DIARIO DE LA RESISTENCIA: Un majaillo.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
De Antonio Bienvenida hay recuerdos en la resistencia muy cabales, por ejemplo aquella aventura de atreverse a denunciar públicamente el afeitado de los toros en aquellos años 50 que a él le reportó prestigio entre la afición pero odio entre sus compañeros, Julio Aparicio sabe de aquello. Más luego las cosas vinieron a su cauce y más tarde todo cayó en sacos de borrajas pues aún no hemos acabado con ese terrible fraude, que ya es reconocido abiertamente por los mismos toreros que sin pudor elevan el caso a la mayor diciendo que lo que está mal es que le saquen punta a los pitones. Pero la gravedad mayor del asunto es consecuencia del visto bueno que las autoridades, si es que las hay en la actualidad, consienten el fraude.
Esa honestidad que Antonio Bienvenida atesoraba se ha perdido y los toreritos del momento no tienen lo que hay que tener entre las piernas para primero ser hombres y luego ser toreros. Antonio sabía estar en la plaza como director de lidia, se afanaba en ejecutar el toreo puro y de calidad y lo que hacia, dentro o fuera de los ruedos lo hacía con señorío. Lo hacia tan bien y tan bonito y con tanta elegancia que parecía que en el toreo todo era fácil, cuando en realidad era todo lo contrario.
.- Cuando toreábamos de salón – comenta el Maqui – todos queríamos imitar a Bienvenida. ¡Que forma de mandar a las cuadrillas! ¡Como los situaba en el ruedo! sin dar un grito, solo ordenando con la mirada.
Los resistentes se han puesto nostálgicos, les ha dado por pensar en la fiesta en la que una vuelta al ruedo era un triunfo en comparación con esta que nos legó Joselito, ¡perdón Alfonso! Pepito Arroyo, que instauró la vuelta al ruedo con una oreja. Nos ha dado por recordar a aquel toro bravo, encastado, con fuerzas, que aguantaba la lidia sin enterarse. Hoy no existe y si existe no se sabe dónde porque los toreros no lo quieren. Hoy sólo existe ese torillo bobalicón, sin emoción. Aquel que el lumbreras de Juan Pedro denominó "toro artista". Aquella familia que vendiendo desechos de tentaderos ha conseguido manipular la fiesta económica y genéticamente.
.- La culpa es de unos y de otros malos ganaderos, malos empresarios y sobre todo de las mal llamadas figuras del toreo del hoy en día que huyen del toro encastado y con trapío y quieren el que no le dé problemas.
Este resistente tiene la voz enronquecida, me dice que debe ser del temperamento y yo intento corregirlo y señalarle que será por el tiempo y a duras penas, con un ímprobo esfuerzo de garganta me dice que no, que es del temperamento. Y yo dudo.
.- Joder que he dicho que es del temperamento!!!
Claro, por como lo ha dicho que debería sonar como a voces, entiendo lo del temperamento, yo me callo y él prosigue:
.- Joder, - mirándome con cierto desaire -, todo lo contrario, al toro con casta no lo quieren y en cambio sí se pelean por la tonta del bote ¡A donde ha llegado la fiesta nacional que a partir de Abril pasará a llamarse fiesta regional!
Se habla de que los políticos no financian la fiesta, ni nada, cuando ponen dinero es para sacar votos y en poniéndolo no le hacen favor al toreo porque las rapiñas buscan el provecho y no la proyección de la fiesta. Que por eso está ahora como está, por el intervencionismo de la administración, primero con subvenciones y luego con reglamentos, cuando no influyendo para que las plazas caigan en manos de recomendados que de esto no saben.
Hay entre los resistentes de esta trinchera una honda preocupación que no obedece más que a los dictados de los políticos. Todos somos conscientes de que el espectáculo que se nos está ofreciendo es un espectáculo adulterado, moderno dicen, en el que se ha pasado de aplicar autoridad al exceso de crueldad, a admitirla o a suprimirla por ley, y por eso el reglamento que está por venir. Es lo que se está llamando entre la cursilería taurina, "La Corrida Moderna". Igual, igual que lo que Salvador Távora está preparando como su próximo espectáculo, mostrarnos bajo el signo de la cultura ese nuevo proyecto que como contubernio los sectores taurinos denominan moderno. Un espectáculo en el que no haya tiempos muertos, que aburren al que no entienda, que todos sean protagonistas para darle a la corrida otra identidad y para que – he aquí la magna idea de las mentes pensantes – el toreo a pie y el de a caballo – no se dice por los picadores sino por los rejoneadores – suponga un reencuentro. ¡Miedo nos da este asunto de la corrida moderna!
Se habla con tristeza de las vicisitudes por las que ha pasado la fiesta, que ha convocado a la resistencia, hasta llegar al dominio de personajes insaciables y sin pudor, se recuerdan casos verídicos y desgraciados que mediatizaron gerencias de empresas, y se comenta el provecho que ciertos buitres han sacado siempre del control de las taquillas.
Alguno de los resistentes piensa que gran parte de los males que aquejan a lo de los toros lo tiene la prensa, que de una parte a estas fechas es muy mediocre, porque no se hace buena literatura taurina y los medios no hacen buena prensa taurina. Que ha habido épocas por puñados de toreros, pero que ahora mucha escuela y mucha tontería pero no tenemos a nadie que merezca la pena. Salió el nombre de Javier Conde pero de broma y los resistentes se carcajearon, porque claro, uno se acordó de la muleta blanca.
.- Esto es la historia. Cuando había un majaillo de aficionados en las plazas de toros se alimentaba la emoción, se aplaudía la brevedad del matador para que no se pusiera pesado y se estimaban las vueltas al ruedo sin orejas, y en los tendidos había sabios que eran respetados siendo escuchados por los neófitos que oían veían y leían y no ahora que si los sabios comentan los tratan de mala manera. Fijaos como era la cosa entonces que el bajonazo que pegaba Antonio Ordoñez se le llamó con arte, estocada en el rincón de Ordoñez, y lo que son las cosas de este maestro que como torero fue un monstruo pero que como persona había que echarle de comer aparte.
.- ¡Pues como empresario ni te cuento! Lo era de la plaza de Fuengirola y dio orden a los porteros que entonces comandaba la casa Bernal de que no entrara nadie de gañote y lo común, entro su mujer y el doctor Zumel y cuando Bernal y Ordoñez fueron a ajustar cuentas se lo reprochó al portero y este con las venas disparadas en el pescuezo se fue y nunca jamas le sirvió de taquillero. Era agarrado.
La resistencia antes de despedirse y repartirse a sus trincheras; En esta tibia noche malagueña, preludio primaveral, por el que en estado de explosión andan las hojas nuevas de los árboles, renovando el milagro de la vida que un día de otoño fue muerte, cuando las que llegaron a ser cobrizas se arrojaron a sus pies; alienta a las autoridades (presidentes y veterinarios) de la plaza de toros de Valencia para que sean exigentes con el ganado y con la organización de un espectáculo caro y elitista de una plaza de toros de primera categoría. Que las exigencias nunca son malas para la fiesta, lo son para los que no la entienden como regeneración de vida y alegoría de la muerte, que las exigencias en este negocio que lo es de "vida y muerte" deben ser más porque en este espectáculo se muere de verdad.
20 marzo 2006
13 marzo 2006
DIARIO DE LA RESISTENCIA: El Tiovivo
DIARIO DE LA RESITENCIA: El Tiovivo
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Caen chuzos de punta en el barrio de la Malagueta, la plaza avejentada por la pálida luz de la tenebrosa noche se yergue sobre un racimo de vallas, tuberías y maquinaria a estas horas parada, que hirieron durante el día la milenaria tierra que pisan sus cimientos. Es triste este invierno, no porque sea más frío para ti, sino porque las cuchillas de acero laceran tu rostro para que a la luz de la primavera aparezca en tus entrañas un parking y a tu vera un parque.
Ese pelotas oficial al fin; tristemente novillero en el recuerdo de algunos, que calza zapatos grandes y al que el ingenio malagueño apodó el zapatones, no solamente cultiva el arte de la gratuita adulación hacia el cáncer de La Malagueta el ínclito Marqués de Fuengirola, sino que además toca el violín en feria, arte nada despreciable que cual bufón de la corte acompaña en breves pero intensos pizzicatos las bárbaras ingeniosidades del, por el orgullo ennoblecido, Martín Lorca; se ha salido con la suya, que no es otra que el haberte conseguido conquistar de tus centenarios corrales el espacio que mañana se dedicará al encierro de los coches y al apartado de las Chachas y de los niños. El ilustre zapatones, no se conforma con sacarle brillo al orgullo del Marqués, sino que además se declara abiertamente su mozo de espadas.
El Quinto Columnista, uno de los miembros más activos de la resistencia da cuenta de un plato de Quisquillas y de un buen baso de vino de Vega Cubillas. Me tiende su mano calentita y me ofrece un vaso. A fe que está rico el vino y el marisco, los calamares y las aceitunas. Sigo prefiriendo las de Jaén, pero después de veinte años que me mudé, paso bien las de con estos aliños.
Van llegando los miembros de la resistencia, todos con frío, y en los abrigos la escarcha, si Málaga estuviera cien metros más alta, nevaría.
La contrariedad en la resistencia es manifiesta, el empresario ha anunciado ya las ganaderías para la feria que con un poco de mala suerte será la primera en una plaza de primera y para tales fastos ha comprometido ya, ganaderías de segunda, menos la que fue triunfadora el pasado año. Fuenteymbro no vendrá porque el yernísimo del marqués no quiere pagarle los once millones de pesetas que pide el ganadero. En Málaga se tiene por costumbre no traer de un año para otro la ganadería triunfadora. En vez de premiar se castiga. Es lo que pasa con el billete chico de este empresario. Y además Gallardo que estaba dispuesto a, en ferias sucesivas, suministrarle más corridas al mismo precio, ha visto su idea de marketing despreciada. Que se sepa hay un ciudadano contento con las ganaderías apalabradas, el aspirante a presidente, Ildefonso del Olmo, le gusta la del Marques de Domecq y las malas lenguas dicen que viene porque es capricho de este político que se ha quedado sin partido (PA) en la capital.
Philbi dice que Soriano ha estado en Granada y que allí, dejado llevar de su innato talento taurino, ese que ha mediatizado todo el espectro de taurinitos andantes y galopantes, ha dicho cosas como que el reglamento está en periodo de Consejo Consultivo y que si todo va bien, -frase copiada a la derecha política española- saldrá publicado en el BOJA en el mes de abril, para la feria sevillana. El Quinto Columnista insiste en la comparativa de ganaderías de las ferias malacitana y sevillana, supuestamente las dos plazas de primera, y hace ver a los miembros de la resistencia, la poca categoría de las corridas, todas de sangre Domecq, que acuden a nuestra ciudad, mientras los sevillanos disfrutaran de varias corridas con el toro, toro. ¡Y Soriano vendiendo la burra por ahí! ¡Y qué burra! Dice que la fiesta no debería tener color político y no cae en la cuenta que su color se ha metido hasta los corvejones en ella, según el Maqui, para buscar votos.
.- Los políticos son el mal de la fiesta –levantó la voz –
Uno de nuestros espías viene diciendo que este político cordobés ha dicho que este reglamento andaluz se pone en marcha por algo que ha denominado Innovación y que la resistencia no alcanza a saber muy bien si esto tiene algo que ver con ese termino que ahora se lleva tanto que dice algo así como I+D o como dijo el otro "tira tu palante que nosotros te seguimos" y el que lo dijo, que dicen que es colega de Soriano pero en los madriles, se quedó tan ancho y tan pancho. No contento con esta sarta de perlas y lejos de mostrarse cauto este joven político socialista soltó la que nos dejó a todos patidifusos y es la de las presidencias profesionalizadas. Al unísono todos los miembros de la resistencia convinimos en carcajadas y decidimos opositar a las plazas de presidentes pues si profesionalizan se cobra y nuestro contable, mas pronto que tarde preguntó:
.- ¿Y quien va a pagarles?, ¿la administración o el empresariado? ¡Eso faltaría ya para el duro!
Pero hubo más ante el asombro de los resistentes, Soriano insiste que este será un reglamento participativo que dará cabida a espectáculos futuros no existentes ahora, y claro por pensar e imaginar un espectáculo futuro puede ser Conde, la mujer y el suegro y los niños de aguadores o ese otro que a mi ya se me había ocurrido pero que tito Álvaro fue más rápido que yo al proponerlo y llegó a decírselo antes al defensor del reglamento, que no es otro que el de quitar a los picadores y poner a rejoneadores. Y así una detrás de otra las explicaciones de que el matador cambiará el tercio de varas ya que mandará en el numero y en la intensidad, que no será competencia exclusiva del presidente la concesión de la segunda oreja, el indulto generalizado, hasta llegar a una de las cosas más positivas que tendrá la norma, la de la participación ciudadana, designados por las peñas, de estar en el sorteo, algo que propuso el ex presidente de La Malagueta Fernández Torres hace un porrón de años y que se ha venido haciendo en algunas ocasiones en la plaza de Málaga.
Sin embargo los resistentes no se imaginan pese a que esfuerzo hacen para ello, cómo Soriano piensa eliminar lo de pagar por torear, cómo con esta, según el, renovación a la que está abocada la fiesta va a atraer a gente joven a las plazas de toros y cómo va a obligar a los estamentos de la fiesta a impregnarla de sensación de riesgo. Lo bueno de esto último es que Soriano admite que en la actualidad nuestros espectáculos de toros están ayunos de lo más elemental para la emoción que es el riesgo, y en admitiéndolo en lo escrito no se dan pasos para subsanarlo ya que los resistentes opinan que no basta solo con reconocerlo y enunciarlo.
Después del esfuerzo realizado en Granada, José Antonio Soriano desveló el enigma primario de los problemas de la fiesta y lo enunció como sigue, cosa para la que nuestro espía, bajo secreto sumarísimo nos confesó que había necesitado un encerado, dijo así: el problema en la fiesta no son los antitaurinos sino los mismos integrantes de la fiesta. Y descansó.
La reflexión que hace la resistencia es una reflexión profunda. Sabemos que nuestra labor no solo es la de luchar durante el día en las barricadas y en las trincheras que cavamos durante la noche, sino que además en el riesgo de nuestras vidas está la defensa de una fiesta que amamos en la pureza y no en su adulterio. La política, la sociedad y la economía de este negocio se mueven en unos terrenos faltos de identidad, de honor y de palabra, ya las manos no se chocan sintiendo el calor de la honradez o el frío de la traición. Una pluma, es más, un ordenador, media entre el corazón y el oficio más peligroso y emocionante del mundo. A la fiesta le falta identidad y hemos de plantearnos qué fiesta queremos, qué teníamos, qué tenemos y a donde vamos.
El superintendente de la resistencia ha confesado su pesimismo.
.- Esta que quieren darme no es la fiesta que yo quiero, que yo he mamado y con la que me he emocionado. Por eso terminaré yéndome de ella si la resistencia no triunfa. Los políticos lo que quieren es crear una fiesta nueva adulterada, quieren que se acabe la que había, quizás por motivos de sensibilidad europea, pero esa no será mi fiesta. Yo no quiero una fiesta como la que Garci pinta en su película de El Tiovivo. Un hombre vestido de torero impecablemente hace el paseíllo en la pista de una sala de baile a donde sale un hombre vestido de toro al que incorpora un artilugio para que el torero clave allí un par de banderillas, y tras de una faena brillante mate al toro que indefectiblemente cae patas arriba. El torero da la vuelta al ruedo en olor de triunfo. Punto y final. Se acabó la corrida con la gente bramando desde sus asientos bebiendo cava, vestidos de etiqueta.
Un veterano guerrillero que forma parte de otra trinchera quisiera volver a recuperar el espíritu del tendido 6.
.- Yo volví a los toros por el seis
La resistencia tiene el deber moral, también, de ayudar a recuperar ese espíritu combativo y de entrega a la verdad de la Tauromaquia. Hay gente en la resistencia que incluso pudieran ser presidentes de las plazas de toros y comandantes de otras trincheras con lo que la resistencia sería cada vez más fuerte y quizás, a caso, temida.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Caen chuzos de punta en el barrio de la Malagueta, la plaza avejentada por la pálida luz de la tenebrosa noche se yergue sobre un racimo de vallas, tuberías y maquinaria a estas horas parada, que hirieron durante el día la milenaria tierra que pisan sus cimientos. Es triste este invierno, no porque sea más frío para ti, sino porque las cuchillas de acero laceran tu rostro para que a la luz de la primavera aparezca en tus entrañas un parking y a tu vera un parque.
Ese pelotas oficial al fin; tristemente novillero en el recuerdo de algunos, que calza zapatos grandes y al que el ingenio malagueño apodó el zapatones, no solamente cultiva el arte de la gratuita adulación hacia el cáncer de La Malagueta el ínclito Marqués de Fuengirola, sino que además toca el violín en feria, arte nada despreciable que cual bufón de la corte acompaña en breves pero intensos pizzicatos las bárbaras ingeniosidades del, por el orgullo ennoblecido, Martín Lorca; se ha salido con la suya, que no es otra que el haberte conseguido conquistar de tus centenarios corrales el espacio que mañana se dedicará al encierro de los coches y al apartado de las Chachas y de los niños. El ilustre zapatones, no se conforma con sacarle brillo al orgullo del Marqués, sino que además se declara abiertamente su mozo de espadas.
El Quinto Columnista, uno de los miembros más activos de la resistencia da cuenta de un plato de Quisquillas y de un buen baso de vino de Vega Cubillas. Me tiende su mano calentita y me ofrece un vaso. A fe que está rico el vino y el marisco, los calamares y las aceitunas. Sigo prefiriendo las de Jaén, pero después de veinte años que me mudé, paso bien las de con estos aliños.
Van llegando los miembros de la resistencia, todos con frío, y en los abrigos la escarcha, si Málaga estuviera cien metros más alta, nevaría.
La contrariedad en la resistencia es manifiesta, el empresario ha anunciado ya las ganaderías para la feria que con un poco de mala suerte será la primera en una plaza de primera y para tales fastos ha comprometido ya, ganaderías de segunda, menos la que fue triunfadora el pasado año. Fuenteymbro no vendrá porque el yernísimo del marqués no quiere pagarle los once millones de pesetas que pide el ganadero. En Málaga se tiene por costumbre no traer de un año para otro la ganadería triunfadora. En vez de premiar se castiga. Es lo que pasa con el billete chico de este empresario. Y además Gallardo que estaba dispuesto a, en ferias sucesivas, suministrarle más corridas al mismo precio, ha visto su idea de marketing despreciada. Que se sepa hay un ciudadano contento con las ganaderías apalabradas, el aspirante a presidente, Ildefonso del Olmo, le gusta la del Marques de Domecq y las malas lenguas dicen que viene porque es capricho de este político que se ha quedado sin partido (PA) en la capital.
Philbi dice que Soriano ha estado en Granada y que allí, dejado llevar de su innato talento taurino, ese que ha mediatizado todo el espectro de taurinitos andantes y galopantes, ha dicho cosas como que el reglamento está en periodo de Consejo Consultivo y que si todo va bien, -frase copiada a la derecha política española- saldrá publicado en el BOJA en el mes de abril, para la feria sevillana. El Quinto Columnista insiste en la comparativa de ganaderías de las ferias malacitana y sevillana, supuestamente las dos plazas de primera, y hace ver a los miembros de la resistencia, la poca categoría de las corridas, todas de sangre Domecq, que acuden a nuestra ciudad, mientras los sevillanos disfrutaran de varias corridas con el toro, toro. ¡Y Soriano vendiendo la burra por ahí! ¡Y qué burra! Dice que la fiesta no debería tener color político y no cae en la cuenta que su color se ha metido hasta los corvejones en ella, según el Maqui, para buscar votos.
.- Los políticos son el mal de la fiesta –levantó la voz –
Uno de nuestros espías viene diciendo que este político cordobés ha dicho que este reglamento andaluz se pone en marcha por algo que ha denominado Innovación y que la resistencia no alcanza a saber muy bien si esto tiene algo que ver con ese termino que ahora se lleva tanto que dice algo así como I+D o como dijo el otro "tira tu palante que nosotros te seguimos" y el que lo dijo, que dicen que es colega de Soriano pero en los madriles, se quedó tan ancho y tan pancho. No contento con esta sarta de perlas y lejos de mostrarse cauto este joven político socialista soltó la que nos dejó a todos patidifusos y es la de las presidencias profesionalizadas. Al unísono todos los miembros de la resistencia convinimos en carcajadas y decidimos opositar a las plazas de presidentes pues si profesionalizan se cobra y nuestro contable, mas pronto que tarde preguntó:
.- ¿Y quien va a pagarles?, ¿la administración o el empresariado? ¡Eso faltaría ya para el duro!
Pero hubo más ante el asombro de los resistentes, Soriano insiste que este será un reglamento participativo que dará cabida a espectáculos futuros no existentes ahora, y claro por pensar e imaginar un espectáculo futuro puede ser Conde, la mujer y el suegro y los niños de aguadores o ese otro que a mi ya se me había ocurrido pero que tito Álvaro fue más rápido que yo al proponerlo y llegó a decírselo antes al defensor del reglamento, que no es otro que el de quitar a los picadores y poner a rejoneadores. Y así una detrás de otra las explicaciones de que el matador cambiará el tercio de varas ya que mandará en el numero y en la intensidad, que no será competencia exclusiva del presidente la concesión de la segunda oreja, el indulto generalizado, hasta llegar a una de las cosas más positivas que tendrá la norma, la de la participación ciudadana, designados por las peñas, de estar en el sorteo, algo que propuso el ex presidente de La Malagueta Fernández Torres hace un porrón de años y que se ha venido haciendo en algunas ocasiones en la plaza de Málaga.
Sin embargo los resistentes no se imaginan pese a que esfuerzo hacen para ello, cómo Soriano piensa eliminar lo de pagar por torear, cómo con esta, según el, renovación a la que está abocada la fiesta va a atraer a gente joven a las plazas de toros y cómo va a obligar a los estamentos de la fiesta a impregnarla de sensación de riesgo. Lo bueno de esto último es que Soriano admite que en la actualidad nuestros espectáculos de toros están ayunos de lo más elemental para la emoción que es el riesgo, y en admitiéndolo en lo escrito no se dan pasos para subsanarlo ya que los resistentes opinan que no basta solo con reconocerlo y enunciarlo.
Después del esfuerzo realizado en Granada, José Antonio Soriano desveló el enigma primario de los problemas de la fiesta y lo enunció como sigue, cosa para la que nuestro espía, bajo secreto sumarísimo nos confesó que había necesitado un encerado, dijo así: el problema en la fiesta no son los antitaurinos sino los mismos integrantes de la fiesta. Y descansó.
La reflexión que hace la resistencia es una reflexión profunda. Sabemos que nuestra labor no solo es la de luchar durante el día en las barricadas y en las trincheras que cavamos durante la noche, sino que además en el riesgo de nuestras vidas está la defensa de una fiesta que amamos en la pureza y no en su adulterio. La política, la sociedad y la economía de este negocio se mueven en unos terrenos faltos de identidad, de honor y de palabra, ya las manos no se chocan sintiendo el calor de la honradez o el frío de la traición. Una pluma, es más, un ordenador, media entre el corazón y el oficio más peligroso y emocionante del mundo. A la fiesta le falta identidad y hemos de plantearnos qué fiesta queremos, qué teníamos, qué tenemos y a donde vamos.
El superintendente de la resistencia ha confesado su pesimismo.
.- Esta que quieren darme no es la fiesta que yo quiero, que yo he mamado y con la que me he emocionado. Por eso terminaré yéndome de ella si la resistencia no triunfa. Los políticos lo que quieren es crear una fiesta nueva adulterada, quieren que se acabe la que había, quizás por motivos de sensibilidad europea, pero esa no será mi fiesta. Yo no quiero una fiesta como la que Garci pinta en su película de El Tiovivo. Un hombre vestido de torero impecablemente hace el paseíllo en la pista de una sala de baile a donde sale un hombre vestido de toro al que incorpora un artilugio para que el torero clave allí un par de banderillas, y tras de una faena brillante mate al toro que indefectiblemente cae patas arriba. El torero da la vuelta al ruedo en olor de triunfo. Punto y final. Se acabó la corrida con la gente bramando desde sus asientos bebiendo cava, vestidos de etiqueta.
Un veterano guerrillero que forma parte de otra trinchera quisiera volver a recuperar el espíritu del tendido 6.
.- Yo volví a los toros por el seis
La resistencia tiene el deber moral, también, de ayudar a recuperar ese espíritu combativo y de entrega a la verdad de la Tauromaquia. Hay gente en la resistencia que incluso pudieran ser presidentes de las plazas de toros y comandantes de otras trincheras con lo que la resistencia sería cada vez más fuerte y quizás, a caso, temida.
08 marzo 2006
SOBRE LA AUTORIDAD
SOBRE LA AUTORIDAD
Por Agustín Hervás
Hay un criterio que vengo haciendo publico desde hace ya varios artículos relativo a la autoridad en el palco. Como se sabe los presidentes de los festejos taurinos, históricamente, primero por petición de los propios intervinientes en el espectáculo y segundo por el propio interés de salvaguardar los intereses del publico, son agentes de la autoridad, es decir de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, hasta que llegó la ley Corcuera en la que se admitía en las plazas de tercera a los presidentes civiles. Lo que sostengo hasta que la cosa no se regule como Dios manda, si es que en estos tiempos manda algo, es que las personas que "per se" están revestidas por razón de oficio de autoridad, están más legitimadas para salvaguardar el interés del publico que aquel, al que yo llamo presidente seglar, que no tiene ni las atribuciones ni el poder operativo de ejercerla con garantías suficientes de no ser contaminado por el taurinismo pícaro.
Escrito esto debo decir que no defiendo a ultranza a los policías en el palco. Pues algunos que conozco, son autoridad pero no son aficionados y de igual manera se contaminan de la sinvergonzonería campeante entre la taurinidad, con lo que tanto daño hacen los seglares como los policías no aficionados a la fiesta, cada vez que usurpan los criterios de verdad que en ella se deben mantener. Caso último el del presidente de Motril que siendo policía, se abocó al contubernio del indulto de un toro manso.
Creo que viniéndosenos encima como senos vendrá el reglamento andaluz para la feria de Sevilla, sería muy conveniente regular las presidencias – policías o seglares – en cursos preparatorios impartidos en colegios donde la teoría de lugar a la practica y de aquí al titulo reconocido, digamos como los árbitros de fútbol, para poder actuar en festejos taurinos, no ya solo de la localidad sino también fuera de ella o donde se requiriera.
Los taurinos y la prensa pagada siempre han intentado menospreciar a la autoridad policial en el palco argumentando que ya los tiempos de Franco pasaron y que en una democracia no se los puede tratar de delincuentes, cuando en realidad nunca nadie los trató así, los mismos taurinos se descalifican cuando bajo el argumento de la autogestión, lo que han conseguido es un presidente moldeable, un toro elegido en el campo por la autoridad veterinaria y presidencial haciéndole el juego al empresario, ejemplo del paso año en Sevilla, y un torero comodón. Claro que cuando algunos argumentamos esto y un toro le da una cornada a un torero, los plumillas comprados nos arrojan los tomates de la incomprensión pues según ellos, aman, por dulcificarla, más la fiesta que nosotros, por exigirla.
Y sobre todo este embrollo, saben lo que pasa, que entre políticos y taurinos están cambiando el espectáculo, luego algunos debemos preguntarnos: ¿realmente esta es la corrida que queremos?. Por favor no hagan el chiste fácil.
Por Agustín Hervás
Hay un criterio que vengo haciendo publico desde hace ya varios artículos relativo a la autoridad en el palco. Como se sabe los presidentes de los festejos taurinos, históricamente, primero por petición de los propios intervinientes en el espectáculo y segundo por el propio interés de salvaguardar los intereses del publico, son agentes de la autoridad, es decir de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, hasta que llegó la ley Corcuera en la que se admitía en las plazas de tercera a los presidentes civiles. Lo que sostengo hasta que la cosa no se regule como Dios manda, si es que en estos tiempos manda algo, es que las personas que "per se" están revestidas por razón de oficio de autoridad, están más legitimadas para salvaguardar el interés del publico que aquel, al que yo llamo presidente seglar, que no tiene ni las atribuciones ni el poder operativo de ejercerla con garantías suficientes de no ser contaminado por el taurinismo pícaro.
Escrito esto debo decir que no defiendo a ultranza a los policías en el palco. Pues algunos que conozco, son autoridad pero no son aficionados y de igual manera se contaminan de la sinvergonzonería campeante entre la taurinidad, con lo que tanto daño hacen los seglares como los policías no aficionados a la fiesta, cada vez que usurpan los criterios de verdad que en ella se deben mantener. Caso último el del presidente de Motril que siendo policía, se abocó al contubernio del indulto de un toro manso.
Creo que viniéndosenos encima como senos vendrá el reglamento andaluz para la feria de Sevilla, sería muy conveniente regular las presidencias – policías o seglares – en cursos preparatorios impartidos en colegios donde la teoría de lugar a la practica y de aquí al titulo reconocido, digamos como los árbitros de fútbol, para poder actuar en festejos taurinos, no ya solo de la localidad sino también fuera de ella o donde se requiriera.
Los taurinos y la prensa pagada siempre han intentado menospreciar a la autoridad policial en el palco argumentando que ya los tiempos de Franco pasaron y que en una democracia no se los puede tratar de delincuentes, cuando en realidad nunca nadie los trató así, los mismos taurinos se descalifican cuando bajo el argumento de la autogestión, lo que han conseguido es un presidente moldeable, un toro elegido en el campo por la autoridad veterinaria y presidencial haciéndole el juego al empresario, ejemplo del paso año en Sevilla, y un torero comodón. Claro que cuando algunos argumentamos esto y un toro le da una cornada a un torero, los plumillas comprados nos arrojan los tomates de la incomprensión pues según ellos, aman, por dulcificarla, más la fiesta que nosotros, por exigirla.
Y sobre todo este embrollo, saben lo que pasa, que entre políticos y taurinos están cambiando el espectáculo, luego algunos debemos preguntarnos: ¿realmente esta es la corrida que queremos?. Por favor no hagan el chiste fácil.
06 marzo 2006
LOS JORNALEROS DE LAS VENTAS
LOS JORNALEROS DE LAS VENTAS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Un jornalero que cree mandar es un manijero que crea en el tajo donde trabaja un terrible vacío de poder. El amo es el amo, el manijero es el que maneja y el jornalero el que trabaja para ganar el jornal. Es lo que ha ocurrido en la plaza de Las Ventas que los amos ganan el concurso, y aunque Choperita sea presidente no deja de ser un manijero a jornal. La famosa época del cambio que pretendía poner fin a la gestión compartida y comenzar el camino de la gestión libre se ha tornado, a raíz de una concesión cuanto menos extraña ya que nunca se dieron a conocer las baremaciones de cada una de las empresas licitantes, en problemática. Si bien los primerizos deben tener el beneficio de la duda por cuanto hay más temporadas por delante para demostrar lo que valen. La del 2005 por causa de la desinformación suscitó una polémica sobre un tema tan novedoso y sorprendente como el de los palcos VIP.
Los aficionados a toros no somos trogloditas y por tanto estamos abiertos a los cambios pero observen una cosa, ¿desde un palco VIP se le puede gritar a Ponce "picoooo"? ¿O se le grita mejor desde la solanera? Los VIP que preferentemente suelen ser los usuarios del "Tontódromo", son personajes tan importantes que se la cogen con papel de fumar y lo que para el vulgo es picooo, para ellos es un pedazo de muletazo en redondo cupiendo el AVE (sin gripe) entre Ponce y el toro. ¿Cómo van a ser tan groseros como los de la solanera? Los groseros de la solanera, o gente normal y grosera de otros tendidos gritan "picooo" con todas las de la ley que les protege en su libertad de expresión y en su sabiduría taurina, pasándose por el forro a los pijos de los VIP. Las Ventas ya ha creado otra clase social, están los del sol, la sombra y ahora también los VIP.
Simón Casas que de esto es una mosca cojonera se fue al juzgado y puso una querella por prevaricación a la mesa de contratación y los de la justicia de Madrid no le hicieron caso. Me imagino a Gómez Ballesteros, que manda güevos lo que han cambiado los tiempos, y a Martín Marín soltando resuello. Digo lo de los güevos porque yo he visto a Ballesteros sentado con Mariví Romero y José Antonio Donaire defendiendo la verdad y la pureza del toreo desde su profesión de veterinario, ahora desde la de político lo único que le interesa es lo correcto, no lo verdadero ni lo integro, sino lo correcto, que en política es como la mentira piadosa. Y lo del ex de deportes, ¡qué más da, que da igual, si lo que le importa es estar al lado del poder azul! Pero se ve que alguien se equivocó en los procedimientos y se olvido de que el manual no dice que todos los jueces amigos del ex de los deportes, tengan que pasar por el aro, sino que uno se salió de partida apoyando la tesis de la mosca cojonera y es entonces cuando otro Casas de segundo Estévez se mete con el juez bueno y se monta la pajarraca, porque a ver ¿quién va a confiar así en la justicia? Cuando pasan esas cosas, ¡cuánto me acuerdo de Aparicio el ex de Jerez de la Frontera! ¿Recuerdan aquello que dijo de que la justicia era un cachondeo?
Los polvos del camino trajeron estos lodos y con los dineros de Fidel y de Calderón pusieron de presidente jornalero de Taurovent a José Antonio "Choperita" consumándose así el arribo de la mercadotecnia (lo digo por los VIP y el nuevo marketing) a la plaza más importante del mundo. Que no es que esté mal lo de la gente importante en sus palcos, es que es una atemporalidad que lejos de crear afición lo que hace es minimizar la seriedad de ver la emoción que debe producir la muerte en el ruedo. Claro que esto a los jornaleros les trae sin cuidado porque ellos deben presentarles resultados a los amos Fidel y Calderón y puestos a ello ofrecieron 72 tardes de toros en La plaza más envidiada del mundo, 72 carteles ayunos de calidad, quizás uno o dos confirmen la regla, en los que se incluyeron toreros sin tablas, la mayor parte de ellos recomendados y desconocidos, quizás la pobreza de ganaderías se justifique con lo de la lengua azul, pero no eran toros de los mejores de las camadas. Esta gestión de vulgaridad y ayuna de calidad lleva a la gente, fuera de San Isidro, a no acudir a la plaza viéndose más cemento que nunca en los tendidos. A los jornaleros les da igual si los amos están contentos con los resultados económicos y como los políticos los apoyan, pues España va bien, quiero decir, las Ventas va bien.
Un error que al taurinismo le viene de viejo es, y en esto los amos no han exigido nada al jornalero pareciendo aquellos más listos que este, que la publicidad hecha lo ha sido en el mismo formato que se viene haciendo desde hace quinientos años: En cartelería, por cierto deficiente, y olvidándose de los otros medios de comunicación. Que yo sepa el acuerdo con el medio de Molés no impedía publicitarse en otros mass – media. Y después del fracaso de esta empresa en el plan de publicidad y para rematar la faena les diré que no puedo entender que promocionar la fiesta sea hacer tentaderos en la plaza, aunque también, ni dejar debutar a toreritos y novilleritos desconocidos, sino apostar por los chavales de las escuelas aunque Madrid no sea la plaza idónea para esos niños, pero ¡ya se sabe como son estos jornaleros de lo taurino! Como niños que quien se acuesta con ellos amanece meado.
Visto lo visto y contado, más las denuncias de algunas asociaciones taurinas sobre incumplimientos del arrendamiento, el fallo judicial de irregularidades de concesión a la última época de los Lozano, hacen hoy en día de Las Ventas, una plaza camino a la perdición.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Un jornalero que cree mandar es un manijero que crea en el tajo donde trabaja un terrible vacío de poder. El amo es el amo, el manijero es el que maneja y el jornalero el que trabaja para ganar el jornal. Es lo que ha ocurrido en la plaza de Las Ventas que los amos ganan el concurso, y aunque Choperita sea presidente no deja de ser un manijero a jornal. La famosa época del cambio que pretendía poner fin a la gestión compartida y comenzar el camino de la gestión libre se ha tornado, a raíz de una concesión cuanto menos extraña ya que nunca se dieron a conocer las baremaciones de cada una de las empresas licitantes, en problemática. Si bien los primerizos deben tener el beneficio de la duda por cuanto hay más temporadas por delante para demostrar lo que valen. La del 2005 por causa de la desinformación suscitó una polémica sobre un tema tan novedoso y sorprendente como el de los palcos VIP.
Los aficionados a toros no somos trogloditas y por tanto estamos abiertos a los cambios pero observen una cosa, ¿desde un palco VIP se le puede gritar a Ponce "picoooo"? ¿O se le grita mejor desde la solanera? Los VIP que preferentemente suelen ser los usuarios del "Tontódromo", son personajes tan importantes que se la cogen con papel de fumar y lo que para el vulgo es picooo, para ellos es un pedazo de muletazo en redondo cupiendo el AVE (sin gripe) entre Ponce y el toro. ¿Cómo van a ser tan groseros como los de la solanera? Los groseros de la solanera, o gente normal y grosera de otros tendidos gritan "picooo" con todas las de la ley que les protege en su libertad de expresión y en su sabiduría taurina, pasándose por el forro a los pijos de los VIP. Las Ventas ya ha creado otra clase social, están los del sol, la sombra y ahora también los VIP.
Simón Casas que de esto es una mosca cojonera se fue al juzgado y puso una querella por prevaricación a la mesa de contratación y los de la justicia de Madrid no le hicieron caso. Me imagino a Gómez Ballesteros, que manda güevos lo que han cambiado los tiempos, y a Martín Marín soltando resuello. Digo lo de los güevos porque yo he visto a Ballesteros sentado con Mariví Romero y José Antonio Donaire defendiendo la verdad y la pureza del toreo desde su profesión de veterinario, ahora desde la de político lo único que le interesa es lo correcto, no lo verdadero ni lo integro, sino lo correcto, que en política es como la mentira piadosa. Y lo del ex de deportes, ¡qué más da, que da igual, si lo que le importa es estar al lado del poder azul! Pero se ve que alguien se equivocó en los procedimientos y se olvido de que el manual no dice que todos los jueces amigos del ex de los deportes, tengan que pasar por el aro, sino que uno se salió de partida apoyando la tesis de la mosca cojonera y es entonces cuando otro Casas de segundo Estévez se mete con el juez bueno y se monta la pajarraca, porque a ver ¿quién va a confiar así en la justicia? Cuando pasan esas cosas, ¡cuánto me acuerdo de Aparicio el ex de Jerez de la Frontera! ¿Recuerdan aquello que dijo de que la justicia era un cachondeo?
Los polvos del camino trajeron estos lodos y con los dineros de Fidel y de Calderón pusieron de presidente jornalero de Taurovent a José Antonio "Choperita" consumándose así el arribo de la mercadotecnia (lo digo por los VIP y el nuevo marketing) a la plaza más importante del mundo. Que no es que esté mal lo de la gente importante en sus palcos, es que es una atemporalidad que lejos de crear afición lo que hace es minimizar la seriedad de ver la emoción que debe producir la muerte en el ruedo. Claro que esto a los jornaleros les trae sin cuidado porque ellos deben presentarles resultados a los amos Fidel y Calderón y puestos a ello ofrecieron 72 tardes de toros en La plaza más envidiada del mundo, 72 carteles ayunos de calidad, quizás uno o dos confirmen la regla, en los que se incluyeron toreros sin tablas, la mayor parte de ellos recomendados y desconocidos, quizás la pobreza de ganaderías se justifique con lo de la lengua azul, pero no eran toros de los mejores de las camadas. Esta gestión de vulgaridad y ayuna de calidad lleva a la gente, fuera de San Isidro, a no acudir a la plaza viéndose más cemento que nunca en los tendidos. A los jornaleros les da igual si los amos están contentos con los resultados económicos y como los políticos los apoyan, pues España va bien, quiero decir, las Ventas va bien.
Un error que al taurinismo le viene de viejo es, y en esto los amos no han exigido nada al jornalero pareciendo aquellos más listos que este, que la publicidad hecha lo ha sido en el mismo formato que se viene haciendo desde hace quinientos años: En cartelería, por cierto deficiente, y olvidándose de los otros medios de comunicación. Que yo sepa el acuerdo con el medio de Molés no impedía publicitarse en otros mass – media. Y después del fracaso de esta empresa en el plan de publicidad y para rematar la faena les diré que no puedo entender que promocionar la fiesta sea hacer tentaderos en la plaza, aunque también, ni dejar debutar a toreritos y novilleritos desconocidos, sino apostar por los chavales de las escuelas aunque Madrid no sea la plaza idónea para esos niños, pero ¡ya se sabe como son estos jornaleros de lo taurino! Como niños que quien se acuesta con ellos amanece meado.
Visto lo visto y contado, más las denuncias de algunas asociaciones taurinas sobre incumplimientos del arrendamiento, el fallo judicial de irregularidades de concesión a la última época de los Lozano, hacen hoy en día de Las Ventas, una plaza camino a la perdición.
01 marzo 2006
¡MOTRIL, LA INDULTITIS DE LA FIESTA!
¡MOTRIL, LA INDULTITIS DE LA FIESTA!
Por Agustín Hervás
La recién inaugurada plaza de Motril ha nacido enferma, no es que padezca de aluminosis, enfermedad propia del cemento, no, se supone que la construcción es fuerte y aunque pareciera haber empleado una figura retórica no lo he hecho, porque cemento en la grada no se veía pues en su primer día de vida el personal la llenó para gloria del empresario. Solo para el empresario porque en contra de lo que la propaganda política y sus medios van diciendo por ahí, ese día no es para la gloria de la fiesta porque se hayan cortado tropecientas mil orejas, se haya dado una vuelta al ruedo a un toro y a otro se le haya indultado. Más bien la inauguración de esta plaza ha sido para oprobio y vergüenza de la tauromaquia. No voy a entrar en los detalles del festejo solo en tres: que nada de lo que aquí digo es en contra de Sebastián Castella, uno de los pocos toreros que la pasada temporada me ilusionaron y, que en Motril dio una buena dimensión de sus capacidades; que el toro indultado se fue a tablas al final de la faena y que cuando Castella quiso sacarlo al tercio le arreó dos patadas de campeonato. Si porque el toro fuera una maquina embistiendo tiene derecho al indulto en una plaza de tercera, esta no es la fiesta que yo mamé y por lo tanto no es la que quiero. Si porque un toro embista con regularidad a la muleta le llamamos bravo sin tener en cuenta los otros tercios, estamos errando el significado de la bravura a lo que contribuyen ganaderos como Fernando Domecq y los de su sangre... y algunos toreros que se vuelven majaras con tamaña enfermedad que nos inunda como es la que aqueja ya en su nacimiento a la plaza de Motril: La Indultitis. Un termino, - gracias señor Darquea – que manifiesta la pobreza actual del sentido de la fiesta, y que como ya tengo escrito, no beneficia al toro, sino a la publicidad del ganadero, que casi siempre termina dejando morir al animal, y al torero que no tiene que pasar por el calvario de ejercer con sentido su profesión que es la de matador de toros.
Fernando Domecq demuestra con la aceptación de este indulto que no es un buen ganadero, es un excelente ganaduros, porque si Fernando necesita de ese toro numero 9 para padrear, es que no sabe qué sementales tiene en su ganadería. Entiendo, como decía hace años Cebada Gago de uno suyo que se indultó en Algeciras por Emilio Muñoz, que ese toro ha cumplido con su cometido, el de dar fama, popularidad y contratos a su hierro. Y al torero el sello de haber indultado un toro el día de la inauguración de la plaza de Motril. Total propaganda barata para una decadente fiesta que va camino más del esperpento que de la verdad que hay entre la vida y la muerte que es lo que siempre representó la tauromaquia.
Siempre he sostenido la teoría de la volubilidad de las masas. A las masas se las conduce como rebaños de ovejas por el pastor, según soplen los vientos y según la calidad de los pastos. La televisión autonómica de Andalucía dio fe de que José Antonio Campuzano fue el inductor del indulto de ese toro y por lo tanto debe compartir responsabilidad con el presidente de haber incumplido el actual reglamento taurino ya que la Junta aún no ha sancionado el que tiene en proyecto y que será la manga ancha que necesita la Indultitis sea cual sea la categoría de la plaza para elevar lo que ahora calificamos de resfriado común de la fiesta, a rango de cáncer.
El otro colaborador necesario para el oprobio fue Castella, que Dios cargue en su conciencia el mal que ha ocasionado, creyendo, sirva esto de eximente, que el indulto beneficia a esta yacente fiesta. Nada hubiera ocurrido si el francés hubiese matado el toro, digo nada de orden publico que siempre es la excusa de los presidentes, al contrario se le hubiese empezado a considerar no solo como un matador de toros corriente y moliente, sino que además hubiese demostrado su afición. Porque digan conmigo que es difícil encontrar a un torero que sea buen aficionado. De ser así el caso esta fiesta sería otra.
Quiero pues bajo el ejemplo de lo que ocurrió en Motril. Un ejemplo televisado. Advertir a Evangelina Naranjo, consejera de Gobernación de la Junta de Andalucía y a José Antonio Soriano, motor del nuevo reglamento taurino andaluz, que de no parar esta enfermedad pasarán a la historia como los políticos que cambiaron los designios de la tauromaquia y que si no hay más remedio por las presiones a las que estén sometidos, que solo se indulte en plazas de primera y segunda, porque los verdaderos cánceres comienza en órganos de tercera categoría y cuando llegan a los de segunda ya es imposible parar que llegue al de primera y luego... luego que venga la muerte porque a la fiesta ya no hay quien la indulte.
Por Agustín Hervás
La recién inaugurada plaza de Motril ha nacido enferma, no es que padezca de aluminosis, enfermedad propia del cemento, no, se supone que la construcción es fuerte y aunque pareciera haber empleado una figura retórica no lo he hecho, porque cemento en la grada no se veía pues en su primer día de vida el personal la llenó para gloria del empresario. Solo para el empresario porque en contra de lo que la propaganda política y sus medios van diciendo por ahí, ese día no es para la gloria de la fiesta porque se hayan cortado tropecientas mil orejas, se haya dado una vuelta al ruedo a un toro y a otro se le haya indultado. Más bien la inauguración de esta plaza ha sido para oprobio y vergüenza de la tauromaquia. No voy a entrar en los detalles del festejo solo en tres: que nada de lo que aquí digo es en contra de Sebastián Castella, uno de los pocos toreros que la pasada temporada me ilusionaron y, que en Motril dio una buena dimensión de sus capacidades; que el toro indultado se fue a tablas al final de la faena y que cuando Castella quiso sacarlo al tercio le arreó dos patadas de campeonato. Si porque el toro fuera una maquina embistiendo tiene derecho al indulto en una plaza de tercera, esta no es la fiesta que yo mamé y por lo tanto no es la que quiero. Si porque un toro embista con regularidad a la muleta le llamamos bravo sin tener en cuenta los otros tercios, estamos errando el significado de la bravura a lo que contribuyen ganaderos como Fernando Domecq y los de su sangre... y algunos toreros que se vuelven majaras con tamaña enfermedad que nos inunda como es la que aqueja ya en su nacimiento a la plaza de Motril: La Indultitis. Un termino, - gracias señor Darquea – que manifiesta la pobreza actual del sentido de la fiesta, y que como ya tengo escrito, no beneficia al toro, sino a la publicidad del ganadero, que casi siempre termina dejando morir al animal, y al torero que no tiene que pasar por el calvario de ejercer con sentido su profesión que es la de matador de toros.
Fernando Domecq demuestra con la aceptación de este indulto que no es un buen ganadero, es un excelente ganaduros, porque si Fernando necesita de ese toro numero 9 para padrear, es que no sabe qué sementales tiene en su ganadería. Entiendo, como decía hace años Cebada Gago de uno suyo que se indultó en Algeciras por Emilio Muñoz, que ese toro ha cumplido con su cometido, el de dar fama, popularidad y contratos a su hierro. Y al torero el sello de haber indultado un toro el día de la inauguración de la plaza de Motril. Total propaganda barata para una decadente fiesta que va camino más del esperpento que de la verdad que hay entre la vida y la muerte que es lo que siempre representó la tauromaquia.
Siempre he sostenido la teoría de la volubilidad de las masas. A las masas se las conduce como rebaños de ovejas por el pastor, según soplen los vientos y según la calidad de los pastos. La televisión autonómica de Andalucía dio fe de que José Antonio Campuzano fue el inductor del indulto de ese toro y por lo tanto debe compartir responsabilidad con el presidente de haber incumplido el actual reglamento taurino ya que la Junta aún no ha sancionado el que tiene en proyecto y que será la manga ancha que necesita la Indultitis sea cual sea la categoría de la plaza para elevar lo que ahora calificamos de resfriado común de la fiesta, a rango de cáncer.
El otro colaborador necesario para el oprobio fue Castella, que Dios cargue en su conciencia el mal que ha ocasionado, creyendo, sirva esto de eximente, que el indulto beneficia a esta yacente fiesta. Nada hubiera ocurrido si el francés hubiese matado el toro, digo nada de orden publico que siempre es la excusa de los presidentes, al contrario se le hubiese empezado a considerar no solo como un matador de toros corriente y moliente, sino que además hubiese demostrado su afición. Porque digan conmigo que es difícil encontrar a un torero que sea buen aficionado. De ser así el caso esta fiesta sería otra.
Quiero pues bajo el ejemplo de lo que ocurrió en Motril. Un ejemplo televisado. Advertir a Evangelina Naranjo, consejera de Gobernación de la Junta de Andalucía y a José Antonio Soriano, motor del nuevo reglamento taurino andaluz, que de no parar esta enfermedad pasarán a la historia como los políticos que cambiaron los designios de la tauromaquia y que si no hay más remedio por las presiones a las que estén sometidos, que solo se indulte en plazas de primera y segunda, porque los verdaderos cánceres comienza en órganos de tercera categoría y cuando llegan a los de segunda ya es imposible parar que llegue al de primera y luego... luego que venga la muerte porque a la fiesta ya no hay quien la indulte.
27 febrero 2006
TERCIO DE QUITES
TERCIO DE QUITES
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El Puri, aquel chaval cordobés que logró salir por la puerta grande de las Ventas tres temporadas seguidas, dice que en esta reunión de amigos se encuentra a gusto, que nadie le pregunta cuantos olivos tiene, cuanto ganó en el tiempo que se vistió de luces y nada que deba importarle a la gente más allá de lo que significó su tiempo de torero.
En esta reunión de amigos que denominan Tercio de Quites y que ya tiene una solera de casi más de 20 años en la Córdoba taurina el tiempo pasa rápido cuando la conversación y lo que se dice interesa y lo que interesaba el lunes fue la revolución que significó dentro de las estructuras taurinas la recuperación de la dignidad de la plaza de toros de Málaga vista a través de su principal impulsor y el legado que quedó y que ya demasiado tarde recogió el continuador, no de una labor sino de una idea.
La revolución por la dignificación de la plaza no fue un hecho tan aislado como pudieran ser los acontecimientos en una plaza del sur, sino que su transcendencia fue incluso más allá de Andalucía llegándose a organizar seminarios de presidentes por toda España. Voces llenas de autoridad y criterio se elevaron en contra de la pillería de los taurinitos para defender a la afición y al toro, este como origen de la fiesta y aquella como mantenedora del mito. Los equipos en Almería de Pepe García, en Córdoba de Manolo, en Salamanca de Alberto Gallego, en Jaén de Sabina, (sí el hermano del trovador) y en tantas otras plazas, como se verá de segunda categoría, donde siempre el oprobio había campeado y que a partir de la revolución malagueña fueron elevadas, cuanto más a la consideración de toreros y al miedo de los taurinos.
Los asistentes, variados en su generación y bastantes en el número de cupo para el local, tienen por costumbre reunirse para hablar de toros todos los lunes sin falla, y aquel fue el día de explicar por José Luis Fernández Torres el lugar donde se encontró esta maravilla de plaza; en el suelo, y el lugar a donde se intentó llevar; a la dignidad de lo taurino.
Del toro Chanquete al toro de Málaga que por aquel entonces no era más que el toro que en todas las plazas debería lidiarse, con su perfecto trapío, ni más grande, ni más chico. De aquellos medios de comunicación que apoyamos la cruzada y que ahora están adocenados y algunos vendidos, y como aquella gesta canalizó e influyó en plumas como la de Vidal que escribió que ya no era necesario ir a Bilbao para ver buenos toros, que en Málaga los había y Vicente Zabala padre que dijo de José Luis Fernández, el presidente de la perilla, que era el mejor presidente de España. Cosa que debió ser verdad porque no queriéndolo en Málaga lo han llamado recientemente para presidir en Madrid cosa que de momento ha rechazado.
Sin embargo aquel empeño de dignificar la plaza le costó al presidente un gravísimo accidente de circulación y una enfermedad que aún arrastra. Se dignificó la plaza pero se creo un problema a los políticos que procuraron por todos los medios arrojar del palco a Fernández hasta que lo consiguieron ayudados por la prensa sobrecogida de los renglones torcidos y oscurantista que escribieron Pacurrón en el Diario Sur y Salvador Pascual en la Revista Aplausos.
Aquella recuperación que no había sido nada más que una cuestión de autoridad, no les gustó a los políticos porque a los políticos y ahora se ve con el nuevo reglamento andaluz, no les gusta nada de lo que suene a presidentes policías. Quizás por eso el bache en el que entró la plaza después de este presidente, fue debido al advenimiento en el palco de Málaga de ineptos e incompetentes presidentes nombrados a dedo por políticos más próximos a la corrupción ética que a la honradez humana y que temiendo a la autoridad, por falta de esta, hundieron la plaza que a la vuelta de años se encontró con otro presidente a tener en cuenta.
Fue Santiago Dueñas actual presidente, de entre una terna, de la Malagueta prudente y comedido en sus exposiciones a los asistentes reunión del Tercio de Quites, seguramente debido al cargo que ocupa, no ya solo en la presidencia sino por ser miembro activo del Consejo de Asuntos Taurinos de la Junta de Andalucía y por tanto asesor de José Antonio Soriano, ese político andaluz que con ahínco quiere sacar el reglamento andaluz y que en realidad busca votos en el mundo de la tauromaquia de la región. Dueñas tras el bache se encontró una plaza destrozada en cuanto a la afición, que había perdido el rumbo del trapío del toro y a la que los toreros vienen a comer Chanquetes y tomar el sol del Mediterráneo, quizás por eso la pasada feria estuvo a punto de suspender una corrida de toros y quizás por eso el aficionado cabal haya depositado en él las esperanzas de una nueva resurrección. Para él la recuperación de criterios limpios a seguir en la regeneración malagueña supone un real enfrentamiento con la incompetente empresa que es mantenida por unos decadentes políticos socialistas con el consentimiento de los populares y una constante tensión con los profesionales que como el Juli le han llegado a decir que él va a Málaga cobrando una cantidad por torear una birria de corrida y que si ha de torear otra cosa su caché sube.
Para los buenos aficionados de la tertulia que está al ladito de La Torre de la Malmuerta en Córdoba, saber de las bambalinas del pasado y del presente significó no un descubrimiento, ellos saben de lo que va esto, sino una confirmación de las corruptelas de la tauromaquia que en mi opinión no se subsanaran sin la autoridad que debería regir la fiesta.
La noche que transcurría fuera, fría y ventosa, lo era dentro, caliente y emocionante hablando de esto y de más cosas: el indulto, las presidencias de seglares y de policías, de a donde vamos porque ya sabemos de donde venimos, de la suerte de varas, de las puyas y de los caballos, y claro en realidad hay cosas que no cambian por eso viene a pelo la cita de Enrique Vila allá por el año 48 del pasado siglo cuando escribía sobre una corrida celebrada en Córdoba el 26 de mayo: "que Pepe Luis Vázquez se las hubo de primera con el otro toro bravo de la corrida (de Bohórquez) al que el excesivo humanitarismo de una parte del publico restó el puyazo que necesitaba (el toro) para quedar al temple justo del toreo que todo el mundo espera del maestro de San Bernardo". Y continuaba: ¿cuándo vamos a enterarnos de que a los toros bravos y de poder hay que picarlos tanto como pidan su poderío y bravura...?
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El Puri, aquel chaval cordobés que logró salir por la puerta grande de las Ventas tres temporadas seguidas, dice que en esta reunión de amigos se encuentra a gusto, que nadie le pregunta cuantos olivos tiene, cuanto ganó en el tiempo que se vistió de luces y nada que deba importarle a la gente más allá de lo que significó su tiempo de torero.
En esta reunión de amigos que denominan Tercio de Quites y que ya tiene una solera de casi más de 20 años en la Córdoba taurina el tiempo pasa rápido cuando la conversación y lo que se dice interesa y lo que interesaba el lunes fue la revolución que significó dentro de las estructuras taurinas la recuperación de la dignidad de la plaza de toros de Málaga vista a través de su principal impulsor y el legado que quedó y que ya demasiado tarde recogió el continuador, no de una labor sino de una idea.
La revolución por la dignificación de la plaza no fue un hecho tan aislado como pudieran ser los acontecimientos en una plaza del sur, sino que su transcendencia fue incluso más allá de Andalucía llegándose a organizar seminarios de presidentes por toda España. Voces llenas de autoridad y criterio se elevaron en contra de la pillería de los taurinitos para defender a la afición y al toro, este como origen de la fiesta y aquella como mantenedora del mito. Los equipos en Almería de Pepe García, en Córdoba de Manolo, en Salamanca de Alberto Gallego, en Jaén de Sabina, (sí el hermano del trovador) y en tantas otras plazas, como se verá de segunda categoría, donde siempre el oprobio había campeado y que a partir de la revolución malagueña fueron elevadas, cuanto más a la consideración de toreros y al miedo de los taurinos.
Los asistentes, variados en su generación y bastantes en el número de cupo para el local, tienen por costumbre reunirse para hablar de toros todos los lunes sin falla, y aquel fue el día de explicar por José Luis Fernández Torres el lugar donde se encontró esta maravilla de plaza; en el suelo, y el lugar a donde se intentó llevar; a la dignidad de lo taurino.
Del toro Chanquete al toro de Málaga que por aquel entonces no era más que el toro que en todas las plazas debería lidiarse, con su perfecto trapío, ni más grande, ni más chico. De aquellos medios de comunicación que apoyamos la cruzada y que ahora están adocenados y algunos vendidos, y como aquella gesta canalizó e influyó en plumas como la de Vidal que escribió que ya no era necesario ir a Bilbao para ver buenos toros, que en Málaga los había y Vicente Zabala padre que dijo de José Luis Fernández, el presidente de la perilla, que era el mejor presidente de España. Cosa que debió ser verdad porque no queriéndolo en Málaga lo han llamado recientemente para presidir en Madrid cosa que de momento ha rechazado.
Sin embargo aquel empeño de dignificar la plaza le costó al presidente un gravísimo accidente de circulación y una enfermedad que aún arrastra. Se dignificó la plaza pero se creo un problema a los políticos que procuraron por todos los medios arrojar del palco a Fernández hasta que lo consiguieron ayudados por la prensa sobrecogida de los renglones torcidos y oscurantista que escribieron Pacurrón en el Diario Sur y Salvador Pascual en la Revista Aplausos.
Aquella recuperación que no había sido nada más que una cuestión de autoridad, no les gustó a los políticos porque a los políticos y ahora se ve con el nuevo reglamento andaluz, no les gusta nada de lo que suene a presidentes policías. Quizás por eso el bache en el que entró la plaza después de este presidente, fue debido al advenimiento en el palco de Málaga de ineptos e incompetentes presidentes nombrados a dedo por políticos más próximos a la corrupción ética que a la honradez humana y que temiendo a la autoridad, por falta de esta, hundieron la plaza que a la vuelta de años se encontró con otro presidente a tener en cuenta.
Fue Santiago Dueñas actual presidente, de entre una terna, de la Malagueta prudente y comedido en sus exposiciones a los asistentes reunión del Tercio de Quites, seguramente debido al cargo que ocupa, no ya solo en la presidencia sino por ser miembro activo del Consejo de Asuntos Taurinos de la Junta de Andalucía y por tanto asesor de José Antonio Soriano, ese político andaluz que con ahínco quiere sacar el reglamento andaluz y que en realidad busca votos en el mundo de la tauromaquia de la región. Dueñas tras el bache se encontró una plaza destrozada en cuanto a la afición, que había perdido el rumbo del trapío del toro y a la que los toreros vienen a comer Chanquetes y tomar el sol del Mediterráneo, quizás por eso la pasada feria estuvo a punto de suspender una corrida de toros y quizás por eso el aficionado cabal haya depositado en él las esperanzas de una nueva resurrección. Para él la recuperación de criterios limpios a seguir en la regeneración malagueña supone un real enfrentamiento con la incompetente empresa que es mantenida por unos decadentes políticos socialistas con el consentimiento de los populares y una constante tensión con los profesionales que como el Juli le han llegado a decir que él va a Málaga cobrando una cantidad por torear una birria de corrida y que si ha de torear otra cosa su caché sube.
Para los buenos aficionados de la tertulia que está al ladito de La Torre de la Malmuerta en Córdoba, saber de las bambalinas del pasado y del presente significó no un descubrimiento, ellos saben de lo que va esto, sino una confirmación de las corruptelas de la tauromaquia que en mi opinión no se subsanaran sin la autoridad que debería regir la fiesta.
La noche que transcurría fuera, fría y ventosa, lo era dentro, caliente y emocionante hablando de esto y de más cosas: el indulto, las presidencias de seglares y de policías, de a donde vamos porque ya sabemos de donde venimos, de la suerte de varas, de las puyas y de los caballos, y claro en realidad hay cosas que no cambian por eso viene a pelo la cita de Enrique Vila allá por el año 48 del pasado siglo cuando escribía sobre una corrida celebrada en Córdoba el 26 de mayo: "que Pepe Luis Vázquez se las hubo de primera con el otro toro bravo de la corrida (de Bohórquez) al que el excesivo humanitarismo de una parte del publico restó el puyazo que necesitaba (el toro) para quedar al temple justo del toreo que todo el mundo espera del maestro de San Bernardo". Y continuaba: ¿cuándo vamos a enterarnos de que a los toros bravos y de poder hay que picarlos tanto como pidan su poderío y bravura...?
21 febrero 2006
JULIO ROBLES, GLORIA EN SEVILLA
JULIO ROBLES, GLORIA EN SEVILLA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El 13 de abril fue un gran día para mí, por fin supe lo que era entrar en Sevilla, ¡tantos años y fue cuando fue, ni antes ni después! No es que el cartel fuera de mi total agrado, por los toros, bueno, los de Manolo González son siempre de garantía, pero sé que Victoriano peleó lo mejor, además todos sabemos lo que a los salmantinos nos cuesta que nos pongan en Sevilla y luego además entrar en su afición, por eso jamás olvidaré aquel abril del 89. Cuando miré al cielo azul de Sevilla comprendí que el mejor vestido sería el azul y aunque las copas de los arboles cimbreaban ligeramente no me preocupó el viento.
Salió el primero, guapo, de 463 kilos y con el numero 65, un negro mulato que me dijeron se llamó Manchado. Lo tocaron Pedrín y Chocolate y me lo pusieron para dos Medias Verónicas con remate de Revolera. Legionario me esperaba llevándolo con recortes. Pegó fuerte en el peto empujando aunque luego se durmió. Pensé un quite por Chicuelinas pero en la primera se me metió el toro y me llevó por delante desarmándome, tuve que correr despavorido, Mendes en un detalle me dio mi capote y la Montera. En la segunda vara se dejó pero con menos acometividad. El Legionario lo sabía y lo cuidó.
Fernando Martín dejó el primer par de banderillas al paso pero muy habilidoso. Pedrín se colgó en el segundo aunque se le fue a la arena un palitroque y otra vez con facilidad cerró Domínguez.
Debo confesar que al principio no sabia muy bien como plantear la faena y por instinto me salí cerca de la primera raya, le pegué dos muletazos de tanteo por alto y otros dos más al hilo del pitón para colocar el toro entre las dos rayas. Después entrando en faena al segundo muletazo por el pitón derecho el toro se cae, en los dos siguientes igual. Yo quería bajarle la mano pero tenia miedo de la flojedad del toro. Le di tres más y al vaciarlo por alto se me metió debajo.
La siguiente serie la empecé con precauciones, un poco despegado pero le ligué cuatro por la derecha y lo rematé por alto, ya el toro me gustó más, no obstante no me atrevía a sacarlo a los medios y comencé los naturales entre las dos rayas. Tenía que ser aquí, el primero largo hasta el final luego dos desmayados para vaciar con uno de alivio por alto y ligar el de pecho. Casi no puedo describir lo que sentí cuando el maestro Tristán echó a tocar la banda de Tejera. ¡Mi primera música en Sevilla y sonaba Manolete!
La sexta serie con la muleta en la derecha la arranqué desde las tablas, quise abrirla con un trincherazo que los sevillanos me jalearon, luego di dos buenos y al tercero el animal se me quedó debajo, entonces improvisé. Otra vez la izquierda, yo ya estaba embalado, pero no debía abusar, lo bueno si breve dos veces bueno, le di cuatro, en el primero se me ciñó el toro yo me compuse como si nada, en los tres siguientes me gusté. Me fui por la espada, reposó el toro, le arreglé dos muletazos por bajo con la rodilla genuflexa y cuando quise darle el tercero se me quedó en el embroque y tuve que resolver con un trincherazo y un abaniqueo. Cosas de la geometría, acabé otra vez entre las dos rayas, me perfilé en la suerte natural sin darme ventajas y dejé una desprendida perdiendo la muleta. Paseé con gran orgullo mi primera oreja en La Maestranza. ¡Por fin!
No me gustó la salida del cuarto, 43, cornidelantero, de 500 en la tablilla y de nombre tan felino como Leopardo, después de visitar el burladero de Pedrín se fue a cocear el de Chocolate al que volvió para huir después. Lo intenté recoger desde el tercio con un lance con el fin de cerrarlo pero se fue y volvió, entonces le eché por dos veces los vuelos del capote a los hocicos esperando entrega y cuando llegué a las dos rayas le largué dos Veronicas a pies juntos, la segunda me enganchó, pero en el tercio le ligué dos buenas abrochadas con la media que el publico aplaudió mucho.
Se quería quitar el palo pero Aurelio lo sujeta con oficio. Todos nos mirábamos, a nadie le gustaba el toro, el segundo puyazo lo tomó porque sí. A chocolate se le caen los palos a la paletilla, Pedrín lo hace más bonito y en el tercer par toma precauciones Chocolate. Tengo mis dudas pero la sangre me hierve y debo colofonar la tarde. Cerrados en tablas lo recibo con un muletazo por alto, luego otro de tanteo y dos más por arriba que me salieron deslavazados. Me desanimo porque el toro pegaba oleadas. Pero tenia que ser. Le di tres derechazos con empaque y ligándolos, la gente estaba conmigo, pero no tenia aún las ideas claras, retiré del albero banderillas que me estorbaban y el viento me importunó la muleta.
Como el toro embestía descompuesto decidí fijarlo con la voz, pero me protestaba el animal. Me eché la muleta a la izquierda y con decisión y confianza le ligué cuatro naturales y el de pecho rotundos y otra vez la música, con esta misma mano, buscando bien la distancia me salió enganchado el primer natural, pausé, el segundo limpio y los otros luchando con la bronquedad del toro, pero este publico que sabe de lo que va esto me aplaude. No me encuentro a gusto y vuelvo a la derecha, lo cierro más en tablas a ver si cambia, abro con una trinchera y ligo los redondos a pesar del calamocheo del bicho. Entonces vi que ya no era posible nada más, quise terminar con ayudados pero solo me permitió uno, lo cuadré y de un sopapo lo tumbé. Los sevillanos me dieron otra oreja. Yo no cabía dentro del vestido. Mi sueño cumplido, Sevilla ya era mía.
Tomás Campuzano con el descastado segundo estuvo voluntarioso y con el quinto después de una lección de picar a cargo de Paco Martín, estuvo bien a secas.
Víctor Mendes que estaba con Gonzalito con el tercero muy justito de presencia lo banderilleó con suficiencia pero a la muleta llegó parado. Al sexto que devolvieron por falta de fuerzas se tiraron dos espontáneos que se hartaron siendo aplaudidos por el publico. Con el sobrero de Peralta puso un par al quiebro muy bueno y luego en la muleta nada de nada.
Sevilla fue mía pero Dios no quiso que lo fuera más, al año siguiente ya estaba en la silla de ruedas pero la gloria de ese día estará siempre en mi memoria y en la de los aficionados. Esa es la gloría del toreo lo demás es tierra y oración.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
El 13 de abril fue un gran día para mí, por fin supe lo que era entrar en Sevilla, ¡tantos años y fue cuando fue, ni antes ni después! No es que el cartel fuera de mi total agrado, por los toros, bueno, los de Manolo González son siempre de garantía, pero sé que Victoriano peleó lo mejor, además todos sabemos lo que a los salmantinos nos cuesta que nos pongan en Sevilla y luego además entrar en su afición, por eso jamás olvidaré aquel abril del 89. Cuando miré al cielo azul de Sevilla comprendí que el mejor vestido sería el azul y aunque las copas de los arboles cimbreaban ligeramente no me preocupó el viento.
Salió el primero, guapo, de 463 kilos y con el numero 65, un negro mulato que me dijeron se llamó Manchado. Lo tocaron Pedrín y Chocolate y me lo pusieron para dos Medias Verónicas con remate de Revolera. Legionario me esperaba llevándolo con recortes. Pegó fuerte en el peto empujando aunque luego se durmió. Pensé un quite por Chicuelinas pero en la primera se me metió el toro y me llevó por delante desarmándome, tuve que correr despavorido, Mendes en un detalle me dio mi capote y la Montera. En la segunda vara se dejó pero con menos acometividad. El Legionario lo sabía y lo cuidó.
Fernando Martín dejó el primer par de banderillas al paso pero muy habilidoso. Pedrín se colgó en el segundo aunque se le fue a la arena un palitroque y otra vez con facilidad cerró Domínguez.
Debo confesar que al principio no sabia muy bien como plantear la faena y por instinto me salí cerca de la primera raya, le pegué dos muletazos de tanteo por alto y otros dos más al hilo del pitón para colocar el toro entre las dos rayas. Después entrando en faena al segundo muletazo por el pitón derecho el toro se cae, en los dos siguientes igual. Yo quería bajarle la mano pero tenia miedo de la flojedad del toro. Le di tres más y al vaciarlo por alto se me metió debajo.
La siguiente serie la empecé con precauciones, un poco despegado pero le ligué cuatro por la derecha y lo rematé por alto, ya el toro me gustó más, no obstante no me atrevía a sacarlo a los medios y comencé los naturales entre las dos rayas. Tenía que ser aquí, el primero largo hasta el final luego dos desmayados para vaciar con uno de alivio por alto y ligar el de pecho. Casi no puedo describir lo que sentí cuando el maestro Tristán echó a tocar la banda de Tejera. ¡Mi primera música en Sevilla y sonaba Manolete!
La sexta serie con la muleta en la derecha la arranqué desde las tablas, quise abrirla con un trincherazo que los sevillanos me jalearon, luego di dos buenos y al tercero el animal se me quedó debajo, entonces improvisé. Otra vez la izquierda, yo ya estaba embalado, pero no debía abusar, lo bueno si breve dos veces bueno, le di cuatro, en el primero se me ciñó el toro yo me compuse como si nada, en los tres siguientes me gusté. Me fui por la espada, reposó el toro, le arreglé dos muletazos por bajo con la rodilla genuflexa y cuando quise darle el tercero se me quedó en el embroque y tuve que resolver con un trincherazo y un abaniqueo. Cosas de la geometría, acabé otra vez entre las dos rayas, me perfilé en la suerte natural sin darme ventajas y dejé una desprendida perdiendo la muleta. Paseé con gran orgullo mi primera oreja en La Maestranza. ¡Por fin!
No me gustó la salida del cuarto, 43, cornidelantero, de 500 en la tablilla y de nombre tan felino como Leopardo, después de visitar el burladero de Pedrín se fue a cocear el de Chocolate al que volvió para huir después. Lo intenté recoger desde el tercio con un lance con el fin de cerrarlo pero se fue y volvió, entonces le eché por dos veces los vuelos del capote a los hocicos esperando entrega y cuando llegué a las dos rayas le largué dos Veronicas a pies juntos, la segunda me enganchó, pero en el tercio le ligué dos buenas abrochadas con la media que el publico aplaudió mucho.
Se quería quitar el palo pero Aurelio lo sujeta con oficio. Todos nos mirábamos, a nadie le gustaba el toro, el segundo puyazo lo tomó porque sí. A chocolate se le caen los palos a la paletilla, Pedrín lo hace más bonito y en el tercer par toma precauciones Chocolate. Tengo mis dudas pero la sangre me hierve y debo colofonar la tarde. Cerrados en tablas lo recibo con un muletazo por alto, luego otro de tanteo y dos más por arriba que me salieron deslavazados. Me desanimo porque el toro pegaba oleadas. Pero tenia que ser. Le di tres derechazos con empaque y ligándolos, la gente estaba conmigo, pero no tenia aún las ideas claras, retiré del albero banderillas que me estorbaban y el viento me importunó la muleta.
Como el toro embestía descompuesto decidí fijarlo con la voz, pero me protestaba el animal. Me eché la muleta a la izquierda y con decisión y confianza le ligué cuatro naturales y el de pecho rotundos y otra vez la música, con esta misma mano, buscando bien la distancia me salió enganchado el primer natural, pausé, el segundo limpio y los otros luchando con la bronquedad del toro, pero este publico que sabe de lo que va esto me aplaude. No me encuentro a gusto y vuelvo a la derecha, lo cierro más en tablas a ver si cambia, abro con una trinchera y ligo los redondos a pesar del calamocheo del bicho. Entonces vi que ya no era posible nada más, quise terminar con ayudados pero solo me permitió uno, lo cuadré y de un sopapo lo tumbé. Los sevillanos me dieron otra oreja. Yo no cabía dentro del vestido. Mi sueño cumplido, Sevilla ya era mía.
Tomás Campuzano con el descastado segundo estuvo voluntarioso y con el quinto después de una lección de picar a cargo de Paco Martín, estuvo bien a secas.
Víctor Mendes que estaba con Gonzalito con el tercero muy justito de presencia lo banderilleó con suficiencia pero a la muleta llegó parado. Al sexto que devolvieron por falta de fuerzas se tiraron dos espontáneos que se hartaron siendo aplaudidos por el publico. Con el sobrero de Peralta puso un par al quiebro muy bueno y luego en la muleta nada de nada.
Sevilla fue mía pero Dios no quiso que lo fuera más, al año siguiente ya estaba en la silla de ruedas pero la gloria de ese día estará siempre en mi memoria y en la de los aficionados. Esa es la gloría del toreo lo demás es tierra y oración.
20 febrero 2006
14 febrero 2006
ELOGIO DE LA CHICUELINA
ELOGIO DE LA CHICUELINA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Fernando Botán uno de los más prestigiosos fotógrafos taurinos nos ha dejado un legado de impresionantes fotografías que de forma notarial han registrado la tauromaquia de unos años de esplendor en este arte. Comienzo con el auxilio de tan digno profesional una serie de artículos que pretenden rescatar del olvido tauromaquias que o bien se han olvidado o desvirtuado como es el caso de la Chicuelina.
Durante toda la pasada temporada he venido reclamando en lo que denominamos incorrectamente el tercio de quites, la Verónica como expresión pura del toreo de capa, y denostando el zarrapastroso toreo de alivio que con el capote han ejecutado esta nueva hornada de toreritos de pitiminí.
Con la convicción errónea de estos aprendices de toreros, o sus secuaces, de que el uso de la capa a la manera de Revoleras, de Chicuelinas, de Largas Cambiadas, Galleos, Navarras, Tafalleras y etcéteras, son del mejor agrado del público que si lo que ejecutaran fuera una Verónica bien dada, hemos privado al publico en general del más firme toreo puro de capa y a la vez hemos frustrado al aficionado que ya sabe las diferencias entre un lance de alivio y un lance de toreo bueno, además de obligar al olvido de ciertas suertes, acostumbramos al neófito a lances impuros que obedecen probablemente a la mala educación recibida, al poco fuelle de las nuevas generaciones o a la dificultad intrínseca que tienen las cosas que se hacen bien sobre las que se hacen mal.
Sin embargo si repasamos la historia de la tauromaquia, cuya prueba evidente son estas fotografías de Botán, nos damos cuenta de porqué la confianza que tenemos en los toreros de las nuevas generaciones es mínima y que en realidad estamos rodeados de mucha vulgaridad.
En el toreo los lances y los pases no surgen en la mente de los toreros por generación espontánea, sino que son el resultado, la mayor parte de ellos, de trances difíciles de los que en alguna ocasión hubo de salir el torero por las imprevistas acometidas del toro. Por ejemplo la Chicuelina que hubo de ser puesta en práctica debido a que por la premura reposición del toro en el lance ya no cabía ponerse bonito, abrir el compás y cargar la suerte, si no que a manera de alivio el torero hubo de liarse el capote a la cintura para dejar pasar al toro con más aire. Luego de ser considerado un lance arriesgado y emocionante fue purificándose para hacer de ella además de espectacular un recurso propio para ir recortando las largas embestidas de los toros y acoplar así las velocidades del animal al entendimiento del torero.
Soy de la opinión que nada en el toreo es por casualidad, sino que cada toro necesita de la aplicación de unos lances y pases determinados para el buen fin de su lidia.
Sea quizás por la inoperancia del matador, o del poco oficio las Chicuelinas que hoy en día se dan son absurdas, antiestéticas y degradantes en la escala de los lances. De los toreros en activo me sigo quedando con las personalísimas de Manzanares padre y como botón de las buenas que se han dado la que ven de Paco Camino, y las dos de Diego Puerta.
Si estos niños de ahora quisieran no hacerle caso a los cantamañanas de profesores que tienen y se dedicaran a buscar en los anales de la historia bien hecha y bien contada, junto a consejos de buenos toreros, de cómo era el toreo de siempre quizás recuperáramos en cada Chicuelina la emoción debida al porqué de su ejecución y a la estética de su trazo.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Fernando Botán uno de los más prestigiosos fotógrafos taurinos nos ha dejado un legado de impresionantes fotografías que de forma notarial han registrado la tauromaquia de unos años de esplendor en este arte. Comienzo con el auxilio de tan digno profesional una serie de artículos que pretenden rescatar del olvido tauromaquias que o bien se han olvidado o desvirtuado como es el caso de la Chicuelina.
Durante toda la pasada temporada he venido reclamando en lo que denominamos incorrectamente el tercio de quites, la Verónica como expresión pura del toreo de capa, y denostando el zarrapastroso toreo de alivio que con el capote han ejecutado esta nueva hornada de toreritos de pitiminí.
Con la convicción errónea de estos aprendices de toreros, o sus secuaces, de que el uso de la capa a la manera de Revoleras, de Chicuelinas, de Largas Cambiadas, Galleos, Navarras, Tafalleras y etcéteras, son del mejor agrado del público que si lo que ejecutaran fuera una Verónica bien dada, hemos privado al publico en general del más firme toreo puro de capa y a la vez hemos frustrado al aficionado que ya sabe las diferencias entre un lance de alivio y un lance de toreo bueno, además de obligar al olvido de ciertas suertes, acostumbramos al neófito a lances impuros que obedecen probablemente a la mala educación recibida, al poco fuelle de las nuevas generaciones o a la dificultad intrínseca que tienen las cosas que se hacen bien sobre las que se hacen mal.
Sin embargo si repasamos la historia de la tauromaquia, cuya prueba evidente son estas fotografías de Botán, nos damos cuenta de porqué la confianza que tenemos en los toreros de las nuevas generaciones es mínima y que en realidad estamos rodeados de mucha vulgaridad.
En el toreo los lances y los pases no surgen en la mente de los toreros por generación espontánea, sino que son el resultado, la mayor parte de ellos, de trances difíciles de los que en alguna ocasión hubo de salir el torero por las imprevistas acometidas del toro. Por ejemplo la Chicuelina que hubo de ser puesta en práctica debido a que por la premura reposición del toro en el lance ya no cabía ponerse bonito, abrir el compás y cargar la suerte, si no que a manera de alivio el torero hubo de liarse el capote a la cintura para dejar pasar al toro con más aire. Luego de ser considerado un lance arriesgado y emocionante fue purificándose para hacer de ella además de espectacular un recurso propio para ir recortando las largas embestidas de los toros y acoplar así las velocidades del animal al entendimiento del torero.
Soy de la opinión que nada en el toreo es por casualidad, sino que cada toro necesita de la aplicación de unos lances y pases determinados para el buen fin de su lidia.
Sea quizás por la inoperancia del matador, o del poco oficio las Chicuelinas que hoy en día se dan son absurdas, antiestéticas y degradantes en la escala de los lances. De los toreros en activo me sigo quedando con las personalísimas de Manzanares padre y como botón de las buenas que se han dado la que ven de Paco Camino, y las dos de Diego Puerta.
Si estos niños de ahora quisieran no hacerle caso a los cantamañanas de profesores que tienen y se dedicaran a buscar en los anales de la historia bien hecha y bien contada, junto a consejos de buenos toreros, de cómo era el toreo de siempre quizás recuperáramos en cada Chicuelina la emoción debida al porqué de su ejecución y a la estética de su trazo.
06 febrero 2006
UNA NOBLE FIESTA
UNA NOBLE FIESTA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Acaba de decir Soriano, ese político de Andalucía que por publicidad para el partido se ha hecho una ley, que saldrá para el mes de marzo con visos de aplicación para la feria de Abril. Los políticos andan distraídos con el estatuto catalán y sus consecuencias para el andaluz y el vasco por no meter a los de todas las comunidades. Claro, en realidad la clase política que no tiene otra cosa que hacer, pues ya hemos conseguido ser un país rico, con chachas en la mayoría de los hogares, se dedica a menear lo de los estatutos como el que menea la sartén de las papas fritas. ¡A ver si es verdad que se entretienen en esas menudencias y nos dejan los toros en paz!
Si en otros tiempos nadie le hacia caso a los reglamentos taurinos, fíjense en estos tiempos el caso que se les ha hecho a los que están vigentes, y así nos va, que andamos modificando estatutos y reglamentos.
No tengo en mí la manía de proclamar que tiempos pasados fueron mejores porque en la fiesta taurina jamás se ha vivido mejor que ahora, incluso en lo artístico hemos llegado a cotas importantes a parte valoraciones de toreros. Se cambió el reglamento franquista y se aprobó una ley democrática y un reglamento presidencialista y juanpedrista. Nada se cumplió a rajatabla pues el espíritu de la ley merodea siempre a la ley, lo que el vulgo llama el que hace la ley hace la trampa. Y en vez de reconocer errores justificamos la aparición de las nuevas leyes diciendo que la sociedad andaluza ha cambiado y que merece una nueva ley taurina. ¡Toma ya!
Una de las consecuencias por las que nuestra sociedad va perdiendo valores e implica a nuestros hijos en el campo de la delincuencia más que común, hasta el punto de estimar como gamberrada la quema de mendigos en vez de considerarlo asesinato, es sin duda la falta de autoridad. Una vez más la sociedad, en la que lógicamente hay que meter a la familia y a la familia política que legisla, ha confundido la autoridad con el autoritarismo y ha desvirtuado las enseñanzas del niño que ha convertido para su conciencia en livianas ciertas acciones, habiendo conseguido mal formar sus conciencias y lo que aún es peor no castigando con rigor y sin embargo sin la crueldad que los delincuentes aplicaron a sus reos.
La falta de autoridad se ha establecido en todos los ordenes porque también entre los que sirven de imagen a los educandos se ha establecido una falta de responsabilidad. ¡Tanto nos hemos ocupado de nosotros mismos que hemos abandonado a nuestros hijos!
La autoridad es necesaria para velar por el buen funcionamiento de la ley y de los reglamentos y nada tiene que ver con la forma de ejercerla que sí que puede dar lugar a la exageración llegando al autoritarismo.
Desde que apareció la noticia de la nueva ley taurina andaluza he intentado explicar las contradicciones en las que se incurriría y aún ahora debo poner en la conciencia del lector la observancia de que en ningún momento en los preámbulos que se han publicado de esta y de la actual nacional, nunca se ha reconocido el fracaso de las anteriores para justificar las nuevas. Y no es que no lo haya habido si bien tampoco ha sido estrepitoso. Ha sido más el ruido de los profesionales poco cualificados que la verdadera inoperancia de la ley. Curiosamente la principal justificación para una nueva siempre debería ser la necesidad de adoptar nuevas medidas, no para el contento de las partes implicadas en el espectáculo como ocurre con este proyecto, sino para asegurar el prestigio y la autenticidad de la fiesta.
En ninguno de los anteproyectos y ni siquiera en la actual ley, he leído un preámbulo en el que se favorezca la actuación de la autoridad en defensa de los intereses de los aficionados, y sin embargo todos entendemos que la autoridad no debe inhibirse de los abusos que atentan contra la técnica y el arte, que quebrantan al toro hasta dejarlo invalido en ocasiones y privan a esta fiesta de las cualidades de su carácter.
Podría pensarse que imprimiendo autoridad al espectáculo taurino lo hacemos más exigente, o diciéndolo bien, siendo más rigurosos podríamos aumentar su riesgo que por otra parte, no olvidemos, sin él no se concibe este espectáculo. Con más autoridad lo que pretendemos es procurar que esta fiesta no pierda las cualidades que más la ennoblecen y su nobleza radica en su espíritu, porque el espíritu de la fiesta brava es grande, por eso la defiendo no presuponiendo a los profesionales en contra de ella, sino presumiendo de que el toro bravo es el eje del espectáculo y por ende el más vulnerable y si reconocemos esto, estamos reconociendo la necesidad de la existencia de la autoridad en la fiesta y si esto es así, decidme, ¿porqué queréis que los presidentes sean seglares y no inspectores de policía? ¿Acaso pensáis que los policías son más autoritarios y los seglares más autoridad?
Seguramente la respuesta a esta pregunta la tienen en Andalucía donde los gobiernos socialistas se han encargado de desprestigiar y hasta de aniquilar al viejo cuerpo de inspectores de carrera. ¡Mester ver amigo Sancho!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Acaba de decir Soriano, ese político de Andalucía que por publicidad para el partido se ha hecho una ley, que saldrá para el mes de marzo con visos de aplicación para la feria de Abril. Los políticos andan distraídos con el estatuto catalán y sus consecuencias para el andaluz y el vasco por no meter a los de todas las comunidades. Claro, en realidad la clase política que no tiene otra cosa que hacer, pues ya hemos conseguido ser un país rico, con chachas en la mayoría de los hogares, se dedica a menear lo de los estatutos como el que menea la sartén de las papas fritas. ¡A ver si es verdad que se entretienen en esas menudencias y nos dejan los toros en paz!
Si en otros tiempos nadie le hacia caso a los reglamentos taurinos, fíjense en estos tiempos el caso que se les ha hecho a los que están vigentes, y así nos va, que andamos modificando estatutos y reglamentos.
No tengo en mí la manía de proclamar que tiempos pasados fueron mejores porque en la fiesta taurina jamás se ha vivido mejor que ahora, incluso en lo artístico hemos llegado a cotas importantes a parte valoraciones de toreros. Se cambió el reglamento franquista y se aprobó una ley democrática y un reglamento presidencialista y juanpedrista. Nada se cumplió a rajatabla pues el espíritu de la ley merodea siempre a la ley, lo que el vulgo llama el que hace la ley hace la trampa. Y en vez de reconocer errores justificamos la aparición de las nuevas leyes diciendo que la sociedad andaluza ha cambiado y que merece una nueva ley taurina. ¡Toma ya!
Una de las consecuencias por las que nuestra sociedad va perdiendo valores e implica a nuestros hijos en el campo de la delincuencia más que común, hasta el punto de estimar como gamberrada la quema de mendigos en vez de considerarlo asesinato, es sin duda la falta de autoridad. Una vez más la sociedad, en la que lógicamente hay que meter a la familia y a la familia política que legisla, ha confundido la autoridad con el autoritarismo y ha desvirtuado las enseñanzas del niño que ha convertido para su conciencia en livianas ciertas acciones, habiendo conseguido mal formar sus conciencias y lo que aún es peor no castigando con rigor y sin embargo sin la crueldad que los delincuentes aplicaron a sus reos.
La falta de autoridad se ha establecido en todos los ordenes porque también entre los que sirven de imagen a los educandos se ha establecido una falta de responsabilidad. ¡Tanto nos hemos ocupado de nosotros mismos que hemos abandonado a nuestros hijos!
La autoridad es necesaria para velar por el buen funcionamiento de la ley y de los reglamentos y nada tiene que ver con la forma de ejercerla que sí que puede dar lugar a la exageración llegando al autoritarismo.
Desde que apareció la noticia de la nueva ley taurina andaluza he intentado explicar las contradicciones en las que se incurriría y aún ahora debo poner en la conciencia del lector la observancia de que en ningún momento en los preámbulos que se han publicado de esta y de la actual nacional, nunca se ha reconocido el fracaso de las anteriores para justificar las nuevas. Y no es que no lo haya habido si bien tampoco ha sido estrepitoso. Ha sido más el ruido de los profesionales poco cualificados que la verdadera inoperancia de la ley. Curiosamente la principal justificación para una nueva siempre debería ser la necesidad de adoptar nuevas medidas, no para el contento de las partes implicadas en el espectáculo como ocurre con este proyecto, sino para asegurar el prestigio y la autenticidad de la fiesta.
En ninguno de los anteproyectos y ni siquiera en la actual ley, he leído un preámbulo en el que se favorezca la actuación de la autoridad en defensa de los intereses de los aficionados, y sin embargo todos entendemos que la autoridad no debe inhibirse de los abusos que atentan contra la técnica y el arte, que quebrantan al toro hasta dejarlo invalido en ocasiones y privan a esta fiesta de las cualidades de su carácter.
Podría pensarse que imprimiendo autoridad al espectáculo taurino lo hacemos más exigente, o diciéndolo bien, siendo más rigurosos podríamos aumentar su riesgo que por otra parte, no olvidemos, sin él no se concibe este espectáculo. Con más autoridad lo que pretendemos es procurar que esta fiesta no pierda las cualidades que más la ennoblecen y su nobleza radica en su espíritu, porque el espíritu de la fiesta brava es grande, por eso la defiendo no presuponiendo a los profesionales en contra de ella, sino presumiendo de que el toro bravo es el eje del espectáculo y por ende el más vulnerable y si reconocemos esto, estamos reconociendo la necesidad de la existencia de la autoridad en la fiesta y si esto es así, decidme, ¿porqué queréis que los presidentes sean seglares y no inspectores de policía? ¿Acaso pensáis que los policías son más autoritarios y los seglares más autoridad?
Seguramente la respuesta a esta pregunta la tienen en Andalucía donde los gobiernos socialistas se han encargado de desprestigiar y hasta de aniquilar al viejo cuerpo de inspectores de carrera. ¡Mester ver amigo Sancho!
02 febrero 2006
DIARIO DE LA RESISTENCIA
DIARIO DE LA RESISTENCIA: Una ley para darse publicidad
Por Agustín Hervás
Hace frío en Málaga, el cielo de la Malagueta está encapotado y desde el puerto la bruma que entra en las calles las cubre de una humedad que cala los huesos. El cobijo de la resistencia es seguro y el frío se mata a tragos de vino tinto y fritura de huevas que dicen que de lo que se come se cría y a fe que viene bien esta pitanza para la lucha emprendida.
La resistencia entiende que a los políticos no les interesa la fiesta, el argumento es aportado por un Maqui que dolido se queja de que sus señorías no aparecieron en la cena a la que fueron invitados por la Unión Taurina de Abonados, y en su quemazón arremete contra la próxima ley taurina de Andalucía diciendo que está diseñada para que los políticos se den publicidad, eso es, darse publicidad es lo que les interesa para coger votos, y es que al presidente de la Diputación de apellido Pendón solo le interesa el flamenco y las señoras rubias. El toro solo para sacar provecho. Ese porque es de izquierdas y al que es de derechas pues igual, como ocurre con Diego Maldonado al que el Maqui le atribuye el indigno estigma del pelotas. En una ocasión la Unión acudió, por favor, a pedirle un local para reunirse los socios debido a que en el que están ahora, ubicado en la plaza de toros, es un lugar inhóspito e insalubre y el tal concejal se lo negó porque citando palabras textuales "en la Unión había mucha gente de izquierdas".
Cuando los políticos merodean alrededor del toro y se introducen en la fiesta, mangoneándola, como claramente ocurre con la concesión de las plazas de titularidad publica a personas de dudosa documentación taurina o a marqueses de altos vuelos; ejemplos inmediatos y cercanos de Madrid y Málaga; su único objetivo en el acercamiento, poniendo sus mejores sonrisas, es con el solo objeto de obtener de nuestro sector los votos que puedan depararles y siempre con el agravante de que opinan que todo el mundo es bueno y que el toro cuanto más dulce mejor.
Es curioso pero no por ello menos digno que en el año 59 del pasado siglo, para entrar en vigor en el 60, la autoridad, entonces de tendencia dictatorial, reconociera anomalías en la aplicación del reglamento; que la suerte de varas se ejecutaba de forma pésima y que al toro se le hacían perrerías. Por ello para dignificar la fiesta brava el preámbulo de la ley lo entonaban con un mea culpa propio de políticos, (insisto dictatoriales en aquellas calendas), más honrados, más consecuentes y más comprometidos con un espectáculo, de tradición histórica española, dando paso a la nueva normativa que dio lugar a la que tuvimos hasta 1992. Por el contrario estos políticos democráticos en los que confiamos nuestros votos nunca han sacado una normativa con esa entonación y sí argumentando, como lo hace la de Andalucía, alegando que la sociedad ha cambiado, y es verdad porque la encuesta Galup del 2002 confirmó que los toros ya no interesaban a la juventud, sólo al 31% sí, al 69 no.
Con tristeza en la universidad malagueña se ha podido saber que allí tampoco, es más se mira a los aficionados por encima del hombro como si fuéramos escombros. ¡Qué ha sido de aquellos revolucionarios universitarios del 68! ¡Qué de sus hijos!
Ciertamente que los públicos y los gustos han cambiado, faltaría más, eso es normal, pero la esencia de la fiesta no debe cambiar y esa labor la debemos preservar los aficionados, la de la esencia e integridad del espectáculo más vivo del mundo.
Es quizás debido a esos cambios y gustos sociales por lo que los toros se han convertido en un espectáculo de elite comparado por su idiosincrasia con el de la ópera. Pero como bien decía uno de la trinchera de su hermano, que se había retirado porque este espectáculo no era ya el que él había mamado, conocido y entendido. Igual que estas Navidades con lo de la Pop Ópera. Que siendo en realidad no lo es. O como el flamenco puro y el otro.
Lo que sí debe erradicarse de la fiesta acorde con los tiempos, como por ejemplo ocurrió con el advenimiento del peto, es la violencia innecesaria. Un resistente de los más beligerantes pone el ejemplo del torpe torero que descabella 100 veces, " a ese el presidente, sin mirar el reloj ni medir el tiempo, debe echarle el toro al corral, para librar al animal del suplicio, y luego sancionarlo"
Fomentar la emoción en las corridas sería ideal para darle autenticidad al espectáculo y que la gente viera que es de verdad, "como cuando aquella vez en Fuengirola que por la peste equina solo picó una yegua con las dudas de los picadores para montarse en ella y que luego resultaron suertes emocionantísimas porque la yegua era extraordinariamente buena, liviana pero muy buena", comenta otro atrincherado.
Si los profesionales se empeñaran en buscar la pureza de las suertes y alimentar la importancia de sentirse torero, por ejemplo picando, esta suerte tan venida a menos, sería fundamental para recuperar adeptos a las corridas.
Los resistentes atrincherados vuelven a cargar contra los medios de comunicación porque influyendo en los cambios de la sociedad luego no tratan con corrección y verdad a la fiesta. Solo cuentan la parafernalia y las bambalinas las ocultan. Por desgracia los medios de comunicación del régimen socialista de Andalucía están a favor del indulto generalizado, la indultitis, y en contra de que se piquen los toros porque eso es una barbarie. Tanto pimentón dulce solo da color a la fiesta pero no le pone el sabor.
El espía que habita entre nosotros y que sirve a la resistencia ha comunicado a la trinchera que se le ha abierto un expediente a la empresa de La Malagueta y a los toreros que no quisieron torear en la pasada feria malagueña, aunque el que seguramente prosperará, a tenor de la responsabilidad incurrida, será el que va en contra del Marqués de Fuengirola al que se le pueden solicitar hasta sesenta mil euros de sanción. La Consejería de Gobernación en las propuestas de los expedientes razona las faltas cometidas.
La resistencia espera que los políticos de turno, que tienen que agradecer prebendas al empresario, no influyan para que la sanción se les disminuya o quite.
Recordemos que el asunto, que desprestigió a nuestra plaza, viene porque el equipo gubernativo que presidía de turno, Santiago Dueñas, afortunadamente policía, rechazó la corrida de Daniel Ruiz que tenía que lidiarse el día 16 de agosto por Rivera, Juli y Morante. Que sí aprobaron toros de Gavira y que el Juli los rechazó porque sus huestes no habían podido afeitarlos, ¡naturaca! Y que Juli también rechazó una corrida de Parladé que estaba íntegra. Como la televisión autonómica televisaba el festejo la empresa ante la inminente suspensión propuso a la autoridad que se lidiaran los toros del día siguiente que eran de Parladé reservados a Ponce y a El Cid. La autoridad aceptó y el Juli también. Se dio la corrida. Pero el problema se creó al día siguiente porque los toreros se negaron a torear una que ellos no habían contratado. La ganadería si era la misma, los toros reseñados no. De manera que la empresa sin solicitar los permisos oportunos cambió todo el cartel y se llenó los bolsillos porque casi nadie devolvió las entradas para ver a toreros de menos tronío que los anunciados: Dávila Miura, Salvador Cortés, que luego resultó el triunfador de la feria, y David Galán.
Toda la resistencia sin opinión en contra ha manifestado que esta empresa no tiene poder taurino, que los toreros hacen lo que quieren con los empresarios que van por ahí dándoselas de ser los inventores de esto. Amén.
Por Agustín Hervás
Hace frío en Málaga, el cielo de la Malagueta está encapotado y desde el puerto la bruma que entra en las calles las cubre de una humedad que cala los huesos. El cobijo de la resistencia es seguro y el frío se mata a tragos de vino tinto y fritura de huevas que dicen que de lo que se come se cría y a fe que viene bien esta pitanza para la lucha emprendida.
La resistencia entiende que a los políticos no les interesa la fiesta, el argumento es aportado por un Maqui que dolido se queja de que sus señorías no aparecieron en la cena a la que fueron invitados por la Unión Taurina de Abonados, y en su quemazón arremete contra la próxima ley taurina de Andalucía diciendo que está diseñada para que los políticos se den publicidad, eso es, darse publicidad es lo que les interesa para coger votos, y es que al presidente de la Diputación de apellido Pendón solo le interesa el flamenco y las señoras rubias. El toro solo para sacar provecho. Ese porque es de izquierdas y al que es de derechas pues igual, como ocurre con Diego Maldonado al que el Maqui le atribuye el indigno estigma del pelotas. En una ocasión la Unión acudió, por favor, a pedirle un local para reunirse los socios debido a que en el que están ahora, ubicado en la plaza de toros, es un lugar inhóspito e insalubre y el tal concejal se lo negó porque citando palabras textuales "en la Unión había mucha gente de izquierdas".
Cuando los políticos merodean alrededor del toro y se introducen en la fiesta, mangoneándola, como claramente ocurre con la concesión de las plazas de titularidad publica a personas de dudosa documentación taurina o a marqueses de altos vuelos; ejemplos inmediatos y cercanos de Madrid y Málaga; su único objetivo en el acercamiento, poniendo sus mejores sonrisas, es con el solo objeto de obtener de nuestro sector los votos que puedan depararles y siempre con el agravante de que opinan que todo el mundo es bueno y que el toro cuanto más dulce mejor.
Es curioso pero no por ello menos digno que en el año 59 del pasado siglo, para entrar en vigor en el 60, la autoridad, entonces de tendencia dictatorial, reconociera anomalías en la aplicación del reglamento; que la suerte de varas se ejecutaba de forma pésima y que al toro se le hacían perrerías. Por ello para dignificar la fiesta brava el preámbulo de la ley lo entonaban con un mea culpa propio de políticos, (insisto dictatoriales en aquellas calendas), más honrados, más consecuentes y más comprometidos con un espectáculo, de tradición histórica española, dando paso a la nueva normativa que dio lugar a la que tuvimos hasta 1992. Por el contrario estos políticos democráticos en los que confiamos nuestros votos nunca han sacado una normativa con esa entonación y sí argumentando, como lo hace la de Andalucía, alegando que la sociedad ha cambiado, y es verdad porque la encuesta Galup del 2002 confirmó que los toros ya no interesaban a la juventud, sólo al 31% sí, al 69 no.
Con tristeza en la universidad malagueña se ha podido saber que allí tampoco, es más se mira a los aficionados por encima del hombro como si fuéramos escombros. ¡Qué ha sido de aquellos revolucionarios universitarios del 68! ¡Qué de sus hijos!
Ciertamente que los públicos y los gustos han cambiado, faltaría más, eso es normal, pero la esencia de la fiesta no debe cambiar y esa labor la debemos preservar los aficionados, la de la esencia e integridad del espectáculo más vivo del mundo.
Es quizás debido a esos cambios y gustos sociales por lo que los toros se han convertido en un espectáculo de elite comparado por su idiosincrasia con el de la ópera. Pero como bien decía uno de la trinchera de su hermano, que se había retirado porque este espectáculo no era ya el que él había mamado, conocido y entendido. Igual que estas Navidades con lo de la Pop Ópera. Que siendo en realidad no lo es. O como el flamenco puro y el otro.
Lo que sí debe erradicarse de la fiesta acorde con los tiempos, como por ejemplo ocurrió con el advenimiento del peto, es la violencia innecesaria. Un resistente de los más beligerantes pone el ejemplo del torpe torero que descabella 100 veces, " a ese el presidente, sin mirar el reloj ni medir el tiempo, debe echarle el toro al corral, para librar al animal del suplicio, y luego sancionarlo"
Fomentar la emoción en las corridas sería ideal para darle autenticidad al espectáculo y que la gente viera que es de verdad, "como cuando aquella vez en Fuengirola que por la peste equina solo picó una yegua con las dudas de los picadores para montarse en ella y que luego resultaron suertes emocionantísimas porque la yegua era extraordinariamente buena, liviana pero muy buena", comenta otro atrincherado.
Si los profesionales se empeñaran en buscar la pureza de las suertes y alimentar la importancia de sentirse torero, por ejemplo picando, esta suerte tan venida a menos, sería fundamental para recuperar adeptos a las corridas.
Los resistentes atrincherados vuelven a cargar contra los medios de comunicación porque influyendo en los cambios de la sociedad luego no tratan con corrección y verdad a la fiesta. Solo cuentan la parafernalia y las bambalinas las ocultan. Por desgracia los medios de comunicación del régimen socialista de Andalucía están a favor del indulto generalizado, la indultitis, y en contra de que se piquen los toros porque eso es una barbarie. Tanto pimentón dulce solo da color a la fiesta pero no le pone el sabor.
El espía que habita entre nosotros y que sirve a la resistencia ha comunicado a la trinchera que se le ha abierto un expediente a la empresa de La Malagueta y a los toreros que no quisieron torear en la pasada feria malagueña, aunque el que seguramente prosperará, a tenor de la responsabilidad incurrida, será el que va en contra del Marqués de Fuengirola al que se le pueden solicitar hasta sesenta mil euros de sanción. La Consejería de Gobernación en las propuestas de los expedientes razona las faltas cometidas.
La resistencia espera que los políticos de turno, que tienen que agradecer prebendas al empresario, no influyan para que la sanción se les disminuya o quite.
Recordemos que el asunto, que desprestigió a nuestra plaza, viene porque el equipo gubernativo que presidía de turno, Santiago Dueñas, afortunadamente policía, rechazó la corrida de Daniel Ruiz que tenía que lidiarse el día 16 de agosto por Rivera, Juli y Morante. Que sí aprobaron toros de Gavira y que el Juli los rechazó porque sus huestes no habían podido afeitarlos, ¡naturaca! Y que Juli también rechazó una corrida de Parladé que estaba íntegra. Como la televisión autonómica televisaba el festejo la empresa ante la inminente suspensión propuso a la autoridad que se lidiaran los toros del día siguiente que eran de Parladé reservados a Ponce y a El Cid. La autoridad aceptó y el Juli también. Se dio la corrida. Pero el problema se creó al día siguiente porque los toreros se negaron a torear una que ellos no habían contratado. La ganadería si era la misma, los toros reseñados no. De manera que la empresa sin solicitar los permisos oportunos cambió todo el cartel y se llenó los bolsillos porque casi nadie devolvió las entradas para ver a toreros de menos tronío que los anunciados: Dávila Miura, Salvador Cortés, que luego resultó el triunfador de la feria, y David Galán.
Toda la resistencia sin opinión en contra ha manifestado que esta empresa no tiene poder taurino, que los toreros hacen lo que quieren con los empresarios que van por ahí dándoselas de ser los inventores de esto. Amén.
30 enero 2006
LA COL Y LA PRINGÁ
LA COL Y LA PRINGÁ
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Paco es orondo y soltero, si tuviera bigote y patillas corridas en forma de hacha con las gafas que usa sería la figura decimonónica de un Cánovas al uso. Malagueño y exquisito como la cerveza que se llamó Victoria es Paco. Sólo le falta usar cuellos postizos, reloj al chaleco, calcetas y lucir bastón. De la exquisitez de Paco dan buena cuenta sus amigos de entre los que me cuento desde hace un par de años cuando nos conocimos en la feria de Málaga. Amigo de lo bueno en la mesa, en el ruedo y en la cama, de entre sus virtudes exquisitas tiene la de ser un perfecto cocinero.
La opinión de Paco es que la Col tiene que ser de mediano peso, ni muy verde ni muy madura para que al punto de cocción no pierda las propiedades que en ese potaje malagueño adquieren desde que el Mediterráneo es mar. El condimento justo y el pimentón de Extremadura, con su poquita sal y algunos tropiezos de garbanzos, no muchos para que el vulgo no los considere callos. Y vamos a la Pringá que es lo fuerte de la cochura. Que si unos choricitos, que si unas morcillitas, que si su buen trozo de magro y que no le falten las costillitas. El magro de enfrente, las costillas de "ca" Juana y por exquisito y exigente, de Arriate que dice la gente lo que es el referente, los chorizos y morcillas. A la hora de servir la cosa tiene que ser: lo primero la Col con su riego y si lo siente, la guindilla, y lo segundo la Pringá con todo y de todo con un poco de Manzanilla y ya está.
Paco de lo bueno habla y habla con parecer y criterio, y mientras se come se habla y se habla del toreo y de lo bueno, como bueno hubo algún ganadero que por nombre señero y retrechero llevaba el de Manuel García – Aleas Gómez, un ganadero de pro y también buen escritor. Para este ganadero el criar toros es como a Paco cocinar las coles. La cosa tiene su preparación en la difícil selección del toro de lidia. Igual que Paco, Aleas estimaba que así como los mecánicos trabajan sobre objetos, los ganaderos intervienen en la vida de un ser vivo y "si sumando, multiplicando, elevando o contrariamente, restando, dividiendo..." fracasas te cargas la ganadería, y las coles, si aciertas has de mantenerla y el mismo sabor en las coles no siempre es posible aunque con pericia las más de las veces sí.
Paco sabe lo difícil del proceso, la cocción ha de ser lenta para que sea buena y Aleas también lo sabía, porque la vaca pare por vez primera a los tres años y es esta crianza, en contra de lo que pudiera parecerle a los hortelanos, desesperante, porque solo "a través de varias generaciones de ganaderos pueden llevarse a cabo grandes reformas". Pero a Aleas le ocurre algo que no le inquieta a Paco; Las coles malagueñas se cocinan como se cocinan y no pueden ser de otra manera, salvo contadas fruslerías que no alteran la verdad del puchero de col; A los toros del ganadero Aleas le pusieron una coletilla que sin duda se ganaron, o no se la merecieron, o sí: los de Aleas ni los veas. Decía el ganadero que el de bravo estaba sujeto a las modas "que aunque parece impropio la moda también invade el arte, y como el toro es para lidiarse y la lidia cambia temporalmente, el toro ideal de ayer no es el mismo de hoy, y no sabremos lo que habrá que hacer mañana". Pero aun siendo las anteriores dificultades para la urdimbre de la selección en la bravura y en el buen potaje hay aún dos dificultades mayores para ambas artes: la bravura y la resistencia. Aleas decía que "de poco sirve que el toro sea bonito si no es bravo, y de poco sirve que sea bravo si no puede desarrollar la bravura". Paco que sabe un rato de selección hortícola dice que no sirve de nada que una col sea bonita si no se le da el temple exacto en el fuego y que una Pringá no es Pringá, si morcilla, costilla, su magro y chorizo, como su propio nombre indica, no pringan.
Ambos protagonistas coinciden además en otra teoría, en que el método de selección seguido hasta ahora para la selección del toro de lidia ha sido... "basado en el principio de que semejantes engendran semejantes; esperar ganando probabilidades, nunca seguridad". En la Col y la Pringá el método de seleccionar es: una col semejante a la anterior no falla, igual que no falla que el magro se compre ahí enfrente, las costillas de ca Juana y por exquisito y exigente, en Arriate, de referente, chorizos y morcillas que es lo otro que contiene.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Paco es orondo y soltero, si tuviera bigote y patillas corridas en forma de hacha con las gafas que usa sería la figura decimonónica de un Cánovas al uso. Malagueño y exquisito como la cerveza que se llamó Victoria es Paco. Sólo le falta usar cuellos postizos, reloj al chaleco, calcetas y lucir bastón. De la exquisitez de Paco dan buena cuenta sus amigos de entre los que me cuento desde hace un par de años cuando nos conocimos en la feria de Málaga. Amigo de lo bueno en la mesa, en el ruedo y en la cama, de entre sus virtudes exquisitas tiene la de ser un perfecto cocinero.
La opinión de Paco es que la Col tiene que ser de mediano peso, ni muy verde ni muy madura para que al punto de cocción no pierda las propiedades que en ese potaje malagueño adquieren desde que el Mediterráneo es mar. El condimento justo y el pimentón de Extremadura, con su poquita sal y algunos tropiezos de garbanzos, no muchos para que el vulgo no los considere callos. Y vamos a la Pringá que es lo fuerte de la cochura. Que si unos choricitos, que si unas morcillitas, que si su buen trozo de magro y que no le falten las costillitas. El magro de enfrente, las costillas de "ca" Juana y por exquisito y exigente, de Arriate que dice la gente lo que es el referente, los chorizos y morcillas. A la hora de servir la cosa tiene que ser: lo primero la Col con su riego y si lo siente, la guindilla, y lo segundo la Pringá con todo y de todo con un poco de Manzanilla y ya está.
Paco de lo bueno habla y habla con parecer y criterio, y mientras se come se habla y se habla del toreo y de lo bueno, como bueno hubo algún ganadero que por nombre señero y retrechero llevaba el de Manuel García – Aleas Gómez, un ganadero de pro y también buen escritor. Para este ganadero el criar toros es como a Paco cocinar las coles. La cosa tiene su preparación en la difícil selección del toro de lidia. Igual que Paco, Aleas estimaba que así como los mecánicos trabajan sobre objetos, los ganaderos intervienen en la vida de un ser vivo y "si sumando, multiplicando, elevando o contrariamente, restando, dividiendo..." fracasas te cargas la ganadería, y las coles, si aciertas has de mantenerla y el mismo sabor en las coles no siempre es posible aunque con pericia las más de las veces sí.
Paco sabe lo difícil del proceso, la cocción ha de ser lenta para que sea buena y Aleas también lo sabía, porque la vaca pare por vez primera a los tres años y es esta crianza, en contra de lo que pudiera parecerle a los hortelanos, desesperante, porque solo "a través de varias generaciones de ganaderos pueden llevarse a cabo grandes reformas". Pero a Aleas le ocurre algo que no le inquieta a Paco; Las coles malagueñas se cocinan como se cocinan y no pueden ser de otra manera, salvo contadas fruslerías que no alteran la verdad del puchero de col; A los toros del ganadero Aleas le pusieron una coletilla que sin duda se ganaron, o no se la merecieron, o sí: los de Aleas ni los veas. Decía el ganadero que el de bravo estaba sujeto a las modas "que aunque parece impropio la moda también invade el arte, y como el toro es para lidiarse y la lidia cambia temporalmente, el toro ideal de ayer no es el mismo de hoy, y no sabremos lo que habrá que hacer mañana". Pero aun siendo las anteriores dificultades para la urdimbre de la selección en la bravura y en el buen potaje hay aún dos dificultades mayores para ambas artes: la bravura y la resistencia. Aleas decía que "de poco sirve que el toro sea bonito si no es bravo, y de poco sirve que sea bravo si no puede desarrollar la bravura". Paco que sabe un rato de selección hortícola dice que no sirve de nada que una col sea bonita si no se le da el temple exacto en el fuego y que una Pringá no es Pringá, si morcilla, costilla, su magro y chorizo, como su propio nombre indica, no pringan.
Ambos protagonistas coinciden además en otra teoría, en que el método de selección seguido hasta ahora para la selección del toro de lidia ha sido... "basado en el principio de que semejantes engendran semejantes; esperar ganando probabilidades, nunca seguridad". En la Col y la Pringá el método de seleccionar es: una col semejante a la anterior no falla, igual que no falla que el magro se compre ahí enfrente, las costillas de ca Juana y por exquisito y exigente, en Arriate, de referente, chorizos y morcillas que es lo otro que contiene.
23 enero 2006
EL DOCUMENTO
EL DOCUMENTO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En fin, no es por echar leña al fuego del asunto de los papeles del archivo que con tanta crispación estos chicos del gobierno han empeñado su voluntad.
De sobresaltos y crispaciones urdimos diariamente la historia reciente de nuestros días y por eso creo oportuno, tratándose de papeles como se trata, añadir, a la buchaca del recuerdo de la historia taurina un documento que por su importancia serviría a los estudiosos ratones de biblioteca, un camino en la búsqueda del origen de las corridas de toros.
El documento que Anastasio Rojo encontró hace algunos años se fechó a mediados del siglo XVII, en 1663, y en el se pone de manifiesto que eso de cerrar contratos por las gentes del toro con un apretón de manos, no era exactamente en todos los casos, y otra cosa, que si no se firmaban con más frecuencia es porque la mayor parte de la gente no sabia leer ni escribir con lo que no quedaba más remedio que echar mano de la palabra.
Según Rojo, Alonso de Velarde, que era el encargado de organizar la corrida de toros y que pertenecía a la Cofradía de la Pasión vallisoletana, citó al primer espada Pedro Morcillo y a los segundos espadas, Pedro Nieto y Andrés Serrano para firmar el contrato de celebración de una corrida de toros en la Plaza Mayor para que torearan haciéndolo a pie y para que pusieran banderillas, cosa que por esos días bebía ser novedad por considerarse suerte distinta y arriesgada que aún estando dentro del toreo a pie era una variante más peligrosa pues necesitaba de más aproximación al toro. Al parecer esta suerte ya se había hecho con anterioridad en otras fiestas, gustó, y ese fue el motivo por el cual se especificaba en el contrato. Dice Rojo que de los tres, solo estuvo presente en la firma Morcillo, que para eso era el importante, y que Velarde dio fe de que este no lo firmaba porque no sabía escribir.
La importancia del documento viene a darnos la idea de que no fue con la casa de los Borbones y su desinterés por las justas de toros lo que hizo que los chulos tomaran las riendas del toreo y pasara de ser de a caballo a ejecutarse a pie. Lo que nos sumerge de lleno en el reinado de la casa de los Austrias.
Ciertamente la cosa no es de un día para otro y con lógica es de suponerse que la cosa no vino de la desidia borbónica aunque fuera en este tiempo donde el toreo a pie tomó más auge, sino de la decadencia de un reinado que comenzó con Felipe IV afrontando entre otras cuestiones una recesión económica con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda: 1627, 1647, 1656 y 1662, que provocaron subidas de impuestos, retención de las remesas que llegaban de América y que, en fin, con tanto malestar, originaron revueltas contra el centralismo castellano, por ejemplo la de los catalanes.
En los últimos años del reinado de Felipe el Grande que murió en 1665 y recordemos que nuestra corrida se ajusta en 1663, la Monarquía está en crisis y cuestionada por los sectores sociales y para colmo comienza a ser el principio del fin del imperio perdiendo la hegemonía española en Europa, lo que importaba bien poco a una población pobre que miraba y guardaba sus miserias como podía.
No nos costará pues trabajo imaginar que en aquellos últimos convulsivos años de la monarquía felipista los nobles caballeros perdieran el interés por las justas de toros ya que otras cosas más importantes lo distraían, como pasarse todo el tiempo criticando al rey; y que fueran tomando por tanto protagonismo los auxiliares de los caballeros, el pueblo de a pie, que si bien no podía mangonear sí podía divertirse como le viniera en gana, culminando esta especie de usurpación del divertimento del noble y tomando más hegemonía en tiempos borbónicos.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
En fin, no es por echar leña al fuego del asunto de los papeles del archivo que con tanta crispación estos chicos del gobierno han empeñado su voluntad.
De sobresaltos y crispaciones urdimos diariamente la historia reciente de nuestros días y por eso creo oportuno, tratándose de papeles como se trata, añadir, a la buchaca del recuerdo de la historia taurina un documento que por su importancia serviría a los estudiosos ratones de biblioteca, un camino en la búsqueda del origen de las corridas de toros.
El documento que Anastasio Rojo encontró hace algunos años se fechó a mediados del siglo XVII, en 1663, y en el se pone de manifiesto que eso de cerrar contratos por las gentes del toro con un apretón de manos, no era exactamente en todos los casos, y otra cosa, que si no se firmaban con más frecuencia es porque la mayor parte de la gente no sabia leer ni escribir con lo que no quedaba más remedio que echar mano de la palabra.
Según Rojo, Alonso de Velarde, que era el encargado de organizar la corrida de toros y que pertenecía a la Cofradía de la Pasión vallisoletana, citó al primer espada Pedro Morcillo y a los segundos espadas, Pedro Nieto y Andrés Serrano para firmar el contrato de celebración de una corrida de toros en la Plaza Mayor para que torearan haciéndolo a pie y para que pusieran banderillas, cosa que por esos días bebía ser novedad por considerarse suerte distinta y arriesgada que aún estando dentro del toreo a pie era una variante más peligrosa pues necesitaba de más aproximación al toro. Al parecer esta suerte ya se había hecho con anterioridad en otras fiestas, gustó, y ese fue el motivo por el cual se especificaba en el contrato. Dice Rojo que de los tres, solo estuvo presente en la firma Morcillo, que para eso era el importante, y que Velarde dio fe de que este no lo firmaba porque no sabía escribir.
La importancia del documento viene a darnos la idea de que no fue con la casa de los Borbones y su desinterés por las justas de toros lo que hizo que los chulos tomaran las riendas del toreo y pasara de ser de a caballo a ejecutarse a pie. Lo que nos sumerge de lleno en el reinado de la casa de los Austrias.
Ciertamente la cosa no es de un día para otro y con lógica es de suponerse que la cosa no vino de la desidia borbónica aunque fuera en este tiempo donde el toreo a pie tomó más auge, sino de la decadencia de un reinado que comenzó con Felipe IV afrontando entre otras cuestiones una recesión económica con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda: 1627, 1647, 1656 y 1662, que provocaron subidas de impuestos, retención de las remesas que llegaban de América y que, en fin, con tanto malestar, originaron revueltas contra el centralismo castellano, por ejemplo la de los catalanes.
En los últimos años del reinado de Felipe el Grande que murió en 1665 y recordemos que nuestra corrida se ajusta en 1663, la Monarquía está en crisis y cuestionada por los sectores sociales y para colmo comienza a ser el principio del fin del imperio perdiendo la hegemonía española en Europa, lo que importaba bien poco a una población pobre que miraba y guardaba sus miserias como podía.
No nos costará pues trabajo imaginar que en aquellos últimos convulsivos años de la monarquía felipista los nobles caballeros perdieran el interés por las justas de toros ya que otras cosas más importantes lo distraían, como pasarse todo el tiempo criticando al rey; y que fueran tomando por tanto protagonismo los auxiliares de los caballeros, el pueblo de a pie, que si bien no podía mangonear sí podía divertirse como le viniera en gana, culminando esta especie de usurpación del divertimento del noble y tomando más hegemonía en tiempos borbónicos.
16 enero 2006
LA SOMBRA DE CARO
LA SOMBRA DE CARO
En la retirada de Cepeda
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda. La ilusión perdida es la sombra de la tristeza y Fernando siempre pareció desde fuera un torero triste, melancólico, pero de aquellos hombres decimonónicos precipitados en la melancolía del amor, del amor por algo que no se materializaba. Hombres grandes de espíritu pero flojitos de fuelle que en contradictorios amores se venían abajo. Igual que Cepeda en el toreo. Un torero grande para plazas grandes, un torero de temporadas cortas pero intensas que no buscaba orejas, sin embargo las necesitaba, ni se prodigaba demasiado y sin embargo necesitó torear más para no entrar en la melancolía.
Fernando Cepeda es un torero de sombras, las que se proyectan en el ruedo por su toreo y las que sobre él proyectan los que lo quisieron y confiaron en él.
Angel Caro siempre confió en este torero sevillano, cuando alguien le ponía un pero espetaba con arrogancia sevillana "pero es un gran torero del que nadie olvida la cadencia de su capote, ni la buena faena bien estructurada y desarrollada".
Antes que la sombra de Angel fue la sombra de Pepe Camará que lo llevó a debutar con picadores a Córdoba en el 87 y luego le apañó la alternativa y confirmación en Madrid en mayo de ese mismo año, bien colocado, como sólo los Camará saben hacer las cosas, con Toros de Torrealta y uno de Carmen Ordoñez, de padrino Rafael de Paula y de testigo José María Manzanares, aquella tarde fue ovacionado en el toro del doctorado y le cortó la oreja al que cerró plaza, uno que se llamaba Carnavalesco.
Hubo otra sombra quizás menos alargada pero por ello no menos sombra, la de Rafael Roca aquel torero y taurino sevillano, que le acompañó la temporada del 97 y del que Fernando dijo que había decidido que fuera su apoderado porque tenía mucha ilusión en su toreo. ¡Otra vez la ilusión!
Siente Fernando estas perdidas que le hacen entrar en tristeza esa misma que alargada es como las sombras de los dos amigos idos y que proyectadas en su capote alargan el lance hasta el infinito o eso creíamos porque ya sin ilusión el lance se recorta como en media verónica magistral.
Sin embargo la sombra de Caro es más alargada porque sencillamente fueron más años. Todos juntos, en las sombras y en las luces, en la penumbra de la habitación, en los momentos que Madrid enloqueció con su toreo y que Sevilla lo llamó torero de estilo. Angel diría un torero elegante.
El estilo es la manera, la forma que tiene el artista de expresar lo que hace, de decir su obra, su toreo. En el toreo el torero llamado de estilo se diferencia de los otros por el método aplicado siempre a favor de los cánones, siempre en busca de la pureza. Los toreros estilistas son pocos, casi en cada época se cuentan con los dedos de una mano, y su toreo está entre las aguas que manejan los artistas y las de los que basan su toreo en la técnica.
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda de que ha perdido la ilusión pero más lo siento como aficionado porque en verdad los toreros como él, de los estilistas, son toreros siempre deseados y esperados por el aficionado sensible. Por eso te extrañaremos Fernando, por tu estilo, por tu elegancia y por tu melancolía. ¡Ojalá que en tu vida, hagas lo que hagas a partir de ahora las sombras se diluyan al amanecer!
En la retirada de Cepeda
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda. La ilusión perdida es la sombra de la tristeza y Fernando siempre pareció desde fuera un torero triste, melancólico, pero de aquellos hombres decimonónicos precipitados en la melancolía del amor, del amor por algo que no se materializaba. Hombres grandes de espíritu pero flojitos de fuelle que en contradictorios amores se venían abajo. Igual que Cepeda en el toreo. Un torero grande para plazas grandes, un torero de temporadas cortas pero intensas que no buscaba orejas, sin embargo las necesitaba, ni se prodigaba demasiado y sin embargo necesitó torear más para no entrar en la melancolía.
Fernando Cepeda es un torero de sombras, las que se proyectan en el ruedo por su toreo y las que sobre él proyectan los que lo quisieron y confiaron en él.
Angel Caro siempre confió en este torero sevillano, cuando alguien le ponía un pero espetaba con arrogancia sevillana "pero es un gran torero del que nadie olvida la cadencia de su capote, ni la buena faena bien estructurada y desarrollada".
Antes que la sombra de Angel fue la sombra de Pepe Camará que lo llevó a debutar con picadores a Córdoba en el 87 y luego le apañó la alternativa y confirmación en Madrid en mayo de ese mismo año, bien colocado, como sólo los Camará saben hacer las cosas, con Toros de Torrealta y uno de Carmen Ordoñez, de padrino Rafael de Paula y de testigo José María Manzanares, aquella tarde fue ovacionado en el toro del doctorado y le cortó la oreja al que cerró plaza, uno que se llamaba Carnavalesco.
Hubo otra sombra quizás menos alargada pero por ello no menos sombra, la de Rafael Roca aquel torero y taurino sevillano, que le acompañó la temporada del 97 y del que Fernando dijo que había decidido que fuera su apoderado porque tenía mucha ilusión en su toreo. ¡Otra vez la ilusión!
Siente Fernando estas perdidas que le hacen entrar en tristeza esa misma que alargada es como las sombras de los dos amigos idos y que proyectadas en su capote alargan el lance hasta el infinito o eso creíamos porque ya sin ilusión el lance se recorta como en media verónica magistral.
Sin embargo la sombra de Caro es más alargada porque sencillamente fueron más años. Todos juntos, en las sombras y en las luces, en la penumbra de la habitación, en los momentos que Madrid enloqueció con su toreo y que Sevilla lo llamó torero de estilo. Angel diría un torero elegante.
El estilo es la manera, la forma que tiene el artista de expresar lo que hace, de decir su obra, su toreo. En el toreo el torero llamado de estilo se diferencia de los otros por el método aplicado siempre a favor de los cánones, siempre en busca de la pureza. Los toreros estilistas son pocos, casi en cada época se cuentan con los dedos de una mano, y su toreo está entre las aguas que manejan los artistas y las de los que basan su toreo en la técnica.
Siento muy bien lo que dice Fernando Cepeda de que ha perdido la ilusión pero más lo siento como aficionado porque en verdad los toreros como él, de los estilistas, son toreros siempre deseados y esperados por el aficionado sensible. Por eso te extrañaremos Fernando, por tu estilo, por tu elegancia y por tu melancolía. ¡Ojalá que en tu vida, hagas lo que hagas a partir de ahora las sombras se diluyan al amanecer!
10 enero 2006
EL APODO NO HACE AL MONJE
EL APODO NO HACE AL MONJE
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Uno de los dramas más trágicos que soporta el periodista taurino es el de la sublevación de su propio ego, lo que le lleva en gran medida a verse dominado por un exagerado sentido narcisista y consecuentemente a errar más que a acertar en sus juicios. En cualquier caso, bien entendido, el juicio de un periodista taurino es un capricho que más veces que menos deberíamos reprimir, pero ¿Quién es capaz de no sentirse un poco pitoniso en este mundo taurino que más que ninguno es el de la suerte? ¡Vanidades humanas de las que ningún mortal estamos exentos!
Acabamos de tener noticias de esa gran oportunidad novilleril que se ha celebrado en la plaza de toros de Vistalegre felizmente rescatada como plaza de segunda en un mundo de primera, donde se pueden permitir el lujo, ¡gracias a Dios!, de promocionar y ofertar lo que en Las Ventas debe ponderarse. De esa oportunidad salen nombres de posibles figuras del toreo teniendo pues Vistalegre la suerte de llegar a ser cantera de toreros.
"Vista Alegre una cantera inagotable" la llamó en el año 1959 el critico de turno del ABC Antonio Ródenas. Es decir como el que no quiere la cosa en mitad del siglo pasado.
Tampoco se libró este critico taurino de su pequeño ataque de vanidad del que no sabremos si fue un fiel reflejo de las verdaderas sensaciones que del publico cuenta o un recurso literario demeritando un aspecto del torero para resaltar otro y posicionarlo como más importante.
Verán. El domingo 15 de marzo del año de nuestro señor de 1959 se presentó en aquella plaza de Vista Alegre, junto a los novilleros Antonio Hurtado y Paco Herrera, (aquel torero que llegó a ser alcalde gilista de un pueblo de la provincia de Málaga donde nació Infante, Blas, profeta de la patria andaluza, Casares), un mozalbete apodado El Viti. El crítico de turno escribió en el ABC de esos días:
"La verdad es que taurinamente El Viti no nos decía nada. Yo al menos no tenía el más ligero antecedente de su historia torera. El sobrenombre era para tomarlo a chufla y la gente estaba predispuesta al jolgorio cuando El Viti se plantó ante el novillo que abría plaza y con mucho temple, quietud y mando ejecutó unos lances muy buenos. Los espectadores cambiaron el derrotero de la chufla por el de los aplausos que se hicieron más cerrados en las dos faenas de muleta, rebosantes de serenidad y buen estilo. Coronó su labor el de Vitigudino con sendas estocadas que le valieron también una oreja de cada una de sus reses. Está claro que el apodo, por feo que sea, no tiene nada que ver con la calidad del torero. Hay muchas mujeres que a pesar de llamarse Nicasia son guapísimas. Excelente impresión la que dejó este muchacho en las masas".
Como comprenderán nada más tengo que añadir sobre lo que significó Santiago Martín "El Viti" para la tauromaquia de la segunda mitad del siglo pasado, salvo que ahora que estamos en un nuevo año, desearle larga vida a su majestad.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Uno de los dramas más trágicos que soporta el periodista taurino es el de la sublevación de su propio ego, lo que le lleva en gran medida a verse dominado por un exagerado sentido narcisista y consecuentemente a errar más que a acertar en sus juicios. En cualquier caso, bien entendido, el juicio de un periodista taurino es un capricho que más veces que menos deberíamos reprimir, pero ¿Quién es capaz de no sentirse un poco pitoniso en este mundo taurino que más que ninguno es el de la suerte? ¡Vanidades humanas de las que ningún mortal estamos exentos!
Acabamos de tener noticias de esa gran oportunidad novilleril que se ha celebrado en la plaza de toros de Vistalegre felizmente rescatada como plaza de segunda en un mundo de primera, donde se pueden permitir el lujo, ¡gracias a Dios!, de promocionar y ofertar lo que en Las Ventas debe ponderarse. De esa oportunidad salen nombres de posibles figuras del toreo teniendo pues Vistalegre la suerte de llegar a ser cantera de toreros.
"Vista Alegre una cantera inagotable" la llamó en el año 1959 el critico de turno del ABC Antonio Ródenas. Es decir como el que no quiere la cosa en mitad del siglo pasado.
Tampoco se libró este critico taurino de su pequeño ataque de vanidad del que no sabremos si fue un fiel reflejo de las verdaderas sensaciones que del publico cuenta o un recurso literario demeritando un aspecto del torero para resaltar otro y posicionarlo como más importante.
Verán. El domingo 15 de marzo del año de nuestro señor de 1959 se presentó en aquella plaza de Vista Alegre, junto a los novilleros Antonio Hurtado y Paco Herrera, (aquel torero que llegó a ser alcalde gilista de un pueblo de la provincia de Málaga donde nació Infante, Blas, profeta de la patria andaluza, Casares), un mozalbete apodado El Viti. El crítico de turno escribió en el ABC de esos días:
"La verdad es que taurinamente El Viti no nos decía nada. Yo al menos no tenía el más ligero antecedente de su historia torera. El sobrenombre era para tomarlo a chufla y la gente estaba predispuesta al jolgorio cuando El Viti se plantó ante el novillo que abría plaza y con mucho temple, quietud y mando ejecutó unos lances muy buenos. Los espectadores cambiaron el derrotero de la chufla por el de los aplausos que se hicieron más cerrados en las dos faenas de muleta, rebosantes de serenidad y buen estilo. Coronó su labor el de Vitigudino con sendas estocadas que le valieron también una oreja de cada una de sus reses. Está claro que el apodo, por feo que sea, no tiene nada que ver con la calidad del torero. Hay muchas mujeres que a pesar de llamarse Nicasia son guapísimas. Excelente impresión la que dejó este muchacho en las masas".
Como comprenderán nada más tengo que añadir sobre lo que significó Santiago Martín "El Viti" para la tauromaquia de la segunda mitad del siglo pasado, salvo que ahora que estamos en un nuevo año, desearle larga vida a su majestad.
05 enero 2006
CURSILERIAS Y RATIMAGOS
CURSILERIAS Y RATIMAGOS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Así es como denominaba Antonio Díaz Cañabate al toreo de las tonterías y al leerlo me doy cuenta que siempre somos unos pocos los que con más o menos acierto, a lo largo de la historia del periodismo taurino, hemos intentado resaltar y recuperar el toreo bueno y criticar lo malo que se hace en esta profesión. Los mamamelones de algunos plumillas, sobrecogidos y burriciegos, tiran más a bailarle el agua a los cursileros y denominan a estos efectos especiales del toreo propios de la personalidad de los toreros. Bien. Nada que discutir. Ca uno es ca uno y no se le puede pedir peras a un olmo. Por eso en la crónica de una novillada celebrada en Madrid que se publicó en ABC el martes 17 de marzo de 1959, Cañabate traslada el siguiente sucedido "Viruta... abandonó sus buenas intenciones e intentó los ratimagos. Una corta parte del publico se le echó encima y el intento quedó frustrado... (¿les suena algo con lo que sucede hoy en Las Ventas?)... en un tendido de sol una voz chilló: ¿qué pitan esos si el chico está muy bien? Y otra voz le acalló: ¡Cállate algarrobo! Lo primero que tiene que hacer es torear y luego adornarse si viene a cuento".
Es fundamental la personalidad del torero y no traicionar esa personalidad porque sino la cosa queda en cursilería.
Esta temporada del 2005 con el capote hemos visto ratimagos odiosos, no se ha toreado a la verónica, lance puro donde los halla y se ha abusado de la cursilería capoteril en laces de alivio y efectistas. Evidentemente no hay nada nuevo bajo el sol porque Cañabate ya hablaba de esto: "Lo que me gustó de su labor... (de Viruta)... fue la manera de recoger al tercero con la capa, echándole la pierna adelante y cargando la suerte con mucha eficacia y vistosidad. ¡Ahí está la verdad...!" y añadía Díaz Cañabate: "¡Peste de Chicuelinas que no descansan una sola corrida!".
Pero lo más significativo que me reporta la lectura de este articulo publicado hace la friolera de 46 años largos es que ya entonces este prestigioso critico aportaba una idea que muchos defendemos en contra de lo que opinan algunos "sobrecogidos" periodistas y la gran parte de los profesionales de este negocio: que el publico es soberano y manda, por lo que en la opinión de estos batracios si el publico demanda cursilería y ratimagos hay que dejar la fiesta ir como va. Es por eso por lo que viene al pelo, la esperanza que ponía el critico de ABC en aquellos tiempos y que en verdad se quedó en agua de borrajas: "...Estoy atento a las reacciones del publico... porque estimo que en sus manos se encuentra la posibilidad de terminar con el toreo negativo que se inició muy poco después de 1939, y que ha ido deslizándose, casi sin pausa, hasta la actual aberración. La desviación, el error en el que se desenvuelve actualmente la fiesta, solo puede vencerlo el publico. Hasta ahora el publico ha hecho coro a las exageraciones panegiristas de una propaganda desbordada, a las cursilerías y ratimagos que se ejecutan en el ruedo y hasta las lacras con las que se ha mancillado la fiesta..."
Creo que para este fin de año basta. El próximo ya veremos.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Así es como denominaba Antonio Díaz Cañabate al toreo de las tonterías y al leerlo me doy cuenta que siempre somos unos pocos los que con más o menos acierto, a lo largo de la historia del periodismo taurino, hemos intentado resaltar y recuperar el toreo bueno y criticar lo malo que se hace en esta profesión. Los mamamelones de algunos plumillas, sobrecogidos y burriciegos, tiran más a bailarle el agua a los cursileros y denominan a estos efectos especiales del toreo propios de la personalidad de los toreros. Bien. Nada que discutir. Ca uno es ca uno y no se le puede pedir peras a un olmo. Por eso en la crónica de una novillada celebrada en Madrid que se publicó en ABC el martes 17 de marzo de 1959, Cañabate traslada el siguiente sucedido "Viruta... abandonó sus buenas intenciones e intentó los ratimagos. Una corta parte del publico se le echó encima y el intento quedó frustrado... (¿les suena algo con lo que sucede hoy en Las Ventas?)... en un tendido de sol una voz chilló: ¿qué pitan esos si el chico está muy bien? Y otra voz le acalló: ¡Cállate algarrobo! Lo primero que tiene que hacer es torear y luego adornarse si viene a cuento".
Es fundamental la personalidad del torero y no traicionar esa personalidad porque sino la cosa queda en cursilería.
Esta temporada del 2005 con el capote hemos visto ratimagos odiosos, no se ha toreado a la verónica, lance puro donde los halla y se ha abusado de la cursilería capoteril en laces de alivio y efectistas. Evidentemente no hay nada nuevo bajo el sol porque Cañabate ya hablaba de esto: "Lo que me gustó de su labor... (de Viruta)... fue la manera de recoger al tercero con la capa, echándole la pierna adelante y cargando la suerte con mucha eficacia y vistosidad. ¡Ahí está la verdad...!" y añadía Díaz Cañabate: "¡Peste de Chicuelinas que no descansan una sola corrida!".
Pero lo más significativo que me reporta la lectura de este articulo publicado hace la friolera de 46 años largos es que ya entonces este prestigioso critico aportaba una idea que muchos defendemos en contra de lo que opinan algunos "sobrecogidos" periodistas y la gran parte de los profesionales de este negocio: que el publico es soberano y manda, por lo que en la opinión de estos batracios si el publico demanda cursilería y ratimagos hay que dejar la fiesta ir como va. Es por eso por lo que viene al pelo, la esperanza que ponía el critico de ABC en aquellos tiempos y que en verdad se quedó en agua de borrajas: "...Estoy atento a las reacciones del publico... porque estimo que en sus manos se encuentra la posibilidad de terminar con el toreo negativo que se inició muy poco después de 1939, y que ha ido deslizándose, casi sin pausa, hasta la actual aberración. La desviación, el error en el que se desenvuelve actualmente la fiesta, solo puede vencerlo el publico. Hasta ahora el publico ha hecho coro a las exageraciones panegiristas de una propaganda desbordada, a las cursilerías y ratimagos que se ejecutan en el ruedo y hasta las lacras con las que se ha mancillado la fiesta..."
Creo que para este fin de año basta. El próximo ya veremos.
27 diciembre 2005
EN EL HOGAR
EN EL HOGAR
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Estoy convencido de que esta época en la que el invierno alberga la Navidad no es una época cualquiera. Ya se sabe que cada uno cuenta la corrida como le ha ido y hay quienes se deprimen, otros se ponen la sonrisa en la boca y algunos hasta viajan fuera con tal de no verse ni las caras.
Depende de la corrida, ya lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que en este tiempo de Navidad se recuerdan cosas, tantas que a algunos nos hacen llorar y a otros reír. En esta época en que las lumbres están a todo gas a los taurinos se nos da muy bien añorar.
Atizo el fuego, chisporrotean las llamas haciendo crujir los haces de ramón y en la tarde hecha noche me llueven recuerdos de las cosas que mi abuelo me contaba enjaretando una pleita de esparto para el remiendo de una espuerta de acarrear aceituna.
" En aquellos tiempos los toros estaban lustrosos, todos tenían los cinco años o los superaban, tenían libras ¡y eso que se pegaban caminatas enormes de cinco y de seis días! Caminaban por veredas y cañadas reales y los acompañaban en la guía unas partidas de cabestros grandes y hermosos que sabían más que lepe, los conducían los vaqueros y gañanes y no faltaban durante las jornadas lances curiosos, chascarrillos y cuentos..."
La pleita de esparto sobre su rodilla, liada en un trapo de tela de saco humedecida, menguaba con rapidez. De cuando en vez, escupía sus manos como para suavizar las abrasiones de las briznas y manejar el trenzado con eficacia.
" Una vez al llegar los toros al pueblo hicieron parada en las eras de la carretera y en la anochecida un grupo de gamberros mozalbetes los hostigó tanto que los animales salieron de estampida ante el estupor de los vaqueros que algunos sin ensillar las jacas que traían hubieron de montarlas a pelo y salir en su reunión antes de que los toros alcanzaran la plaza mayor. Aquella noche los zagales durmieron en el calabozo y la policía municipal tuvo que hacer un retén de guardia en las eras para evitar mayores. El Vitor llegó a su casa al amanecer con los pantalones del uniforme cagaos porque no ganó pa sustos..."
Pleiteaba y se reía, callaba y se afanaba en la urdimbre.
"Aquellos seis fueron unos dijes de toros, me acuerdo de los nombres: Siniestro, Prior, Zurdo, a ver déjame, sí, Cardenal, Monaguillo y Zocato. Pero no me acuerdo del ganadero. Negros los seis. Grandes y mansos que hicieron montarse a la gente, alguno salió bueno, pero difíciles si eran. Todos se aplomaron a última hora. Eran guapos de mucha fachá y ninguna casta. Güeno estuvo el alcalde de presidente y gracias. Alvarito superior en uno, superiorisimo en otro y mejor en el último. Se hartó de dar vueltas al ruedo y la gente no paraba de echarle gallinas, conejos y botas de vino. El otro mataor creo que era de Almería pero mi cabeza no alcanza a acordarse del nombre, alto sí que era, no estuvo mal el hombre pero a mí me gustó más Alvarito..."
Terminó su esparto, un asa que cosió a la espuerta, con tan solo por luz la de la lumbre y sin lentes, aún apuraba en sus labios una colilla de Iberos sin pegar una tosida. Y yo aquí hilvanando este articulo con un ordenador luminoso y con gafas pensando en el caos que el año que viene va a producir lo de no fumar. ¡Mester ver, gachón, mester ver!
¡¡Feliz Noche Buena!!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Estoy convencido de que esta época en la que el invierno alberga la Navidad no es una época cualquiera. Ya se sabe que cada uno cuenta la corrida como le ha ido y hay quienes se deprimen, otros se ponen la sonrisa en la boca y algunos hasta viajan fuera con tal de no verse ni las caras.
Depende de la corrida, ya lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que en este tiempo de Navidad se recuerdan cosas, tantas que a algunos nos hacen llorar y a otros reír. En esta época en que las lumbres están a todo gas a los taurinos se nos da muy bien añorar.
Atizo el fuego, chisporrotean las llamas haciendo crujir los haces de ramón y en la tarde hecha noche me llueven recuerdos de las cosas que mi abuelo me contaba enjaretando una pleita de esparto para el remiendo de una espuerta de acarrear aceituna.
" En aquellos tiempos los toros estaban lustrosos, todos tenían los cinco años o los superaban, tenían libras ¡y eso que se pegaban caminatas enormes de cinco y de seis días! Caminaban por veredas y cañadas reales y los acompañaban en la guía unas partidas de cabestros grandes y hermosos que sabían más que lepe, los conducían los vaqueros y gañanes y no faltaban durante las jornadas lances curiosos, chascarrillos y cuentos..."
La pleita de esparto sobre su rodilla, liada en un trapo de tela de saco humedecida, menguaba con rapidez. De cuando en vez, escupía sus manos como para suavizar las abrasiones de las briznas y manejar el trenzado con eficacia.
" Una vez al llegar los toros al pueblo hicieron parada en las eras de la carretera y en la anochecida un grupo de gamberros mozalbetes los hostigó tanto que los animales salieron de estampida ante el estupor de los vaqueros que algunos sin ensillar las jacas que traían hubieron de montarlas a pelo y salir en su reunión antes de que los toros alcanzaran la plaza mayor. Aquella noche los zagales durmieron en el calabozo y la policía municipal tuvo que hacer un retén de guardia en las eras para evitar mayores. El Vitor llegó a su casa al amanecer con los pantalones del uniforme cagaos porque no ganó pa sustos..."
Pleiteaba y se reía, callaba y se afanaba en la urdimbre.
"Aquellos seis fueron unos dijes de toros, me acuerdo de los nombres: Siniestro, Prior, Zurdo, a ver déjame, sí, Cardenal, Monaguillo y Zocato. Pero no me acuerdo del ganadero. Negros los seis. Grandes y mansos que hicieron montarse a la gente, alguno salió bueno, pero difíciles si eran. Todos se aplomaron a última hora. Eran guapos de mucha fachá y ninguna casta. Güeno estuvo el alcalde de presidente y gracias. Alvarito superior en uno, superiorisimo en otro y mejor en el último. Se hartó de dar vueltas al ruedo y la gente no paraba de echarle gallinas, conejos y botas de vino. El otro mataor creo que era de Almería pero mi cabeza no alcanza a acordarse del nombre, alto sí que era, no estuvo mal el hombre pero a mí me gustó más Alvarito..."
Terminó su esparto, un asa que cosió a la espuerta, con tan solo por luz la de la lumbre y sin lentes, aún apuraba en sus labios una colilla de Iberos sin pegar una tosida. Y yo aquí hilvanando este articulo con un ordenador luminoso y con gafas pensando en el caos que el año que viene va a producir lo de no fumar. ¡Mester ver, gachón, mester ver!
¡¡Feliz Noche Buena!!
20 diciembre 2005
LA DECLARACION DE LOS BARRIOS
LA DECLARACION DE LOS BARRIOS
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es como si estuviéramos en guerra y no tenemos en el horizonte al enemigo. Es como si tuviéramos que luchar contra alguien pero no sabemos de ese alguien. Y sin embargo todo parece indicar que debemos defendernos. Sabemos que tenemos que defendernos, pero dudo que sepamos de quien o quienes hemos de hacerlo.
En el horizonte hay entes pero no enemigos reales y sin embargo porque en realidad los desconocemos, o no queremos conocerlos o queremos identificar a otros como los malos que están en contra de la fiesta. Ya saben lo que decía Ortega el filosofo, que para solucionar un problema tenemos que identificarlo primero y luego combatirlo.
Pues bien lo de la declaración de Los Barrios queda tan bonito que me emociona y me llena de orgullo, tanto que felicito a los declarantes. ¿Pero sabemos cual es el problema? ¿Lo hemos identificado ya para solucionarlo?
Me gustaría que todos los medios de comunicación dieran puerta a la fiesta de los toros para difundirla culturalmente y en todos sus aspectos. Es decir diciendo la verdad entera de lo que en ella se cuece, lo bueno y lo malo y no medias verdades ni mentiras enmascaradas. Decir y denunciar los defectos de la fiesta no es despreciarla es quererla para mejorarla y como consecuencia el profesional de la comunicación tiene el compromiso en cada uno de sus medios de tratar las informaciones con la veracidad y el rigor necesarios y no difuminar los males explicando o hablando de la grandiosidad de un espectáculo grande por definición.
Que las instituciones públicas políticas y sociales defiendan los intereses de los toros no quiere decir que lo hagan interviniéndolos sino que la abracen con un espíritu altruista que hagan la fiesta más digna en todos sus sectores. Defender la fiesta no es tapar sus miserias.
En la declaración de esta ciudad gaditana, se reconoce el fomento de la cultura taurina por la Junta de Andalucía y el Parlamento Andaluz como ejemplo de la defensa de la fiesta y con parecerme bien el esfuerzo del ente andaluz, curiosamente los declarantes no caen en la cuenta de que esta posición de la administración ha sido el principio del intervencionismo de lo publico en los interese de bravo por cuanto reconociendo la crisis de un negocio privado y las incidencias que en el se manifestaban deciden tomar el rumbo de una actividad que fatídicamente se ha venido abajo por insidia de los mismos profesionales. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el famoso 33 y en vez de que la administración ponga medidas para erradicarlo lo que hace es, (y no critico la acción sino la filosofía a mi juicio equivocada), erigirse en benefactora y salvadora de algunos muchachos. Por mejor explicarlo es como si se reconociera lo difícil que la mayor parte de los empresarios se lo ponen a los niños y la Junta dijera, ea, bueno, demos dinero y televisión para que los chavales se promocionen. Intervienen pues en un negocio que no es de la competencia de la administración sino de los empresarios que se suponen se juegan sus cuartos. Quizás olvidaron juntamente con la promoción castigar la vergüenza del 33.
Necesitar una Fundación Taurina en Andalucía es digno si digna fuera la función de la promoción cultural y repito, no intervencionista en una fiesta que ahora es un negocio. Y tener una Ley Taurina en Andalucía, como tener ese nuevo reglamento del 2006, supone entre otras muchas cosas, confundir al aficionado que, cuando viaja de comunidad en comunidad, como extraño en otro país, deba preguntar qué se lleva en esta plaza.
Por último los declarantes dicen que los ayuntamientos tienen el deber de fomentar la cultura taurina pero erróneamente hasta ahora lo que han hecho es subvencionar a los empresarios que han cogido un dinero fácil y bajo la amenaza de no dar toros en una población si no hay subvención, han coaccionado a las administraciones locales incrementado más el pillaje de algunos sobre los dineros públicos.
Entiendo que defender la cultura taurina no pasa por hacer declaraciones institucionales como si el enemigo que nos acosa tuviera cara. La cultura taurina deben defenderla los aficionados que con sus entradas a las plazas dan carta de naturaleza a este espectáculo. Los aficionados que se reúnen en peñas para hablar y discutir de tauromaquia, que organizan actividades lúdicas y pedagógicas para aumentar los conocimientos de sus socios. Entiendo que la administración debe colaborar en el aspecto cultural y no intervenir en el aspecto pecuario de los toros pues ese es el terreno del empresario y también debe proteger al aficionado que como siempre, con esta declaración y cuantas otras conozco hasta el momento no está defendido ni protegido. Por desgracia aquí también hay más jefes, que son los que declaran, que indios que son los que sufren y pagan, y no sé por qué los indios son siempre los malos de la película. ¡Dichosos vaqueros! ¡Ah! y la prensa a contar cosas y a crear opinión. Quizás el mal de la fiesta esté en nosotros y no fuera de nosotros.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Es como si estuviéramos en guerra y no tenemos en el horizonte al enemigo. Es como si tuviéramos que luchar contra alguien pero no sabemos de ese alguien. Y sin embargo todo parece indicar que debemos defendernos. Sabemos que tenemos que defendernos, pero dudo que sepamos de quien o quienes hemos de hacerlo.
En el horizonte hay entes pero no enemigos reales y sin embargo porque en realidad los desconocemos, o no queremos conocerlos o queremos identificar a otros como los malos que están en contra de la fiesta. Ya saben lo que decía Ortega el filosofo, que para solucionar un problema tenemos que identificarlo primero y luego combatirlo.
Pues bien lo de la declaración de Los Barrios queda tan bonito que me emociona y me llena de orgullo, tanto que felicito a los declarantes. ¿Pero sabemos cual es el problema? ¿Lo hemos identificado ya para solucionarlo?
Me gustaría que todos los medios de comunicación dieran puerta a la fiesta de los toros para difundirla culturalmente y en todos sus aspectos. Es decir diciendo la verdad entera de lo que en ella se cuece, lo bueno y lo malo y no medias verdades ni mentiras enmascaradas. Decir y denunciar los defectos de la fiesta no es despreciarla es quererla para mejorarla y como consecuencia el profesional de la comunicación tiene el compromiso en cada uno de sus medios de tratar las informaciones con la veracidad y el rigor necesarios y no difuminar los males explicando o hablando de la grandiosidad de un espectáculo grande por definición.
Que las instituciones públicas políticas y sociales defiendan los intereses de los toros no quiere decir que lo hagan interviniéndolos sino que la abracen con un espíritu altruista que hagan la fiesta más digna en todos sus sectores. Defender la fiesta no es tapar sus miserias.
En la declaración de esta ciudad gaditana, se reconoce el fomento de la cultura taurina por la Junta de Andalucía y el Parlamento Andaluz como ejemplo de la defensa de la fiesta y con parecerme bien el esfuerzo del ente andaluz, curiosamente los declarantes no caen en la cuenta de que esta posición de la administración ha sido el principio del intervencionismo de lo publico en los interese de bravo por cuanto reconociendo la crisis de un negocio privado y las incidencias que en el se manifestaban deciden tomar el rumbo de una actividad que fatídicamente se ha venido abajo por insidia de los mismos profesionales. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el famoso 33 y en vez de que la administración ponga medidas para erradicarlo lo que hace es, (y no critico la acción sino la filosofía a mi juicio equivocada), erigirse en benefactora y salvadora de algunos muchachos. Por mejor explicarlo es como si se reconociera lo difícil que la mayor parte de los empresarios se lo ponen a los niños y la Junta dijera, ea, bueno, demos dinero y televisión para que los chavales se promocionen. Intervienen pues en un negocio que no es de la competencia de la administración sino de los empresarios que se suponen se juegan sus cuartos. Quizás olvidaron juntamente con la promoción castigar la vergüenza del 33.
Necesitar una Fundación Taurina en Andalucía es digno si digna fuera la función de la promoción cultural y repito, no intervencionista en una fiesta que ahora es un negocio. Y tener una Ley Taurina en Andalucía, como tener ese nuevo reglamento del 2006, supone entre otras muchas cosas, confundir al aficionado que, cuando viaja de comunidad en comunidad, como extraño en otro país, deba preguntar qué se lleva en esta plaza.
Por último los declarantes dicen que los ayuntamientos tienen el deber de fomentar la cultura taurina pero erróneamente hasta ahora lo que han hecho es subvencionar a los empresarios que han cogido un dinero fácil y bajo la amenaza de no dar toros en una población si no hay subvención, han coaccionado a las administraciones locales incrementado más el pillaje de algunos sobre los dineros públicos.
Entiendo que defender la cultura taurina no pasa por hacer declaraciones institucionales como si el enemigo que nos acosa tuviera cara. La cultura taurina deben defenderla los aficionados que con sus entradas a las plazas dan carta de naturaleza a este espectáculo. Los aficionados que se reúnen en peñas para hablar y discutir de tauromaquia, que organizan actividades lúdicas y pedagógicas para aumentar los conocimientos de sus socios. Entiendo que la administración debe colaborar en el aspecto cultural y no intervenir en el aspecto pecuario de los toros pues ese es el terreno del empresario y también debe proteger al aficionado que como siempre, con esta declaración y cuantas otras conozco hasta el momento no está defendido ni protegido. Por desgracia aquí también hay más jefes, que son los que declaran, que indios que son los que sufren y pagan, y no sé por qué los indios son siempre los malos de la película. ¡Dichosos vaqueros! ¡Ah! y la prensa a contar cosas y a crear opinión. Quizás el mal de la fiesta esté en nosotros y no fuera de nosotros.
12 diciembre 2005
UN TORERO, UN HOMBRE, UNA ESCUELA
UN TORERO, UN HOMBRE, UNA ESCUELA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento el dolor, a todos los que nos ha sucedido, sentimos dolor. La perdida de una madre o de un padre es una de las sensaciones más dolorosas que un ser humano puede experimentar. Y sin embargo todos tenemos que pasar por ello. Álvaro de la Calle pasa por ello. Álvaro de la Calle y su familia tienen conmigo su dolor compartido.
Este torero salmantino es un torero serio, podría decirse que serios son todos los toreros castellanos, imprimiendo carácter y reciedumbre, como lo es su clima o su ambiente. Pero Álvaro es un torero noble y honrado que da lo que tiene, lo que sabe y más, da todo aquello que quiere saber y aprender. Álvaro es un hombre próximo, como su toreo, sin filigranas, ni engaños. Es lo que es, da lo que da y nada más se le puede exigir. Les puedo asegurar que en los tiempos que corren encontrar un hombre así y un torero que dé lo que tiene ya es importante. Pero además Álvaro de la Calle es un buen aficionado. Ser torero y buen aficionado no siempre se llevan. Habitualmente nos encontramos toreros pegapases que van a llevárselo calentito y toreros aficionados que en esto no ganan un duro. De la Calle es de estos últimos pero aunque eso le importe a él, al resto no nos importa porque sabiendo que lo da todo en el ruedo, con mas o menos suerte, no nos defrauda, por eso siempre lo esperamos.
Hay cosas que una escuela taurina no enseña por ejemplo a ser honrado, a sentir el toreo y a mantenerse en esa pureza durante toda la carrera. Pero Álvaro además de aprender la técnica del toreo y tomarla según su forma de ser, según su personalidad, aprendió también a sentir la fiesta y a respetar y a querer a sus compañeros, los de la escuela y los del mundo taurino, pero Álvaro los quiere por lo que son y no por lo que demuestran. No sé si esto será una virtud generalizada de las enseñanzas que se imparten en la Escuela Taurina de Salamanca, además del oficio, pero ¡olé! si esto es así. En realidad desde que conozco, ya va para diez años, las actividades de la escuela, con todos los chavales, los novilleros, que he tratado, todos ellos tienen un sentido de la responsabilidad, yo diría que castellano, digno de resaltar y creo que en gran parte la culpa la tienen Juan José y José Ignacio Sánchez que acaban de inaugurar un nuevo curso con tantos alumnos más uno que el pasado, cosa ya de mérito, y aún más mérito si advertimos que nuestros políticos quieren posicionar esta escuela como escuela taurina regional. No es mala idea siempre que otros no vengan a mangonear el buen criterio que estos profesores han manejado siempre. Criterio y enseñanzas y por lo demás suerte "pa tos".
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Siento el dolor, a todos los que nos ha sucedido, sentimos dolor. La perdida de una madre o de un padre es una de las sensaciones más dolorosas que un ser humano puede experimentar. Y sin embargo todos tenemos que pasar por ello. Álvaro de la Calle pasa por ello. Álvaro de la Calle y su familia tienen conmigo su dolor compartido.
Este torero salmantino es un torero serio, podría decirse que serios son todos los toreros castellanos, imprimiendo carácter y reciedumbre, como lo es su clima o su ambiente. Pero Álvaro es un torero noble y honrado que da lo que tiene, lo que sabe y más, da todo aquello que quiere saber y aprender. Álvaro es un hombre próximo, como su toreo, sin filigranas, ni engaños. Es lo que es, da lo que da y nada más se le puede exigir. Les puedo asegurar que en los tiempos que corren encontrar un hombre así y un torero que dé lo que tiene ya es importante. Pero además Álvaro de la Calle es un buen aficionado. Ser torero y buen aficionado no siempre se llevan. Habitualmente nos encontramos toreros pegapases que van a llevárselo calentito y toreros aficionados que en esto no ganan un duro. De la Calle es de estos últimos pero aunque eso le importe a él, al resto no nos importa porque sabiendo que lo da todo en el ruedo, con mas o menos suerte, no nos defrauda, por eso siempre lo esperamos.
Hay cosas que una escuela taurina no enseña por ejemplo a ser honrado, a sentir el toreo y a mantenerse en esa pureza durante toda la carrera. Pero Álvaro además de aprender la técnica del toreo y tomarla según su forma de ser, según su personalidad, aprendió también a sentir la fiesta y a respetar y a querer a sus compañeros, los de la escuela y los del mundo taurino, pero Álvaro los quiere por lo que son y no por lo que demuestran. No sé si esto será una virtud generalizada de las enseñanzas que se imparten en la Escuela Taurina de Salamanca, además del oficio, pero ¡olé! si esto es así. En realidad desde que conozco, ya va para diez años, las actividades de la escuela, con todos los chavales, los novilleros, que he tratado, todos ellos tienen un sentido de la responsabilidad, yo diría que castellano, digno de resaltar y creo que en gran parte la culpa la tienen Juan José y José Ignacio Sánchez que acaban de inaugurar un nuevo curso con tantos alumnos más uno que el pasado, cosa ya de mérito, y aún más mérito si advertimos que nuestros políticos quieren posicionar esta escuela como escuela taurina regional. No es mala idea siempre que otros no vengan a mangonear el buen criterio que estos profesores han manejado siempre. Criterio y enseñanzas y por lo demás suerte "pa tos".
05 diciembre 2005
UN FEBRIL ENCUENTRO
UN FEBRIL ENCUENTRO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Ser amante de la fiesta no depara, créanme ustedes, muchas alegrías. ¡Como ser amante del tabaco en estos tiempos! Ver corridas de toros, fumar y gustarle a uno las mujeres no es hoy en día política y socialmente correcto. No tenemos bastante con argumentar y denunciar los males de nuestra fiesta para que de vez en cuando aparezcan por esos pueblos de Dios, algunos majaras violentos, febriles por suavizar el termino, que nos llamen asesinos a los que amamos el toro bravo. Suelo rehuir este tipo de encuentros pero algunas veces para los críticos taurinos es inevitable la encerrona.
Uno de los errores más comunes en que incurren estos violadores del Graffiti es comparar el dolor animal con el dolor humano por asimilación al sufrimiento debido a que establecen una igualitaria escala de valores entre ambos. No voy a ser tan incauto de no reconocer el dolor animal sin embargo me gustaría introducir el sufrimiento como un elemento de discusión ya que el sufrimiento tiene connotaciones de paciencia, de tolerancia, de padecimiento, de pena y esas sensaciones son más del patrimonio humano como ente pensante y discursivo que de la bestia que está más por lo relativo al cuerpo.
No soy un experto en la materia pero toro y hombre no tenemos los mismos sistemas nerviosos aunque tengan algunos puntos en común. El del toro es un sistema muy excitable que no se anula con el dolor y por consiguiente le lleva a continuar en la lucha. El del hombre se atrofia y tiende a inutilizarlo en sus movimientos.
A menudo se nos acusa de ser unos seres crueles y ser cruel es una actitud más que un sentimiento. Por ejemplo cuando se tortura a alguien es necesario que ese alguien tenga una actitud pasiva, es decir sea una víctima y quien contempla la tortura por vocación es una persona cruel porque participa y disfruta con la violencia que se infiere a la víctima. Estoy con José Carlos Arevalo cuando dice que la crueldad no es un sentimiento que sirva para definir el toreo.
El toreo tiene una serie de tecnicismos que hacen posible el dominio del toro. Veamos. El parar, templar y mandar, los tres cánones básicos del toreo determinan el dominio de la violencia que indiscutiblemente en el acto de toros asume el toro bravo y a esa violencia generada por el animal le llamamos peligro y en consecuencia un semoviente que emite peligro no puede ser un ser pasivo sobre el que se infiere otro acto de violencia como sí es considerado en la tortura.
El violento no es el torero sino el toro ya que el hombre en cualquier acto frente al toro ha de sortear el peligro, por eso cuando se produce la tragedia de la cogida nadie define al animal de culpable pues coger es consustancial al toro bravo y defenderse es natural en el hombre y el que lo hace vistosamente lo convierte en toreo y el que lo adorna con estética lo convierte en arte por eso el espectador de toros no es cruel, es admirador de una belleza, si quieren rara, que sublima el limite de la vida y de la muerte y que va más allá incorporándose en nuestro espíritu al conectar toro y torero con la angustia vital del hombre: la muerte.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Tribuna de Salamanca
Ser amante de la fiesta no depara, créanme ustedes, muchas alegrías. ¡Como ser amante del tabaco en estos tiempos! Ver corridas de toros, fumar y gustarle a uno las mujeres no es hoy en día política y socialmente correcto. No tenemos bastante con argumentar y denunciar los males de nuestra fiesta para que de vez en cuando aparezcan por esos pueblos de Dios, algunos majaras violentos, febriles por suavizar el termino, que nos llamen asesinos a los que amamos el toro bravo. Suelo rehuir este tipo de encuentros pero algunas veces para los críticos taurinos es inevitable la encerrona.
Uno de los errores más comunes en que incurren estos violadores del Graffiti es comparar el dolor animal con el dolor humano por asimilación al sufrimiento debido a que establecen una igualitaria escala de valores entre ambos. No voy a ser tan incauto de no reconocer el dolor animal sin embargo me gustaría introducir el sufrimiento como un elemento de discusión ya que el sufrimiento tiene connotaciones de paciencia, de tolerancia, de padecimiento, de pena y esas sensaciones son más del patrimonio humano como ente pensante y discursivo que de la bestia que está más por lo relativo al cuerpo.
No soy un experto en la materia pero toro y hombre no tenemos los mismos sistemas nerviosos aunque tengan algunos puntos en común. El del toro es un sistema muy excitable que no se anula con el dolor y por consiguiente le lleva a continuar en la lucha. El del hombre se atrofia y tiende a inutilizarlo en sus movimientos.
A menudo se nos acusa de ser unos seres crueles y ser cruel es una actitud más que un sentimiento. Por ejemplo cuando se tortura a alguien es necesario que ese alguien tenga una actitud pasiva, es decir sea una víctima y quien contempla la tortura por vocación es una persona cruel porque participa y disfruta con la violencia que se infiere a la víctima. Estoy con José Carlos Arevalo cuando dice que la crueldad no es un sentimiento que sirva para definir el toreo.
El toreo tiene una serie de tecnicismos que hacen posible el dominio del toro. Veamos. El parar, templar y mandar, los tres cánones básicos del toreo determinan el dominio de la violencia que indiscutiblemente en el acto de toros asume el toro bravo y a esa violencia generada por el animal le llamamos peligro y en consecuencia un semoviente que emite peligro no puede ser un ser pasivo sobre el que se infiere otro acto de violencia como sí es considerado en la tortura.
El violento no es el torero sino el toro ya que el hombre en cualquier acto frente al toro ha de sortear el peligro, por eso cuando se produce la tragedia de la cogida nadie define al animal de culpable pues coger es consustancial al toro bravo y defenderse es natural en el hombre y el que lo hace vistosamente lo convierte en toreo y el que lo adorna con estética lo convierte en arte por eso el espectador de toros no es cruel, es admirador de una belleza, si quieren rara, que sublima el limite de la vida y de la muerte y que va más allá incorporándose en nuestro espíritu al conectar toro y torero con la angustia vital del hombre: la muerte.
DIARIO DE LA RESISTENCIA: Palmas a la brevedad
DIARIO DE LA RESISTENCIA
Palmas a la brevedad
Por Aguistín Hervás
La brevedad es un acto temporal poco frecuente pero no por ello menos importante. La brevedad es un acto que está lleno de vergüenza torera pues es clarividencia de la mente de un torero. A Ponce jamás se le podrán tributar palmas a la brevedad, a Cayetano sí. No es que Ponce no sea una mente clara del toreo, todo lo contrario, es que su pundonor lo convierte en pesado. Y ya se sabe aquello de lo bueno si breve dos veces bueno.
La resistencia habla de brevedad en el toreo cuando la torería antigua no hacia padecer al aficionado actos desesperantes de toreo. Lo que ocurre es que hay actos tan breves que en ocasiones desaparecen. Por ejemplo el tercio de varas o el de banderillas. Igual que desapareció este resultado de palmas a la brevedad de las plumas de los actuales críticos taurinos que a veces ¡hay que ver como se las gastan! Y saltó la anécdota:
El ganadero Juan Gallardo pretendía debutar en La Malagueta con una escogida novillada de procedencia Villamarta y habiéndose ajustado la fecha con el entonces empresario Manuel Martín Alemán solo quedaba confiar en el buen juego del ganado, sin embargo no las tendría todas consigo el ganadero de Los Barrios cuando decidió, cosa común en la época, llamar a la puerta de la prensa para que en un si es no es tamizaran los pésimos resultados del juego de los novillos o en su caso los ensalzaran hasta limites casi histriónicos como también se acostumbraba por los plumillas de turno. El plumilla de turno en cuestión era el señor Cortés padre del actual critico taurino del diario Sur quien atendió ¡cómo no! cortésmente al ganadero.
Llegado el día del festejo se encontraba Juan Gallardo y esposa en la recepción del hotel luciendo sus mejores galas y sonrisas en un día de verdaderos nervios cuando se hizo presente ante él un muchacho alto, delgado y pizpireto que dijo llamarse Paquito y ser el hijo del señor critico taurino con quien días atrás el ganadero apañó la crónica de su novillada y que venía a:
.- Recogée ezo queuzté ya sabe ca-blao con mi padre.
Don Juan guiñando un ojo molestado por el humo del imponente cigarro puro del que daba cuenta chupada tras chupada, se echó mano al bolsillo de la chaqueta y sacó un sobre que contenía lo acordado.
Se celebró la novillada y de la lectura de la reseña recibió el ganadero tal sofoco que montando en cólera por los disparates que de ella se vertían quiso estrangular al autor de la diatriba. Al día siguiente se hizo presente ante Cortés que le negó muy efusivamente haber recibido el sobre a lo que Gallardo contestó:
.- Pues se lo di a Paquito, a su hijo – a lo que exclamó el interlocutor –
.- ¡El hijo de su madre! Se ha quedao con el sobre.
La anécdota sirvió a los miembros de la resistencia para reírse un rato aunque alguien sacó punta al asunto comentado que lo que se aprende de pequeño nunca se olvida.
La noche se había metido en agua y el Rivera de Duero alimentaba el ingenio de los resistentes. Entre ellos hay quienes opinan que los toreros de hoy no saben torear de capa aunque se pueda torear mejor que nunca. Que el lance fundamental que es la Verónica se ha practicado muy poco esta temporada y el capoteo superficial y mal ejecutado ha abundado, y lo más grave, que ha sido aplaudido por un publico que desconoce gran parte de los lances. Que el toreo de capa sea considerado como signo de la evolución del toreo antiguo a moderno en contraposición al de muleta es una teoría defendida vehementemente por un miembro, que es oída con atención por el resto de la resistencia, concluyendo que algo de razón sí que debe tener el ponente puesto que el lance se ejecuta a toro levantado lo que le imprime más carácter y más verdad al toreo, y que a lo que conocemos por imágenes añejas los lances de capa se daban antes muy moviditos y ahora para que la estética acompañe deben darse muy quietos pues la quietud es parte de la profundidad del toreo.
Por la discusión de la crisis en la torería se llega al papel de las escuelas y la experiencia va diciendo que estas aportan técnica a los educandos pero que también se enseñan las trampas del toreo. Todos los miembros del grupo están de acuerdo en que para Málaga el mejor profesor es Fernando Cámara dentro de que El Gasolina no era lo mejor para ella.
La evolución del toreo ha llevado a torear más despacio y mejor si se quiere, aún advirtiendo lo de los trucos, pero también se ha llegado a la economía de los tiempos, es decir se acortan mas los tiempos de la lidia, de cada suerte, algunas son hasta de tramite para llegar antes a la muleta, cuando no desaparecen en ocasiones.
Hay cosas que no se enseñan en las escuelas y la torería es una de ellas. A ser torero dentro y fuera del ruedo a estar en torero dentro y fuera del ruedo, como por ejemplo El Papa Negro enseñaba a sus hijos. A Antonio Bienvenida lo enseñó a tomar el olivo obligándole a saltar con un brazo en cabestrillo, con lo que solo podía hacerlo apoyándose en una mano. Antonio Ordoñez desde que perdió la falange de un dedo cuando al saltar la barrera se dejó la mano en la contera y el toro que lo perseguía se la partió con la pala del pitón, nunca jamás volvió a saltar. El Papa Negro como educador fue ejemplar, como ejemplar lo fue Cayetano el bisabuelo del actual.
Eran otros tiempos de más torería, a los actuales toreros les falta, tanto como les falta vergüenza torera porque entre ellos no se pican cuando es menester. Eso se veía en los quites que ahora llaman artísticos y antes eran de orgullo por quíteme usted aquellas pajas. Pero es que esa falta de ambición y orgullo desmedido e incontrolado que atesoran los chavales jóvenes lo llevan hasta el extremo de evitar dar vueltas al ruedo cuando no han recibido trofeos.
La resistencia reivindica la vuelta al ruedo como premio importante y necesario, como trofeo de acercamiento al publico aunque el publico sea ahora un punto de fricción entre los taurinos y la prensa sobrecogida y los aficionados y la prensa honrada pues se suele utilizar como arma arrojadiza ya que se argumenta con frecuencia que el publico es soberano y hay que darle lo que pida.
A los públicos les falta educación taurina y gran parte de la culpa, no toda, la tienen los medios de comunicación como alguno de titularidad publica que con su parafernalia y boato está haciendo mucho daño a la integridad de la fiesta en beneficio del propio medio para quedar bien con los profesionales. En general a estos medios les cuesta trabajo por ejemplo decir que tal torero ha pegado un bajonazo y que este tipo de estocadas no se deben aplaudir.
La resistencia ha pergeñado entre los olores a vino, queso y tierra mojada los carteles que desearían ver la próxima temporada.
.- Fuente Ymbro, Ponce, Morante, Cid
.- Cuadri, Cid, Encabo, Perera
.- Cebada, Cid, Perera, Salvador Cortes
.- Fuente Ymbro, Cid, Morante, Castella
De lo que se deduce que el torero que más interesa es El Cid, seguido de Morante y Perera y completados con Ponce, Encabo, Castella y Salvador Cortés. Queda claro para los resistentes que Fuente Ymbro es la ganadería que más ha ilusionado y que apuestan por la casta con Cebada Gago y Cuadri.
Al salir, la lluvia fina y fría cala hasta los huesos, los charcos reverberan la luz de las farolas haciendo las calles más anchas, la fachada este de La Malagueta nos mira con tristeza pidiéndonos justicia. La resistencia luchará por ella.
Palmas a la brevedad
Por Aguistín Hervás
La brevedad es un acto temporal poco frecuente pero no por ello menos importante. La brevedad es un acto que está lleno de vergüenza torera pues es clarividencia de la mente de un torero. A Ponce jamás se le podrán tributar palmas a la brevedad, a Cayetano sí. No es que Ponce no sea una mente clara del toreo, todo lo contrario, es que su pundonor lo convierte en pesado. Y ya se sabe aquello de lo bueno si breve dos veces bueno.
La resistencia habla de brevedad en el toreo cuando la torería antigua no hacia padecer al aficionado actos desesperantes de toreo. Lo que ocurre es que hay actos tan breves que en ocasiones desaparecen. Por ejemplo el tercio de varas o el de banderillas. Igual que desapareció este resultado de palmas a la brevedad de las plumas de los actuales críticos taurinos que a veces ¡hay que ver como se las gastan! Y saltó la anécdota:
El ganadero Juan Gallardo pretendía debutar en La Malagueta con una escogida novillada de procedencia Villamarta y habiéndose ajustado la fecha con el entonces empresario Manuel Martín Alemán solo quedaba confiar en el buen juego del ganado, sin embargo no las tendría todas consigo el ganadero de Los Barrios cuando decidió, cosa común en la época, llamar a la puerta de la prensa para que en un si es no es tamizaran los pésimos resultados del juego de los novillos o en su caso los ensalzaran hasta limites casi histriónicos como también se acostumbraba por los plumillas de turno. El plumilla de turno en cuestión era el señor Cortés padre del actual critico taurino del diario Sur quien atendió ¡cómo no! cortésmente al ganadero.
Llegado el día del festejo se encontraba Juan Gallardo y esposa en la recepción del hotel luciendo sus mejores galas y sonrisas en un día de verdaderos nervios cuando se hizo presente ante él un muchacho alto, delgado y pizpireto que dijo llamarse Paquito y ser el hijo del señor critico taurino con quien días atrás el ganadero apañó la crónica de su novillada y que venía a:
.- Recogée ezo queuzté ya sabe ca-blao con mi padre.
Don Juan guiñando un ojo molestado por el humo del imponente cigarro puro del que daba cuenta chupada tras chupada, se echó mano al bolsillo de la chaqueta y sacó un sobre que contenía lo acordado.
Se celebró la novillada y de la lectura de la reseña recibió el ganadero tal sofoco que montando en cólera por los disparates que de ella se vertían quiso estrangular al autor de la diatriba. Al día siguiente se hizo presente ante Cortés que le negó muy efusivamente haber recibido el sobre a lo que Gallardo contestó:
.- Pues se lo di a Paquito, a su hijo – a lo que exclamó el interlocutor –
.- ¡El hijo de su madre! Se ha quedao con el sobre.
La anécdota sirvió a los miembros de la resistencia para reírse un rato aunque alguien sacó punta al asunto comentado que lo que se aprende de pequeño nunca se olvida.
La noche se había metido en agua y el Rivera de Duero alimentaba el ingenio de los resistentes. Entre ellos hay quienes opinan que los toreros de hoy no saben torear de capa aunque se pueda torear mejor que nunca. Que el lance fundamental que es la Verónica se ha practicado muy poco esta temporada y el capoteo superficial y mal ejecutado ha abundado, y lo más grave, que ha sido aplaudido por un publico que desconoce gran parte de los lances. Que el toreo de capa sea considerado como signo de la evolución del toreo antiguo a moderno en contraposición al de muleta es una teoría defendida vehementemente por un miembro, que es oída con atención por el resto de la resistencia, concluyendo que algo de razón sí que debe tener el ponente puesto que el lance se ejecuta a toro levantado lo que le imprime más carácter y más verdad al toreo, y que a lo que conocemos por imágenes añejas los lances de capa se daban antes muy moviditos y ahora para que la estética acompañe deben darse muy quietos pues la quietud es parte de la profundidad del toreo.
Por la discusión de la crisis en la torería se llega al papel de las escuelas y la experiencia va diciendo que estas aportan técnica a los educandos pero que también se enseñan las trampas del toreo. Todos los miembros del grupo están de acuerdo en que para Málaga el mejor profesor es Fernando Cámara dentro de que El Gasolina no era lo mejor para ella.
La evolución del toreo ha llevado a torear más despacio y mejor si se quiere, aún advirtiendo lo de los trucos, pero también se ha llegado a la economía de los tiempos, es decir se acortan mas los tiempos de la lidia, de cada suerte, algunas son hasta de tramite para llegar antes a la muleta, cuando no desaparecen en ocasiones.
Hay cosas que no se enseñan en las escuelas y la torería es una de ellas. A ser torero dentro y fuera del ruedo a estar en torero dentro y fuera del ruedo, como por ejemplo El Papa Negro enseñaba a sus hijos. A Antonio Bienvenida lo enseñó a tomar el olivo obligándole a saltar con un brazo en cabestrillo, con lo que solo podía hacerlo apoyándose en una mano. Antonio Ordoñez desde que perdió la falange de un dedo cuando al saltar la barrera se dejó la mano en la contera y el toro que lo perseguía se la partió con la pala del pitón, nunca jamás volvió a saltar. El Papa Negro como educador fue ejemplar, como ejemplar lo fue Cayetano el bisabuelo del actual.
Eran otros tiempos de más torería, a los actuales toreros les falta, tanto como les falta vergüenza torera porque entre ellos no se pican cuando es menester. Eso se veía en los quites que ahora llaman artísticos y antes eran de orgullo por quíteme usted aquellas pajas. Pero es que esa falta de ambición y orgullo desmedido e incontrolado que atesoran los chavales jóvenes lo llevan hasta el extremo de evitar dar vueltas al ruedo cuando no han recibido trofeos.
La resistencia reivindica la vuelta al ruedo como premio importante y necesario, como trofeo de acercamiento al publico aunque el publico sea ahora un punto de fricción entre los taurinos y la prensa sobrecogida y los aficionados y la prensa honrada pues se suele utilizar como arma arrojadiza ya que se argumenta con frecuencia que el publico es soberano y hay que darle lo que pida.
A los públicos les falta educación taurina y gran parte de la culpa, no toda, la tienen los medios de comunicación como alguno de titularidad publica que con su parafernalia y boato está haciendo mucho daño a la integridad de la fiesta en beneficio del propio medio para quedar bien con los profesionales. En general a estos medios les cuesta trabajo por ejemplo decir que tal torero ha pegado un bajonazo y que este tipo de estocadas no se deben aplaudir.
La resistencia ha pergeñado entre los olores a vino, queso y tierra mojada los carteles que desearían ver la próxima temporada.
.- Fuente Ymbro, Ponce, Morante, Cid
.- Cuadri, Cid, Encabo, Perera
.- Cebada, Cid, Perera, Salvador Cortes
.- Fuente Ymbro, Cid, Morante, Castella
De lo que se deduce que el torero que más interesa es El Cid, seguido de Morante y Perera y completados con Ponce, Encabo, Castella y Salvador Cortés. Queda claro para los resistentes que Fuente Ymbro es la ganadería que más ha ilusionado y que apuestan por la casta con Cebada Gago y Cuadri.
Al salir, la lluvia fina y fría cala hasta los huesos, los charcos reverberan la luz de las farolas haciendo las calles más anchas, la fachada este de La Malagueta nos mira con tristeza pidiéndonos justicia. La resistencia luchará por ella.
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