25 abril 2009

BRAVO TERCIOPELO

El Juli un torero de tauromaquia

BRAVO TERCIOPELO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio

Le decían encastado y no. Era un toro bravo. Resultó ser el sobrero de la ganadería del Ventorrillo, marcado en los costillares con el número 4 de 575 kilos y colorao de capa. Su nombre, su nombre era Terciopelo y ha tenido las mejores embestidas de la feria. Irreprochable de presentación, quizás por eso, por ser el mejor presentado del encierro, no lo enlotaron y lo mandaron de sobrero. Es otro de los argumentos de la fiesta moderna. Los jóvenes banderilleros no saben enlotar. Este toro se dejó y cumplió sobradamente en el primer tercio, y en las banderillas quería comerse el mundo que para un toro representa uno que va huyendo por delante de él. Y ese mundo en dos patas (piernas es lo mas correcto para la especie humana) de no saltar la barrera o guarecerse en los burladeros, sería del toro, por eso los perseguía con furia. Cuando el Cid cogió la muleta se vio la clase de toro que tenía delante, y abrió bien la faena, y quería ponerse en el sitio y tirar de el y llevarlo, pero no toreado. El Cid no supo entender el hasta ahora toro bravo de feria. Es más, al Cid se le ha ido hoy en Sevilla, un toro de vacas. Caridad para este torero que parece ser aún no se ha repuesto de la vitorinada (léase vitorinada por el ramillete de boquerones vitorianos, que presentó Victorino), o se ha atacado demasiado por cómo iba la tarde y por apuntarse a una corrida echando por delante al Juli. El Cid es un torero importante, pero, lo he sostenido ya hace tiempo, no es un torero figura. Por personalidad, por estrategia de temporadas, por ánimo. Por eso, por ánimo, porque el ánimo, es decir la raza, es lo que hace a un torero. La primera faena tampoco tuvo calado, no terminó de romper la cosa y la cosa ocurrió por dejar huecos, por deshacer los embroques con pésimas colocaciones, en fin, caridad para El Cid, porque no fue su tarde.

Quizás debiera haber titulado la crónica algo así como que Talavante cortó dos orejas en La Maestranza, pero no, ya ven que me ha dado la vena del toro, porque dicen los ganaderos, y con razón, que los críticos no decimos nada de los toros, y que no sabemos verlos, y es verdad, ¡como van a ver los críticos los toros, si ni los toreros los ven! Pero no quiero escribir ahora de Talavante, ahora quiero hacerlo del verdadero triunfador de la tarde, aunque no se haya llevado en el esportón nada más que una oreja, en realidad ha sido el torero de hoy en la Maestranza. Julián López El Juli es la fe del toreo actual. Le puso fe al primer toro y le sacó un meritorio trasteo. En realidad lo que El Juli puso fue fe en si mismo porque una figura del toreo debe dar lo que tiene y lo que sabe en pos de la Tauromaquia. La página que hoy ha escrito el madrileño en Sevilla ha sido, grande, muy grande con ese primer toro que en varas se quería ir, se repuchaba. Que en banderillas esperaba cazar a los banderilleros y que embistió… embistió porque este torero quiso que embistiera, a la voz, a la firmeza, a la serenidad de ánimo y al oficio, al toreo de mano baja y al gusto de verlo con los muletazos de adorno por bajo desde los medios a las rayas y recetar una estocada. La misma que no pudo dar al cuarto por lo que no cortó más trofeos. Sin embargo, para un aficionado es suficiente lo que El Juli le hizo al cuarto que fue crear una faena, una enjuta faena que si brilló en redondo, al natural deslumbró. Debería escribir que no tengo palabras para describirla, pero si, las tengo: Poderoso torero. Colocado siempre y bien, empleando la cabeza que releva, sin ninguna duda, a la de Ponce, pero con nota más alta ya que El Juli crea belleza. Aquí la técnica es un lujo, y para los toreros buenos la herramienta principal. Si no mató al toro, fue porque lo partió, es decir, lo dominó desde la punta de los pitones al rabo. A mi me enseñaron que eso era el toreo.

Talavante cortó dos orejas por una estocada buena, y por una faena de detalles, no de profundidad, de alegrías, no de solea, de pico, no de panza de franela, de alivio, no de quebranto, de encimismo, no de distancia. Estética, sí. Rotunda, no. Pero Talavante es la esperanza de esta feria y de otras muchas. El sexto se acabó antes de empezar, y lo que fue, fue que le faltaba casta.
Los toros de El Ventorrillo, ganadería que lleva Cesar Rincón, casi igual que los de ayer del Torreón. Sin apenas diferencias en cuanto al juego. El mejor presentado el sobrero quinto. El resto aparentes pero sin rematar. Primero y cuarto manejables, segundo se quedaba corto, el tercero bueno y noble, el quinto bravo y el sexto descastado.

¡Aquí paz y allí gloria!

FICHA:
Sevilla. Sábado 25 de Abril. Lleno de 'No hay billetes'. Toros de El Ventorrillo, quinto hizo sobrero, bravo ovacionado al arrastre. Correctos de presentación. Pitado el segundo, aplaudido el tercero. El Juli, estocada caída, oreja. Tres pinchazos y una tendida, vuelta al ruedo. El Cid, pinchazo y una trasera caída y tendida, silencio. Estocada, ovación con saludos. Alejandro Talavante, estocada, dos orejas. Una contraria y descabello, silencio.

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