrotero de la chufla por el de los aplausos que se hicieron más cerrados en las dos faenas de muleta, rebosantes de serenidad y buen estilo. Coronó su labor el de Vitigudino con sendas estocadas que le valieron también una oreja de cada una de sus reses. Está claro que el apodo, por feo que sea, no tiene nada que ver con la calidad del torero. Hay muchas mujeres que a pesar de llamarse Nicasia son guapísimas. Excelente impresión la que dejó este muchacho en las masas".
Como comprenderán nada más tengo que añadir sobre lo que significó Santiago Martín "El Viti" para la tauromaquia de la segunda mitad del siglo pasado, salvo que ahora que estamos en un nuevo año, desearle larga vida a su majestad.
05 enero 2006
CURSILERIAS Y RATIMAGOS
CURSILERIAS Y RATIMAGOS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Así es como denominaba Antonio Díaz Cañabate al toreo de las tonterías y al leerlo me doy cuenta que siempre somos unos pocos los que con más o menos acierto, a lo largo de la historia del periodismo taurino, hemos intentado resaltar y recuperar el toreo bueno y criticar lo malo que se hace en esta profesión. Los mamamelones de algunos plumillas, sobrecogidos y burriciegos, tiran más a bailarle el agua a los cursileros y denominan a estos efectos especiales del toreo propios de la personalidad de los toreros. Bien. Nada que discutir. Ca uno es ca uno y no se le puede pedir peras a un olmo. Por eso en la crónica de una novillada celebrada en Madrid que se publicó en ABC el martes 17 de marzo de 1959, Cañabate traslada el siguiente sucedido "Viruta... abandonó sus buenas intenciones e intentó los ratimagos. Una corta parte del publico se le echó encima y el intento quedó frustrado... (¿les suena algo con lo que sucede hoy en Las Ventas?)... en un tendido de sol una voz chilló: ¿qué pitan esos si el chico está muy bien? Y otra voz le acalló: ¡Cállate algarrobo! Lo primero que tiene que hacer es torear y luego adornarse si viene a cuento".
Es fundamental la personalidad del torero y no traicionar esa personalidad porque sino la cosa queda en cursilería.
Esta temporada del 2005 con el capote hemos visto ratimagos odiosos, no se ha toreado a la verónica, lance puro donde los halla y se ha abusado de la cursilería capoteril en laces de alivio y efectistas. Evidentemente no hay nada nuevo bajo el sol porque Cañabate ya hablaba de esto: "Lo que me gustó de su labor... (de Viruta)... fue la manera de recoger al tercero con la capa, echándole la pierna adelante y cargando la suerte con mucha eficacia y vistosidad. ¡Ahí está la verdad...!" y añadía Díaz Cañabate: "¡Peste de Chicuelinas que no descansan una sola corrida!".
Pero lo más significativo que me reporta la lectura de este articulo publicado hace la friolera de 46 años largos es que ya entonces este prestigioso critico aportaba una idea que muchos defendemos en contra de lo que opinan algunos "sobrecogidos" periodistas y la gran parte de los profesionales de este negocio: que el publico es soberano y manda, por lo que en la opinión de estos batracios si el publico demanda cursilería y ratimagos hay que dejar la fiesta ir como va. Es por eso por lo que viene al pelo, la esperanza que ponía el critico de ABC en aquellos tiempos y que en verdad se quedó en agua de borrajas: "...Estoy atento a las reacciones del publico... porque estimo que en sus manos se encuentra la posibilidad de terminar con el toreo negativo que se inició muy poco después de 1939, y que ha ido deslizándose, casi sin pausa, hasta la actual aberración. La desviación, el error en el que se desenvuelve actualmente la fiesta, solo puede vencerlo el publico. Hasta ahora el publico ha hecho coro a las exageraciones panegiristas de una propaganda desbordada, a las cursilerías y ratimagos que se ejecutan en el ruedo y hasta las lacras con las que se ha mancillado la fiesta..."
Creo que para este fin de año basta. El próximo ya veremos.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Así es como denominaba Antonio Díaz Cañabate al toreo de las tonterías y al leerlo me doy cuenta que siempre somos unos pocos los que con más o menos acierto, a lo largo de la historia del periodismo taurino, hemos intentado resaltar y recuperar el toreo bueno y criticar lo malo que se hace en esta profesión. Los mamamelones de algunos plumillas, sobrecogidos y burriciegos, tiran más a bailarle el agua a los cursileros y denominan a estos efectos especiales del toreo propios de la personalidad de los toreros. Bien. Nada que discutir. Ca uno es ca uno y no se le puede pedir peras a un olmo. Por eso en la crónica de una novillada celebrada en Madrid que se publicó en ABC el martes 17 de marzo de 1959, Cañabate traslada el siguiente sucedido "Viruta... abandonó sus buenas intenciones e intentó los ratimagos. Una corta parte del publico se le echó encima y el intento quedó frustrado... (¿les suena algo con lo que sucede hoy en Las Ventas?)... en un tendido de sol una voz chilló: ¿qué pitan esos si el chico está muy bien? Y otra voz le acalló: ¡Cállate algarrobo! Lo primero que tiene que hacer es torear y luego adornarse si viene a cuento".
Es fundamental la personalidad del torero y no traicionar esa personalidad porque sino la cosa queda en cursilería.
Esta temporada del 2005 con el capote hemos visto ratimagos odiosos, no se ha toreado a la verónica, lance puro donde los halla y se ha abusado de la cursilería capoteril en laces de alivio y efectistas. Evidentemente no hay nada nuevo bajo el sol porque Cañabate ya hablaba de esto: "Lo que me gustó de su labor... (de Viruta)... fue la manera de recoger al tercero con la capa, echándole la pierna adelante y cargando la suerte con mucha eficacia y vistosidad. ¡Ahí está la verdad...!" y añadía Díaz Cañabate: "¡Peste de Chicuelinas que no descansan una sola corrida!".
Pero lo más significativo que me reporta la lectura de este articulo publicado hace la friolera de 46 años largos es que ya entonces este prestigioso critico aportaba una idea que muchos defendemos en contra de lo que opinan algunos "sobrecogidos" periodistas y la gran parte de los profesionales de este negocio: que el publico es soberano y manda, por lo que en la opinión de estos batracios si el publico demanda cursilería y ratimagos hay que dejar la fiesta ir como va. Es por eso por lo que viene al pelo, la esperanza que ponía el critico de ABC en aquellos tiempos y que en verdad se quedó en agua de borrajas: "...Estoy atento a las reacciones del publico... porque estimo que en sus manos se encuentra la posibilidad de terminar con el toreo negativo que se inició muy poco después de 1939, y que ha ido deslizándose, casi sin pausa, hasta la actual aberración. La desviación, el error en el que se desenvuelve actualmente la fiesta, solo puede vencerlo el publico. Hasta ahora el publico ha hecho coro a las exageraciones panegiristas de una propaganda desbordada, a las cursilerías y ratimagos que se ejecutan en el ruedo y hasta las lacras con las que se ha mancillado la fiesta..."
Creo que para este fin de año basta. El próximo ya veremos.
27 diciembre 2005
EN EL HOGAR
EN EL HOGAR
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Estoy convencido de que esta época en la que el invierno alberga la Navidad no es una época cualquiera. Ya se sabe que cada uno cuenta la corrida como le ha ido y hay quienes se deprimen, otros se ponen la sonrisa en la boca y algunos hasta viajan fuera con tal de no verse ni las caras.
Depende de la corrida, ya lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que en este tiempo de Navidad se recuerdan cosas, tantas que a algunos nos hacen llorar y a otros reír. En esta época en que las lumbres están a todo gas a los taurinos se nos da muy bien añorar.
Atizo el fuego, chisporrotean las llamas haciendo crujir los haces de ramón y en la tarde hecha noche me llueven recuerdos de las cosas que mi abuelo me contaba enjaretando una pleita de esparto para el remiendo de una espuerta de acarrear aceituna.
" En aquellos tiempos los toros estaban lustrosos, todos tenían los cinco años o los superaban, tenían libras ¡y eso que se pegaban caminatas enormes de cinco y de seis días! Caminaban por veredas y cañadas reales y los acompañaban en la guía unas partidas de cabestros grandes y hermosos que sabían más que lepe, los conducían los vaqueros y gañanes y no faltaban durante las jornadas lances curiosos, chascarrillos y cuentos..."
La pleita de esparto sobre su rodilla, liada en un trapo de tela de saco humedecida, menguaba con rapidez. De cuando en vez, escupía sus manos como para suavizar las abrasiones de las briznas y manejar el trenzado con eficacia.
" Una vez al llegar los toros al pueblo hicieron parada en las eras de la carretera y en la anochecida un grupo de gamberros mozalbetes los hostigó tanto que los animales salieron de estampida ante el estupor de los vaqueros que algunos sin ensillar las jacas que traían hubieron de montarlas a pelo y salir en su reunión antes de que los toros alcanzaran la plaza mayor. Aquella noche los zagales durmieron en el calabozo y la policía municipal tuvo que hacer un retén de guardia en las eras para evitar mayores. El Vitor llegó a su casa al amanecer con los pantalones del uniforme cagaos porque no ganó pa sustos..."
Pleiteaba y se reía, callaba y se afanaba en la urdimbre.
"Aquellos seis fueron unos dijes de toros, me acuerdo de los nombres: Siniestro, Prior, Zurdo, a ver déjame, sí, Cardenal, Monaguillo y Zocato. Pero no me acuerdo del ganadero. Negros los seis. Grandes y mansos que hicieron montarse a la gente, alguno salió bueno, pero difíciles si eran. Todos se aplomaron a última hora. Eran guapos de mucha fachá y ninguna casta. Güeno estuvo el alcalde de presidente y gracias. Alvarito superior en uno, superiorisimo en otro y mejor en el último. Se hartó de dar vueltas al ruedo y la gente no paraba de echarle gallinas, conejos y botas de vino. El otro mataor creo que era de Almería pero mi cabeza no alcanza a acordarse del nombre, alto sí que era, no estuvo mal el hombre pero a mí me gustó más Alvarito..."
Terminó su esparto, un asa que cosió a la espuerta, con tan solo por luz la de la lumbre y sin lentes, aún apuraba en sus labios una colilla de Iberos sin pegar una tosida. Y yo aquí hilvanando este articulo con un ordenador luminoso y con gafas pensando en el caos que el año que viene va a producir lo de no fumar. ¡Mester ver, gachón, mester ver!
¡¡Feliz Noche Buena!!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Estoy convencido de que esta época en la que el invierno alberga la Navidad no es una época cualquiera. Ya se sabe que cada uno cuenta la corrida como le ha ido y hay quienes se deprimen, otros se ponen la sonrisa en la boca y algunos hasta viajan fuera con tal de no verse ni las caras.
Depende de la corrida, ya lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que en este tiempo de Navidad se recuerdan cosas, tantas que a algunos nos hacen llorar y a otros reír. En esta época en que las lumbres están a todo gas a los taurinos se nos da muy bien añorar.
Atizo el fuego, chisporrotean las llamas haciendo crujir los haces de ramón y en la tarde hecha noche me llueven recuerdos de las cosas que mi abuelo me contaba enjaretando una pleita de esparto para el remiendo de una espuerta de acarrear aceituna.
" En aquellos tiempos los toros estaban lustrosos, todos tenían los cinco años o los superaban, tenían libras ¡y eso que se pegaban caminatas enormes de cinco y de seis días! Caminaban por veredas y cañadas reales y los acompañaban en la guía unas partidas de cabestros grandes y hermosos que sabían más que lepe, los conducían los vaqueros y gañanes y no faltaban durante las jornadas lances curiosos, chascarrillos y cuentos..."
La pleita de esparto sobre su rodilla, liada en un trapo de tela de saco humedecida, menguaba con rapidez. De cuando en vez, escupía sus manos como para suavizar las abrasiones de las briznas y manejar el trenzado con eficacia.
" Una vez al llegar los toros al pueblo hicieron parada en las eras de la carretera y en la anochecida un grupo de gamberros mozalbetes los hostigó tanto que los animales salieron de estampida ante el estupor de los vaqueros que algunos sin ensillar las jacas que traían hubieron de montarlas a pelo y salir en su reunión antes de que los toros alcanzaran la plaza mayor. Aquella noche los zagales durmieron en el calabozo y la policía municipal tuvo que hacer un retén de guardia en las eras para evitar mayores. El Vitor llegó a su casa al amanecer con los pantalones del uniforme cagaos porque no ganó pa sustos..."
Pleiteaba y se reía, callaba y se afanaba en la urdimbre.
"Aquellos seis fueron unos dijes de toros, me acuerdo de los nombres: Siniestro, Prior, Zurdo, a ver déjame, sí, Cardenal, Monaguillo y Zocato. Pero no me acuerdo del ganadero. Negros los seis. Grandes y mansos que hicieron montarse a la gente, alguno salió bueno, pero difíciles si eran. Todos se aplomaron a última hora. Eran guapos de mucha fachá y ninguna casta. Güeno estuvo el alcalde de presidente y gracias. Alvarito superior en uno, superiorisimo en otro y mejor en el último. Se hartó de dar vueltas al ruedo y la gente no paraba de echarle gallinas, conejos y botas de vino. El otro mataor creo que era de Almería pero mi cabeza no alcanza a acordarse del nombre, alto sí que era, no estuvo mal el hombre pero a mí me gustó más Alvarito..."
Terminó su esparto, un asa que cosió a la espuerta, con tan solo por luz la de la lumbre y sin lentes, aún apuraba en sus labios una colilla de Iberos sin pegar una tosida. Y yo aquí hilvanando este articulo con un ordenador luminoso y con gafas pensando en el caos que el año que viene va a producir lo de no fumar. ¡Mester ver, gachón, mester ver!
¡¡Feliz Noche Buena!!
20 diciembre 2005
LA DECLARACION DE LOS BARRIOS
LA DECLARACION DE LOS BARRIOS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es como si estuviéramos en guerra y no tenemos en el horizonte al enemigo. Es como si tuviéramos que luchar contra alguien pero no sabemos de ese alguien. Y sin embargo todo parece indicar que debemos defendernos. Sabemos que tenemos que defendernos, pero dudo que sepamos de quien o quienes hemos de hacerlo.
En el horizonte hay entes pero no enemigos reales y sin embargo porque en realidad los desconocemos, o no queremos conocerlos o queremos identificar a otros como los malos que están en contra de la fiesta. Ya saben lo que decía Ortega el filosofo, que para solucionar un problema tenemos que identificarlo primero y luego combatirlo.
Pues bien lo de la declaración de Los Barrios queda tan bonito que me emociona y me llena de orgullo, tanto que felicito a los declarantes. ¿Pero sabemos cual es el problema? ¿Lo hemos identificado ya para solucionarlo?
Me gustaría que todos los medios de comunicación dieran puerta a la fiesta de los toros para difundirla culturalmente y en todos sus aspectos. Es decir diciendo la verdad entera de lo que en ella se cuece, lo bueno y lo malo y no medias verdades ni mentiras enmascaradas. Decir y denunciar los defectos de la fiesta no es despreciarla es quererla para mejorarla y como consecuencia el profesional de la comunicación tiene el compromiso en cada uno de sus medios de tratar las informaciones con la veracidad y el rigor necesarios y no difuminar los males explicando o hablando de la grandiosidad de un espectáculo grande por definición.
Que las instituciones públicas políticas y sociales defiendan los intereses de los toros no quiere decir que lo hagan interviniéndolos sino que la abracen con un espíritu altruista que hagan la fiesta más digna en todos sus sectores. Defender la fiesta no es tapar sus miserias.
En la declaración de esta ciudad gaditana, se reconoce el fomento de la cultura taurina por la Junta de Andalucía y el Parlamento Andaluz como ejemplo de la defensa de la fiesta y con parecerme bien el esfuerzo del ente andaluz, curiosamente los declarantes no caen en la cuenta de que esta posición de la administración ha sido el principio del intervencionismo de lo publico en los interese de bravo por cuanto reconociendo la crisis de un negocio privado y las incidencias que en el se manifestaban deciden tomar el rumbo de una actividad que fatídicamente se ha venido abajo por insidia de los mismos profesionales. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el famoso 33 y en vez de que la administración ponga medidas para erradicarlo lo que hace es, (y no critico la acción sino la filosofía a mi juicio equivocada), erigirse en benefactora y salvadora de algunos muchachos. Por mejor explicarlo es como si se reconociera lo difícil que la mayor parte de los empresarios se lo ponen a los niños y la Junta dijera, ea, bueno, demos dinero y televisión para que los chavales se promocionen. Intervienen pues en un negocio que no es de la competencia de la administración sino de los empresarios que se suponen se juegan sus cuartos. Quizás olvidaron juntamente con la promoción castigar la vergüenza del 33.
Necesitar una Fundación Taurina en Andalucía es digno si digna fuera la función de la promoción cultural y repito, no intervencionista en una fiesta que ahora es un negocio. Y tener una Ley Taurina en Andalucía, como tener ese nuevo reglamento del 2006, supone entre otras muchas cosas, confundir al aficionado que, cuando viaja de comunidad en comunidad, como extraño en otro país, deba preguntar qué se lleva en esta plaza.
Por último los declarantes dicen que los ayuntamientos tienen el deber de fomentar la cultura taurina pero erróneamente hasta ahora lo que han hecho es subvencionar a los empresarios que han cogido un dinero fácil y bajo la amenaza de no dar toros en una población si no hay subvención, han coaccionado a las administraciones locales incrementado más el pillaje de algunos sobre los dineros públicos.
Entiendo que defender la cultura taurina no pasa por hacer declaraciones institucionales como si el enemigo que nos acosa tuviera cara. La cultura taurina deben defenderla los aficionados que con sus entradas a las plazas dan carta de naturaleza a este espectáculo. Los aficionados que se reúnen en peñas para hablar y discutir de tauromaquia, que organizan actividades lúdicas y pedagógicas para aumentar los conocimientos de sus socios. Entiendo que la administración debe colaborar en el aspecto cultural y no intervenir en el aspecto pecuario de los toros pues ese es el terreno del empresario y también debe proteger al aficionado que como siempre, con esta declaración y cuantas otras conozco hasta el momento no está defendido ni protegido. Por desgracia aquí también hay más jefes, que son los que declaran, que indios que son los que sufren y pagan, y no sé por qué los indios son siempre los malos de la película. ¡Dichosos vaqueros! ¡Ah! y la prensa a contar cosas y a crear opinión. Quizás el mal de la fiesta esté en nosotros y no fuera de nosotros.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es como si estuviéramos en guerra y no tenemos en el horizonte al enemigo. Es como si tuviéramos que luchar contra alguien pero no sabemos de ese alguien. Y sin embargo todo parece indicar que debemos defendernos. Sabemos que tenemos que defendernos, pero dudo que sepamos de quien o quienes hemos de hacerlo.
En el horizonte hay entes pero no enemigos reales y sin embargo porque en realidad los desconocemos, o no queremos conocerlos o queremos identificar a otros como los malos que están en contra de la fiesta. Ya saben lo que decía Ortega el filosofo, que para solucionar un problema tenemos que identificarlo primero y luego combatirlo.
Pues bien lo de la declaración de Los Barrios queda tan bonito que me emociona y me llena de orgullo, tanto que felicito a los declarantes. ¿Pero sabemos cual es el problema? ¿Lo hemos identificado ya para solucionarlo?
Me gustaría que todos los medios de comunicación dieran puerta a la fiesta de los toros para difundirla culturalmente y en todos sus aspectos. Es decir diciendo la verdad entera de lo que en ella se cuece, lo bueno y lo malo y no medias verdades ni mentiras enmascaradas. Decir y denunciar los defectos de la fiesta no es despreciarla es quererla para mejorarla y como consecuencia el profesional de la comunicación tiene el compromiso en cada uno de sus medios de tratar las informaciones con la veracidad y el rigor necesarios y no difuminar los males explicando o hablando de la grandiosidad de un espectáculo grande por definición.
Que las instituciones públicas políticas y sociales defiendan los intereses de los toros no quiere decir que lo hagan interviniéndolos sino que la abracen con un espíritu altruista que hagan la fiesta más digna en todos sus sectores. Defender la fiesta no es tapar sus miserias.
En la declaración de esta ciudad gaditana, se reconoce el fomento de la cultura taurina por la Junta de Andalucía y el Parlamento Andaluz como ejemplo de la defensa de la fiesta y con parecerme bien el esfuerzo del ente andaluz, curiosamente los declarantes no caen en la cuenta de que esta posición de la administración ha sido el principio del intervencionismo de lo publico en los interese de bravo por cuanto reconociendo la crisis de un negocio privado y las incidencias que en el se manifestaban deciden tomar el rumbo de una actividad que fatídicamente se ha venido abajo por insidia de los mismos profesionales. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el famoso 33 y en vez de que la administración ponga medidas para erradicarlo lo que hace es, (y no critico la acción sino la filosofía a mi juicio equivocada), erigirse en benefactora y salvadora de algunos muchachos. Por mejor explicarlo es como si se reconociera lo difícil que la mayor parte de los empresarios se lo ponen a los niños y la Junta dijera, ea, bueno, demos dinero y televisión para que los chavales se promocionen. Intervienen pues en un negocio que no es de la competencia de la administración sino de los empresarios que se suponen se juegan sus cuartos. Quizás olvidaron juntamente con la promoción castigar la vergüenza del 33.
Necesitar una Fundación Taurina en Andalucía es digno si digna fuera la función de la promoción cultural y repito, no intervencionista en una fiesta que ahora es un negocio. Y tener una Ley Taurina en Andalucía, como tener ese nuevo reglamento del 2006, supone entre otras muchas cosas, confundir al aficionado que, cuando viaja de comunidad en comunidad, como extraño en otro país, deba preguntar qué se lleva en esta plaza.
Por último los declarantes dicen que los ayuntamientos tienen el deber de fomentar la cultura taurina pero erróneamente hasta ahora lo que han hecho es subvencionar a los empresarios que han cogido un dinero fácil y bajo la amenaza de no dar toros en una población si no hay subvención, han coaccionado a las administraciones locales incrementado más el pillaje de algunos sobre los dineros públicos.
Entiendo que defender la cultura taurina no pasa por hacer declaraciones institucionales como si el enemigo que nos acosa tuviera cara. La cultura taurina deben defenderla los aficionados que con sus entradas a las plazas dan carta de naturaleza a este espectáculo. Los aficionados que se reúnen en peñas para hablar y discutir de tauromaquia, que organizan actividades lúdicas y pedagógicas para aumentar los conocimientos de sus socios. Entiendo que la administración debe colaborar en el aspecto cultural y no intervenir en el aspecto pecuario de los toros pues ese es el terreno del empresario y también debe proteger al aficionado que como siempre, con esta declaración y cuantas otras conozco hasta el momento no está defendido ni protegido. Por desgracia aquí también hay más jefes, que son los que declaran, que indios que son los que sufren y pagan, y no sé por qué los indios son siempre los malos de la película. ¡Dichosos vaqueros! ¡Ah! y la prensa a contar cosas y a crear opinión. Quizás el mal de la fiesta esté en nosotros y no fuera de nosotros.
12 diciembre 2005
UN TORERO, UN HOMBRE, UNA ESCUELA
UN TORERO, UN HOMBRE, UNA ESCUELA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento el dolor, a todos los que nos ha sucedido, sentimos dolor. La perdida de una madre o de un padre es una de las sensaciones más dolorosas que un ser humano puede experimentar. Y sin embargo todos tenemos que pasar por ello. Álvaro de la Calle pasa por ello. Álvaro de la Calle y su familia tienen conmigo su dolor compartido.
Este torero salmantino es un torero serio, podría decirse que serios son todos los toreros castellanos, imprimiendo carácter y reciedumbre, como lo es su clima o su ambiente. Pero Álvaro es un torero noble y honrado que da lo que tiene, lo que sabe y más, da todo aquello que quiere saber y aprender. Álvaro es un hombre próximo, como su toreo, sin filigranas, ni engaños. Es lo que es, da lo que da y nada más se le puede exigir. Les puedo asegurar que en los tiempos que corren encontrar un hombre así y un torero que dé lo que tiene ya es importante. Pero además Álvaro de la Calle es un buen aficionado. Ser torero y buen aficionado no siempre se llevan. Habitualmente nos encontramos toreros pegapases que van a llevárselo calentito y toreros aficionados que en esto no ganan un duro. De la Calle es de estos últimos pero aunque eso le importe a él, al resto no nos importa porque sabiendo que lo da todo en el ruedo, con mas o menos suerte, no nos defrauda, por eso siempre lo esperamos.
Hay cosas que una escuela taurina no enseña por ejemplo a ser honrado, a sentir el toreo y a mantenerse en esa pureza durante toda la carrera. Pero Álvaro además de aprender la técnica del toreo y tomarla según su forma de ser, según su personalidad, aprendió también a sentir la fiesta y a respetar y a querer a sus compañeros, los de la escuela y los del mundo taurino, pero Álvaro los quiere por lo que son y no por lo que demuestran. No sé si esto será una virtud generalizada de las enseñanzas que se imparten en la Escuela Taurina de Salamanca, además del oficio, pero ¡olé! si esto es así. En realidad desde que conozco, ya va para diez años, las actividades de la escuela, con todos los chavales, los novilleros, que he tratado, todos ellos tienen un sentido de la responsabilidad, yo diría que castellano, digno de resaltar y creo que en gran parte la culpa la tienen Juan José y José Ignacio Sánchez que acaban de inaugurar un nuevo curso con tantos alumnos más uno que el pasado, cosa ya de mérito, y aún más mérito si advertimos que nuestros políticos quieren posicionar esta escuela como escuela taurina regional. No es mala idea siempre que otros no vengan a mangonear el buen criterio que estos profesores han manejado siempre. Criterio y enseñanzas y por lo demás suerte "pa tos".
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento el dolor, a todos los que nos ha sucedido, sentimos dolor. La perdida de una madre o de un padre es una de las sensaciones más dolorosas que un ser humano puede experimentar. Y sin embargo todos tenemos que pasar por ello. Álvaro de la Calle pasa por ello. Álvaro de la Calle y su familia tienen conmigo su dolor compartido.
Este torero salmantino es un torero serio, podría decirse que serios son todos los toreros castellanos, imprimiendo carácter y reciedumbre, como lo es su clima o su ambiente. Pero Álvaro es un torero noble y honrado que da lo que tiene, lo que sabe y más, da todo aquello que quiere saber y aprender. Álvaro es un hombre próximo, como su toreo, sin filigranas, ni engaños. Es lo que es, da lo que da y nada más se le puede exigir. Les puedo asegurar que en los tiempos que corren encontrar un hombre así y un torero que dé lo que tiene ya es importante. Pero además Álvaro de la Calle es un buen aficionado. Ser torero y buen aficionado no siempre se llevan. Habitualmente nos encontramos toreros pegapases que van a llevárselo calentito y toreros aficionados que en esto no ganan un duro. De la Calle es de estos últimos pero aunque eso le importe a él, al resto no nos importa porque sabiendo que lo da todo en el ruedo, con mas o menos suerte, no nos defrauda, por eso siempre lo esperamos.
Hay cosas que una escuela taurina no enseña por ejemplo a ser honrado, a sentir el toreo y a mantenerse en esa pureza durante toda la carrera. Pero Álvaro además de aprender la técnica del toreo y tomarla según su forma de ser, según su personalidad, aprendió también a sentir la fiesta y a respetar y a querer a sus compañeros, los de la escuela y los del mundo taurino, pero Álvaro los quiere por lo que son y no por lo que demuestran. No sé si esto será una virtud generalizada de las enseñanzas que se imparten en la Escuela Taurina de Salamanca, además del oficio, pero ¡olé! si esto es así. En realidad desde que conozco, ya va para diez años, las actividades de la escuela, con todos los chavales, los novilleros, que he tratado, todos ellos tienen un sentido de la responsabilidad, yo diría que castellano, digno de resaltar y creo que en gran parte la culpa la tienen Juan José y José Ignacio Sánchez que acaban de inaugurar un nuevo curso con tantos alumnos más uno que el pasado, cosa ya de mérito, y aún más mérito si advertimos que nuestros políticos quieren posicionar esta escuela como escuela taurina regional. No es mala idea siempre que otros no vengan a mangonear el buen criterio que estos profesores han manejado siempre. Criterio y enseñanzas y por lo demás suerte "pa tos".
05 diciembre 2005
UN FEBRIL ENCUENTRO
UN FEBRIL ENCUENTRO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Ser amante de la fiesta no depara, créanme ustedes, muchas alegrías. ¡Como ser amante del tabaco en estos tiempos! Ver corridas de toros, fumar y gustarle a uno las mujeres no es hoy en día política y socialmente correcto. No tenemos bastante con argumentar y denunciar los males de nuestra fiesta para que de vez en cuando aparezcan por esos pueblos de Dios, algunos majaras violentos, febriles por suavizar el termino, que nos llamen asesinos a los que amamos el toro bravo. Suelo rehuir este tipo de encuentros pero algunas veces para los críticos taurinos es inevitable la encerrona.
Uno de los errores más comunes en que incurren estos violadores del Graffiti es comparar el dolor animal con el dolor humano por asimilación al sufrimiento debido a que establecen una igualitaria escala de valores entre ambos. No voy a ser tan incauto de no reconocer el dolor animal sin embargo me gustaría introducir el sufrimiento como un elemento de discusión ya que el sufrimiento tiene connotaciones de paciencia, de tolerancia, de padecimiento, de pena y esas sensaciones son más del patrimonio humano como ente pensante y discursivo que de la bestia que está más por lo relativo al cuerpo.
No soy un experto en la materia pero toro y hombre no tenemos los mismos sistemas nerviosos aunque tengan algunos puntos en común. El del toro es un sistema muy excitable que no se anula con el dolor y por consiguiente le lleva a continuar en la lucha. El del hombre se atrofia y tiende a inutilizarlo en sus movimientos.
A menudo se nos acusa de ser unos seres crueles y ser cruel es una actitud más que un sentimiento. Por ejemplo cuando se tortura a alguien es necesario que ese alguien tenga una actitud pasiva, es decir sea una víctima y quien contempla la tortura por vocación es una persona cruel porque participa y disfruta con la violencia que se infiere a la víctima. Estoy con José Carlos Arevalo cuando dice que la crueldad no es un sentimiento que sirva para definir el toreo.
El toreo tiene una serie de tecnicismos que hacen posible el dominio del toro. Veamos. El parar, templar y mandar, los tres cánones básicos del toreo determinan el dominio de la violencia que indiscutiblemente en el acto de toros asume el toro bravo y a esa violencia generada por el animal le llamamos peligro y en consecuencia un semoviente que emite peligro no puede ser un ser pasivo sobre el que se infiere otro acto de violencia como sí es considerado en la tortura.
El violento no es el torero sino el toro ya que el hombre en cualquier acto frente al toro ha de sortear el peligro, por eso cuando se produce la tragedia de la cogida nadie define al animal de culpable pues coger es consustancial al toro bravo y defenderse es natural en el hombre y el que lo hace vistosamente lo convierte en toreo y el que lo adorna con estética lo convierte en arte por eso el espectador de toros no es cruel, es admirador de una belleza, si quieren rara, que sublima el limite de la vida y de la muerte y que va más allá incorporándose en nuestro espíritu al conectar toro y torero con la angustia vital del hombre: la muerte.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Ser amante de la fiesta no depara, créanme ustedes, muchas alegrías. ¡Como ser amante del tabaco en estos tiempos! Ver corridas de toros, fumar y gustarle a uno las mujeres no es hoy en día política y socialmente correcto. No tenemos bastante con argumentar y denunciar los males de nuestra fiesta para que de vez en cuando aparezcan por esos pueblos de Dios, algunos majaras violentos, febriles por suavizar el termino, que nos llamen asesinos a los que amamos el toro bravo. Suelo rehuir este tipo de encuentros pero algunas veces para los críticos taurinos es inevitable la encerrona.
Uno de los errores más comunes en que incurren estos violadores del Graffiti es comparar el dolor animal con el dolor humano por asimilación al sufrimiento debido a que establecen una igualitaria escala de valores entre ambos. No voy a ser tan incauto de no reconocer el dolor animal sin embargo me gustaría introducir el sufrimiento como un elemento de discusión ya que el sufrimiento tiene connotaciones de paciencia, de tolerancia, de padecimiento, de pena y esas sensaciones son más del patrimonio humano como ente pensante y discursivo que de la bestia que está más por lo relativo al cuerpo.
No soy un experto en la materia pero toro y hombre no tenemos los mismos sistemas nerviosos aunque tengan algunos puntos en común. El del toro es un sistema muy excitable que no se anula con el dolor y por consiguiente le lleva a continuar en la lucha. El del hombre se atrofia y tiende a inutilizarlo en sus movimientos.
A menudo se nos acusa de ser unos seres crueles y ser cruel es una actitud más que un sentimiento. Por ejemplo cuando se tortura a alguien es necesario que ese alguien tenga una actitud pasiva, es decir sea una víctima y quien contempla la tortura por vocación es una persona cruel porque participa y disfruta con la violencia que se infiere a la víctima. Estoy con José Carlos Arevalo cuando dice que la crueldad no es un sentimiento que sirva para definir el toreo.
El toreo tiene una serie de tecnicismos que hacen posible el dominio del toro. Veamos. El parar, templar y mandar, los tres cánones básicos del toreo determinan el dominio de la violencia que indiscutiblemente en el acto de toros asume el toro bravo y a esa violencia generada por el animal le llamamos peligro y en consecuencia un semoviente que emite peligro no puede ser un ser pasivo sobre el que se infiere otro acto de violencia como sí es considerado en la tortura.
El violento no es el torero sino el toro ya que el hombre en cualquier acto frente al toro ha de sortear el peligro, por eso cuando se produce la tragedia de la cogida nadie define al animal de culpable pues coger es consustancial al toro bravo y defenderse es natural en el hombre y el que lo hace vistosamente lo convierte en toreo y el que lo adorna con estética lo convierte en arte por eso el espectador de toros no es cruel, es admirador de una belleza, si quieren rara, que sublima el limite de la vida y de la muerte y que va más allá incorporándose en nuestro espíritu al conectar toro y torero con la angustia vital del hombre: la muerte.
DIARIO DE LA RESISTENCIA: Palmas a la brevedad
DIARIO DE LA RESISTENCIA
Palmas a la brevedad
Por Aguistín Hervás
La brevedad es un acto temporal poco frecuente pero no por ello menos importante. La brevedad es un acto que está lleno de vergüenza torera pues es clarividencia de la mente de un torero. A Ponce jamás se le podrán tributar palmas a la brevedad, a Cayetano sí. No es que Ponce no sea una mente clara del toreo, todo lo contrario, es que su pundonor lo convierte en pesado. Y ya se sabe aquello de lo bueno si breve dos veces bueno.
La resistencia habla de brevedad en el toreo cuando la torería antigua no hacia padecer al aficionado actos desesperantes de toreo. Lo que ocurre es que hay actos tan breves que en ocasiones desaparecen. Por ejemplo el tercio de varas o el de banderillas. Igual que desapareció este resultado de palmas a la brevedad de las plumas de los actuales críticos taurinos que a veces ¡hay que ver como se las gastan! Y saltó la anécdota:
El ganadero Juan Gallardo pretendía debutar en La Malagueta con una escogida novillada de procedencia Villamarta y habiéndose ajustado la fecha con el entonces empresario Manuel Martín Alemán solo quedaba confiar en el buen juego del ganado, sin embargo no las tendría todas consigo el ganadero de Los Barrios cuando decidió, cosa común en la época, llamar a la puerta de la prensa para que en un si es no es tamizaran los pésimos resultados del juego de los novillos o en su caso los ensalzaran hasta limites casi histriónicos como también se acostumbraba por los plumillas de turno. El plumilla de turno en cuestión era el señor Cortés padre del actual critico taurino del diario Sur quien atendió ¡cómo no! cortésmente al ganadero.
Llegado el día del festejo se encontraba Juan Gallardo y esposa en la recepción del hotel luciendo sus mejores galas y sonrisas en un día de verdaderos nervios cuando se hizo presente ante él un muchacho alto, delgado y pizpireto que dijo llamarse Paquito y ser el hijo del señor critico taurino con quien días atrás el ganadero apañó la crónica de su novillada y que venía a:
.- Recogée ezo queuzté ya sabe ca-blao con mi padre.
Don Juan guiñando un ojo molestado por el humo del imponente cigarro puro del que daba cuenta chupada tras chupada, se echó mano al bolsillo de la chaqueta y sacó un sobre que contenía lo acordado.
Se celebró la novillada y de la lectura de la reseña recibió el ganadero tal sofoco que montando en cólera por los disparates que de ella se vertían quiso estrangular al autor de la diatriba. Al día siguiente se hizo presente ante Cortés que le negó muy efusivamente haber recibido el sobre a lo que Gallardo contestó:
.- Pues se lo di a Paquito, a su hijo – a lo que exclamó el interlocutor –
.- ¡El hijo de su madre! Se ha quedao con el sobre.
La anécdota sirvió a los miembros de la resistencia para reírse un rato aunque alguien sacó punta al asunto comentado que lo que se aprende de pequeño nunca se olvida.
La noche se había metido en agua y el Rivera de Duero alimentaba el ingenio de los resistentes. Entre ellos hay quienes opinan que los toreros de hoy no saben torear de capa aunque se pueda torear mejor que nunca. Que el lance fundamental que es la Verónica se ha practicado muy poco esta temporada y el capoteo superficial y mal ejecutado ha abundado, y lo más grave, que ha sido aplaudido por un publico que desconoce gran parte de los lances. Que el toreo de capa sea considerado como signo de la evolución del toreo antiguo a moderno en contraposición al de muleta es una teoría defendida vehementemente por un miembro, que es oída con atención por el resto de la resistencia, concluyendo que algo de razón sí que debe tener el ponente puesto que el lance se ejecuta a toro levantado lo que le imprime más carácter y más verdad al toreo, y que a lo que conocemos por imágenes añejas los lances de capa se daban antes muy moviditos y ahora para que la estética acompañe deben darse muy quietos pues la quietud es parte de la profundidad del toreo.
Por la discusión de la crisis en la torería se llega al papel de las escuelas y la experiencia va diciendo que estas aportan técnica a los educandos pero que también se enseñan las trampas del toreo. Todos los miembros del grupo están de acuerdo en que para Málaga el mejor profesor es Fernando Cámara dentro de que El Gasolina no era lo mejor para ella.
La evolución del toreo ha llevado a torear más despacio y mejor si se quiere, aún advirtiendo lo de los trucos, pero también se ha llegado a la economía de los tiempos, es decir se acortan mas los tiempos de la lidia, de cada suerte, algunas son hasta de tramite para llegar antes a la muleta, cuando no desaparecen en ocasiones.
Hay cosas que no se enseñan en las escuelas y la torería es una de ellas. A ser torero dentro y fuera del ruedo a estar en torero dentro y fuera del ruedo, como por ejemplo El Papa Negro enseñaba a sus hijos. A Antonio Bienvenida lo enseñó a tomar el olivo obligándole a saltar con un brazo en cabestrillo, con lo que solo podía hacerlo apoyándose en una mano. Antonio Ordoñez desde que perdió la falange de un dedo cuando al saltar la barrera se dejó la mano en la contera y el toro que lo perseguía se la partió con la pala del pitón, nunca jamás volvió a saltar. El Papa Negro como educador fue ejemplar, como ejemplar lo fue Cayetano el bisabuelo del actual.
Eran otros tiempos de más torería, a los actuales toreros les falta, tanto como les falta vergüenza torera porque entre ellos no se pican cuando es menester. Eso se veía en los quites que ahora llaman artísticos y antes eran de orgullo por quíteme usted aquellas pajas. Pero es que esa falta de ambición y orgullo desmedido e incontrolado que atesoran los chavales jóvenes lo llevan hasta el extremo de evitar dar vueltas al ruedo cuando no han recibido trofeos.
La resistencia reivindica la vuelta al ruedo como premio importante y necesario, como trofeo de acercamiento al publico aunque el publico sea ahora un punto de fricción entre los taurinos y la prensa sobrecogida y los aficionados y la prensa honrada pues se suele utilizar como arma arrojadiza ya que se argumenta con frecuencia que el publico es soberano y hay que darle lo que pida.
A los públicos les falta educación taurina y gran parte de la culpa, no toda, la tienen los medios de comunicación como alguno de titularidad publica que con su parafernalia y boato está haciendo mucho daño a la integridad de la fiesta en beneficio del propio medio para quedar bien con los profesionales. En general a estos medios les cuesta trabajo por ejemplo decir que tal torero ha pegado un bajonazo y que este tipo de estocadas no se deben aplaudir.
La resistencia ha pergeñado entre los olores a vino, queso y tierra mojada los carteles que desearían ver la próxima temporada.
.- Fuente Ymbro, Ponce, Morante, Cid
.- Cuadri, Cid, Encabo, Perera
.- Cebada, Cid, Perera, Salvador Cortes
.- Fuente Ymbro, Cid, Morante, Castella
De lo que se deduce que el torero que más interesa es El Cid, seguido de Morante y Perera y completados con Ponce, Encabo, Castella y Salvador Cortés. Queda claro para los resistentes que Fuente Ymbro es la ganadería que más ha ilusionado y que apuestan por la casta con Cebada Gago y Cuadri.
Al salir, la lluvia fina y fría cala hasta los huesos, los charcos reverberan la luz de las farolas haciendo las calles más anchas, la fachada este de La Malagueta nos mira con tristeza pidiéndonos justicia. La resistencia luchará por ella.
Palmas a la brevedad
Por Aguistín Hervás
La brevedad es un acto temporal poco frecuente pero no por ello menos importante. La brevedad es un acto que está lleno de vergüenza torera pues es clarividencia de la mente de un torero. A Ponce jamás se le podrán tributar palmas a la brevedad, a Cayetano sí. No es que Ponce no sea una mente clara del toreo, todo lo contrario, es que su pundonor lo convierte en pesado. Y ya se sabe aquello de lo bueno si breve dos veces bueno.
La resistencia habla de brevedad en el toreo cuando la torería antigua no hacia padecer al aficionado actos desesperantes de toreo. Lo que ocurre es que hay actos tan breves que en ocasiones desaparecen. Por ejemplo el tercio de varas o el de banderillas. Igual que desapareció este resultado de palmas a la brevedad de las plumas de los actuales críticos taurinos que a veces ¡hay que ver como se las gastan! Y saltó la anécdota:
El ganadero Juan Gallardo pretendía debutar en La Malagueta con una escogida novillada de procedencia Villamarta y habiéndose ajustado la fecha con el entonces empresario Manuel Martín Alemán solo quedaba confiar en el buen juego del ganado, sin embargo no las tendría todas consigo el ganadero de Los Barrios cuando decidió, cosa común en la época, llamar a la puerta de la prensa para que en un si es no es tamizaran los pésimos resultados del juego de los novillos o en su caso los ensalzaran hasta limites casi histriónicos como también se acostumbraba por los plumillas de turno. El plumilla de turno en cuestión era el señor Cortés padre del actual critico taurino del diario Sur quien atendió ¡cómo no! cortésmente al ganadero.
Llegado el día del festejo se encontraba Juan Gallardo y esposa en la recepción del hotel luciendo sus mejores galas y sonrisas en un día de verdaderos nervios cuando se hizo presente ante él un muchacho alto, delgado y pizpireto que dijo llamarse Paquito y ser el hijo del señor critico taurino con quien días atrás el ganadero apañó la crónica de su novillada y que venía a:
.- Recogée ezo queuzté ya sabe ca-blao con mi padre.
Don Juan guiñando un ojo molestado por el humo del imponente cigarro puro del que daba cuenta chupada tras chupada, se echó mano al bolsillo de la chaqueta y sacó un sobre que contenía lo acordado.
Se celebró la novillada y de la lectura de la reseña recibió el ganadero tal sofoco que montando en cólera por los disparates que de ella se vertían quiso estrangular al autor de la diatriba. Al día siguiente se hizo presente ante Cortés que le negó muy efusivamente haber recibido el sobre a lo que Gallardo contestó:
.- Pues se lo di a Paquito, a su hijo – a lo que exclamó el interlocutor –
.- ¡El hijo de su madre! Se ha quedao con el sobre.
La anécdota sirvió a los miembros de la resistencia para reírse un rato aunque alguien sacó punta al asunto comentado que lo que se aprende de pequeño nunca se olvida.
La noche se había metido en agua y el Rivera de Duero alimentaba el ingenio de los resistentes. Entre ellos hay quienes opinan que los toreros de hoy no saben torear de capa aunque se pueda torear mejor que nunca. Que el lance fundamental que es la Verónica se ha practicado muy poco esta temporada y el capoteo superficial y mal ejecutado ha abundado, y lo más grave, que ha sido aplaudido por un publico que desconoce gran parte de los lances. Que el toreo de capa sea considerado como signo de la evolución del toreo antiguo a moderno en contraposición al de muleta es una teoría defendida vehementemente por un miembro, que es oída con atención por el resto de la resistencia, concluyendo que algo de razón sí que debe tener el ponente puesto que el lance se ejecuta a toro levantado lo que le imprime más carácter y más verdad al toreo, y que a lo que conocemos por imágenes añejas los lances de capa se daban antes muy moviditos y ahora para que la estética acompañe deben darse muy quietos pues la quietud es parte de la profundidad del toreo.
Por la discusión de la crisis en la torería se llega al papel de las escuelas y la experiencia va diciendo que estas aportan técnica a los educandos pero que también se enseñan las trampas del toreo. Todos los miembros del grupo están de acuerdo en que para Málaga el mejor profesor es Fernando Cámara dentro de que El Gasolina no era lo mejor para ella.
La evolución del toreo ha llevado a torear más despacio y mejor si se quiere, aún advirtiendo lo de los trucos, pero también se ha llegado a la economía de los tiempos, es decir se acortan mas los tiempos de la lidia, de cada suerte, algunas son hasta de tramite para llegar antes a la muleta, cuando no desaparecen en ocasiones.
Hay cosas que no se enseñan en las escuelas y la torería es una de ellas. A ser torero dentro y fuera del ruedo a estar en torero dentro y fuera del ruedo, como por ejemplo El Papa Negro enseñaba a sus hijos. A Antonio Bienvenida lo enseñó a tomar el olivo obligándole a saltar con un brazo en cabestrillo, con lo que solo podía hacerlo apoyándose en una mano. Antonio Ordoñez desde que perdió la falange de un dedo cuando al saltar la barrera se dejó la mano en la contera y el toro que lo perseguía se la partió con la pala del pitón, nunca jamás volvió a saltar. El Papa Negro como educador fue ejemplar, como ejemplar lo fue Cayetano el bisabuelo del actual.
Eran otros tiempos de más torería, a los actuales toreros les falta, tanto como les falta vergüenza torera porque entre ellos no se pican cuando es menester. Eso se veía en los quites que ahora llaman artísticos y antes eran de orgullo por quíteme usted aquellas pajas. Pero es que esa falta de ambición y orgullo desmedido e incontrolado que atesoran los chavales jóvenes lo llevan hasta el extremo de evitar dar vueltas al ruedo cuando no han recibido trofeos.
La resistencia reivindica la vuelta al ruedo como premio importante y necesario, como trofeo de acercamiento al publico aunque el publico sea ahora un punto de fricción entre los taurinos y la prensa sobrecogida y los aficionados y la prensa honrada pues se suele utilizar como arma arrojadiza ya que se argumenta con frecuencia que el publico es soberano y hay que darle lo que pida.
A los públicos les falta educación taurina y gran parte de la culpa, no toda, la tienen los medios de comunicación como alguno de titularidad publica que con su parafernalia y boato está haciendo mucho daño a la integridad de la fiesta en beneficio del propio medio para quedar bien con los profesionales. En general a estos medios les cuesta trabajo por ejemplo decir que tal torero ha pegado un bajonazo y que este tipo de estocadas no se deben aplaudir.
La resistencia ha pergeñado entre los olores a vino, queso y tierra mojada los carteles que desearían ver la próxima temporada.
.- Fuente Ymbro, Ponce, Morante, Cid
.- Cuadri, Cid, Encabo, Perera
.- Cebada, Cid, Perera, Salvador Cortes
.- Fuente Ymbro, Cid, Morante, Castella
De lo que se deduce que el torero que más interesa es El Cid, seguido de Morante y Perera y completados con Ponce, Encabo, Castella y Salvador Cortés. Queda claro para los resistentes que Fuente Ymbro es la ganadería que más ha ilusionado y que apuestan por la casta con Cebada Gago y Cuadri.
Al salir, la lluvia fina y fría cala hasta los huesos, los charcos reverberan la luz de las farolas haciendo las calles más anchas, la fachada este de La Malagueta nos mira con tristeza pidiéndonos justicia. La resistencia luchará por ella.
30 noviembre 2005
DIARIO DE LA RESISTENCIA
Estado crítico y Soriano en París
La noche se abraza al puerto por donde el viento penetrante y gélido avisa que el otoño media su tiempo. Por las calles de la Malagueta bullen los de la resistencia iluminadas sus caras con la media luz cetrina que da a los rostros la que emana de las farolas del ahorro eléctrico. Junto a los feos y nuevos corrales de la plaza de toros los gigantescos brazos de las hormigoneras administran hormigón armado, de noche y con alevosía cual vulgares chorizos, a la cimentación del moderno aparcamiento que tan visceralmente fue defendido por "el zapatones". El verano se añora en este barrio de Málaga igual que se añora el olor a biznaga.
La resistencia está preocupada por el estado critico de la fiesta y porque hasta París se ha ido el urdidor del nuevo reglamento andaluz a pegarse el moco y a dar la hebra con los franchutes que a estas alturas nos dan cien mil vueltas en organización y rigor taurino.
Los miembros de la resistencia deben ser unos románticos porque al amparo de unos boquerones Victorianos, el auxilio de un Rivera de Duero joven y la asistencia de un queso Manchego, en el Fogón de Carmen, platican y platican en el recuerdo de un toreo que cada vez se aleja más de la emoción y de la verdad, y Soriano en París.
La buena voluntad y el buen talante de alguno de la resistencia aporta la idea de que el nuevo reglamento no es tan malo porque va a poner en solfa muchos de los defectos de los profesionales, sin embargo el tufo es distinto, es que los profesionales van a tomar el espectáculo para hacer de la norma el principio del fracaso de las reglamentaciones taurinas y de la anarquía del espectáculo de toros. Uno de los casos será el de las presidencias ya que en el nuevo reglamento no se excluye a los policías del palco pero los presidentes que nombren los políticos, supongamos por amiguismo, no estarán investidos por la autoridad que el empleo de policía les otorga.
Escuece el asunto de los presidentes y día que pasa más se aprecia en lontananza las sospechas de los dos nombres aspirantes al palco de Málaga: Paco Ortíz Mejías e Ildefonso del Olmo, y ya el operativo de la inteligencia de la resistencia ha encontrado la conexión entre estas dos personas. El partido Andalucista. Mejías estuvo varios años ejerciendo de presidente de la peña Miguelín en Algeciras un ayuntamiento gobernado por los andalucistas que luego auparon a Mejías al palco algecireño, y del Olmo arrojó su primer diente en este chaquetero partido andaluz. Este intrépido y aleatorio político malagueño sueña febrilmente con sentarse en la Malagueta para realizarse como hombre: plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo y presidir una corrida de toros en Málaga.
Pero el futuro de la Malagueta para ser presidida es oscuro salvo que quien allí se suba le baile el agua a los empresarios. Los de inteligencia han detectado la posibilidad de que el próximo pliego de condiciones para acceder a la gerencia de la plaza, pliego que debe hacerse publico en el 2006, saldrá por una concesión de 20 años asumiendo todas las obras de remodelación pendientes, y los servicios de inteligencia junto con los de espionaje han pasado un informe a los miembros de la resistencia de que las posibilidades de adjudicación al Marqués de Fuengirola y a la empresa constructora Vera en el 2007 son porcentualmente importantes puesto que los grandes empresarios huirían de tamaño pliego tan comprometido. Sólo un presidente a carta cabal podría impartir la justicia debida desde esa tribuna malagueña y algún miembro soltó el nombre: José Luis Fernández Torres. La resistencia apoyaría una candidatura de Fernández Torres a presidente si hubiera una posibilidad, una mínima posibilidad de que los políticos malagueños lo vieran con buenos ojos. Con una mirada el representante de la inteligencia dijo a los resistentes que hoy por hoy no la hay en Málaga, los políticos medrosos no lo quieren lo que lleva a concluir que estas personas elegidas por el pueblo, no quieren la luz sino las tinieblas que es donde ellos mejor se mueven.
La resistencia echa en falta más trincheras para la lucha pero la crisis no solo está instalada en los profesionales sino en los aficionados. La Unión Taurina de abonados que solapadamente maneja Mejías (el presidente de Algeciras y candidato a la presidencia de Málaga), toma las riendas por el vacío que existe dentro, en sus estructuras, y de buena fe ofrece ayuda al menos en las relaciones publicas. Alguien desde Teruel y con mucho amor les ha contactado para pedir orientación para formar una Unión en la ciudad que también existe. Los miembros recuerdan a la Asociación de Tauromaquia de Málaga, antes amigos del museo, que entregó premios, como una trinchera posible, pero estos parecen ser miembros elitistas y poco advertidos de la realidad de la tauromaquia malagueña comiendo más cerca del poder establecido que de las trincheras.
Pero lo que no deja de dolerle a la resistencia es que la prensa siga en el ojo del amo.
La declaración final que esta noche fría de otoño surge de estos viscerales pero nobles luchadores es que en la fiesta no debemos perder el norte, lo que en ella ocurre es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad y la mayoría de los que van a los toros no saben ni siquiera como se llaman los toreros. Se necesita hacer un gran esfuerzo, un gran trabajo y esa tarea supone una férrea disciplina, ímproba, de mentes luchadoras y claras.
La noche se abraza al puerto por donde el viento penetrante y gélido avisa que el otoño media su tiempo. Por las calles de la Malagueta bullen los de la resistencia iluminadas sus caras con la media luz cetrina que da a los rostros la que emana de las farolas del ahorro eléctrico. Junto a los feos y nuevos corrales de la plaza de toros los gigantescos brazos de las hormigoneras administran hormigón armado, de noche y con alevosía cual vulgares chorizos, a la cimentación del moderno aparcamiento que tan visceralmente fue defendido por "el zapatones". El verano se añora en este barrio de Málaga igual que se añora el olor a biznaga.
La resistencia está preocupada por el estado critico de la fiesta y porque hasta París se ha ido el urdidor del nuevo reglamento andaluz a pegarse el moco y a dar la hebra con los franchutes que a estas alturas nos dan cien mil vueltas en organización y rigor taurino.
Los miembros de la resistencia deben ser unos románticos porque al amparo de unos boquerones Victorianos, el auxilio de un Rivera de Duero joven y la asistencia de un queso Manchego, en el Fogón de Carmen, platican y platican en el recuerdo de un toreo que cada vez se aleja más de la emoción y de la verdad, y Soriano en París.
La buena voluntad y el buen talante de alguno de la resistencia aporta la idea de que el nuevo reglamento no es tan malo porque va a poner en solfa muchos de los defectos de los profesionales, sin embargo el tufo es distinto, es que los profesionales van a tomar el espectáculo para hacer de la norma el principio del fracaso de las reglamentaciones taurinas y de la anarquía del espectáculo de toros. Uno de los casos será el de las presidencias ya que en el nuevo reglamento no se excluye a los policías del palco pero los presidentes que nombren los políticos, supongamos por amiguismo, no estarán investidos por la autoridad que el empleo de policía les otorga.
Escuece el asunto de los presidentes y día que pasa más se aprecia en lontananza las sospechas de los dos nombres aspirantes al palco de Málaga: Paco Ortíz Mejías e Ildefonso del Olmo, y ya el operativo de la inteligencia de la resistencia ha encontrado la conexión entre estas dos personas. El partido Andalucista. Mejías estuvo varios años ejerciendo de presidente de la peña Miguelín en Algeciras un ayuntamiento gobernado por los andalucistas que luego auparon a Mejías al palco algecireño, y del Olmo arrojó su primer diente en este chaquetero partido andaluz. Este intrépido y aleatorio político malagueño sueña febrilmente con sentarse en la Malagueta para realizarse como hombre: plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo y presidir una corrida de toros en Málaga.
Pero el futuro de la Malagueta para ser presidida es oscuro salvo que quien allí se suba le baile el agua a los empresarios. Los de inteligencia han detectado la posibilidad de que el próximo pliego de condiciones para acceder a la gerencia de la plaza, pliego que debe hacerse publico en el 2006, saldrá por una concesión de 20 años asumiendo todas las obras de remodelación pendientes, y los servicios de inteligencia junto con los de espionaje han pasado un informe a los miembros de la resistencia de que las posibilidades de adjudicación al Marqués de Fuengirola y a la empresa constructora Vera en el 2007 son porcentualmente importantes puesto que los grandes empresarios huirían de tamaño pliego tan comprometido. Sólo un presidente a carta cabal podría impartir la justicia debida desde esa tribuna malagueña y algún miembro soltó el nombre: José Luis Fernández Torres. La resistencia apoyaría una candidatura de Fernández Torres a presidente si hubiera una posibilidad, una mínima posibilidad de que los políticos malagueños lo vieran con buenos ojos. Con una mirada el representante de la inteligencia dijo a los resistentes que hoy por hoy no la hay en Málaga, los políticos medrosos no lo quieren lo que lleva a concluir que estas personas elegidas por el pueblo, no quieren la luz sino las tinieblas que es donde ellos mejor se mueven.
La resistencia echa en falta más trincheras para la lucha pero la crisis no solo está instalada en los profesionales sino en los aficionados. La Unión Taurina de abonados que solapadamente maneja Mejías (el presidente de Algeciras y candidato a la presidencia de Málaga), toma las riendas por el vacío que existe dentro, en sus estructuras, y de buena fe ofrece ayuda al menos en las relaciones publicas. Alguien desde Teruel y con mucho amor les ha contactado para pedir orientación para formar una Unión en la ciudad que también existe. Los miembros recuerdan a la Asociación de Tauromaquia de Málaga, antes amigos del museo, que entregó premios, como una trinchera posible, pero estos parecen ser miembros elitistas y poco advertidos de la realidad de la tauromaquia malagueña comiendo más cerca del poder establecido que de las trincheras.
Pero lo que no deja de dolerle a la resistencia es que la prensa siga en el ojo del amo.
La declaración final que esta noche fría de otoño surge de estos viscerales pero nobles luchadores es que en la fiesta no debemos perder el norte, lo que en ella ocurre es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad y la mayoría de los que van a los toros no saben ni siquiera como se llaman los toreros. Se necesita hacer un gran esfuerzo, un gran trabajo y esa tarea supone una férrea disciplina, ímproba, de mentes luchadoras y claras.
23 noviembre 2005
TRAPIO, PESO Y EDAD
TRAPIO, PESO Y EDAD
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Con el nuevo reglamento andaluz resulta que desaparecerá la palabra trapío porque los sabios políticos y redactores que lo hilvanan consideran que esta palabra es muy subjetiva y no establece criterios únicos, por ejemplo entre los veterinarios. Craso error. Porque trapío es la palabra por antonomasia definitoria del porte de un toro bravo, subjetiva o no, es la que mejor lo define como define a la belleza de una mujer que cuando a nuestro lado pasa garbosa y pizpireta nos hace, a todos los hombres en el lugar reunidos, volvernos y piropearla. ¿Qué es eso que se siente y que pone de acuerdo a las gentes cuando algo de esto sucede, sino la definición, subjetiva o no del trapío de la mujer, perdón, del toro bravo? Por activa y por pasiva acudo a los diferentes foros taurinos para intentar salvar de las nuevas normas las iniquidades que en el proyecto se asientan y con dolor veo la posible expansión de los errores a otros reglamentos como bien pudiera ser el que la Junta de Castilla y de León, proyectan.
Juan León escribía en El Ruedo del 18 de agosto de 1960 que "no es el peso lo que impresiona a los espectadores... es el trapío. El trapío lo suele dar la edad. El trapío cubre holgadamente deficiencias en el peso. Pero el peso, por muy visible que sea, no encubre el trapío"
Leer esto y llamar torpes a los padres de la nueva norma andaluza es todo uno. La tauromaquia no se entiende sin esta palabra y aunque sé que me dirán que no desaparece del léxico tauromaco sino de la norma escrita, no por ello la torpeza desaparece ya que con ella se define la acción de los torpes y en este proyecto hay los.
Pero hay más, abunda León en su artículo sobre el tema del peso ya que en aquel año de nuestro señor las básculas en las plazas no existían y por no existir no existía ni el guarismo de la paletilla que marca el año de nacimiento del animal para controlar la edad. Tal era el follón que había montado en torno a la edad de los toros que el fraude se contaba por corridas y de las celebradas en la mismísima monumental de Las Ventas por lo que, y aquí entra la justificación de porqué la sinvergonzonería siempre ocupa puestos altos en la tauromaquia, cito: "estas consideraciones... han determinado una nueva orden del Ministerio de la Gobernación, que muy acertadamente se ocupa del caso. Se establecen sanciones para los ganaderos que envíen a las corridas de toros reses que no tengan cumplidos los cuatro años..." cosa que hasta se justifica por humanitaria "en favor de los principiantes" ya que "el ganado que despachan suele ser morucho y no siempre joven..."
Creo que queda meridianamente claro, por este motivo y otros, por qué la fiesta la tutela en la actualidad el Ministerio del Interior y no el de cultura. Y más aún, para todos aquellos que critican las protestas de los aficionados, escasos ya, del siete en Las Ventas, que sepan que la plaza de Madrid siempre ha sido protestona, no por beligerante, sino por estar comprometida con la verdad de esta fiesta y en el año 1960 no podía ser menos: "Las protestas ante una res sin trapío... unánimes y estentóreas, aunque su peso anunciado rebase en cien kilos el reglamentario"
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Con el nuevo reglamento andaluz resulta que desaparecerá la palabra trapío porque los sabios políticos y redactores que lo hilvanan consideran que esta palabra es muy subjetiva y no establece criterios únicos, por ejemplo entre los veterinarios. Craso error. Porque trapío es la palabra por antonomasia definitoria del porte de un toro bravo, subjetiva o no, es la que mejor lo define como define a la belleza de una mujer que cuando a nuestro lado pasa garbosa y pizpireta nos hace, a todos los hombres en el lugar reunidos, volvernos y piropearla. ¿Qué es eso que se siente y que pone de acuerdo a las gentes cuando algo de esto sucede, sino la definición, subjetiva o no del trapío de la mujer, perdón, del toro bravo? Por activa y por pasiva acudo a los diferentes foros taurinos para intentar salvar de las nuevas normas las iniquidades que en el proyecto se asientan y con dolor veo la posible expansión de los errores a otros reglamentos como bien pudiera ser el que la Junta de Castilla y de León, proyectan.
Juan León escribía en El Ruedo del 18 de agosto de 1960 que "no es el peso lo que impresiona a los espectadores... es el trapío. El trapío lo suele dar la edad. El trapío cubre holgadamente deficiencias en el peso. Pero el peso, por muy visible que sea, no encubre el trapío"
Leer esto y llamar torpes a los padres de la nueva norma andaluza es todo uno. La tauromaquia no se entiende sin esta palabra y aunque sé que me dirán que no desaparece del léxico tauromaco sino de la norma escrita, no por ello la torpeza desaparece ya que con ella se define la acción de los torpes y en este proyecto hay los.
Pero hay más, abunda León en su artículo sobre el tema del peso ya que en aquel año de nuestro señor las básculas en las plazas no existían y por no existir no existía ni el guarismo de la paletilla que marca el año de nacimiento del animal para controlar la edad. Tal era el follón que había montado en torno a la edad de los toros que el fraude se contaba por corridas y de las celebradas en la mismísima monumental de Las Ventas por lo que, y aquí entra la justificación de porqué la sinvergonzonería siempre ocupa puestos altos en la tauromaquia, cito: "estas consideraciones... han determinado una nueva orden del Ministerio de la Gobernación, que muy acertadamente se ocupa del caso. Se establecen sanciones para los ganaderos que envíen a las corridas de toros reses que no tengan cumplidos los cuatro años..." cosa que hasta se justifica por humanitaria "en favor de los principiantes" ya que "el ganado que despachan suele ser morucho y no siempre joven..."
Creo que queda meridianamente claro, por este motivo y otros, por qué la fiesta la tutela en la actualidad el Ministerio del Interior y no el de cultura. Y más aún, para todos aquellos que critican las protestas de los aficionados, escasos ya, del siete en Las Ventas, que sepan que la plaza de Madrid siempre ha sido protestona, no por beligerante, sino por estar comprometida con la verdad de esta fiesta y en el año 1960 no podía ser menos: "Las protestas ante una res sin trapío... unánimes y estentóreas, aunque su peso anunciado rebase en cien kilos el reglamentario"
17 noviembre 2005
UN INSTANTE MÁGICO.
UN INSTANTE MÁGICO
Del Toreo de Rafael de Paula
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El toreo como todo aquello en cuyo rededor ronda la muerte crea mitos y sin embargo confieso haber visto un mito. El libro que su hijo ha escrito y que inspiró su padre, titulado "De negro y Azabache" me ha hecho sobrevenir una serie de recuerdos que ahora quiero convertir en sensaciones sobre lo que me dijo el toreo de Rafael de Paula.
El toreo por definición es un arte efímero. Se crea y se destruye en un instante. Un instante que algunos toreros, muy pocos, convierten en mágico.
El toreo de Paula se ama porque es como es, emociona y te raja en las entrañas, te sientes cogido en la boca del estomago y eso es un pellizco. Visto, ya no lo olvidaremos jamás. El toreo de Paula es de instante, de instante mágico si quieren, pero de ese instante que siendo momento se convierte en algo inefable.
El toreo de Paula tiene algo de tragedia, de luz y de sombras, seduce y te marca tanto que tu memoria ya no es memoria, es recuerdo infinito y universal del llanto mágico que impone la verdad del toreo.
El toreo de Paula como todo el toreo de los toreros gitanos es el más revolucionario de la tauromaquia, marca un estilo y solo un estilo que se define por la personalidad del hombre gitano. Paula, hombre y torero gitano es imprevisible, como sólo lo saben ser los toreros de su raza, cuando se crecen mientras torean tocan el cielo o cuando desaparecen lo hacen enterrados bajo la arena. Paula gitano y torero de verde tez como los camaleones tiene la propiedad de cambiar, hacia el cielo o hacia la tierra. Hacia la alegría o la tristeza.
Paula avanza silencioso como flotando en el aire hacia el toro negro, porque todos los toros de verdad son negros, con compás los brazos que manejan su capote que vuela, que cuelga desfallecido, que hace que no corra el tiempo y que muestra en su conjunto una figura garbosa y compuesta.
Me embelesa, me emociona y me contengo. Es como retener un instante la eyaculación antes de la explosión final en una placentera relación amorosa. Tanta luz me ciega, tanto arte me sobrecoge y me entrega definitivamente a su toreo. Me asombra. Es un instante mágico e inacabable, quizás la luz del alba. Es la tierra pariendo al sol cada mañana. Un instante de creación.
El toreo de Paula es inolvidable cuando cabalga a lomos del arte porque nos brinda una ilusión perpetua, o cuando parado, quieto, se inhibe y se aleja de la realidad. La manera de ser de Paula es, para quien conoce la manera de ser gitana, y basta. Pero al cabo se impone su personalidad. Desde sus quebradas rodillas hacia sus muñecas rotas pasando por su cintura es gitano y majestuoso, de azabache y de negro, su rostro y su cuerpo tallado de arrugas de olivo.
El arte gitano de Rafael de Paula es como su mundo, gratuito, como de balde, que es como mejor sabe el arte, pero frágil, tan frágil como un barquillo de canela.
Bien pudiera decirse que Rafael nunca ha sido un torero de clase, sino que Paula es una clase de torero.
Del Toreo de Rafael de Paula
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El toreo como todo aquello en cuyo rededor ronda la muerte crea mitos y sin embargo confieso haber visto un mito. El libro que su hijo ha escrito y que inspiró su padre, titulado "De negro y Azabache" me ha hecho sobrevenir una serie de recuerdos que ahora quiero convertir en sensaciones sobre lo que me dijo el toreo de Rafael de Paula.
El toreo por definición es un arte efímero. Se crea y se destruye en un instante. Un instante que algunos toreros, muy pocos, convierten en mágico.
El toreo de Paula se ama porque es como es, emociona y te raja en las entrañas, te sientes cogido en la boca del estomago y eso es un pellizco. Visto, ya no lo olvidaremos jamás. El toreo de Paula es de instante, de instante mágico si quieren, pero de ese instante que siendo momento se convierte en algo inefable.
El toreo de Paula tiene algo de tragedia, de luz y de sombras, seduce y te marca tanto que tu memoria ya no es memoria, es recuerdo infinito y universal del llanto mágico que impone la verdad del toreo.
El toreo de Paula como todo el toreo de los toreros gitanos es el más revolucionario de la tauromaquia, marca un estilo y solo un estilo que se define por la personalidad del hombre gitano. Paula, hombre y torero gitano es imprevisible, como sólo lo saben ser los toreros de su raza, cuando se crecen mientras torean tocan el cielo o cuando desaparecen lo hacen enterrados bajo la arena. Paula gitano y torero de verde tez como los camaleones tiene la propiedad de cambiar, hacia el cielo o hacia la tierra. Hacia la alegría o la tristeza.
Paula avanza silencioso como flotando en el aire hacia el toro negro, porque todos los toros de verdad son negros, con compás los brazos que manejan su capote que vuela, que cuelga desfallecido, que hace que no corra el tiempo y que muestra en su conjunto una figura garbosa y compuesta.
Me embelesa, me emociona y me contengo. Es como retener un instante la eyaculación antes de la explosión final en una placentera relación amorosa. Tanta luz me ciega, tanto arte me sobrecoge y me entrega definitivamente a su toreo. Me asombra. Es un instante mágico e inacabable, quizás la luz del alba. Es la tierra pariendo al sol cada mañana. Un instante de creación.
El toreo de Paula es inolvidable cuando cabalga a lomos del arte porque nos brinda una ilusión perpetua, o cuando parado, quieto, se inhibe y se aleja de la realidad. La manera de ser de Paula es, para quien conoce la manera de ser gitana, y basta. Pero al cabo se impone su personalidad. Desde sus quebradas rodillas hacia sus muñecas rotas pasando por su cintura es gitano y majestuoso, de azabache y de negro, su rostro y su cuerpo tallado de arrugas de olivo.
El arte gitano de Rafael de Paula es como su mundo, gratuito, como de balde, que es como mejor sabe el arte, pero frágil, tan frágil como un barquillo de canela.
Bien pudiera decirse que Rafael nunca ha sido un torero de clase, sino que Paula es una clase de torero.
07 noviembre 2005
DIARIO DE LA RESISTENCIA: Una trinchera histórica
DIARIO DE LA RESISTENCIA
Una trinchera histórica
Por Agustín Hervás
La casa de Enrique es una trinchera, él dice que es un museo en cuyas paredes cuelgan documentos, carteles, fotografías que forman parte de la historia de la tauromaquia, todas ellas rancias, todas ellas originales y desde principios del toreo a pie. Me emociona ver tanta historia junta. Me emociona y me motiva porque en esta trinchera histórica aún más me siento guerrillero defensor de los valores y pilares básicos de la tauromaquia y me hierve la sangre por la lucha y defensa de la dignidad del toreo y de mi plaza de la Malagueta. Hay tanta historia aquí que es una traición a la sangre derramada por nuestros antepasados, consentir que el poder político, bajo la zalea de la defensa de la fiesta, mangonee y compre con un puñado de euros repartidos a las escuelas taurinas, a la televisión y a los ayuntamientos la voluntad de empresarios, de aficionados de "reconocido prestigio" y de profesionales incapaces de ver más allá de sus carteras.
La historia que cuelga de las paredes de esta trinchera me ha dicho que Badila, que el Bachiller (tío de Enrique), que Joselito el Gallo, Belmonte, El Papa Negro, Frascuelo, El Guerra, Machaquito… no dieron su vida todas las tardes delante de toros musculados e íntegros, nada sospechosos y desvencijados, para llegar a esto… en esta trinchera histórica he visto una foto hecha desde La Coracha donde a más de unos gitanos y un burro con serón se ve La Malagueta fabricada de ladrillo visto al estilo mudéjar. Una plaza envidiada, señera y arrogante ahora no es más que un edificio herido y cuestionado.
Los que ocupan esta trinchera histórica vienen a decirnos que no estamos solos en la resistencia y aquí se han puesto de acuerdo en que por la sangre y el sudor derramados en la construcción de sus días, por una plaza llena de acontecimientos, de vida, de esencia y de arte, La Malagueta debe ser de primera. No es por la historia reciente que es pésima, sino por la historia antigua y el honor que jamás deberemos perder. Es al aficionado al que incumbe esta subida de categoría y lo es porque de el depende la vida de la plaza y de la tauromaquia y porque a el se le va a incrementar el costo administrativo de esta subida en la adquisición de las entradas para los espectáculos. Sin embargo el aficionado de Málaga no es exigente y ocurrirá que tendrá a partir del 2006 una plaza de primera con un empresario de tercera y un toro de segunda. Un toro que ya se procurará tenga kilos, que actualmente es lo único que lo diferencia de una plaza de segunda, pero que de trapío vaya justo. Si no se cumple esto así, el Juli cobrará más porque los de la resistencia sabemos que el Juli cobra por torear el toro de Zaragoza más que por torear el de Málaga y es que allí el empresario tiene billete grande y aquí el Marqués de Fuengirola lo tiene pequeño. A los políticos les interesa que la plaza sea de primera solo por una cuestión de imagen y de orgullo, por aquello de no ser menos que los sevillanos o los cordobeses y a los técnicos, es decir veterinarios, presidentes y adláteres, se adaptarán a lo que venga, algunos hasta sacaran partido provechoso de ello, con lo que en esta trinchera de lo que se habla es sólo de que será el bolsillo del aficionado el que se resienta.
Un veterano de la resistencia observa que uno de los factores en los que se podría cambiar el toro de segunda a primera sería el de la edad y acierta, ya no se llevan observaciones como esta pero si el toro a lidiar tuviera cinco años y cuatro hiervas este espectáculo sería distinto. Otro guerrillero de la vieja guardia se puso nostálgico y habló de cuando se luchaba en contra del anterior empresario, Martín Gálvez y de que ahora el refrán castellano se ha hecho otra vez cierto: Otros vendrán que bueno te harán, en clara referencia a que Martín Lorca ha hecho bueno a Martín Gálvez de cuyo abuelo se dijo que fue un señor de los taurinos que por donde iba todos le saludaban y se descubrian.
El nuevo reglamento andaluz suscita en la trinchera y entre la resistencia muchas dudas porque entre los presidentes que actúan en Málaga hay dos malos y uno bueno, el bueno podría servir para dignificar la plaza, es Santiago Dueñas, y el malo, que es Rafael Porras, para darle la razón a toda la prensa sobrecogida diciendo aquello de que doce mil personas tienen más razón que una por mor de la concesión de una oreja de más o de menos. Es decir Porras solo sirve en el palco para desprestigiar lo que para bien de la afición consigue Santiago. El segundo presidente malo, Enrique Moya, se dice que ha dimitido. Que no hay empatía entre los equipos gubernativos es cierto y de ahí tanto fracaso en el palco pero también es cierto que la prensa en Málaga ya no es lo que era, los que no comen de la mano del Marqués de Fuengirola, se han convertido en vulgares comentaristas y así andamos que cuando esta plaza era exigente todos los periodista menos Pacurrón apoyaban decisiones presidenciales por la dignidad del espectáculo, y ahora cuando un presidente malo concede setenta orejas todo va bien y cuando otro niega alguna es ir contra la fiesta.
Vivimos tiempos difíciles porque en la Universidad no hay aficionados aunque por inercia acuden a las corridas de feria, jóvenes. La unión de abonados pasa por una crisis que comenzó de manos del actual empresario y que llevó a la lucha por el mantenimiento del local que la Unión tiene cedido en la plaza. Pero la ultima reflexión que se ha hecho hoy en esta trinchera histórica ha sido sobre los políticos y la fiesta, y ha sido una reflexión napoleónica: Ofrecerme muchas ideas para no hacer ninguna.
Una trinchera histórica
Por Agustín Hervás
La casa de Enrique es una trinchera, él dice que es un museo en cuyas paredes cuelgan documentos, carteles, fotografías que forman parte de la historia de la tauromaquia, todas ellas rancias, todas ellas originales y desde principios del toreo a pie. Me emociona ver tanta historia junta. Me emociona y me motiva porque en esta trinchera histórica aún más me siento guerrillero defensor de los valores y pilares básicos de la tauromaquia y me hierve la sangre por la lucha y defensa de la dignidad del toreo y de mi plaza de la Malagueta. Hay tanta historia aquí que es una traición a la sangre derramada por nuestros antepasados, consentir que el poder político, bajo la zalea de la defensa de la fiesta, mangonee y compre con un puñado de euros repartidos a las escuelas taurinas, a la televisión y a los ayuntamientos la voluntad de empresarios, de aficionados de "reconocido prestigio" y de profesionales incapaces de ver más allá de sus carteras.
La historia que cuelga de las paredes de esta trinchera me ha dicho que Badila, que el Bachiller (tío de Enrique), que Joselito el Gallo, Belmonte, El Papa Negro, Frascuelo, El Guerra, Machaquito… no dieron su vida todas las tardes delante de toros musculados e íntegros, nada sospechosos y desvencijados, para llegar a esto… en esta trinchera histórica he visto una foto hecha desde La Coracha donde a más de unos gitanos y un burro con serón se ve La Malagueta fabricada de ladrillo visto al estilo mudéjar. Una plaza envidiada, señera y arrogante ahora no es más que un edificio herido y cuestionado.
Los que ocupan esta trinchera histórica vienen a decirnos que no estamos solos en la resistencia y aquí se han puesto de acuerdo en que por la sangre y el sudor derramados en la construcción de sus días, por una plaza llena de acontecimientos, de vida, de esencia y de arte, La Malagueta debe ser de primera. No es por la historia reciente que es pésima, sino por la historia antigua y el honor que jamás deberemos perder. Es al aficionado al que incumbe esta subida de categoría y lo es porque de el depende la vida de la plaza y de la tauromaquia y porque a el se le va a incrementar el costo administrativo de esta subida en la adquisición de las entradas para los espectáculos. Sin embargo el aficionado de Málaga no es exigente y ocurrirá que tendrá a partir del 2006 una plaza de primera con un empresario de tercera y un toro de segunda. Un toro que ya se procurará tenga kilos, que actualmente es lo único que lo diferencia de una plaza de segunda, pero que de trapío vaya justo. Si no se cumple esto así, el Juli cobrará más porque los de la resistencia sabemos que el Juli cobra por torear el toro de Zaragoza más que por torear el de Málaga y es que allí el empresario tiene billete grande y aquí el Marqués de Fuengirola lo tiene pequeño. A los políticos les interesa que la plaza sea de primera solo por una cuestión de imagen y de orgullo, por aquello de no ser menos que los sevillanos o los cordobeses y a los técnicos, es decir veterinarios, presidentes y adláteres, se adaptarán a lo que venga, algunos hasta sacaran partido provechoso de ello, con lo que en esta trinchera de lo que se habla es sólo de que será el bolsillo del aficionado el que se resienta.
Un veterano de la resistencia observa que uno de los factores en los que se podría cambiar el toro de segunda a primera sería el de la edad y acierta, ya no se llevan observaciones como esta pero si el toro a lidiar tuviera cinco años y cuatro hiervas este espectáculo sería distinto. Otro guerrillero de la vieja guardia se puso nostálgico y habló de cuando se luchaba en contra del anterior empresario, Martín Gálvez y de que ahora el refrán castellano se ha hecho otra vez cierto: Otros vendrán que bueno te harán, en clara referencia a que Martín Lorca ha hecho bueno a Martín Gálvez de cuyo abuelo se dijo que fue un señor de los taurinos que por donde iba todos le saludaban y se descubrian.
El nuevo reglamento andaluz suscita en la trinchera y entre la resistencia muchas dudas porque entre los presidentes que actúan en Málaga hay dos malos y uno bueno, el bueno podría servir para dignificar la plaza, es Santiago Dueñas, y el malo, que es Rafael Porras, para darle la razón a toda la prensa sobrecogida diciendo aquello de que doce mil personas tienen más razón que una por mor de la concesión de una oreja de más o de menos. Es decir Porras solo sirve en el palco para desprestigiar lo que para bien de la afición consigue Santiago. El segundo presidente malo, Enrique Moya, se dice que ha dimitido. Que no hay empatía entre los equipos gubernativos es cierto y de ahí tanto fracaso en el palco pero también es cierto que la prensa en Málaga ya no es lo que era, los que no comen de la mano del Marqués de Fuengirola, se han convertido en vulgares comentaristas y así andamos que cuando esta plaza era exigente todos los periodista menos Pacurrón apoyaban decisiones presidenciales por la dignidad del espectáculo, y ahora cuando un presidente malo concede setenta orejas todo va bien y cuando otro niega alguna es ir contra la fiesta.
Vivimos tiempos difíciles porque en la Universidad no hay aficionados aunque por inercia acuden a las corridas de feria, jóvenes. La unión de abonados pasa por una crisis que comenzó de manos del actual empresario y que llevó a la lucha por el mantenimiento del local que la Unión tiene cedido en la plaza. Pero la ultima reflexión que se ha hecho hoy en esta trinchera histórica ha sido sobre los políticos y la fiesta, y ha sido una reflexión napoleónica: Ofrecerme muchas ideas para no hacer ninguna.
03 noviembre 2005
UNA SERIE DE EXTRAÑOS INTERESES
UNA SERIE DE EXTRAÑOS INTERESES
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Hace ocho años, un siete de mayo del año 97, Eduardo Martín Peñato decía como secretario de la Unión por la Defensa y Fomento de la Fiesta (UDFF), que había una "serie de extraños intereses que se mueven alrededor del espectáculo y que plantean muchos interrogantes, a los que hay que buscar respuestas para poder salvar a nuestra Fiesta". Aquella unión, que la integraban por entonces la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia, la Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas, el Consejo General de Colegios Veterinarios de España, la Federación de Peñas y Clubes Taurinos de España y la Unión de Abonados Taurinos de España, tenía entre sus fines la defensa de la pureza e integridad de la Fiesta, contribución al fomento de la misma y participación activa tanto a nivel de Estado como de comunidades autónomas, en el desarrollo legislativo de toda normativa taurina. Hace ocho años como ahora que seguimos buscando soluciones al 33%, al afeitado, a la desnaturalización de las Escuelas Taurinas, al apoyo de las administraciones a la fiesta, al fraude de los certificados de las edades de los toros, a la poca asistencia de publico a los festejos, etc. Nada nuevo bajo el sol, la queja va unida al paso del tiempo. Unas cosas se arreglan, otras se complican y otras tantas se retuercen más.
Acaban de clausurarse las décimo primeras jornadas sobre Espectáculos Taurinos que se han celebrado en Salamanca y verán que una serie de extraños intereses merodean, cuando no mediatizan nuestra fiesta, incluidos los intereses políticos porque ya les anunciaba que con el nuevo reglamento andaluz vendrían las demás comunidades siendo ahora Castilla y León quien se apresta a su nacimiento. Verán qué extraños intereses: el publico no va a los toros, va a las capeas, a la suelta de vaquillas, a los encierros, va a donde se siente participativo y donde recibe un subidón de adrenalina y no a un espectáculo descafeinado donde la emoción, que la pone el toro, brilla por su ausencia. Claro, la fiesta nos interesa a todos, pero a quien más es a los organizadores porque estos ganan dinero pero no lo invierten en la promoción de su negocio, en buscar valores, y en promocionarse. En muchas ocasiones la pelota se la echan a las administraciones que interviene en el espectáculo como elefante en cacharrería porque los empresarios, que siempre se quejan de todo, les reclaman que ayuden y los políticos que a veces oyen a quienes no tienen que oír, suben los cánones de arrendamiento con la excusa de que partidas de dinero se destinen por ejemplo a la captación de novilleros cual si estos fueran vendedores de maquinas de coser a domicilio.
Extraños intereses cuando ahora que en España que se ha vuelto a reverdecer el espíritu federalista, todos queremos tener nuestro propio reglamento que es una forma absurda de sentirnos más independientes y más egoístas. Figúrense el caos que seria que cada comunidad tuviera un reglamento para el fútbol. ¡Pues eso!. Un lío. Todo para sentirnos más qué...
Una serie de extraños intereses que afectan a la crisis por la que atraviesa la fiesta, nada emocionante, aburrida, incómoda, con sol y moscas, cara, muy cara. Esos extraños intereses que nos quitan el sueño a los aficionados y que aún no sabiendo cuales son, todos sabemos los que son porque haberlos hay los... pero cada noche desde hace ya mucho tiempo sueño con que toda esta pesadilla pase y en la nueva temporada salte al ruedo un toro y se encuentre con un torero... entonces ya no habrá extraños intereses, aunque otros aparezcan, ¡que le vamos a hacer el hombre es así de inconformista, o más bien perfeccionista!... pero seguro que así se acabarían las tonterías porque volveríamos a emocionarnos con un toro y con un torero en el redondel... uno dos y tres.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Hace ocho años, un siete de mayo del año 97, Eduardo Martín Peñato decía como secretario de la Unión por la Defensa y Fomento de la Fiesta (UDFF), que había una "serie de extraños intereses que se mueven alrededor del espectáculo y que plantean muchos interrogantes, a los que hay que buscar respuestas para poder salvar a nuestra Fiesta". Aquella unión, que la integraban por entonces la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia, la Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas, el Consejo General de Colegios Veterinarios de España, la Federación de Peñas y Clubes Taurinos de España y la Unión de Abonados Taurinos de España, tenía entre sus fines la defensa de la pureza e integridad de la Fiesta, contribución al fomento de la misma y participación activa tanto a nivel de Estado como de comunidades autónomas, en el desarrollo legislativo de toda normativa taurina. Hace ocho años como ahora que seguimos buscando soluciones al 33%, al afeitado, a la desnaturalización de las Escuelas Taurinas, al apoyo de las administraciones a la fiesta, al fraude de los certificados de las edades de los toros, a la poca asistencia de publico a los festejos, etc. Nada nuevo bajo el sol, la queja va unida al paso del tiempo. Unas cosas se arreglan, otras se complican y otras tantas se retuercen más.
Acaban de clausurarse las décimo primeras jornadas sobre Espectáculos Taurinos que se han celebrado en Salamanca y verán que una serie de extraños intereses merodean, cuando no mediatizan nuestra fiesta, incluidos los intereses políticos porque ya les anunciaba que con el nuevo reglamento andaluz vendrían las demás comunidades siendo ahora Castilla y León quien se apresta a su nacimiento. Verán qué extraños intereses: el publico no va a los toros, va a las capeas, a la suelta de vaquillas, a los encierros, va a donde se siente participativo y donde recibe un subidón de adrenalina y no a un espectáculo descafeinado donde la emoción, que la pone el toro, brilla por su ausencia. Claro, la fiesta nos interesa a todos, pero a quien más es a los organizadores porque estos ganan dinero pero no lo invierten en la promoción de su negocio, en buscar valores, y en promocionarse. En muchas ocasiones la pelota se la echan a las administraciones que interviene en el espectáculo como elefante en cacharrería porque los empresarios, que siempre se quejan de todo, les reclaman que ayuden y los políticos que a veces oyen a quienes no tienen que oír, suben los cánones de arrendamiento con la excusa de que partidas de dinero se destinen por ejemplo a la captación de novilleros cual si estos fueran vendedores de maquinas de coser a domicilio.
Extraños intereses cuando ahora que en España que se ha vuelto a reverdecer el espíritu federalista, todos queremos tener nuestro propio reglamento que es una forma absurda de sentirnos más independientes y más egoístas. Figúrense el caos que seria que cada comunidad tuviera un reglamento para el fútbol. ¡Pues eso!. Un lío. Todo para sentirnos más qué...
Una serie de extraños intereses que afectan a la crisis por la que atraviesa la fiesta, nada emocionante, aburrida, incómoda, con sol y moscas, cara, muy cara. Esos extraños intereses que nos quitan el sueño a los aficionados y que aún no sabiendo cuales son, todos sabemos los que son porque haberlos hay los... pero cada noche desde hace ya mucho tiempo sueño con que toda esta pesadilla pase y en la nueva temporada salte al ruedo un toro y se encuentre con un torero... entonces ya no habrá extraños intereses, aunque otros aparezcan, ¡que le vamos a hacer el hombre es así de inconformista, o más bien perfeccionista!... pero seguro que así se acabarían las tonterías porque volveríamos a emocionarnos con un toro y con un torero en el redondel... uno dos y tres.
26 octubre 2005
REDEFINIR LA BRAVURA
REDEFINIR LA BRAVURA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En la pasada feria de Almería me surgió el titulo de este articulo porque en una de las tertulias de Onda Cero, un moderno planteamiento expuesto por Juan José de Torres, insigne aficionado al toro bravo de la capital almeriense, nos llevó a enzarzarnos en una acalorada discusión sobre la bravura. De Torres sostenía dentro de la modernidad imperante en la fiesta que no solo un toro es bravo en el caballo, sino que en la muleta, que es lo que crea arte y emoción, también. Otra variante de la discusión fue sobre toros encastados y mansos. Como el aficionado podrá entender y esa es una de las virtudes de la fiesta brava, la tauromaquia no es una ciencia exacta y está sujeta, por tanto, a diferentes criterios, siempre que estos estén bien fundamentados. Quiero remitir al lector a uno de mis artículos publicados el pasado mes de mayo que titulé UN TORO DE VUELTA AL RUEDO y en el que exponía criterios básicos para otorgar la vuelta al ruedo. Como consecuencia la vuelta al ruedo es por la bravura del animal.
En la fiesta de los toros no es bueno, y de ahí mis particulares cruzadas con mantener básicamente las tradiciones y admitir con puntualizaciones la modernidad en la lidia, estar redefiniendo conceptos: la suerte de varas de tres puyazos a dos, y de dos, a criterio del matador; de seis banderillas a cuatro o las que sean si el toro es manso o peligroso por tal de no hacerles pasar un mal rato a los banderilleros; de un toro emplearse en la muleta a "servir" y luego a ser bravo. Pero si por algo tenemos que luchar los aficionados es por no redefinir la bravura. Con esto hay que ser exigente porque la calidad debe buscarse con exigencia, no solamente en la definición del toro bravo sino en todas las partes del espectáculo que sería lo ideal.
Básicamente un toro puede ser encastado o manso y dentro de ahí un toro puede ser encastado en manso o encastado en bravo. Un toro puede ser manso manejable o peligroso. Después pongan ustedes los matices para ilustrar mejor y completar las definiciones. Pero no se olvide que la casta y la mansedumbre se califica en la suerte de varas y se completa con el resto de los tercios por eso en mi opinión sólo al final de la lidia podremos sentenciar la definitiva condición del animal. Ha sido bravo, ha sido manso y sus matices correspondientes.
Es vergonzoso admitir el camino de los hechos consumados en los tercios de la lidia. Porque ahora el monopuyazo impera, lo anormal es que un toro reciba dos varas y como esto no es admitido por el matador, a partir de ahora, (próximo reglamento de Andalucía, futuro de Castilla y León y los de Aragón y País Vasco), lo dejamos a él para que lo cambie cuando le convenga. Aún admitiendo que la corrida de toros no tiene porqué ser igual que un tentadero ya que ambos por definición y contenido son diferentes, en consecuencia se nos hurta a los aficionados la belleza de la suerte de varas autentica explosión de emoción de la fuerza, el ímpetu y la energía de la lucha de un toro bravo. Al fin todo se convierte en un trámite para llegar a la faena de muleta, por eso los tercios de banderillas solo son de lucimiento cuando estas se ponen de poder a poder y los profesionales se olvidan de que también existen los pares al sesgo, al cuarteo, de dentro a fuera, por dentro, al hilo de las tablas, según sea la condición del toro. En la faena de muleta la vulgaridad nos embarga de tal grado que se aplauden muletazos con el pico, circulares al estilo circense y naturales despegados echando los toros hacia fuera. Lo de la espada que es lo que determina la profesión de estos valientes hombres, matadores de toros, es para juzgado de guardia. Del capote les diré que desde que se retiró Curro Romero nadie sabe cogerlo y siendo así la cosa tampoco saben usarlo, tanto que puedo asegurar con un margen de error mínimo que los toreros en esta temporada sólo han toreado a la verónica de cincuenta tardes, dos. Lo demás, zarrapastrosas Chicuelinas y aliviadoras Tafalleras.
Admito la redefinición de muchos conceptos en la tauromaquia, con matices, pero si tocamos la Hostia Sagrada, esto ya no es misa ni es "na". Si tocamos la bravura despreciando los dos primeros tercios, díganme ganaderos: ¿Para qué misa crían ustedes ganado? y en realidad, ¿para qué crían toros pudiendo criar becerros?. ¿Verdad que entonces ya no serían corridas de toros? ¡Cuánto cambiaría esta fiesta si quienes mandaran fueran los ganaderos!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En la pasada feria de Almería me surgió el titulo de este articulo porque en una de las tertulias de Onda Cero, un moderno planteamiento expuesto por Juan José de Torres, insigne aficionado al toro bravo de la capital almeriense, nos llevó a enzarzarnos en una acalorada discusión sobre la bravura. De Torres sostenía dentro de la modernidad imperante en la fiesta que no solo un toro es bravo en el caballo, sino que en la muleta, que es lo que crea arte y emoción, también. Otra variante de la discusión fue sobre toros encastados y mansos. Como el aficionado podrá entender y esa es una de las virtudes de la fiesta brava, la tauromaquia no es una ciencia exacta y está sujeta, por tanto, a diferentes criterios, siempre que estos estén bien fundamentados. Quiero remitir al lector a uno de mis artículos publicados el pasado mes de mayo que titulé UN TORO DE VUELTA AL RUEDO y en el que exponía criterios básicos para otorgar la vuelta al ruedo. Como consecuencia la vuelta al ruedo es por la bravura del animal.
En la fiesta de los toros no es bueno, y de ahí mis particulares cruzadas con mantener básicamente las tradiciones y admitir con puntualizaciones la modernidad en la lidia, estar redefiniendo conceptos: la suerte de varas de tres puyazos a dos, y de dos, a criterio del matador; de seis banderillas a cuatro o las que sean si el toro es manso o peligroso por tal de no hacerles pasar un mal rato a los banderilleros; de un toro emplearse en la muleta a "servir" y luego a ser bravo. Pero si por algo tenemos que luchar los aficionados es por no redefinir la bravura. Con esto hay que ser exigente porque la calidad debe buscarse con exigencia, no solamente en la definición del toro bravo sino en todas las partes del espectáculo que sería lo ideal.
Básicamente un toro puede ser encastado o manso y dentro de ahí un toro puede ser encastado en manso o encastado en bravo. Un toro puede ser manso manejable o peligroso. Después pongan ustedes los matices para ilustrar mejor y completar las definiciones. Pero no se olvide que la casta y la mansedumbre se califica en la suerte de varas y se completa con el resto de los tercios por eso en mi opinión sólo al final de la lidia podremos sentenciar la definitiva condición del animal. Ha sido bravo, ha sido manso y sus matices correspondientes.
Es vergonzoso admitir el camino de los hechos consumados en los tercios de la lidia. Porque ahora el monopuyazo impera, lo anormal es que un toro reciba dos varas y como esto no es admitido por el matador, a partir de ahora, (próximo reglamento de Andalucía, futuro de Castilla y León y los de Aragón y País Vasco), lo dejamos a él para que lo cambie cuando le convenga. Aún admitiendo que la corrida de toros no tiene porqué ser igual que un tentadero ya que ambos por definición y contenido son diferentes, en consecuencia se nos hurta a los aficionados la belleza de la suerte de varas autentica explosión de emoción de la fuerza, el ímpetu y la energía de la lucha de un toro bravo. Al fin todo se convierte en un trámite para llegar a la faena de muleta, por eso los tercios de banderillas solo son de lucimiento cuando estas se ponen de poder a poder y los profesionales se olvidan de que también existen los pares al sesgo, al cuarteo, de dentro a fuera, por dentro, al hilo de las tablas, según sea la condición del toro. En la faena de muleta la vulgaridad nos embarga de tal grado que se aplauden muletazos con el pico, circulares al estilo circense y naturales despegados echando los toros hacia fuera. Lo de la espada que es lo que determina la profesión de estos valientes hombres, matadores de toros, es para juzgado de guardia. Del capote les diré que desde que se retiró Curro Romero nadie sabe cogerlo y siendo así la cosa tampoco saben usarlo, tanto que puedo asegurar con un margen de error mínimo que los toreros en esta temporada sólo han toreado a la verónica de cincuenta tardes, dos. Lo demás, zarrapastrosas Chicuelinas y aliviadoras Tafalleras.
Admito la redefinición de muchos conceptos en la tauromaquia, con matices, pero si tocamos la Hostia Sagrada, esto ya no es misa ni es "na". Si tocamos la bravura despreciando los dos primeros tercios, díganme ganaderos: ¿Para qué misa crían ustedes ganado? y en realidad, ¿para qué crían toros pudiendo criar becerros?. ¿Verdad que entonces ya no serían corridas de toros? ¡Cuánto cambiaría esta fiesta si quienes mandaran fueran los ganaderos!
24 octubre 2005
DIARIO DE LA RESISTENCIA
DIARIO DE LA RESISTENCIA
Por Agustín Hervás
A más de su buen vino, queso, jamón y pescaíto frito, El Fogón de Carmen tiene para mí connotaciones entrañables que me recuerdan, no solamente a esos agitadores de mi estómago sino también fuertes sentimientos que atañen a mi corazón por lo de Carmen y a mi gran pasión por estar cerca de la plaza de toros más querida por mí: La Malagueta. Así se llamaron algunos de mis primeros programas de toros en la entonces Rueda de Emisoras Rato.
Desde este fogón convertido hoy en trinchera de la resistencia que ocupan un puñado de hombres preocupados por el futuro de la fiesta en Málaga se abren varios frentes para el combate por la dignidad de la tauromaquia malagueña, hasta hoy pisoteada y vejada por las fuerzas fácticas de la ciudad. Parece mentira que en este día sigamos luchando casi por los mismos motivos que hace 15 años. Algunos cuando iniciamos el camino para la dignidad de la plaza lo hicimos tan a corazón abierto que fuimos cayendo en el camino heridos de diversa consideración, muy pocos seguimos hoy en las trincheras mientras los otros han sido ganados por el poder gobernante, antes revolucionario, ahora conservador.
Si hoy abro este diario de la resistencia no es más que movido por el impulso de la defensa de las creencias en la pureza de la fiesta brava, que compartimos un puñado de hombres libres frente a una prensa mediatizada por el poder político y empalagosa en su discurso vano, pueril y festivo, quizás imantada de la crisis que se padece en los ruedos, y por la que se aleja de las plazas más que acerca, a los públicos debido a la impotencia de transmitir emociones desde los ruedos.
La Junta de Andalucía ha publicado el segundo borrador del reglamento andaluz en el que básicamente no hay diferencias con el que se publicó en primer lugar que ha sido tan criticado por los sectores más puristas del toreo, no sólo por aficionados independientes y afiliados, sino por profesionales de la talla como lo son Miura y Cebada Gago quienes están, "sotovocce", en contra del indulto generalizado aunque a todos los ganaderos les venga bien por la publicidad que se adquiere.
En las mesas de trabajo del reglamento se ha detectado una tensión envainada entre las asociaciones de matadores y de subalternos a pesar de que estos apoyan a aquellos cuando les duele el bolsillo.
En este nuevo reglamento aunque se cuenta con la policía en el palco, en general se desestima su concurso y se potencia a los aficionados que serán amigos de los políticos con poder para quitar y poner presidentes. Por más que se estudia el motivo de echar a la policía de las presidencias es un motivo sólo político, (ahora no se ve bien a la policía en los palcos), no es políticamente correcto. La policía es un cuerpo a la que los políticos han sometido decretazo tras decretazo a sus desafortunados criterios olvidando que este cuerpo fue un pilar básico en la transición española y que técnicamente ha sido y es uno de los mejores garantes de la seguridad ciudadana y defensor de los intereses de los aficionados a la tauromaquia.
Se presumen conflictos de competencias entre los presidentes seglares y los delegados gubernativos que sí van a ser policías y se explica que los callejones son potestad del delegado y no del empresario. La cantidad de gente festiva e irreverente con el espectáculo que son invitados al callejón va en aumento.
Ya que se habla de los presidentes la resistencia se felicita de que no vuelva al palco de la Malagueta al parecer por propia iniciativa, Enrique Moya, primero porque existía una incompatibilidad manifiesta al ser presidente del colegio de veterinarios y ocupar el palco, y esta incompatibilidad se vio el día de feria que recuperó una corrida rechazada por sus compañeros veterinarios a los que a todas luces cruzó la cara. De cualquier forma para un presidente y veterinario que se siente solidario con el fin de las corridas de toros sería un contra Dios que siguiera presidiendo. Sin embargo la preocupación cunde cuando se habla de que Ildefonso del Olmo, el eterno candidato del Partido Andalucista por Málaga a lo que sea, quiere subirse al palco de la plaza de toros de Málaga. La preocupación cunde debido a la poca idoneidad demostrada por el personaje en asuntos taurinos ya que puedo dar fe de su chaqueteo miserable. Pero además más leña al asunto al apuntarse entre los miembros de la resistencia que el presidente de la plaza de toros de Algeciras Paco Ortíz Mejía está nominado para el palco malagueño. No se entiende la nominación y aunque esta no está confirmada se especula con que esta persona sea un infiltrado en la sociedad taurina malagueña por los poderes fácticos de la Junta de Andalucía ya que el señor Ortíz es un defensor del proyecto del reglamento taurino.
Pero el motivo que más enfado provoca en los atrincherados es la renovación en la gestión de la plaza, por un año más, al Marqués de Fuengirola, léase Martín Lorca y el peligro latente de que se la concedan por 10 años más si se hace cargo de las obras de remodelación junto al constructor Vera. No se entiende esta decisión ya que por los problemas ocurridos en la feria, Pendón, presidente de la Diputación y el Marques, casi llegan a las manos. La concesión o prórroga se explica sólo porque el que maneja el cotarro en el PSOE de Málaga es de Ronda y no se llama Cayetano si no Juan Fraile, al que el Marques, según se dice por las esquinas, le ha solucionado problemas económicos personales. ¡Con qué facilidad olvidan algunos políticos que la Diputación es de todos y no solo de Pendón!
Cuando se expuso el agarre del presidente de la Diputación y el empresario a causa de los incidentes del cambio de ganadería que a punto estuvieron de suspender una corrida de toros y de que tres toreros se cayeran del cartel por haberles "robado" los empresarios los toros que ellos iban a torear; Cuando a más para complicar la feria, Casas amenazaba con que Conde no torearía los seis toros si no se metían en los chiqueros algunos de Zalduendo y le pagaba su caché integro; hubo una explosión de sorpresas y risas entre la resistencia porque con pagarle a Conde 35 millones de pesetas por su encerrona y no cumplir las expectativas (solo cortó una oreja en seis toros), el marqués se cogió un cabreo impresionante. Ese fue el día que Javier Conde sacó la muleta blanca. Nadie metió más los dedos en el detalle del color de la muleta salvo que se dijo que la sacó para justificar lo cobrado.
Particularmente hiere a la resistencia el hecho de los corrales de la Malagueta derruidos para hacer un aparcamiento para el barrio del mismo nombre. Pendón se ha pasado por la entrepierna que los corrales como la plaza, también son patrimonio histórico artístico y ahora destruidos ya no tiene remedio, los tendremos de cemento y más pequeños. El ciudadano de Málaga es pasivo se derruyó la Capilla de la Piedad y nadie protestó, se tiraron los corrales y nadie protestó atentando contra el patrimonio publico y protegido. Nos duele la pasividad del pueblo. Por pasividad de la ciudadanía, la historia ha escrito páginas tristes, quizás por ello hoy día tenga más sentido la resistencia.
Por Agustín Hervás
A más de su buen vino, queso, jamón y pescaíto frito, El Fogón de Carmen tiene para mí connotaciones entrañables que me recuerdan, no solamente a esos agitadores de mi estómago sino también fuertes sentimientos que atañen a mi corazón por lo de Carmen y a mi gran pasión por estar cerca de la plaza de toros más querida por mí: La Malagueta. Así se llamaron algunos de mis primeros programas de toros en la entonces Rueda de Emisoras Rato.
Desde este fogón convertido hoy en trinchera de la resistencia que ocupan un puñado de hombres preocupados por el futuro de la fiesta en Málaga se abren varios frentes para el combate por la dignidad de la tauromaquia malagueña, hasta hoy pisoteada y vejada por las fuerzas fácticas de la ciudad. Parece mentira que en este día sigamos luchando casi por los mismos motivos que hace 15 años. Algunos cuando iniciamos el camino para la dignidad de la plaza lo hicimos tan a corazón abierto que fuimos cayendo en el camino heridos de diversa consideración, muy pocos seguimos hoy en las trincheras mientras los otros han sido ganados por el poder gobernante, antes revolucionario, ahora conservador.
Si hoy abro este diario de la resistencia no es más que movido por el impulso de la defensa de las creencias en la pureza de la fiesta brava, que compartimos un puñado de hombres libres frente a una prensa mediatizada por el poder político y empalagosa en su discurso vano, pueril y festivo, quizás imantada de la crisis que se padece en los ruedos, y por la que se aleja de las plazas más que acerca, a los públicos debido a la impotencia de transmitir emociones desde los ruedos.
La Junta de Andalucía ha publicado el segundo borrador del reglamento andaluz en el que básicamente no hay diferencias con el que se publicó en primer lugar que ha sido tan criticado por los sectores más puristas del toreo, no sólo por aficionados independientes y afiliados, sino por profesionales de la talla como lo son Miura y Cebada Gago quienes están, "sotovocce", en contra del indulto generalizado aunque a todos los ganaderos les venga bien por la publicidad que se adquiere.
En las mesas de trabajo del reglamento se ha detectado una tensión envainada entre las asociaciones de matadores y de subalternos a pesar de que estos apoyan a aquellos cuando les duele el bolsillo.
En este nuevo reglamento aunque se cuenta con la policía en el palco, en general se desestima su concurso y se potencia a los aficionados que serán amigos de los políticos con poder para quitar y poner presidentes. Por más que se estudia el motivo de echar a la policía de las presidencias es un motivo sólo político, (ahora no se ve bien a la policía en los palcos), no es políticamente correcto. La policía es un cuerpo a la que los políticos han sometido decretazo tras decretazo a sus desafortunados criterios olvidando que este cuerpo fue un pilar básico en la transición española y que técnicamente ha sido y es uno de los mejores garantes de la seguridad ciudadana y defensor de los intereses de los aficionados a la tauromaquia.
Se presumen conflictos de competencias entre los presidentes seglares y los delegados gubernativos que sí van a ser policías y se explica que los callejones son potestad del delegado y no del empresario. La cantidad de gente festiva e irreverente con el espectáculo que son invitados al callejón va en aumento.
Ya que se habla de los presidentes la resistencia se felicita de que no vuelva al palco de la Malagueta al parecer por propia iniciativa, Enrique Moya, primero porque existía una incompatibilidad manifiesta al ser presidente del colegio de veterinarios y ocupar el palco, y esta incompatibilidad se vio el día de feria que recuperó una corrida rechazada por sus compañeros veterinarios a los que a todas luces cruzó la cara. De cualquier forma para un presidente y veterinario que se siente solidario con el fin de las corridas de toros sería un contra Dios que siguiera presidiendo. Sin embargo la preocupación cunde cuando se habla de que Ildefonso del Olmo, el eterno candidato del Partido Andalucista por Málaga a lo que sea, quiere subirse al palco de la plaza de toros de Málaga. La preocupación cunde debido a la poca idoneidad demostrada por el personaje en asuntos taurinos ya que puedo dar fe de su chaqueteo miserable. Pero además más leña al asunto al apuntarse entre los miembros de la resistencia que el presidente de la plaza de toros de Algeciras Paco Ortíz Mejía está nominado para el palco malagueño. No se entiende la nominación y aunque esta no está confirmada se especula con que esta persona sea un infiltrado en la sociedad taurina malagueña por los poderes fácticos de la Junta de Andalucía ya que el señor Ortíz es un defensor del proyecto del reglamento taurino.
Pero el motivo que más enfado provoca en los atrincherados es la renovación en la gestión de la plaza, por un año más, al Marqués de Fuengirola, léase Martín Lorca y el peligro latente de que se la concedan por 10 años más si se hace cargo de las obras de remodelación junto al constructor Vera. No se entiende esta decisión ya que por los problemas ocurridos en la feria, Pendón, presidente de la Diputación y el Marques, casi llegan a las manos. La concesión o prórroga se explica sólo porque el que maneja el cotarro en el PSOE de Málaga es de Ronda y no se llama Cayetano si no Juan Fraile, al que el Marques, según se dice por las esquinas, le ha solucionado problemas económicos personales. ¡Con qué facilidad olvidan algunos políticos que la Diputación es de todos y no solo de Pendón!
Cuando se expuso el agarre del presidente de la Diputación y el empresario a causa de los incidentes del cambio de ganadería que a punto estuvieron de suspender una corrida de toros y de que tres toreros se cayeran del cartel por haberles "robado" los empresarios los toros que ellos iban a torear; Cuando a más para complicar la feria, Casas amenazaba con que Conde no torearía los seis toros si no se metían en los chiqueros algunos de Zalduendo y le pagaba su caché integro; hubo una explosión de sorpresas y risas entre la resistencia porque con pagarle a Conde 35 millones de pesetas por su encerrona y no cumplir las expectativas (solo cortó una oreja en seis toros), el marqués se cogió un cabreo impresionante. Ese fue el día que Javier Conde sacó la muleta blanca. Nadie metió más los dedos en el detalle del color de la muleta salvo que se dijo que la sacó para justificar lo cobrado.
Particularmente hiere a la resistencia el hecho de los corrales de la Malagueta derruidos para hacer un aparcamiento para el barrio del mismo nombre. Pendón se ha pasado por la entrepierna que los corrales como la plaza, también son patrimonio histórico artístico y ahora destruidos ya no tiene remedio, los tendremos de cemento y más pequeños. El ciudadano de Málaga es pasivo se derruyó la Capilla de la Piedad y nadie protestó, se tiraron los corrales y nadie protestó atentando contra el patrimonio publico y protegido. Nos duele la pasividad del pueblo. Por pasividad de la ciudadanía, la historia ha escrito páginas tristes, quizás por ello hoy día tenga más sentido la resistencia.
20 octubre 2005
TOREROS COLOCADOS
TOREROS COLOCADOS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En mi ultimo articulo hice un repaso rápido por lo ocurrido en las últimas ferias de Madrid, Fuengirola y Zaragoza resaltando en ellas lo que más me llamó la atención sin caer en la vanidad de explicar lo que todo el mundo ve y sí entrar en la particularidad de lo menos apreciable, por ello pasé de explicar la concepción de la faena de Perera y resalté el error que cometió al descubrirse, quedar descolocado y por lo tanto ser cogido. Esto entre otras cosas. Ahora me toca hablarles de Jaén que es mi tierra, pero antes quiero hacer un breve análisis sobre la colocación de los toreros en esta temporada y se darán cuenta que hemos llegado a donde hemos llegado quizás porque esto del toro se esté comercializando tanto que a los espectadores, al publico asistente, le parezca que esto de las corridas sean espectáculos sin importancia. Verán, tal y como está el patio en esta temporada se ha notado una caída de entusiasmo en la afición debido a que el ayuno de la emoción en los ruedos es evidente. Los toros, dice Victorino hijo que son muy grandes pero yo he visto toros grandes encastados que han traído a mal parir a toreros pequeños de corazón y lo evidente es que la emoción la ponen en el ruedo los dos protagonistas. De lo que digo hay ejemplo en la corrida de Cebada Gago y la actuación de Encabo en Zaragoza, pura emoción.
La temporada, difícil de plantear por los empresarios, causantes originarios del estado actual de la fiesta, se ha basado sobre Castella que ha conjugado bien su valor y su oficio; Fandi que con el segundo tercio marca época entre los matadores que banderillean aunque se le vio atorado pronto; y los recién alternativados Gallo que no sabe aún que terreno pisar; Perera que aunque es valiente no termina de definirse ni romper a más; Salvador Vega pésimo cuajando algunos toros aislados; Capea una indefinición constante; Tejela nervioso, lleno de cafeína; y un Salvador Cortés que a mitad de temporada despabiló. Un tal Cesar Jiménez anduvo por allí menos bullidor pero igual de tramposo. El maestro Cesar Rincón hizo el esfuerzo en Madrid pero luego en provincias, como casi siempre en su carrera, nada, bien es verdad que las cogidas y las lesiones le cortaron mucha voluntad a esta edad que es ya la de vivir de las rentas. Por lo demás solo cuatro toreros más: Ponce, Juli, Rivera y Cid. Ponce con una temporada mal planteada falló mucho con los aceros, el Juli que es el torero que más afición tiene de los del escalafón ha estado en una tónica muy ascendente en lo profesional y personal, Rivera Ordoñez ha vivido de las rentas y de la falta de toreros toda la temporada sin dar un palo al agua y El Cid, al que algunos consideran la mejor mano izquierda de la torería sólo ha dado su dimensión con toros buenos o manejables pero cuando se ha encontrado con los comprometidos se le han visto las lagunas técnicas y emocionales, lo que yo entiendo como componentes de la bragueta.
La colocación de los toreros en la tabla de salida para el próximo curso es bastante penosa pero los aficionados a toros lo que nunca perderemos es la esperanza, por eso este espectáculo es tan grande. Bien colocado está Cayetano que ha hecho una campaña novilleril muy interesante y ascendente y lo de Pablo Hermoso de Mendoza insuperable, se ha quitado del escalafón a Luis Domecq, un señorito andaluz.
Y lo de Jaén y Caldas para olvidar, una corrida y media suspendidas, rejoneadores segundones orejeados verbeneramente, poco publico en los tendidos, carteles malos, y solo Salvador Cortés en dimensión importante porque lo de la corrida estrella y única en un ciclo largo ya se sabía, Ponce, Rivera y Fandi a hombros en la mejor entrada. Jaén tal y como está la cosa con dos corridas va que chuta.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En mi ultimo articulo hice un repaso rápido por lo ocurrido en las últimas ferias de Madrid, Fuengirola y Zaragoza resaltando en ellas lo que más me llamó la atención sin caer en la vanidad de explicar lo que todo el mundo ve y sí entrar en la particularidad de lo menos apreciable, por ello pasé de explicar la concepción de la faena de Perera y resalté el error que cometió al descubrirse, quedar descolocado y por lo tanto ser cogido. Esto entre otras cosas. Ahora me toca hablarles de Jaén que es mi tierra, pero antes quiero hacer un breve análisis sobre la colocación de los toreros en esta temporada y se darán cuenta que hemos llegado a donde hemos llegado quizás porque esto del toro se esté comercializando tanto que a los espectadores, al publico asistente, le parezca que esto de las corridas sean espectáculos sin importancia. Verán, tal y como está el patio en esta temporada se ha notado una caída de entusiasmo en la afición debido a que el ayuno de la emoción en los ruedos es evidente. Los toros, dice Victorino hijo que son muy grandes pero yo he visto toros grandes encastados que han traído a mal parir a toreros pequeños de corazón y lo evidente es que la emoción la ponen en el ruedo los dos protagonistas. De lo que digo hay ejemplo en la corrida de Cebada Gago y la actuación de Encabo en Zaragoza, pura emoción.
La temporada, difícil de plantear por los empresarios, causantes originarios del estado actual de la fiesta, se ha basado sobre Castella que ha conjugado bien su valor y su oficio; Fandi que con el segundo tercio marca época entre los matadores que banderillean aunque se le vio atorado pronto; y los recién alternativados Gallo que no sabe aún que terreno pisar; Perera que aunque es valiente no termina de definirse ni romper a más; Salvador Vega pésimo cuajando algunos toros aislados; Capea una indefinición constante; Tejela nervioso, lleno de cafeína; y un Salvador Cortés que a mitad de temporada despabiló. Un tal Cesar Jiménez anduvo por allí menos bullidor pero igual de tramposo. El maestro Cesar Rincón hizo el esfuerzo en Madrid pero luego en provincias, como casi siempre en su carrera, nada, bien es verdad que las cogidas y las lesiones le cortaron mucha voluntad a esta edad que es ya la de vivir de las rentas. Por lo demás solo cuatro toreros más: Ponce, Juli, Rivera y Cid. Ponce con una temporada mal planteada falló mucho con los aceros, el Juli que es el torero que más afición tiene de los del escalafón ha estado en una tónica muy ascendente en lo profesional y personal, Rivera Ordoñez ha vivido de las rentas y de la falta de toreros toda la temporada sin dar un palo al agua y El Cid, al que algunos consideran la mejor mano izquierda de la torería sólo ha dado su dimensión con toros buenos o manejables pero cuando se ha encontrado con los comprometidos se le han visto las lagunas técnicas y emocionales, lo que yo entiendo como componentes de la bragueta.
La colocación de los toreros en la tabla de salida para el próximo curso es bastante penosa pero los aficionados a toros lo que nunca perderemos es la esperanza, por eso este espectáculo es tan grande. Bien colocado está Cayetano que ha hecho una campaña novilleril muy interesante y ascendente y lo de Pablo Hermoso de Mendoza insuperable, se ha quitado del escalafón a Luis Domecq, un señorito andaluz.
Y lo de Jaén y Caldas para olvidar, una corrida y media suspendidas, rejoneadores segundones orejeados verbeneramente, poco publico en los tendidos, carteles malos, y solo Salvador Cortés en dimensión importante porque lo de la corrida estrella y única en un ciclo largo ya se sabía, Ponce, Rivera y Fandi a hombros en la mejor entrada. Jaén tal y como está la cosa con dos corridas va que chuta.
13 octubre 2005
DE MADRID A FUENGIROLA
DE MADRID A FUENGIROLA SIN PASAR POR VICTORINO CAMINO DE ZARAGOZA.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es muy raro que a Nuñez del Cuvillo le embista un toro en Madrid, los cuvillos embisten en provincias donde la responsabilidad es menor, pero en Madrid y en otoño no le embisten ni a Victorino.
Ventanero fue el toro mejor presentado de la corrida pero no embistió en la muleta. Blancaflor fue un invalido que echaron al corral para ser sustituido por otro inválido de la ganadería del Marqués de Fuengirola, es decir de Martín Lorca. El que cogió a Perera se rajó, Madroñero no pasaba y Gadiano sin casta, exactamente igual que Gavilán. Total un saldo. Castella se pegó tres arrimones, ahora mismo el valor lleva su nombre, el valor o lo que sea porque a veces pare inconsciencia, o debe ser que ya no estamos acostumbrados a ver jóvenes con tanta disposición, valor o lo que sea. El de Extremadura, Perera, resultó cogido, el toro le pilló descolocado y el pitón izquierdo le pasó rozando por detrás del muslo derecho para hacer presa en el izquierdo. Si hubiera estado tapado con la muleta el animal no le hubiera visto, pero ya digo, le pilló descolocado. Y el catalán no tuvo opciones con el sobrero y con su segundo anduvo porfión y con un poco de cachondeo al cruzarse ya que algunos le protestaron la colocación. Hubo también en esta corrida un rejoneador Leonardo Hernández padre que estuvo bien, con suficiencia, pero carente de emoción porque el toro de Tassara resultó un inválido.
Tras el fraude de invalidez de Madrid pensé que el sur, que siempre existe, sería mejor, y como Fuengirola es una plaza de tercera, ahí se desprende uno de muchas inhibiciones después de estar mirando con lupa otras ferias, por ser este el objeto de la critica, hice más ademán de divertirme que de emocionarme. Total que me puse la careta de vulgar espectador y me quité la de critico y me fui a ver los toros de Tornay y a Jesulín, El Cordobés y El Fandi y entonces comprobé que ya no tengo remedio, que en mi vida será muy difícil que me convierta en un servil espectador debido a que soy incapaz de callarme las cosas mal hechas y que tengo necesidad de contar las buenas y las malas a la gente. Esto debe ser el veneno del periodismo. Me quité de ver una de las corridas mercantilistas de Victorino, que con su voluntad tiene comprada a la afición de Madrid, engañándolos como a chinos, y me dispuse a ver una desigual corrida en presentación de los apoderados de El Cid, que estaba afeitada y que todos sin remedio se pararon en el ultimo tercio. Gracias al temple del de Ubrique, al que le debían dar los sectores críticos de Las Ventas más crédito, vi un par de trasteos de tentadero. Gracias a las tonterías de Manuel Díaz El Cordobés vi levantar dos imposibles faenas y gracias al espectáculo de las banderillas del Fandi, vi como la gente que había llenado la plaza a precios razonables, salió diciendo que había sido una buena tarde de toros.
Queramos o no, es muy distinto, y así debe ser, ver toros en plazas de primera y plazas de tercera. Y debe ser que en las de primera se exija al máximo y debe ser que en las de segunda las cosas sean como deban ser y que en las plazas de tercera las autoridades arropen al publico y lo protejan, pues es en ellas donde los toreros por relajarse pueden ofrecernos lo mejor de lo mejor de ellos y a veces lo peor de lo peor, pero allí nadie más debe relajarse pues lo que parece un día necesidad de cambiar un tercio de banderillas con dos palos, al siguiente se hace norma y lo que debe ser norma, por ejemplo la salida del picador en sentido contrario a las agujas del reloj, por comodidad se haga un día en el sentido de las manillas y luego se convierta en obligación, como Jesulín en calidad de director de lidia ordenara a un picador del Cordobés que estando ya en el tramo más corto según la norma para alcanzar la puerta de caballos, lo hiciera volver para transgredirla y hacer el trayecto más largo.
Como Rivera Ordoñez no toreaba en Fuengirola por un mal estomacal, decidí enchufarme a Zaragoza para ver los toros de Valdefresno llevándome grata sorpresa por su excelente presentación. Siempre digo que lo primero que ha de hacer un ganadero es llevar a cualquier plaza los toros bien presentados y luego será lo que Dios quiera lo que lleven dentro, tal como sucedió en la capital maña porque salvo el tercero que fue bueno el resto sufría un descaste generalizado, por cierto un toro que pese a la oreja que cortó el malagueño Vega, estuvo por encima del chaval que le hizo una faena de acompañamiento, muy despegada aunque algunos muletazos resultaran estéticamente buenos. Ponce en su línea técnico dominadora y brillantemente despegada y Antonio Barrera con la mala suerte que le acompaña en su carrera.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es muy raro que a Nuñez del Cuvillo le embista un toro en Madrid, los cuvillos embisten en provincias donde la responsabilidad es menor, pero en Madrid y en otoño no le embisten ni a Victorino.
Ventanero fue el toro mejor presentado de la corrida pero no embistió en la muleta. Blancaflor fue un invalido que echaron al corral para ser sustituido por otro inválido de la ganadería del Marqués de Fuengirola, es decir de Martín Lorca. El que cogió a Perera se rajó, Madroñero no pasaba y Gadiano sin casta, exactamente igual que Gavilán. Total un saldo. Castella se pegó tres arrimones, ahora mismo el valor lleva su nombre, el valor o lo que sea porque a veces pare inconsciencia, o debe ser que ya no estamos acostumbrados a ver jóvenes con tanta disposición, valor o lo que sea. El de Extremadura, Perera, resultó cogido, el toro le pilló descolocado y el pitón izquierdo le pasó rozando por detrás del muslo derecho para hacer presa en el izquierdo. Si hubiera estado tapado con la muleta el animal no le hubiera visto, pero ya digo, le pilló descolocado. Y el catalán no tuvo opciones con el sobrero y con su segundo anduvo porfión y con un poco de cachondeo al cruzarse ya que algunos le protestaron la colocación. Hubo también en esta corrida un rejoneador Leonardo Hernández padre que estuvo bien, con suficiencia, pero carente de emoción porque el toro de Tassara resultó un inválido.
Tras el fraude de invalidez de Madrid pensé que el sur, que siempre existe, sería mejor, y como Fuengirola es una plaza de tercera, ahí se desprende uno de muchas inhibiciones después de estar mirando con lupa otras ferias, por ser este el objeto de la critica, hice más ademán de divertirme que de emocionarme. Total que me puse la careta de vulgar espectador y me quité la de critico y me fui a ver los toros de Tornay y a Jesulín, El Cordobés y El Fandi y entonces comprobé que ya no tengo remedio, que en mi vida será muy difícil que me convierta en un servil espectador debido a que soy incapaz de callarme las cosas mal hechas y que tengo necesidad de contar las buenas y las malas a la gente. Esto debe ser el veneno del periodismo. Me quité de ver una de las corridas mercantilistas de Victorino, que con su voluntad tiene comprada a la afición de Madrid, engañándolos como a chinos, y me dispuse a ver una desigual corrida en presentación de los apoderados de El Cid, que estaba afeitada y que todos sin remedio se pararon en el ultimo tercio. Gracias al temple del de Ubrique, al que le debían dar los sectores críticos de Las Ventas más crédito, vi un par de trasteos de tentadero. Gracias a las tonterías de Manuel Díaz El Cordobés vi levantar dos imposibles faenas y gracias al espectáculo de las banderillas del Fandi, vi como la gente que había llenado la plaza a precios razonables, salió diciendo que había sido una buena tarde de toros.
Queramos o no, es muy distinto, y así debe ser, ver toros en plazas de primera y plazas de tercera. Y debe ser que en las de primera se exija al máximo y debe ser que en las de segunda las cosas sean como deban ser y que en las plazas de tercera las autoridades arropen al publico y lo protejan, pues es en ellas donde los toreros por relajarse pueden ofrecernos lo mejor de lo mejor de ellos y a veces lo peor de lo peor, pero allí nadie más debe relajarse pues lo que parece un día necesidad de cambiar un tercio de banderillas con dos palos, al siguiente se hace norma y lo que debe ser norma, por ejemplo la salida del picador en sentido contrario a las agujas del reloj, por comodidad se haga un día en el sentido de las manillas y luego se convierta en obligación, como Jesulín en calidad de director de lidia ordenara a un picador del Cordobés que estando ya en el tramo más corto según la norma para alcanzar la puerta de caballos, lo hiciera volver para transgredirla y hacer el trayecto más largo.
Como Rivera Ordoñez no toreaba en Fuengirola por un mal estomacal, decidí enchufarme a Zaragoza para ver los toros de Valdefresno llevándome grata sorpresa por su excelente presentación. Siempre digo que lo primero que ha de hacer un ganadero es llevar a cualquier plaza los toros bien presentados y luego será lo que Dios quiera lo que lleven dentro, tal como sucedió en la capital maña porque salvo el tercero que fue bueno el resto sufría un descaste generalizado, por cierto un toro que pese a la oreja que cortó el malagueño Vega, estuvo por encima del chaval que le hizo una faena de acompañamiento, muy despegada aunque algunos muletazos resultaran estéticamente buenos. Ponce en su línea técnico dominadora y brillantemente despegada y Antonio Barrera con la mala suerte que le acompaña en su carrera.
04 octubre 2005
PICAZO Y PALHA
PICAZO Y PALHA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Eso de que la feria de otoño madrileña sea en dos partes no me gusta, queda como separada por días fríos, rancios e inconexos con la realidad taurina. Dos partes, como dos patas, como dos tardes en colleras y además este año se nota aún más la flojedad de los carteles de la primera parte y la generosidad de los carteles de la segunda. Para abrir boca una novillada de novilleros que pretendían revalidar y una corrida de toros que no más que el anuncio le dio un ataque de riñón a Dávila Miura, los Palhas. La segunda parte curiosamente con tres toreros que no han estado bien en Salamanca. Bueno, Serafín Marín una tarde si y otra no. Los otros Castella y Perera para olvidarlos. No dudo porque yo he sido testigo de buenas tardes de Castella en otras plazas, que merezca estar en Madrid, es más lo aplaudo porque así se ve que el chaval no quiere eludir ningún compromiso con esta plaza que tanto le ha dado desde San Isidro acá, y no dudo de las buenas facultades y voluntades del extremeño pero aún no he tenido la suerte de verlo bien y en esta temporada ya lo he visto un puñado de veces. Lo del matrimonio de Victorino con Madrid ya es archiconocido y con ser importante para mí lo de menos es el cartel de toreros porque una vez más tengo que reconocer mi admiración por cualquiera que se vista de luces y sobre todo mi amor al toro bravo.
Deseo que la segunda parte sea distinta, no mejor ni peor, sino distinta a la primera parte de la feria ya que el pasado fin de semana fue para aburrir a los muertos. Veamos: la novillada de La Guadamilla tuvo tres y tres, el primero bueno por los dos pitones, el cuarto mejor por el izquierdo que por el derecho pero se abría más a la salida del muletazo. El tercero fue un bobo nobleton manejable. Sin clase segundo y quinto este descastado. El sexto manso. Pero la corrida del portugués aún peor, ayuna de emoción porque la emoción la pone la casta y la casta brilló por su ausencia. Desiguales de presentación los cuatro que se lidiaron, inválidos, embistiendo sin limpieza el primero, a arreones el cuarto, gazapón el tercero y el sexto con clase pero sin poder con su alma. Los remiendos, uno de sobrero de Salvador Domecq soso y otro de Carriquiri manso.
Las notas destacadas de los dos primeros festejos las pusieron esta ganadería portuguesa de la que se esperaba mucho más y de la que se vio que lo mejor de la camada ya estaba lidiado, que ni cuarentena por la Lengua Azul ni cuentos chinos, sólo falta de casta, de mucha casta. Y en la novillada la nota fue el corte de coleta del recomendado Picazo, que ahora se ha arrepentido y que a mí me pareció muy bien que se la cortara, las razones, se las explicó muy bien a Molés, "me veía toreando corridas duras", o algo así. Y según me parece, al chaval no le faltaba razón aun cuando la decisión la tomara en caliente, que se siga vistiendo de torero me parece a mí que va a ser "pa ná" por lo visto el sábado, con el primer novillo, vistas las buenas maneras debió haberse apretado más para poner a la gente de su parte ya que estaba en contra del novillo y con el cuarto sin estar mal tampoco estuvo bien pues le faltó bragueta en algunas series de muletazos.
El resto de los coletas. Inédito Ureña, y Sergio Serrano por ver con otro material. Y en la corrida, Rafaelillo no entendió al cuarto. Robleño, que sustituía al inteligente Dávila que con la justificación del dolor de riñón se quitó de lo que sus veedores habían preconizado como un desastre, con los remiendos dio la razón a la ausencia de Miura y Paulita que parece que tiene clase toreando no pudo demostrarla.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Eso de que la feria de otoño madrileña sea en dos partes no me gusta, queda como separada por días fríos, rancios e inconexos con la realidad taurina. Dos partes, como dos patas, como dos tardes en colleras y además este año se nota aún más la flojedad de los carteles de la primera parte y la generosidad de los carteles de la segunda. Para abrir boca una novillada de novilleros que pretendían revalidar y una corrida de toros que no más que el anuncio le dio un ataque de riñón a Dávila Miura, los Palhas. La segunda parte curiosamente con tres toreros que no han estado bien en Salamanca. Bueno, Serafín Marín una tarde si y otra no. Los otros Castella y Perera para olvidarlos. No dudo porque yo he sido testigo de buenas tardes de Castella en otras plazas, que merezca estar en Madrid, es más lo aplaudo porque así se ve que el chaval no quiere eludir ningún compromiso con esta plaza que tanto le ha dado desde San Isidro acá, y no dudo de las buenas facultades y voluntades del extremeño pero aún no he tenido la suerte de verlo bien y en esta temporada ya lo he visto un puñado de veces. Lo del matrimonio de Victorino con Madrid ya es archiconocido y con ser importante para mí lo de menos es el cartel de toreros porque una vez más tengo que reconocer mi admiración por cualquiera que se vista de luces y sobre todo mi amor al toro bravo.
Deseo que la segunda parte sea distinta, no mejor ni peor, sino distinta a la primera parte de la feria ya que el pasado fin de semana fue para aburrir a los muertos. Veamos: la novillada de La Guadamilla tuvo tres y tres, el primero bueno por los dos pitones, el cuarto mejor por el izquierdo que por el derecho pero se abría más a la salida del muletazo. El tercero fue un bobo nobleton manejable. Sin clase segundo y quinto este descastado. El sexto manso. Pero la corrida del portugués aún peor, ayuna de emoción porque la emoción la pone la casta y la casta brilló por su ausencia. Desiguales de presentación los cuatro que se lidiaron, inválidos, embistiendo sin limpieza el primero, a arreones el cuarto, gazapón el tercero y el sexto con clase pero sin poder con su alma. Los remiendos, uno de sobrero de Salvador Domecq soso y otro de Carriquiri manso.
Las notas destacadas de los dos primeros festejos las pusieron esta ganadería portuguesa de la que se esperaba mucho más y de la que se vio que lo mejor de la camada ya estaba lidiado, que ni cuarentena por la Lengua Azul ni cuentos chinos, sólo falta de casta, de mucha casta. Y en la novillada la nota fue el corte de coleta del recomendado Picazo, que ahora se ha arrepentido y que a mí me pareció muy bien que se la cortara, las razones, se las explicó muy bien a Molés, "me veía toreando corridas duras", o algo así. Y según me parece, al chaval no le faltaba razón aun cuando la decisión la tomara en caliente, que se siga vistiendo de torero me parece a mí que va a ser "pa ná" por lo visto el sábado, con el primer novillo, vistas las buenas maneras debió haberse apretado más para poner a la gente de su parte ya que estaba en contra del novillo y con el cuarto sin estar mal tampoco estuvo bien pues le faltó bragueta en algunas series de muletazos.
El resto de los coletas. Inédito Ureña, y Sergio Serrano por ver con otro material. Y en la corrida, Rafaelillo no entendió al cuarto. Robleño, que sustituía al inteligente Dávila que con la justificación del dolor de riñón se quitó de lo que sus veedores habían preconizado como un desastre, con los remiendos dio la razón a la ausencia de Miura y Paulita que parece que tiene clase toreando no pudo demostrarla.
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