Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Quiero distraer la atención de la afición esta semana con algo más anecdótico que visceral por cuanto merecerá la pena poner hoy una sonrisa a la amarga cogida de Gallo y a la tensa acción de cambio reglamentario que proponen los de Andalucía.
Fernando Díaz, un almeriense de intensas experiencias, puso en conocimiento de la afición, tomada del diario La Independencia, una historia verídica que viene a poner de manifiesto la recia crianza de los antiguos matadores de toros en contraste con la debilidad de ánimo de los jóvenes yogourcitos que hoy en día se visten de luces y de cuyo valor no dudo.
Después de torear en la feria almeriense de 1912 Zacarías Lecumberri debía cumplir su próximo e inmediato compromiso en la plaza de Málaga junto a Paco Madrid y ganado del Duque de Tovar, pero un lance del destino que tuvo que ver con la juerga y las guapisimas mujeres almerienses le hicieron perder el tren a la capital malacitana para dar cumplimiento a su destino en el siguiente día. Sin medio de transporte rápido más que un vapor que hacía escala en Motril jugando por tanto el tiempo en contra, Zacarías decidió ahogar sus penas en cerveza fresca y meditar su próxima hazaña que más tenia que ver con el deporte que con la tauromaquia. Nadie de los presentes creyó en el disparate, máxime cuando la noche ya se venía encima y el norteño aún no se había movido de la cantina. En esto dijo el matador:
.- Saben, no me preocupa llegar a Málaga maña, que llegaré, torearé y le cortaré las orejas a los toros. Lo que más me preocupa, no por mi sino por mi gente, es que en terminado la corrida y vestidos de toreros tenemos que tomar un coche que nos lleve a la estación de Bobadilla y allí coger el expreso de Andalucía para que el martes podamos estar en Vitoria a la hora de la corrida.
Los concurrentes quedaronse atónitos pues el matador no pensaba en el problema inmediato, que a buen seguro ya había resuelto en su cabeza, sino que le inquietaba el compromiso futuro. Nadie de los allí presentes hubiera echado un cuarto a espadas por la decisión de Zacarías Lecumberri que lo solucionó de la siguiente manera:
El bilbaíno salió el sábado en la noche a bordo del barco que hacía la travesía a Málaga con escalas en Motril y Almuñecar y tan rápido como pudo tomar tierra cogió una bicicleta que en cinco horas le dejó en el patio de cuadrillas de La Malagueta vestido ya de luces.
No se explica en el diario si a la corrida de Vitoria llegaron él y su cuadrilla pero si que el cansancio, tras cinco horas de pedaleo, no había hecho mella en el torero ya que el resultado de la corrida fue el siguiente según el cronista Ciérvana que telegrafió: "Lecumberri colosal, tres orejas. Madrid superior, dos orejas. Carta correo."
El torero basturiense no solo había hecho alarde de su torería, sino también de su hombría gallarda asemejándose a los futuros grandes ases del pedal. Todos sabemos de las buenas relaciones entre toreros y deportistas y todos sabemos que abundan más los toreros que hacen deporte que deportistas que abrazan la tauromaquia aunque haberlos hay los, entre otros: Luis Folledo, el boxeador campeón de España de los pesos medios salió en triunfo a hombros de la plaza de Carabanchel. El malogrado Juanito del Real Madrid que era aficionado a torear festivales benéficos y el mismo Bahamontes a quien después de ganar el Tour de Francia le hicieron propuestas millonarias por torear novilladas.
29 junio 2005
22 junio 2005
CAMBIOS PARA UNA FIESTA YACENTE
CAMBIOS PARA UNA FIESTA YACENTE
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Desde que nació la Ley Taurina allá por el año 1991 no ha dejado de tener, como cualquier ley supongo, defensores y detractores pero esta, quizás por su singularidad, los ha tenido a espuertas, sobre todo los de un bando, el de los detractores provenientes en su mayor parte de dentro del espectáculo: toreros, ganaderos y empresarios cuando no apoderados de pacotilla. Tras la ley los reglamentos: el de cobertura nacional y el vasco y después las modificaciones. Las de la Junta de Andalucía han sido casi anuales y ahora nos propone unas que afectan a la estructura del espectáculo.
Esto de la Ley Taurina se va pareciendo a la de Educación, que cada gobierno que entra quiere modificarla queriendo con ello mejorarla supuestamente cuando en realidad con tanto cambio ni se mejora al educando ni al espectáculo taurino, al revés se les sume más profundamente en la ignorancia y en la postración.
Los ministros de educación que seguramente tienen a sus hijos estudiando en Londres quieren pasar a la posteridad dando en las leyes más protagonismo a los padres que a los profesores y alumnos. Cada consejero de gobernación, siempre socialista, que ha pasado por el gobierno andaluz ha deseado legar a la posteridad su impronta en el reglamento taurino dando más protagonismo al torero que al toro, seguramente debido a que los toreros modernos no necesitan semejante animal para torear y que el publico asistente no tiene ni idea de lo que va a ver.
Que esta es una fiesta yacente no lo he dicho yo, lo han dicho representantes de la Unión de Abonados Taurinos de España entre otros aficionados y algunos ganaderos de la Unión que han analizado profundamente la feria de San Isidro.
En contra de algunos taurinitos a los que les gusta divertirse en provincias debo decir que Madrid debe seguir siendo el espejo de la fiesta, no de la que divierte, sino de la que emociona y la emoción, en contra de lo que dice la nueva normativa andaluza la pone el toro.
Han dicho los analistas que son esperanzadoras ganaderías las del Pilar, Alcurrucen, Ventorrillo, Fuente Ymbro y Yerbabuena. Cuadri, Miura y Partido de Resina muy mal. Muy mal que de 36 matadores solo tres hayan triunfado siendo decepcionantes las actuaciones de los jóvenes y más aún la de los confirmantes.
Para una fiesta yacente los andaluces, eso si, consensuados los cambios incluso con un periodo de alegaciones, han pensado que debe normalizarse el que un aficionado pueda ser presidente de corridas, pero La Junta de Andalucía los nombrará en las plazas de primera y segunda categoría para de esta forma poder poner de presidentes a los amigachos de turno y poder manipular el espectáculo en connivencia con el matador que sea más del gusto del político mandatario. Los alcaldes podrán nombrar en las plazas de tercera categoría y en las portátiles siempre que no sea el ayuntamiento el que organice el festejo. Conozco ayuntamientos que tienen cedidas las plazas para un espectáculo o para larga temporada y les interesa tanto como al empresario que aquello salga bien para lo que ponen en las presidencias a sus amigos aficionados o profesionales de medio pelo que obedecen sus ordenes.
Como estos ilustres políticos andaluces tienen orejas solo para los señoritos del toreo, taurinitos de tres al cuarto, creen que en la fiesta brava quien debe mandar es el que saque humo de más aplaudir y para sacarla de su estado yacente reglamentan que los informes veterinarios no deben ser vinculantes con lo que se aumentan los poderes presidenciales a estos nuevos presidentes, para hacer y deshacer en el festejo lo que les venga en gana y de paso quitarse de en medio a los profesionales de la veterinaria que según dicen los empresarios y apoderados de esto del toro bravo no saben nada. De perros sí y de perritoros también, pero son molestos. Y como el que paga manda se va a procurar que las faenas duren más de media hora para que aburran incluso a las golondrinas de los tejadillos dejando caer los avisos, el primero a los 3 minutos del primer pinchazo, el segundo a los cinco minutos y el tercero a los siete minutos.
Otro asunto chirriante del nuevo reglamento andaluz que entrará en vigor en la próxima temporada, van a ser los indultos que serán permitidos en corridas y novilladas de las plazas de tercera categoría. Se ve, no podría entenderse de otra forma so pena de que a estos políticos reformadores los llamasen tontos, que los ganaderos han ido en masa a pedir esta cláusula a la Junta. Esta apertura al indulto total va a dar lugar a situaciones ridículas en las que, por ejemplo, podremos presenciar como recientemente ocurrió en la plaza de Marbella, que Paco Peña, subalterno de Javier Conde, caliente a la gente que en su mayoría había entrado gratis invitada por el ayuntamiento, para pedir el indulto de un toro nobleton, justo de fuerzas y con recorrido a menos. Por fortuna en esta ocasión no fue el indulto, otras temporadas sí en total de tres, y el matador lleno de rabia creyéndose haber realizado una gran obra de arte desafió a la autoridad y no mató el toro. Los tres avisos y toro al corral. Pero cuando esta nueva normativa esté en marcha se indultará al toro y el ganadero quedará contento porque un animal con esas hechuras, desmochado y sin presencia, va a padrear en la ganadería y aunque al ganadero no le sirva la publicidad obtenida será de aúpa. Otro ejemplo: si en esa misma plaza que se lidian del orden de 140 erales al año, se le ocurre embestir a uno o a cien y los indultan por bravos, flaco favor le hacemos a la fiesta por cuanto la bravura se mide en el caballo y ocurrirá que ya tenemos a otro ganadero contento porque ese novillo con dos años, bravísimo sólo en la muleta, padreará en su ganadería formando una cabaña brava solo para embestir en el trapo. Si todo esto se consolida bajo el paraguas de la modernización del espectáculo asistiremos aún más a la depauperación de la bravura pero eso no será importante porque lo que los gobiernos quieren es que la gente se divierta, con toro o sin toro. Y puestos a embestir nos ponemos a indultar a los toros y novillos y de aquí a nada como en Portugal y como ya casi mandamos en Europa por haber votado la constitución, pues zas, decimos que en España los toreros ya no matan toros, que nos hemos civilizado y que eso de la crueldad es historia, que ahora los matadores sólo hacen ballet clásico delante de novillotes despuntados al ritmo del Lago de los Cisnes o por mejor de la Soleá de Enrique Morente.
Y ya que hemos llegado aquí ¿ para qué hacer de La Malagueta una plaza de primera?.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Desde que nació la Ley Taurina allá por el año 1991 no ha dejado de tener, como cualquier ley supongo, defensores y detractores pero esta, quizás por su singularidad, los ha tenido a espuertas, sobre todo los de un bando, el de los detractores provenientes en su mayor parte de dentro del espectáculo: toreros, ganaderos y empresarios cuando no apoderados de pacotilla. Tras la ley los reglamentos: el de cobertura nacional y el vasco y después las modificaciones. Las de la Junta de Andalucía han sido casi anuales y ahora nos propone unas que afectan a la estructura del espectáculo.
Esto de la Ley Taurina se va pareciendo a la de Educación, que cada gobierno que entra quiere modificarla queriendo con ello mejorarla supuestamente cuando en realidad con tanto cambio ni se mejora al educando ni al espectáculo taurino, al revés se les sume más profundamente en la ignorancia y en la postración.
Los ministros de educación que seguramente tienen a sus hijos estudiando en Londres quieren pasar a la posteridad dando en las leyes más protagonismo a los padres que a los profesores y alumnos. Cada consejero de gobernación, siempre socialista, que ha pasado por el gobierno andaluz ha deseado legar a la posteridad su impronta en el reglamento taurino dando más protagonismo al torero que al toro, seguramente debido a que los toreros modernos no necesitan semejante animal para torear y que el publico asistente no tiene ni idea de lo que va a ver.
Que esta es una fiesta yacente no lo he dicho yo, lo han dicho representantes de la Unión de Abonados Taurinos de España entre otros aficionados y algunos ganaderos de la Unión que han analizado profundamente la feria de San Isidro.
En contra de algunos taurinitos a los que les gusta divertirse en provincias debo decir que Madrid debe seguir siendo el espejo de la fiesta, no de la que divierte, sino de la que emociona y la emoción, en contra de lo que dice la nueva normativa andaluza la pone el toro.
Han dicho los analistas que son esperanzadoras ganaderías las del Pilar, Alcurrucen, Ventorrillo, Fuente Ymbro y Yerbabuena. Cuadri, Miura y Partido de Resina muy mal. Muy mal que de 36 matadores solo tres hayan triunfado siendo decepcionantes las actuaciones de los jóvenes y más aún la de los confirmantes.
Para una fiesta yacente los andaluces, eso si, consensuados los cambios incluso con un periodo de alegaciones, han pensado que debe normalizarse el que un aficionado pueda ser presidente de corridas, pero La Junta de Andalucía los nombrará en las plazas de primera y segunda categoría para de esta forma poder poner de presidentes a los amigachos de turno y poder manipular el espectáculo en connivencia con el matador que sea más del gusto del político mandatario. Los alcaldes podrán nombrar en las plazas de tercera categoría y en las portátiles siempre que no sea el ayuntamiento el que organice el festejo. Conozco ayuntamientos que tienen cedidas las plazas para un espectáculo o para larga temporada y les interesa tanto como al empresario que aquello salga bien para lo que ponen en las presidencias a sus amigos aficionados o profesionales de medio pelo que obedecen sus ordenes.
Como estos ilustres políticos andaluces tienen orejas solo para los señoritos del toreo, taurinitos de tres al cuarto, creen que en la fiesta brava quien debe mandar es el que saque humo de más aplaudir y para sacarla de su estado yacente reglamentan que los informes veterinarios no deben ser vinculantes con lo que se aumentan los poderes presidenciales a estos nuevos presidentes, para hacer y deshacer en el festejo lo que les venga en gana y de paso quitarse de en medio a los profesionales de la veterinaria que según dicen los empresarios y apoderados de esto del toro bravo no saben nada. De perros sí y de perritoros también, pero son molestos. Y como el que paga manda se va a procurar que las faenas duren más de media hora para que aburran incluso a las golondrinas de los tejadillos dejando caer los avisos, el primero a los 3 minutos del primer pinchazo, el segundo a los cinco minutos y el tercero a los siete minutos.
Otro asunto chirriante del nuevo reglamento andaluz que entrará en vigor en la próxima temporada, van a ser los indultos que serán permitidos en corridas y novilladas de las plazas de tercera categoría. Se ve, no podría entenderse de otra forma so pena de que a estos políticos reformadores los llamasen tontos, que los ganaderos han ido en masa a pedir esta cláusula a la Junta. Esta apertura al indulto total va a dar lugar a situaciones ridículas en las que, por ejemplo, podremos presenciar como recientemente ocurrió en la plaza de Marbella, que Paco Peña, subalterno de Javier Conde, caliente a la gente que en su mayoría había entrado gratis invitada por el ayuntamiento, para pedir el indulto de un toro nobleton, justo de fuerzas y con recorrido a menos. Por fortuna en esta ocasión no fue el indulto, otras temporadas sí en total de tres, y el matador lleno de rabia creyéndose haber realizado una gran obra de arte desafió a la autoridad y no mató el toro. Los tres avisos y toro al corral. Pero cuando esta nueva normativa esté en marcha se indultará al toro y el ganadero quedará contento porque un animal con esas hechuras, desmochado y sin presencia, va a padrear en la ganadería y aunque al ganadero no le sirva la publicidad obtenida será de aúpa. Otro ejemplo: si en esa misma plaza que se lidian del orden de 140 erales al año, se le ocurre embestir a uno o a cien y los indultan por bravos, flaco favor le hacemos a la fiesta por cuanto la bravura se mide en el caballo y ocurrirá que ya tenemos a otro ganadero contento porque ese novillo con dos años, bravísimo sólo en la muleta, padreará en su ganadería formando una cabaña brava solo para embestir en el trapo. Si todo esto se consolida bajo el paraguas de la modernización del espectáculo asistiremos aún más a la depauperación de la bravura pero eso no será importante porque lo que los gobiernos quieren es que la gente se divierta, con toro o sin toro. Y puestos a embestir nos ponemos a indultar a los toros y novillos y de aquí a nada como en Portugal y como ya casi mandamos en Europa por haber votado la constitución, pues zas, decimos que en España los toreros ya no matan toros, que nos hemos civilizado y que eso de la crueldad es historia, que ahora los matadores sólo hacen ballet clásico delante de novillotes despuntados al ritmo del Lago de los Cisnes o por mejor de la Soleá de Enrique Morente.
Y ya que hemos llegado aquí ¿ para qué hacer de La Malagueta una plaza de primera?.
15 junio 2005
CAYETANO
CAYETANO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Cuando debutó Cayetano Rivera Ordoñez en Ronda rodeado de la parafernalia que para el momento su hermano había montado con el apoyo de Espartaco yo no pude ir a verlo pues otros motivos profesionales me apartaron de tal evento, cosa que agradecí debido a mi reticencia a presenciar contubernios de este tipo, de manera que esperaba con interés verlo pasados unos meses cuando ya se hubieran calmado las euforias del lanzamiento y los chupatintas y mamamelones hubieran colmado sus ansiedades de favoritismo.
Nunca estuve de acuerdo conque esta figurita del papel cuché matara novillos a puerta cerrada para obtener reglamentariamente el permiso legal para debutar con caballos mientras los novilleros del pueblo llano tienen que ir pagando o pordioseando a desaprensivos empresarios las veinticinco novilladas reglamentarias. Curiosamente este Cayetano empieza como torero por donde otros toreros acabaron: desde las revistas del corazón.
Efectivamente desde que los señoritos se integraron y participaron activamente en este espectáculo, supuestamente de hombres hechos y derechos, terreno que siempre le correspondió a la plebe, el mundo del toro ha cambiado y los aficionados y los espectadores se han convertido en más "durses" envolviéndoles un halo de falso cariño hacia estas figuritas de pitiminí que en realidad apesta.
Curro Vázquez, su apoderado, lo lleva entre algodones eso quiere decir que cuida los compañeros de cartel, (siempre con Julio Benítez, o toreros del corte de Javier Conde y nunca con los chavales habituales del escalafón), las ganaderías (con preferencia de las llamadas comerciales de procedencia Jandilla o Salvador Domecq) y el dinero que gana, porque en contra de la costumbre este novillero cobra y no paga por torear. Lo anuncian en cartelería personal como si de una primera figura de la música fuera y la campaña de marketing es extraordinaria, fuera de lo común en este negocio, igualita que la que le hicieron a Javier Conde cuando andaba queriendo ser figurita.
Cayetano tiene hechuras de torero antiguo, se mueve como los toreros antiguos y mueve los trastos como aquellos sufridos espadas que compartieron cartel con El Niño de la Palma. Pero a este Cayetano le queda más de un tranco que aprender. Adelanta la muleta como virtud, pero solo eso porque en realidad siempre la adelanta como si ese hubiera sido el primer consejo a tener siempre en cuenta, deja huecos que le descubren ante el novillo, embarca pero no remata bien, se quiere perfilar bonito y eso lo consigue con actitud hierática y flemática, y solo deja pasar los toros, no los lleva toreados. Lo de toros es un decir porque habitualmente le encierran animales con cuerpo, a veces, pero desmochados siempre. Este torero será de los que se jactarán al final de su carrera, si llega a terminarla, de no haber matado una corrida de Miura o de Pablo Romero, ahora Partido de Resina, como si ello fuera una penitencia y no un orgullo, como lo fue durante toda la carrera del gran Antonio Ordoñez.
Hablan de sangre torera y me voy riendo por las esquinas porque solo veo guante blanco, algodón y aduladores. Su abuelo que le hubiera dado otros consejos, hubiera mandado a todos estos que hay a su alrededor, con esa mala leche que le caracterizaba cuando algo no le cuadraba, a freír espárragos, o mejor aún porque para eso si que era un torero de verdad y un tío, al gallito de turno lo citaba en Las Ventas con Condes de la Corte.
¡Toreros a mí! Que decía don Antonio.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Cuando debutó Cayetano Rivera Ordoñez en Ronda rodeado de la parafernalia que para el momento su hermano había montado con el apoyo de Espartaco yo no pude ir a verlo pues otros motivos profesionales me apartaron de tal evento, cosa que agradecí debido a mi reticencia a presenciar contubernios de este tipo, de manera que esperaba con interés verlo pasados unos meses cuando ya se hubieran calmado las euforias del lanzamiento y los chupatintas y mamamelones hubieran colmado sus ansiedades de favoritismo.
Nunca estuve de acuerdo conque esta figurita del papel cuché matara novillos a puerta cerrada para obtener reglamentariamente el permiso legal para debutar con caballos mientras los novilleros del pueblo llano tienen que ir pagando o pordioseando a desaprensivos empresarios las veinticinco novilladas reglamentarias. Curiosamente este Cayetano empieza como torero por donde otros toreros acabaron: desde las revistas del corazón.
Efectivamente desde que los señoritos se integraron y participaron activamente en este espectáculo, supuestamente de hombres hechos y derechos, terreno que siempre le correspondió a la plebe, el mundo del toro ha cambiado y los aficionados y los espectadores se han convertido en más "durses" envolviéndoles un halo de falso cariño hacia estas figuritas de pitiminí que en realidad apesta.
Curro Vázquez, su apoderado, lo lleva entre algodones eso quiere decir que cuida los compañeros de cartel, (siempre con Julio Benítez, o toreros del corte de Javier Conde y nunca con los chavales habituales del escalafón), las ganaderías (con preferencia de las llamadas comerciales de procedencia Jandilla o Salvador Domecq) y el dinero que gana, porque en contra de la costumbre este novillero cobra y no paga por torear. Lo anuncian en cartelería personal como si de una primera figura de la música fuera y la campaña de marketing es extraordinaria, fuera de lo común en este negocio, igualita que la que le hicieron a Javier Conde cuando andaba queriendo ser figurita.
Cayetano tiene hechuras de torero antiguo, se mueve como los toreros antiguos y mueve los trastos como aquellos sufridos espadas que compartieron cartel con El Niño de la Palma. Pero a este Cayetano le queda más de un tranco que aprender. Adelanta la muleta como virtud, pero solo eso porque en realidad siempre la adelanta como si ese hubiera sido el primer consejo a tener siempre en cuenta, deja huecos que le descubren ante el novillo, embarca pero no remata bien, se quiere perfilar bonito y eso lo consigue con actitud hierática y flemática, y solo deja pasar los toros, no los lleva toreados. Lo de toros es un decir porque habitualmente le encierran animales con cuerpo, a veces, pero desmochados siempre. Este torero será de los que se jactarán al final de su carrera, si llega a terminarla, de no haber matado una corrida de Miura o de Pablo Romero, ahora Partido de Resina, como si ello fuera una penitencia y no un orgullo, como lo fue durante toda la carrera del gran Antonio Ordoñez.
Hablan de sangre torera y me voy riendo por las esquinas porque solo veo guante blanco, algodón y aduladores. Su abuelo que le hubiera dado otros consejos, hubiera mandado a todos estos que hay a su alrededor, con esa mala leche que le caracterizaba cuando algo no le cuadraba, a freír espárragos, o mejor aún porque para eso si que era un torero de verdad y un tío, al gallito de turno lo citaba en Las Ventas con Condes de la Corte.
¡Toreros a mí! Que decía don Antonio.
07 junio 2005
UNA TERAPIA NECESARIA
EL PSICOLOGO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Hay toreros que necesitan ir a un psicólogo y el de Salteras que en los carteles se anuncia como El Cid debe hacerlo. No es de recibo que llamándose Cid le falle la Tizona. Es de psicólogo y para más pronto el de guardia. Confieso que en el primer Victorino de su lote yo pensé que ya había ido por tremendo tizonazo que le arreó, pero "qui lo sa" no era cierto, en el quinto falló y entonces se vio que de medico de la cabeza nada, que sólo había sido una arrancada de orgullo que no tuvo en el segundo de su lote y por eso no cortó las cuatro orejas. Dijo el sevillano que el toro quinto se había puesto difícil de matar y el aficionado debe entender que el toro segundo era fácil de matar. A mí me parece que en realidad al Cid lo que le pasa es que no tiene valor está tan justito que en las ocasiones importantes sólo un encoraginamiento lo pone en órbita y en las menos importantes pega petardadas de muerte. Por eso necesita un psicólogo para que le ayude a tragar debido a que por orgullo no siempre funciona la Tizona. La espada funciona con el corazón y ahí un medico de la cabeza no puede entrar.
Quizás quienes si necesiten un psicólogo sean los chavales de Salamanca. Lo han tenido todo a favor, la gente que los apoyaba, el oficio adquirido en diversas responsabilidades y la empresa de las Ventas que será este año la de Salamanca. Mejor imposible y ellos van y ¡zascandil! pinchan. No podemos decir que el pinchazo haya sido de las cuatro ruedas. No, ¡faltaría más!, pero si ha sido en el ánimo. Un pinchazo que en tauromaquia se paga caro.
Debo apuntar que el único que se salva de la quema y por ello será recompensado es un torero de gesto vivo y fuerte que anduvo con la corrida de Escolar digno, valiente y entregado. López Chaves que al igual que Juan Diego sólo acudió a una corrida hizo honor a su crédito en torero, que difícilmente defrauda a la afición, al ganadero y lo que aún es mejor para su bolsillo, a las empresas.
Escribir de Juan Diego es hacerlo de la eterna promesa salmantina. No sé cuanto tiempo hemos de esperar a que este chaval rompa en plazas importantes para que le den crédito fuera de Salamanca. Es cierto que su primero de Charro de Llen no pasaba en la muleta y se paraba y que el cuarto fue un toro flojo amén de descastado, quizás el peor lote de una corrida que para el aficionado mantuvo el interés. Decir que estuvo mal no sería justo pero tampoco debería conformarle el haber estado aseado. Otros "ministriles" de las ciencias ocultas, casi emparentados con los curanderos de las cabezas, que son los numerólogos dirían que está soportando un Karma y hasta que no salga de ahí no le veremos aumentar su crédito. ¡Que sea pronto!.
Debo reconocer que con el lote de La Cardenilla no estuvo mal Valverde, su primero noblote sin fuerzas le posibilitó estar bien y con el complicado y difícil quinto estuvo con corrección pero me supo a poco el que saludara en los dos. La reflexión debiera venir en la segunda corrida que toreó. La de Guardiola sin contar el sobrero de Astolfi, fue una corrida que no se comía a nadie, hubo alguno bueno aunque flojo como el primero, encastados el tercero y el cuarto sin llegar a rematar, y el lote del salmantino que pudo parecer el peor en comparación con el resto porque se paró el segundo de la tarde y no rompió del todo el quinto. ¿ Entonces qué paso?. Pues pasó que la gente tragó con un arrimón en el segundo, pero le pasó factura aplaudiendo al quinto astado en el arrastre. Sencillamente la labor psicológica debería ser: ¿porqué no rompió aquel toro? y si ello no fue debido a que Valverde no lo entendió. Sé que Rincón había puesto el listón de la feria muy alto con las dos faenas de la corrida de la prensa pero la gente mide con lo que tiene o le han enseñado y hubiésemos querido para Valverde eso, y aunque ya se sabe que aquí "ca uno es ca uno", a la hora de la verdad lo que se piden son toreros.
Que Eduardo Gallo estuviera por debajo del toro de su confirmación fue ya preocupante. Que Rincón dictara lecciones de tauromaquia, definitivo y que el Cid toreara con mayúsculas, sentencioso. Si la solución para no demeritarse fue el arrimón en el sexto la consulta del psicólogo no va a tener horas suficientes para él si la respuesta del matador es que lo que valía el año pasado, para este ya no vale. Y a más peor cuando teniendo otra corrida, la de Valdefresno con un tercero manejable y un sexto violento sólo pudo, un chaval joven, estar aseado sin convencer y dudosamente voluntarioso.
Seguro que los empresarios ya saben a quien van a poner en San Isidro del 2006 y a quienes les van a discutir puestos para esta feria de Salamanca.
Después de esto queda claro que quien no necesita un psicólogo es El Capea porque lo tiene en casa, es su padre, un pedazo de torero que sabe de esto tanto como de las cosas de la cabeza o... más que un psicólogo.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Hay toreros que necesitan ir a un psicólogo y el de Salteras que en los carteles se anuncia como El Cid debe hacerlo. No es de recibo que llamándose Cid le falle la Tizona. Es de psicólogo y para más pronto el de guardia. Confieso que en el primer Victorino de su lote yo pensé que ya había ido por tremendo tizonazo que le arreó, pero "qui lo sa" no era cierto, en el quinto falló y entonces se vio que de medico de la cabeza nada, que sólo había sido una arrancada de orgullo que no tuvo en el segundo de su lote y por eso no cortó las cuatro orejas. Dijo el sevillano que el toro quinto se había puesto difícil de matar y el aficionado debe entender que el toro segundo era fácil de matar. A mí me parece que en realidad al Cid lo que le pasa es que no tiene valor está tan justito que en las ocasiones importantes sólo un encoraginamiento lo pone en órbita y en las menos importantes pega petardadas de muerte. Por eso necesita un psicólogo para que le ayude a tragar debido a que por orgullo no siempre funciona la Tizona. La espada funciona con el corazón y ahí un medico de la cabeza no puede entrar.
Quizás quienes si necesiten un psicólogo sean los chavales de Salamanca. Lo han tenido todo a favor, la gente que los apoyaba, el oficio adquirido en diversas responsabilidades y la empresa de las Ventas que será este año la de Salamanca. Mejor imposible y ellos van y ¡zascandil! pinchan. No podemos decir que el pinchazo haya sido de las cuatro ruedas. No, ¡faltaría más!, pero si ha sido en el ánimo. Un pinchazo que en tauromaquia se paga caro.
Debo apuntar que el único que se salva de la quema y por ello será recompensado es un torero de gesto vivo y fuerte que anduvo con la corrida de Escolar digno, valiente y entregado. López Chaves que al igual que Juan Diego sólo acudió a una corrida hizo honor a su crédito en torero, que difícilmente defrauda a la afición, al ganadero y lo que aún es mejor para su bolsillo, a las empresas.
Escribir de Juan Diego es hacerlo de la eterna promesa salmantina. No sé cuanto tiempo hemos de esperar a que este chaval rompa en plazas importantes para que le den crédito fuera de Salamanca. Es cierto que su primero de Charro de Llen no pasaba en la muleta y se paraba y que el cuarto fue un toro flojo amén de descastado, quizás el peor lote de una corrida que para el aficionado mantuvo el interés. Decir que estuvo mal no sería justo pero tampoco debería conformarle el haber estado aseado. Otros "ministriles" de las ciencias ocultas, casi emparentados con los curanderos de las cabezas, que son los numerólogos dirían que está soportando un Karma y hasta que no salga de ahí no le veremos aumentar su crédito. ¡Que sea pronto!.
Debo reconocer que con el lote de La Cardenilla no estuvo mal Valverde, su primero noblote sin fuerzas le posibilitó estar bien y con el complicado y difícil quinto estuvo con corrección pero me supo a poco el que saludara en los dos. La reflexión debiera venir en la segunda corrida que toreó. La de Guardiola sin contar el sobrero de Astolfi, fue una corrida que no se comía a nadie, hubo alguno bueno aunque flojo como el primero, encastados el tercero y el cuarto sin llegar a rematar, y el lote del salmantino que pudo parecer el peor en comparación con el resto porque se paró el segundo de la tarde y no rompió del todo el quinto. ¿ Entonces qué paso?. Pues pasó que la gente tragó con un arrimón en el segundo, pero le pasó factura aplaudiendo al quinto astado en el arrastre. Sencillamente la labor psicológica debería ser: ¿porqué no rompió aquel toro? y si ello no fue debido a que Valverde no lo entendió. Sé que Rincón había puesto el listón de la feria muy alto con las dos faenas de la corrida de la prensa pero la gente mide con lo que tiene o le han enseñado y hubiésemos querido para Valverde eso, y aunque ya se sabe que aquí "ca uno es ca uno", a la hora de la verdad lo que se piden son toreros.
Que Eduardo Gallo estuviera por debajo del toro de su confirmación fue ya preocupante. Que Rincón dictara lecciones de tauromaquia, definitivo y que el Cid toreara con mayúsculas, sentencioso. Si la solución para no demeritarse fue el arrimón en el sexto la consulta del psicólogo no va a tener horas suficientes para él si la respuesta del matador es que lo que valía el año pasado, para este ya no vale. Y a más peor cuando teniendo otra corrida, la de Valdefresno con un tercero manejable y un sexto violento sólo pudo, un chaval joven, estar aseado sin convencer y dudosamente voluntarioso.
Seguro que los empresarios ya saben a quien van a poner en San Isidro del 2006 y a quienes les van a discutir puestos para esta feria de Salamanca.
Después de esto queda claro que quien no necesita un psicólogo es El Capea porque lo tiene en casa, es su padre, un pedazo de torero que sabe de esto tanto como de las cosas de la cabeza o... más que un psicólogo.
01 junio 2005
TRES TOREROS EN EL REDONDEL
TRES TOREROS EN EL REDONDEL
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Santiago Arauz de Robles escribió en su libro Muerte de "Joselito": del otro lado del Espejo, algo que según parece siempre ha ocurrido entre los toreros pues es en la actualidad de absoluta vigencia: - asistimos a dos tipos de comportamientos en el ruedo: el de los toreros que menosprecian al toro, y el de quienes le agradecen. Los primeros le dan patadas en el morro, o mandobles con el estoque, se vuelven de espaldas mientras está desplomándose, y, a la hora de hablar para los periodistas, le encuentran invariablemente defectos. Los otros son los verdaderos toreros: aquellos que ven en el toro el obstáculo cuya superación conduce a la perfección... no injurian a las reses: las contemplan para extraerles sus posibilidades. No plantean enemistad con ellas, sino colaboración –
De momento tres son los toreros que salen de San Isidro con su cartel revalorizado y su dignidad torera en alza: el colombiano Cesar Rincón, el sevillano El Cid y el francés Castella. Tres toreros que respetan a los toros sea cual sea su condición, buenos o malos, tardos o prontos, bravos o mansos, tres toreros que se sirven de las condiciones de los bureles para dignificar la profesión de matador de toros, tan en decadencia en los actuales tiempos. Carlos Crespo nuestro compañero que hace las entrevistas en el callejón para las emisiones de Digital Plus, sabe mucho de eso. De esos toreros que para justificar su petardo le arrojan las culpas al toro.
La decadencia toreril por otra parte estaba anunciada, ya lo he escrito y dicho en varias ocasiones, pero no me cansaré de repetirlo. Los maestros que ahora enseñan a los niños, por lo general no llegaron a ser nada en esto del toro, salvo honrosas excepciones y por consiguiente aprenden los defectos y no las virtudes del toreo.
Quizás a estas alturas de la historia de la tauromaquia haya que analizar y reflexionar sobre el papel de las escuelas taurinas, que tanto he defendido pero que tan poco se han cuidado de defender a quienes compete su arropamiento. Una escuela de voluntades no es después de más de veinticinco años de historia, una escuela de resultados y de triunfadores. Se dice que en ellas se enseña la técnica y que los chavales ponen la personalidad, pero lo que no se enseña en ellas es a tener hambre, no el hambre física de otrora, sino el hambre del orgullo, las formas y la chulería de querer ser torero. Contaba Antonio Bellon que una mañana madrileña en la que se iba a lidiar una corrida de Pablo Romero un mocete de pelo reseco y empinado, vestido con aseada pobreza, se pasó la mañana buscando quien le prestase una corbata, aquella que lució cuando se tiró de espontaneo ante un feroz y potente astado, buscó tanto la corbata porque decía que le daba vergüenza saltar al ruedo sin ella.
Me ilusiona mucho que los tres toreros sean de distintas naciones y me preocupa mucho que la cuna del toreo, que se supone es España, en cuanto a torería esté cada vez peor. Los chavales de la generación de los Petit Suize y de las vídeo consolas creen que estar delante de la cara de un toro es igual que ponerse a los mandos del juego interactivo de tauromaquia que patrocina El Juli, en el que si algo sale mal, apagan y vuelven a empezar con otro toro u otro planteamiento de faena.
Cesar Rincón ha dictado en la feria cuatro faenas de autentico maestro en tauromaquia. ¡A este si que hay que llamarlo maestro! Pero qué pretensión tan funesta es llamárselo a Rivera Ordoñez, por ejemplo y eso que este ya es veterano, o a Uceda Leal. El Cid ha dictado una lección de toreo al natural (cuando escribo aún le quedan los victorinos) y de toreo bueno, aunque debería ir a un sicólogo para que le ayude a desprenderse del trauma a entrar a matar. Y Castella ha dado una lección de pundonor, valentía y ganas de ser y abrirse un camino en esta difícil carrera. Hoy por hoy Castella es el mejor torero que Francia ha dado y Simón Casas estará envidioso por no tenerlo. ¡Ah! El de la corbata era El Renco, es decir Manuel Bénitez Pérez "El Cordobés".
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Santiago Arauz de Robles escribió en su libro Muerte de "Joselito": del otro lado del Espejo, algo que según parece siempre ha ocurrido entre los toreros pues es en la actualidad de absoluta vigencia: - asistimos a dos tipos de comportamientos en el ruedo: el de los toreros que menosprecian al toro, y el de quienes le agradecen. Los primeros le dan patadas en el morro, o mandobles con el estoque, se vuelven de espaldas mientras está desplomándose, y, a la hora de hablar para los periodistas, le encuentran invariablemente defectos. Los otros son los verdaderos toreros: aquellos que ven en el toro el obstáculo cuya superación conduce a la perfección... no injurian a las reses: las contemplan para extraerles sus posibilidades. No plantean enemistad con ellas, sino colaboración –
De momento tres son los toreros que salen de San Isidro con su cartel revalorizado y su dignidad torera en alza: el colombiano Cesar Rincón, el sevillano El Cid y el francés Castella. Tres toreros que respetan a los toros sea cual sea su condición, buenos o malos, tardos o prontos, bravos o mansos, tres toreros que se sirven de las condiciones de los bureles para dignificar la profesión de matador de toros, tan en decadencia en los actuales tiempos. Carlos Crespo nuestro compañero que hace las entrevistas en el callejón para las emisiones de Digital Plus, sabe mucho de eso. De esos toreros que para justificar su petardo le arrojan las culpas al toro.
La decadencia toreril por otra parte estaba anunciada, ya lo he escrito y dicho en varias ocasiones, pero no me cansaré de repetirlo. Los maestros que ahora enseñan a los niños, por lo general no llegaron a ser nada en esto del toro, salvo honrosas excepciones y por consiguiente aprenden los defectos y no las virtudes del toreo.
Quizás a estas alturas de la historia de la tauromaquia haya que analizar y reflexionar sobre el papel de las escuelas taurinas, que tanto he defendido pero que tan poco se han cuidado de defender a quienes compete su arropamiento. Una escuela de voluntades no es después de más de veinticinco años de historia, una escuela de resultados y de triunfadores. Se dice que en ellas se enseña la técnica y que los chavales ponen la personalidad, pero lo que no se enseña en ellas es a tener hambre, no el hambre física de otrora, sino el hambre del orgullo, las formas y la chulería de querer ser torero. Contaba Antonio Bellon que una mañana madrileña en la que se iba a lidiar una corrida de Pablo Romero un mocete de pelo reseco y empinado, vestido con aseada pobreza, se pasó la mañana buscando quien le prestase una corbata, aquella que lució cuando se tiró de espontaneo ante un feroz y potente astado, buscó tanto la corbata porque decía que le daba vergüenza saltar al ruedo sin ella.
Me ilusiona mucho que los tres toreros sean de distintas naciones y me preocupa mucho que la cuna del toreo, que se supone es España, en cuanto a torería esté cada vez peor. Los chavales de la generación de los Petit Suize y de las vídeo consolas creen que estar delante de la cara de un toro es igual que ponerse a los mandos del juego interactivo de tauromaquia que patrocina El Juli, en el que si algo sale mal, apagan y vuelven a empezar con otro toro u otro planteamiento de faena.
Cesar Rincón ha dictado en la feria cuatro faenas de autentico maestro en tauromaquia. ¡A este si que hay que llamarlo maestro! Pero qué pretensión tan funesta es llamárselo a Rivera Ordoñez, por ejemplo y eso que este ya es veterano, o a Uceda Leal. El Cid ha dictado una lección de toreo al natural (cuando escribo aún le quedan los victorinos) y de toreo bueno, aunque debería ir a un sicólogo para que le ayude a desprenderse del trauma a entrar a matar. Y Castella ha dado una lección de pundonor, valentía y ganas de ser y abrirse un camino en esta difícil carrera. Hoy por hoy Castella es el mejor torero que Francia ha dado y Simón Casas estará envidioso por no tenerlo. ¡Ah! El de la corbata era El Renco, es decir Manuel Bénitez Pérez "El Cordobés".
26 mayo 2005
EL PUERTO, GALLO Y DAVID MORA
DE EL PUERTO, GALLO Y DAVID MORA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Lo peor que se ha lidiado hasta ahora en la feria de San Isidro han sido las corridas de Joselito y Arranz, y lo del Puerto. El segundo toro del Puerto indigno e indigno el torero de Chiva, que a carta cabal debió haberlo pasaportado demostrando con ello su desprecio y luego haber pedido Miuras, por ejemplo. Hubiera sido un gesto de torero rancio y más valorado que el de Rivera Ordoñez. Ponce pasa por ser el torero más inteligente del escalafón y con esto se ha equivocado. Los aficionados necesitamos una reparación por el agravio, que no creo que el torero quiera darnos pues ya está por encima del bien y del mal, y cuando esto le ocurre a un torero mejor que se vaya yendo. Pero los responsables primeros de admitir la corrida fueron los veterinarios y el principal, el presidente. Eso que no debe pasar en ninguna plaza de toros, jamás debe pasar en la de las Ventas. Si la autoridad traga, el aficionado está indefenso. Espero que aquellos que me critican la tozudez en defensa de la policía en el espectáculo entiendan de una vez por todas que si pasa lo que pasa en Madrid, ¡qué no pasará en provincias! Porque lo que no es de recibo es que se le permita a los taurinitos tamaña desfachatez. Pero para mi contradicción tampoco la policía de ahora es como la de antes. Los tiempos cambian.
En realidad lo que le ha pasado a estas dos ganaderías ha sido que sus propietarios le han echado agua al vino. Verán. El toro de Lidia es nervioso y ellos se empeñan en quitarle los nervios. El genio, el temperamento, la dureza, son propios de lo bravo. Pero los "ganaduros" quieren que el torito de hoy sea cómodo, pastueño y facilón. Justamente el que quieren los toreritos modernos.
Uno de estos toreritos modernos ha devaluado su cartel en Madrid. Gallo triunfó con arrojo y valentía la pasada feria y en esta ha salido como gato escaldado. El día de la puerta grande de Rincón él tenia que haber optado por una de las dos puertas más importantes de Las Ventas: La de Madrid o la que cuida Padrós. Pero hay una reflexión necesaria que todos advertíamos. Una alternativa precipitada. La suerte acompañó a Gallo el año pasado. Le curraron los toros y supo sobreponerse, pero oyó los cantos de sirenas y los aplausos aduladores y tras una noche de insomnio el torerito decide acceder a las recomendaciones de hacerse matador. Lo precipitan y claro, llega la desilusión que es la antesala del fracaso. Gallo tiene valor pero aún le faltan recursos e inteligencia ante las reses porque en Madrid lo que vale un día, no vale otro, por eso hay que ser listo y capaz. Inteligente y poderoso y siempre he dicho que esto del toreo es para listos.
Deseo que no cometa el mismo error este muchacho llamado David Mora que tanto nos ilusionó. Este joven madrileño estuvo en novillero con el de Yerbabuena y eso es lo que podemos admirar en primera instancia de un neófito de la torería. Ha sido el torero que mejor ha toreado de capote desde que se abrió esta temporada del 2005, porque lo ha hecho a la verónica lance puro que ya se estaba perdiendo. Ha mecido el capote, ha adelantado la pierna ganando terreno al novillo y ha rematado como se deben rematar esos lances, con la media. ¡Por fin un torero ha puesto el toreo de capote en su sitio! Y con la muleta, sobretodo al natural, ha toreado con un exquisito gusto parecido al de Manzanares padre. ¡Cachis en diez que no podamos decir lo mismo de su propio hijo!
Siempre estamos a tiempo de corregir errores y volver a la razón. Las alternativas hay que tomarlas cuando un novillero esté puesto. Las ganaderías deben estar encastadas para lo bueno o para lo malo. Y el aficionado debe valorar lo que por ejemplo David Mora hizo en Las Ventas aunque no saliera por la puerta grande.
Y para terminar quiero felicitar a José Ignacio Charro por la interesante corrida de toros que llevó a Madrid. Por presentación y por casta.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Lo peor que se ha lidiado hasta ahora en la feria de San Isidro han sido las corridas de Joselito y Arranz, y lo del Puerto. El segundo toro del Puerto indigno e indigno el torero de Chiva, que a carta cabal debió haberlo pasaportado demostrando con ello su desprecio y luego haber pedido Miuras, por ejemplo. Hubiera sido un gesto de torero rancio y más valorado que el de Rivera Ordoñez. Ponce pasa por ser el torero más inteligente del escalafón y con esto se ha equivocado. Los aficionados necesitamos una reparación por el agravio, que no creo que el torero quiera darnos pues ya está por encima del bien y del mal, y cuando esto le ocurre a un torero mejor que se vaya yendo. Pero los responsables primeros de admitir la corrida fueron los veterinarios y el principal, el presidente. Eso que no debe pasar en ninguna plaza de toros, jamás debe pasar en la de las Ventas. Si la autoridad traga, el aficionado está indefenso. Espero que aquellos que me critican la tozudez en defensa de la policía en el espectáculo entiendan de una vez por todas que si pasa lo que pasa en Madrid, ¡qué no pasará en provincias! Porque lo que no es de recibo es que se le permita a los taurinitos tamaña desfachatez. Pero para mi contradicción tampoco la policía de ahora es como la de antes. Los tiempos cambian.
En realidad lo que le ha pasado a estas dos ganaderías ha sido que sus propietarios le han echado agua al vino. Verán. El toro de Lidia es nervioso y ellos se empeñan en quitarle los nervios. El genio, el temperamento, la dureza, son propios de lo bravo. Pero los "ganaduros" quieren que el torito de hoy sea cómodo, pastueño y facilón. Justamente el que quieren los toreritos modernos.
Uno de estos toreritos modernos ha devaluado su cartel en Madrid. Gallo triunfó con arrojo y valentía la pasada feria y en esta ha salido como gato escaldado. El día de la puerta grande de Rincón él tenia que haber optado por una de las dos puertas más importantes de Las Ventas: La de Madrid o la que cuida Padrós. Pero hay una reflexión necesaria que todos advertíamos. Una alternativa precipitada. La suerte acompañó a Gallo el año pasado. Le curraron los toros y supo sobreponerse, pero oyó los cantos de sirenas y los aplausos aduladores y tras una noche de insomnio el torerito decide acceder a las recomendaciones de hacerse matador. Lo precipitan y claro, llega la desilusión que es la antesala del fracaso. Gallo tiene valor pero aún le faltan recursos e inteligencia ante las reses porque en Madrid lo que vale un día, no vale otro, por eso hay que ser listo y capaz. Inteligente y poderoso y siempre he dicho que esto del toreo es para listos.
Deseo que no cometa el mismo error este muchacho llamado David Mora que tanto nos ilusionó. Este joven madrileño estuvo en novillero con el de Yerbabuena y eso es lo que podemos admirar en primera instancia de un neófito de la torería. Ha sido el torero que mejor ha toreado de capote desde que se abrió esta temporada del 2005, porque lo ha hecho a la verónica lance puro que ya se estaba perdiendo. Ha mecido el capote, ha adelantado la pierna ganando terreno al novillo y ha rematado como se deben rematar esos lances, con la media. ¡Por fin un torero ha puesto el toreo de capote en su sitio! Y con la muleta, sobretodo al natural, ha toreado con un exquisito gusto parecido al de Manzanares padre. ¡Cachis en diez que no podamos decir lo mismo de su propio hijo!
Siempre estamos a tiempo de corregir errores y volver a la razón. Las alternativas hay que tomarlas cuando un novillero esté puesto. Las ganaderías deben estar encastadas para lo bueno o para lo malo. Y el aficionado debe valorar lo que por ejemplo David Mora hizo en Las Ventas aunque no saliera por la puerta grande.
Y para terminar quiero felicitar a José Ignacio Charro por la interesante corrida de toros que llevó a Madrid. Por presentación y por casta.
20 mayo 2005
UN TORO DE VUELTA AL RUEDO
TORO BRAVO, TORO DE VUELTA AL RUEDO
Por Agustín Hervás
Onda CEro Radio
Cuando escribo este articulo Cesar Rincón ha salido por la puerta de Madrid en hombros. Los que ya lo habíamos visto el pasado año en Sevilla sabíamos que esto estaba al caer y ¡olé! Pero aún de lo interesante de la corrida de Alcurrucen, mejor cuarto y quinto, de lo importante de la del Pilar, todos menos uno, y de los dos novillos de Fuente Ymbro, la feria en cuanto a ganado deja mucho que desear, incluyendo y esto duele por ser de Salamanca, lo de Garcigrande.
Ya se sabe que el comportamiento del toro durante la lidia está sometido a la influencia del manejo de las cuadrillas y de la labor del matador, que no solo depende del carácter genético que heredó el animal y que llamamos bravura y que en realidad está influenciado por el instinto, el temperamento y el poder. Por cuanto temperamento un toro puede ser bronco o suave. Por poder hablamos de toros con pujanza. Por cuanto instinto las reacciones de defensa y de conservación que manifiesta el animal en mayor o menor medida.
En cualquier caso todos los aficionados y profesionales del toreo andamos a la búsqueda del toro bravo y no todo lo que se indulta por esas plazas de Dios tiene razón de ser. Pero tampoco tiene razón de ser que indultemos todo lo que embista a una muleta porque la bravura se manifiesta en el caballo y se desarrolla en toda la lidia. En esto de la bravura hay que ser exigente porque la calidad debe buscarse con exigencia por todas las partes del espectáculo.
El toro como animal bello debe ser armónico y proporcionado con una cornamenta bien desarrollada y no manipulada y todo su trapío estará englobado dentro de las características de su encaste.
Cuando el toro embiste debe hacerlo con prontitud y alegría, en primer lugar con la cara a media altura para humillarla en el momento de tomar el engaño. En la carrera no debe cortar el viaje y su embestida debe ser templada, con ritmo, sin hacer extraños. Nunca debe derrotar en los engaños motu propio, debe comérselos literalmente y repetir insistentemente.
De salida el toro debe hacerlo con alegría, no barbeará las tablas ni buscará la salida del ruedo. Si remata en tablas es una señal muy positiva que buscan muy a menudo los toreros.
Ante el picador el toro debe arrancarse de largo, con fijeza y con temple. Acudirá al caballo a contra querencia y al llegar al peto el animal echará la cara abajo y al sentir el palo se crecerá acometiendo más. Hará fuerza con los riñones y hasta levantará los cuartos traseros. No se saldrá de la suerte y hará sonar el estribo. Es importante que acuda al caballo reiteradas veces.
En banderillas también echará la cara abajo y no se dolerá queriéndose quitar los palos al sentirlos en el lomo, y perseguirá al banderillero con codicia al salir del par.
En la muleta el animal no debe buscar las tablas, no debe berrear y no debe cocear. Embestirá siempre por derecho, con ritmo y galope templado y a más sin desfallecer.
Hay una connotación que históricamente se ha determinado como falta de bravura y que creo debe ser justificada en favor del toro, la de no escarbar. Verán en el trance de la lidia no está bien visto que el animal escarbe, esto es síntoma de mansedumbre, sin embargo habrá que tener en cuenta que en su medio natural el animal para aliviarse el calor suele escarbar echándose tierra a los lomos. Pero en la lidia si no lo hace mucho mejor porque eso querrá decir que tiene los cinco sentidos puestos en la lucha.
La bravura es un bien tan preciado y escaso que hemos de valorarla, perseguirla y exigirla y que no vale condescender en su favor puesto que si no, como ya llevamos visto en este Isidro, de 54 toros sólo 9 han embestido. Preocupante ¿no?.
Por Agustín Hervás
Onda CEro Radio
Cuando escribo este articulo Cesar Rincón ha salido por la puerta de Madrid en hombros. Los que ya lo habíamos visto el pasado año en Sevilla sabíamos que esto estaba al caer y ¡olé! Pero aún de lo interesante de la corrida de Alcurrucen, mejor cuarto y quinto, de lo importante de la del Pilar, todos menos uno, y de los dos novillos de Fuente Ymbro, la feria en cuanto a ganado deja mucho que desear, incluyendo y esto duele por ser de Salamanca, lo de Garcigrande.
Ya se sabe que el comportamiento del toro durante la lidia está sometido a la influencia del manejo de las cuadrillas y de la labor del matador, que no solo depende del carácter genético que heredó el animal y que llamamos bravura y que en realidad está influenciado por el instinto, el temperamento y el poder. Por cuanto temperamento un toro puede ser bronco o suave. Por poder hablamos de toros con pujanza. Por cuanto instinto las reacciones de defensa y de conservación que manifiesta el animal en mayor o menor medida.
En cualquier caso todos los aficionados y profesionales del toreo andamos a la búsqueda del toro bravo y no todo lo que se indulta por esas plazas de Dios tiene razón de ser. Pero tampoco tiene razón de ser que indultemos todo lo que embista a una muleta porque la bravura se manifiesta en el caballo y se desarrolla en toda la lidia. En esto de la bravura hay que ser exigente porque la calidad debe buscarse con exigencia por todas las partes del espectáculo.
El toro como animal bello debe ser armónico y proporcionado con una cornamenta bien desarrollada y no manipulada y todo su trapío estará englobado dentro de las características de su encaste.
Cuando el toro embiste debe hacerlo con prontitud y alegría, en primer lugar con la cara a media altura para humillarla en el momento de tomar el engaño. En la carrera no debe cortar el viaje y su embestida debe ser templada, con ritmo, sin hacer extraños. Nunca debe derrotar en los engaños motu propio, debe comérselos literalmente y repetir insistentemente.
De salida el toro debe hacerlo con alegría, no barbeará las tablas ni buscará la salida del ruedo. Si remata en tablas es una señal muy positiva que buscan muy a menudo los toreros.
Ante el picador el toro debe arrancarse de largo, con fijeza y con temple. Acudirá al caballo a contra querencia y al llegar al peto el animal echará la cara abajo y al sentir el palo se crecerá acometiendo más. Hará fuerza con los riñones y hasta levantará los cuartos traseros. No se saldrá de la suerte y hará sonar el estribo. Es importante que acuda al caballo reiteradas veces.
En banderillas también echará la cara abajo y no se dolerá queriéndose quitar los palos al sentirlos en el lomo, y perseguirá al banderillero con codicia al salir del par.
En la muleta el animal no debe buscar las tablas, no debe berrear y no debe cocear. Embestirá siempre por derecho, con ritmo y galope templado y a más sin desfallecer.
Hay una connotación que históricamente se ha determinado como falta de bravura y que creo debe ser justificada en favor del toro, la de no escarbar. Verán en el trance de la lidia no está bien visto que el animal escarbe, esto es síntoma de mansedumbre, sin embargo habrá que tener en cuenta que en su medio natural el animal para aliviarse el calor suele escarbar echándose tierra a los lomos. Pero en la lidia si no lo hace mucho mejor porque eso querrá decir que tiene los cinco sentidos puestos en la lucha.
La bravura es un bien tan preciado y escaso que hemos de valorarla, perseguirla y exigirla y que no vale condescender en su favor puesto que si no, como ya llevamos visto en este Isidro, de 54 toros sólo 9 han embestido. Preocupante ¿no?.
12 mayo 2005
EL SACRAMENTO DE LA CRITICA
EL SACRAMENTO DE LA CRITICA
Por Agustín Hervás
Critico Taurino de Onda Cero Radio
Este trabajo de ver corridas de toros y luego hablar o escribir de ellas no es precisamente un trabajo agradecido, ni falta que hace, porque por ello a ciertos críticos de antaño les pusieron el marchamo de "sobrecogidos", que es una forma elegante de decir que recibían los sobres que los mozos de espadas entregaban a los plumillas del lugar para que hablaran bien de sus toreros.
Entre los que nos dedicamos a esto hay quienes no gustan de ser llamados "críticos" y prefieren llamarse cronistas, redactores o comentaristas y en realidad cada uno es cada uno. El critico es el que critica, diga bien o diga mal sobre la obra vista atendiendo al criterio de su entender del tema. El cronista es el que hace la crónica de lo visto atendiendo al "tempo", a la parte según su desarrollo. El redactor es el que escribe o dice la noticia de lo sucedido en el espectáculo y el comentarista el que relata lo sucedido en tiempo real o pasado de lo acontecido.
Se suele tener en cuenta a la hora de denominar a los oficiantes del periodismo taurino el medio de comunicación para el que trabajen. Por ejemplo el critico pega más en un periódico, el cronista y el redactor en un semanario y el comentarista se asimila más a la radio o a la televisión. En cualquier caso ídem de ídem.
Decía Ortega y Gasset que la critica es un sacramento de muy difícil administración y es una verdad como un templo. Por ello el que la firma debe ser una persona en la que prime la objetividad, el equilibrio y el conocimiento del asunto y aunque se sabe que no siempre es así, lo mínimo que se puede pedir a un critico es la dignidad de servir a la verdad de lo visto con las justas gotitas de subjetividad que siempre ha de llevar la personalidad del que firma.
No es este un articulo para hacer la historia de los periodistas taurinos pero viene a pelo el decir que hubo un tiempo en el que el publico de toros sabía donde se ubicaban las localidades de los críticos, por ejemplo: Angel Caamaño "El Barquero", José de la Loma "Don Modesto" y Alejandro Pérez Lujín "Don Pío".
Verán sobre la prensa taurina ha recaído siempre, antes más que ahora, la losa del servilismo, pero lean con atención a quienes prestaban sus servicios estas insignes plumas: Don Pío era el cronista de Joselito el Gallo, Don Modesto el cronista de Bombita y luego lo fue de Belmonte. El Barquero el de Vicente Pastor.
Por situar en el tiempo el comentario debo decirles que esto es el fin del siglo XIX y el primer cuarto del siglo pasado y que con la llegada de la modernidad es cuando también Corrochano comienza la "modernización" de las reseñas y figúrense cuanta modernización que llega a publicarse un semanario taurino de tan original nombre como este: The Kon Leche. En el se animaban las disputas entre los gallistas y belmontistas, disputas que lo eran sólo de plazas a dentro porque de ellas a fuera Gallito y Belmonte eran muy amigos. El The lo fundó Curro Castañares.
Este articulo que cabalga entre la nostalgia y la ética del periodismo taurino me lo ha sugerido, a las puertas de la feria más importante del mundo un anuncio curioso. En este mes de mayo uno de los portales taurinos que cuelgan de la Red de redes lanza una oferta de trabajo para un periodista que coordine "la pagina web de un torero español de primera categoría... que identifique y contrate cronistas y fotógrafos para cada corrida que toree el matador..."
Algunos de aquellos plumillas antiguos aceptaban sobres de los toreros para hablar bien. El hambre era mucha y la ética poca. Otros compraban los espacios a los periódicos o las radios para revenderlos a los toreros. La necesidad de trabajo podía más que la ética inventando de paso lo que los americanos llamaron décadas después, Paper View. A partir de la segunda mitad de la década de los sesenta aparecen en escena, periodistas serios a los que sus medios les compraban las barreras de las corridas de toros y les pagaban sus sueldos, consolidándose ya en los setenta y ochenta una forma de hacer critica más ecuánime y menos presionada, aunque en honor a la verdad el demonio que siempre anda suelto mudó la pleitesía de los sobres por invitaciones a fincas y comidas opulentas.
Quizás lo que significa el anuncio del portal taurino es que volvemos a los tiempos de antes en los que los toreros pagan a los periodistas por "cuidar" sus carreras o quizás todo esto sea tan nuevo como lo que se observa en las actuales grandes cadenas de radio y de prensa que sin escrúpulos están sirviendo a determinados grupos políticos para que con su influencia obtengan los votos necesarios para alcanzar el poder.
Cuando no es el dinero, es el poder que sabemos corrompen al hombre, y mientras ¿dónde quedan la ética y la moral? que lo dignifican.
Por Agustín Hervás
Critico Taurino de Onda Cero Radio
Este trabajo de ver corridas de toros y luego hablar o escribir de ellas no es precisamente un trabajo agradecido, ni falta que hace, porque por ello a ciertos críticos de antaño les pusieron el marchamo de "sobrecogidos", que es una forma elegante de decir que recibían los sobres que los mozos de espadas entregaban a los plumillas del lugar para que hablaran bien de sus toreros.
Entre los que nos dedicamos a esto hay quienes no gustan de ser llamados "críticos" y prefieren llamarse cronistas, redactores o comentaristas y en realidad cada uno es cada uno. El critico es el que critica, diga bien o diga mal sobre la obra vista atendiendo al criterio de su entender del tema. El cronista es el que hace la crónica de lo visto atendiendo al "tempo", a la parte según su desarrollo. El redactor es el que escribe o dice la noticia de lo sucedido en el espectáculo y el comentarista el que relata lo sucedido en tiempo real o pasado de lo acontecido.
Se suele tener en cuenta a la hora de denominar a los oficiantes del periodismo taurino el medio de comunicación para el que trabajen. Por ejemplo el critico pega más en un periódico, el cronista y el redactor en un semanario y el comentarista se asimila más a la radio o a la televisión. En cualquier caso ídem de ídem.
Decía Ortega y Gasset que la critica es un sacramento de muy difícil administración y es una verdad como un templo. Por ello el que la firma debe ser una persona en la que prime la objetividad, el equilibrio y el conocimiento del asunto y aunque se sabe que no siempre es así, lo mínimo que se puede pedir a un critico es la dignidad de servir a la verdad de lo visto con las justas gotitas de subjetividad que siempre ha de llevar la personalidad del que firma.
No es este un articulo para hacer la historia de los periodistas taurinos pero viene a pelo el decir que hubo un tiempo en el que el publico de toros sabía donde se ubicaban las localidades de los críticos, por ejemplo: Angel Caamaño "El Barquero", José de la Loma "Don Modesto" y Alejandro Pérez Lujín "Don Pío".
Verán sobre la prensa taurina ha recaído siempre, antes más que ahora, la losa del servilismo, pero lean con atención a quienes prestaban sus servicios estas insignes plumas: Don Pío era el cronista de Joselito el Gallo, Don Modesto el cronista de Bombita y luego lo fue de Belmonte. El Barquero el de Vicente Pastor.
Por situar en el tiempo el comentario debo decirles que esto es el fin del siglo XIX y el primer cuarto del siglo pasado y que con la llegada de la modernidad es cuando también Corrochano comienza la "modernización" de las reseñas y figúrense cuanta modernización que llega a publicarse un semanario taurino de tan original nombre como este: The Kon Leche. En el se animaban las disputas entre los gallistas y belmontistas, disputas que lo eran sólo de plazas a dentro porque de ellas a fuera Gallito y Belmonte eran muy amigos. El The lo fundó Curro Castañares.
Este articulo que cabalga entre la nostalgia y la ética del periodismo taurino me lo ha sugerido, a las puertas de la feria más importante del mundo un anuncio curioso. En este mes de mayo uno de los portales taurinos que cuelgan de la Red de redes lanza una oferta de trabajo para un periodista que coordine "la pagina web de un torero español de primera categoría... que identifique y contrate cronistas y fotógrafos para cada corrida que toree el matador..."
Algunos de aquellos plumillas antiguos aceptaban sobres de los toreros para hablar bien. El hambre era mucha y la ética poca. Otros compraban los espacios a los periódicos o las radios para revenderlos a los toreros. La necesidad de trabajo podía más que la ética inventando de paso lo que los americanos llamaron décadas después, Paper View. A partir de la segunda mitad de la década de los sesenta aparecen en escena, periodistas serios a los que sus medios les compraban las barreras de las corridas de toros y les pagaban sus sueldos, consolidándose ya en los setenta y ochenta una forma de hacer critica más ecuánime y menos presionada, aunque en honor a la verdad el demonio que siempre anda suelto mudó la pleitesía de los sobres por invitaciones a fincas y comidas opulentas.
Quizás lo que significa el anuncio del portal taurino es que volvemos a los tiempos de antes en los que los toreros pagan a los periodistas por "cuidar" sus carreras o quizás todo esto sea tan nuevo como lo que se observa en las actuales grandes cadenas de radio y de prensa que sin escrúpulos están sirviendo a determinados grupos políticos para que con su influencia obtengan los votos necesarios para alcanzar el poder.
Cuando no es el dinero, es el poder que sabemos corrompen al hombre, y mientras ¿dónde quedan la ética y la moral? que lo dignifican.
04 mayo 2005
LA ECONOMIA DE LA LIDIA
LA ECONOMIA DE LA LIDIA
Por Agustín Hervás
Recientemente he sabido que la Junta de Castilla y León ha posibilitado que se celebrara el primer curso de delegados gubernativos que son los que se encargan de auxiliar al presidente en la dirección y regulación de los festejos taurinos y a colación de esto se me ocurre una reflexión que tiene que ver con la sensibilidad de nuestra fiesta, ahora que tanto queremos defenderla, y sobre la interpretación del reglamento. Lo de la sensibilidad se parece a un termino acuñado en la década de los ochenta por mi amigo Carlos Crivell que llamó "humanización de la fiesta" al terrible asunto del afeitado y que yo me permito ampliarlo a otras acciones que en contra de este bello animal se cometen.
A lo largo de la historia de la tauromaquia se terminó por humanizar al caballo de picar que de saliendo sólo con un petucho insignificante por protección, ha terminado forrado con antiestéticos manguitos y luego pantalones. Se terminó por humanizar al torero practicando el afeitado ad libitum y sin embargo la humanización del toro aún no se ha instaurado. Sólo cuando un animal se parte una pata o una mano el publico se sensibiliza y el presidente lo larga al corral antirreglamentariamente. Se legislaron los avisos para evitar el escarnio del animal ante un zoquete torero que no acierta con el descabello.
Tal y como están las cosas en nuestra fiesta de los dolores, y tal y como se interpretan por parte de las presidencias los reglamentos, sería bueno que en estos cursos que con "tanta afición" proponen las administraciones con el fin añadido de justificar sus burladeros en los callejones de las plazas de toros, que se enseñara también a los delegados y a los presidentes a humanizarse y sensibilizarse con el toro y a que cuando un torero se obstine con el descabello, le libre al animal de pasar ese cáliz y lo devuelva a los corrales y de paso nos libre a los aficionados de tan denigrante espectáculo para llenar al torero de vergüenza, en caso de tenerla, por ser tan pincha uvas en una profesión que aún se denomina la de matador de toros. Lo mismo debería hacerse con la suerte de varas que aunque debe ser tema tratado a parte, cuando se practique mal y a pesar del matador, el presidente debería cambiar el tercio como castigo a la iniquidad con que los matadores permiten tal atropello contra el toro. ¡Ojalá! Que Francisco Javier Muriel, el nuevo presidente de La Glorieta sea una persona sensible y se comporte de una forma humanizada con el toro y el espectador, que en estos días son los dos elementos necesarios de proteger porque el torero ya se protege solo.
Esto que sugiero más arriba y que en mentes privilegiadas puede suscitar sonrisa y una opción de siquiatra tiene mucho que ver con la economía de la lidia si por ello entendemos una forma de ahorrar. Ahorrar padecimiento al espectador, ahorrar dignidad al animal, ahorrar tiempo y lo más importante vergüenza torera. La economía de la lidia no es sólo, por tanto, un termino aplicable a lo que muchos taurinos erróneamente vienen diciendo. A saber: la economía de la lidia tiene que ver con dar capotazos innecesarios a los toros.
Entremos en la materia. Muchos taurinos entre ellos el hijo del ganadero Victorino Martín piensan que a los toros no hay que darles capotazos innecesarios para no robarles muletazos. Error. Un capotazo no es un muletazo menos. La aplicación de la economía del capotazo no tiene sentido cuando un toro es bravo pues a este nada de lo que se le haga le sobra ni le falta ya que es el animal el que determina el dinamismo de la lidia. A un toro descastado si hay que aplicarle la economía de la lidia no porque dándole más capotazos se le roben muletazos, sino porque el animal se avisará más y pondrá al torero más difícil su lidia, y cuando esto ocurre nuestra intención de ternura para con los coletas se hace manifiesta diciendo que el toro es a contra estilo del torero. Otro error.
En realidad la mayor parte de los aficionados que usan ese termino lo que quieren decir es que un torero está pegando un petardo: "tiene un toro a contra estilo" por, qué torero más malo. Pero claro si esto se dice, al que se lo oyen lo tildan de "terrorista taurino".
El toro nunca es a contra estilo, es el torero al que los aficionados encuadramos para poder soportar su levedad en estilos diferentes. Por eso es error fabricar toros para estilos diferentes, recuerden aquella memez que dijo Juan Pedro Domecq de los toros artistas. Debemos criar toros para la fiesta y debemos tener toreros que puedan con ellos o no, con más estilo, con menos, con más arte, con menos, con más técnica, con menos, pero sobre todo toreros con oficio para satisfacer a todos los públicos.
¿Ha tenido alguna vez Enrique Ponce toros a contra estilo? No. ¿Los ha tenido Javier Conde? No. Sin embargo el oficio y la técnica de Ponce está por encima de la pinturería, por no llamarlo de otra forma, de Conde. El toro ha salido lo mismo para un torero que para otro es la capacidad para resolver lo que determina la acción del torero.
Para terminar, ¿le salían a Curro Romero toros a contra estilo? No. La inteligencia de Curro se sobreponía al termino. O le gustaba un toro o no. Cuando le gustaba ardía la plaza y cuando no, se quemaba, pero a contra estilo nunca. Las cornadas que tiene Curro no han sido de toros a contra estilo, sino de toros bravos.
Por Agustín Hervás
Recientemente he sabido que la Junta de Castilla y León ha posibilitado que se celebrara el primer curso de delegados gubernativos que son los que se encargan de auxiliar al presidente en la dirección y regulación de los festejos taurinos y a colación de esto se me ocurre una reflexión que tiene que ver con la sensibilidad de nuestra fiesta, ahora que tanto queremos defenderla, y sobre la interpretación del reglamento. Lo de la sensibilidad se parece a un termino acuñado en la década de los ochenta por mi amigo Carlos Crivell que llamó "humanización de la fiesta" al terrible asunto del afeitado y que yo me permito ampliarlo a otras acciones que en contra de este bello animal se cometen.
A lo largo de la historia de la tauromaquia se terminó por humanizar al caballo de picar que de saliendo sólo con un petucho insignificante por protección, ha terminado forrado con antiestéticos manguitos y luego pantalones. Se terminó por humanizar al torero practicando el afeitado ad libitum y sin embargo la humanización del toro aún no se ha instaurado. Sólo cuando un animal se parte una pata o una mano el publico se sensibiliza y el presidente lo larga al corral antirreglamentariamente. Se legislaron los avisos para evitar el escarnio del animal ante un zoquete torero que no acierta con el descabello.
Tal y como están las cosas en nuestra fiesta de los dolores, y tal y como se interpretan por parte de las presidencias los reglamentos, sería bueno que en estos cursos que con "tanta afición" proponen las administraciones con el fin añadido de justificar sus burladeros en los callejones de las plazas de toros, que se enseñara también a los delegados y a los presidentes a humanizarse y sensibilizarse con el toro y a que cuando un torero se obstine con el descabello, le libre al animal de pasar ese cáliz y lo devuelva a los corrales y de paso nos libre a los aficionados de tan denigrante espectáculo para llenar al torero de vergüenza, en caso de tenerla, por ser tan pincha uvas en una profesión que aún se denomina la de matador de toros. Lo mismo debería hacerse con la suerte de varas que aunque debe ser tema tratado a parte, cuando se practique mal y a pesar del matador, el presidente debería cambiar el tercio como castigo a la iniquidad con que los matadores permiten tal atropello contra el toro. ¡Ojalá! Que Francisco Javier Muriel, el nuevo presidente de La Glorieta sea una persona sensible y se comporte de una forma humanizada con el toro y el espectador, que en estos días son los dos elementos necesarios de proteger porque el torero ya se protege solo.
Esto que sugiero más arriba y que en mentes privilegiadas puede suscitar sonrisa y una opción de siquiatra tiene mucho que ver con la economía de la lidia si por ello entendemos una forma de ahorrar. Ahorrar padecimiento al espectador, ahorrar dignidad al animal, ahorrar tiempo y lo más importante vergüenza torera. La economía de la lidia no es sólo, por tanto, un termino aplicable a lo que muchos taurinos erróneamente vienen diciendo. A saber: la economía de la lidia tiene que ver con dar capotazos innecesarios a los toros.
Entremos en la materia. Muchos taurinos entre ellos el hijo del ganadero Victorino Martín piensan que a los toros no hay que darles capotazos innecesarios para no robarles muletazos. Error. Un capotazo no es un muletazo menos. La aplicación de la economía del capotazo no tiene sentido cuando un toro es bravo pues a este nada de lo que se le haga le sobra ni le falta ya que es el animal el que determina el dinamismo de la lidia. A un toro descastado si hay que aplicarle la economía de la lidia no porque dándole más capotazos se le roben muletazos, sino porque el animal se avisará más y pondrá al torero más difícil su lidia, y cuando esto ocurre nuestra intención de ternura para con los coletas se hace manifiesta diciendo que el toro es a contra estilo del torero. Otro error.
En realidad la mayor parte de los aficionados que usan ese termino lo que quieren decir es que un torero está pegando un petardo: "tiene un toro a contra estilo" por, qué torero más malo. Pero claro si esto se dice, al que se lo oyen lo tildan de "terrorista taurino".
El toro nunca es a contra estilo, es el torero al que los aficionados encuadramos para poder soportar su levedad en estilos diferentes. Por eso es error fabricar toros para estilos diferentes, recuerden aquella memez que dijo Juan Pedro Domecq de los toros artistas. Debemos criar toros para la fiesta y debemos tener toreros que puedan con ellos o no, con más estilo, con menos, con más arte, con menos, con más técnica, con menos, pero sobre todo toreros con oficio para satisfacer a todos los públicos.
¿Ha tenido alguna vez Enrique Ponce toros a contra estilo? No. ¿Los ha tenido Javier Conde? No. Sin embargo el oficio y la técnica de Ponce está por encima de la pinturería, por no llamarlo de otra forma, de Conde. El toro ha salido lo mismo para un torero que para otro es la capacidad para resolver lo que determina la acción del torero.
Para terminar, ¿le salían a Curro Romero toros a contra estilo? No. La inteligencia de Curro se sobreponía al termino. O le gustaba un toro o no. Cuando le gustaba ardía la plaza y cuando no, se quemaba, pero a contra estilo nunca. Las cornadas que tiene Curro no han sido de toros a contra estilo, sino de toros bravos.
28 abril 2005
MEDIOCRIDADES
MEDIOCRIDADES
Por Agustín Hervás
Hace unas fechas se celebró en Salamanca una especie de meeting policiaco – empresarial al que asistieron una pléyade de invitados periodistas, unos desde la barrera y otros en el ruedo. El toro, léase el empresario del actual bienio salmantino y reciente venteño, lo puso en el siete el organizador Aureliano Grande y según me cuenta mi compañero de Onda Cero Radio Pepe Ramos, entre otras cosas de sustancia, a no ser por él y por Fermín González el toro se hubiera ido vivo al corral. Ramos le hizo alusión a lo incomprensible que es que los empresarios hicieran carteles de ferias de final de mayo y junio sin esperar a los resultados de las primeras de Castellón, Valencia y Sevilla, a lo que "Choperita" contestó que era imposible que los carteles hubieran salido a la calle. Lo que no sabía José Antonio era que González de Caldas por aquel tiempo, ya había hecho públicos los carteles cerrados de la feria de la Salud cordobesa.
La mediocridad que impera en el toreo actual lleva a los empresarios a componer carteles casi con un año de antelación. Caldas para la feria de Córdoba ha contado con los nombres más seguros del escalafón y que con la salvedad de Ponce, Rincón, Gallo y Mendoza, son con perdón, mediocres. La misma mediocridad con la que José Antonio "Chopera" ha arreglado la feria de la comunidad madrileña. Con mi respeto a la novillería de la que ahora escribiré, la corrida del día grande de Madrid no se sostiene, ni por los toros del Conde, en decadencia, ni por los toreros, que aunque Cepeda pegue bien entre la afición y haya estado bien a primeros de temporada en Madrid, nunca termina de romper, Uceda que está quedando después de Sevilla para las plazas de tercera y Robleño que exento de virtudes mayores solo tiene la de ser elegido a falta de otro.
Es cierto que en la historia de la feria de la comunidad madrileña las novilladas han sido la base y que en esta la presentación del nieto de Juan Posada es el argumento principal, si bien este novillero y Alvaro Justo también estarán en San Isidro. Casualmente Justo y Morilla, que actuará el día 1 de mayo, son los únicos novilleros que se encuentran entre los diez del escalafón que más han toreado este año. Fácil es confeccionar un cartel de novilleros en Madrid. Nadie los conoce, nadie los reclama y la mayoría acuden a Madrid por los gastos. El único que interesa como novillero, en esta plaza y en cualquier otra, es el hijo del Cordobés, Julio Benítez y este por razones que a la afición se le tapa, no torea este año en Madrid. Además este novillero cobra dinero con lo que ya está todo dicho.
La mediocridad que encontramos en los matadores no es más que la mala inversión que se hizo en cuanto novilleros y la mediocridad que encontramos en los empresarios no es más que la dejadez a la que han sometido esta fiesta, pues siendo ellos motores no se les ha puesto gasolina. Que recuerde ahora mismo, a vuelapluma, los únicos empresarios que han invertido con fuerza en su negocio han sido los hermanos Pablo y Oscar "Chopera" que han hecho lo indecible por colocar al empresariado taurino en la CEOE y que además han invertido en Illumbe y Logroño. Ya se sabe que en otras plazas ofician de arrendatarios.
Uno de los ejemplos más flagrantes de mediocridad, para que se entienda gráficamente lo que quiero decir, lo constituyó el entonces novillero Antonio García "El Poli". El año de su debut 1995 cortó sesenta y cuatro orejas en sesenta novilladas. El año 96 salió a oreja en treinta y seis novilladas siendo una de ellas en Sevilla donde se le silenció. Fue el novillero que más toreó, pero fue el más mediocre del mundo. Era hijo de un industrial de salas de despiece que con los bolsillos llenos de dinero que mostraba sin ningún pudor pagó religiosamente la carrera del chaval que culminó con la corrida de la alternativa en Úbeda que le concedió Joselito y después nada más se supo de él.
Como este novillero un montón de ellos sacrificaron en las décadas de los ochenta y noventa los dineros de sus mentores, y su propio tiempo. Ejerciendo de ponedores se perjudicaron ellos y perjudicaron a la fiesta y tan culpables de la mediocridad que hoy nos asiste son ellos como los empresarios que pusieron la mano y cobraron. Qué fácil hubiera sido dignificar las tapias, apoyar a las escuelas taurinas y fomentar las oportunidades. Todo ello con los dineros que ganaron y ganan los empresarios, con los del pueblo, léase administración, ni mijita.
Por Agustín Hervás
Hace unas fechas se celebró en Salamanca una especie de meeting policiaco – empresarial al que asistieron una pléyade de invitados periodistas, unos desde la barrera y otros en el ruedo. El toro, léase el empresario del actual bienio salmantino y reciente venteño, lo puso en el siete el organizador Aureliano Grande y según me cuenta mi compañero de Onda Cero Radio Pepe Ramos, entre otras cosas de sustancia, a no ser por él y por Fermín González el toro se hubiera ido vivo al corral. Ramos le hizo alusión a lo incomprensible que es que los empresarios hicieran carteles de ferias de final de mayo y junio sin esperar a los resultados de las primeras de Castellón, Valencia y Sevilla, a lo que "Choperita" contestó que era imposible que los carteles hubieran salido a la calle. Lo que no sabía José Antonio era que González de Caldas por aquel tiempo, ya había hecho públicos los carteles cerrados de la feria de la Salud cordobesa.
La mediocridad que impera en el toreo actual lleva a los empresarios a componer carteles casi con un año de antelación. Caldas para la feria de Córdoba ha contado con los nombres más seguros del escalafón y que con la salvedad de Ponce, Rincón, Gallo y Mendoza, son con perdón, mediocres. La misma mediocridad con la que José Antonio "Chopera" ha arreglado la feria de la comunidad madrileña. Con mi respeto a la novillería de la que ahora escribiré, la corrida del día grande de Madrid no se sostiene, ni por los toros del Conde, en decadencia, ni por los toreros, que aunque Cepeda pegue bien entre la afición y haya estado bien a primeros de temporada en Madrid, nunca termina de romper, Uceda que está quedando después de Sevilla para las plazas de tercera y Robleño que exento de virtudes mayores solo tiene la de ser elegido a falta de otro.
Es cierto que en la historia de la feria de la comunidad madrileña las novilladas han sido la base y que en esta la presentación del nieto de Juan Posada es el argumento principal, si bien este novillero y Alvaro Justo también estarán en San Isidro. Casualmente Justo y Morilla, que actuará el día 1 de mayo, son los únicos novilleros que se encuentran entre los diez del escalafón que más han toreado este año. Fácil es confeccionar un cartel de novilleros en Madrid. Nadie los conoce, nadie los reclama y la mayoría acuden a Madrid por los gastos. El único que interesa como novillero, en esta plaza y en cualquier otra, es el hijo del Cordobés, Julio Benítez y este por razones que a la afición se le tapa, no torea este año en Madrid. Además este novillero cobra dinero con lo que ya está todo dicho.
La mediocridad que encontramos en los matadores no es más que la mala inversión que se hizo en cuanto novilleros y la mediocridad que encontramos en los empresarios no es más que la dejadez a la que han sometido esta fiesta, pues siendo ellos motores no se les ha puesto gasolina. Que recuerde ahora mismo, a vuelapluma, los únicos empresarios que han invertido con fuerza en su negocio han sido los hermanos Pablo y Oscar "Chopera" que han hecho lo indecible por colocar al empresariado taurino en la CEOE y que además han invertido en Illumbe y Logroño. Ya se sabe que en otras plazas ofician de arrendatarios.
Uno de los ejemplos más flagrantes de mediocridad, para que se entienda gráficamente lo que quiero decir, lo constituyó el entonces novillero Antonio García "El Poli". El año de su debut 1995 cortó sesenta y cuatro orejas en sesenta novilladas. El año 96 salió a oreja en treinta y seis novilladas siendo una de ellas en Sevilla donde se le silenció. Fue el novillero que más toreó, pero fue el más mediocre del mundo. Era hijo de un industrial de salas de despiece que con los bolsillos llenos de dinero que mostraba sin ningún pudor pagó religiosamente la carrera del chaval que culminó con la corrida de la alternativa en Úbeda que le concedió Joselito y después nada más se supo de él.
Como este novillero un montón de ellos sacrificaron en las décadas de los ochenta y noventa los dineros de sus mentores, y su propio tiempo. Ejerciendo de ponedores se perjudicaron ellos y perjudicaron a la fiesta y tan culpables de la mediocridad que hoy nos asiste son ellos como los empresarios que pusieron la mano y cobraron. Qué fácil hubiera sido dignificar las tapias, apoyar a las escuelas taurinas y fomentar las oportunidades. Todo ello con los dineros que ganaron y ganan los empresarios, con los del pueblo, léase administración, ni mijita.
21 abril 2005
EL TAURINISMO SE POSICIONA
EL TAURINISMO SE POSICIONA
Por Agustín Hervás
Terminada la feria de Abril los taurinos se frotan las manos porque en esta acaban de tomar la pool position. Mucho tiempo se han pasado discutiendo en contra de la autoridad competente ya que según ellos, los presidentes no seglares les tenían inquina. Les devolvían toros sin juicio, les negaban orejas, no accedían a los indultos y remaban contra la fiesta. En realidad los buenos presidentes, entre los que se contaba José Luis Fernández Torres aquel presidente malagueño que lucía perilla, iban a favor de la fiesta y en contra de los taurinitos de turno que rebañaban cada migaja del que ellos consideraban rico pastel, perjudicando más que favoreciendo a su propio negocio y si no que miren la terrible crisis de novilleros que padecemos que es la más patética de la historia de la tauromaquia.
En Sevilla se han concedido más orejas que nunca, vueltas al ruedo a toros más que nunca, se han pedido indultos y la Puerta del Príncipe se ha abierto más que nunca. La fiesta en hombros traspasa los umbrales de la puerta codiciada y todos se aplauden diciendo la fiesta va bien. Es pues el legado político del va bien, herencia de la intromisión de esos seres que dicen representarnos, en la fiesta. Obsérvese que he dicho intromisión y no participación. Cuando un político se entromete perjudica a la fiesta exigiendo el estado de lo políticamente correcto. Cuando un político participa ayuda a la fiesta, por ejemplo en lo que le reclamamos a la administración, para su promoción.
Dicen los taurinitos que la mejor promoción para la fiesta son las orejas y los rabos que se cortan, los toros que se indultan y en definitiva que los paganos rentabilicen sus boletos. La fiesta va bien.
Sin embargo me consta que todos los sevillanos no están de acuerdo con los resultados de esta feria y tampoco de algunos de los profesionales, por ejemplo del extraordinario banderillero Andrés Luque Gago que iba echando pestes por la calle Adriano en contra de los nuevos ocupantes de los tendidos de La Maestranza el sábado de farolillos.
Y es que una cosa es defender la fiesta en contra de nuestros agresores y otra defender la fiesta por dentro. Y en ello, aunque pocos, algunos quedamos.
Los primeros taurinitos posicionados han sido los de la Unión de Criadores de Toros de Lidia que han concluido que "la feria ha supuesto en general un mejor juego de los toros que en años anteriores al que ha acompañado un buen resultado artístico, el buen rendimiento empresarial y, lo que es más importante, por la satisfacción de los aficionados" pero además los ganaderos agradecen "públicamente a los equipos gubernativos y presidenciales de la Plaza de Toros de La Maestranza de Sevilla la forma en la que se han conducido durante la pasada Feria de Abril... La presencia de estos equipos en las ganaderías para la composición de los encierros ha sido un factor decisivo a la hora... de registrarse notables descensos tanto en el número de toros que debía aportar un ganadero para la formación de corridas, como en el número de toros rechazados en los reconocimientos de plaza..."
La excusa para estas visitas ha sido la enfermedad de la Lengua Azul pidiéndose la vanidad de haber advertido con tiempo que ellos ya sabían de los buenos resultados de esta operativa y piden que se normalicen las visitas.
El primer equipo gubernativo que salió al campo a ver toros con el fin de conseguir la agilización del procedimiento de reconocimiento de las reses, fue el de José Luis Fernández Torres allá por la década de los noventa. En el ejercicio de mi profesión se lo reproché siempre y él me confirmó que intentando ayudar a la fiesta los taurinitos pretendían engañarlo. Cuando llegaban a las fincas los ganaderos situaban al equipo gubernativo en un plano terrestre más bajo que los toros con el fin de que estos se vieran como más grandes, pero José Luis que es más listo que el hambre siempre los veía en los dos planos cuando no en los tres, y para mayor cabreo del ganadero les echaba fotos a los reseñados. Pues aún así cuando llegaban a los corrales de la plaza de toros no iban los fotografiados y los taurinitos arremetían contra él diciendo que no entendían porque les rechazaba toros si ya los había visto en el campo. Aquella fue una campaña de difamación de los profesionales del toreo y de la prensa "sobre-cogida" que terminó con sus funciones porque los políticos socialistas andaluces lo consideraron persona politicamente incorrecta.
Lectura, los equipos gubernativos (presidentes y veterinarios) en cuanto servidores públicos, son garantes del espectáculo y defensores del aficionado. Si van al campo a ver los toros de la corrida que han de presidir y reconocer, pierden la independencia que se les atribuye porque todos sabemos que con el roce se llega al cariño y el cariño alimentado con jamón de pata negra y buenos pucheros se acrecienta, consecuencia, que el noventa por ciento de las corridas presentadas en Sevilla fueron corridas desiguales y terciadas amén de haberse rechazado más toros en el ruedo que en otras ferias. Pero como Sevilla tiene un color especial, pues, ¡viva la virgen!
Por Agustín Hervás
Terminada la feria de Abril los taurinos se frotan las manos porque en esta acaban de tomar la pool position. Mucho tiempo se han pasado discutiendo en contra de la autoridad competente ya que según ellos, los presidentes no seglares les tenían inquina. Les devolvían toros sin juicio, les negaban orejas, no accedían a los indultos y remaban contra la fiesta. En realidad los buenos presidentes, entre los que se contaba José Luis Fernández Torres aquel presidente malagueño que lucía perilla, iban a favor de la fiesta y en contra de los taurinitos de turno que rebañaban cada migaja del que ellos consideraban rico pastel, perjudicando más que favoreciendo a su propio negocio y si no que miren la terrible crisis de novilleros que padecemos que es la más patética de la historia de la tauromaquia.
En Sevilla se han concedido más orejas que nunca, vueltas al ruedo a toros más que nunca, se han pedido indultos y la Puerta del Príncipe se ha abierto más que nunca. La fiesta en hombros traspasa los umbrales de la puerta codiciada y todos se aplauden diciendo la fiesta va bien. Es pues el legado político del va bien, herencia de la intromisión de esos seres que dicen representarnos, en la fiesta. Obsérvese que he dicho intromisión y no participación. Cuando un político se entromete perjudica a la fiesta exigiendo el estado de lo políticamente correcto. Cuando un político participa ayuda a la fiesta, por ejemplo en lo que le reclamamos a la administración, para su promoción.
Dicen los taurinitos que la mejor promoción para la fiesta son las orejas y los rabos que se cortan, los toros que se indultan y en definitiva que los paganos rentabilicen sus boletos. La fiesta va bien.
Sin embargo me consta que todos los sevillanos no están de acuerdo con los resultados de esta feria y tampoco de algunos de los profesionales, por ejemplo del extraordinario banderillero Andrés Luque Gago que iba echando pestes por la calle Adriano en contra de los nuevos ocupantes de los tendidos de La Maestranza el sábado de farolillos.
Y es que una cosa es defender la fiesta en contra de nuestros agresores y otra defender la fiesta por dentro. Y en ello, aunque pocos, algunos quedamos.
Los primeros taurinitos posicionados han sido los de la Unión de Criadores de Toros de Lidia que han concluido que "la feria ha supuesto en general un mejor juego de los toros que en años anteriores al que ha acompañado un buen resultado artístico, el buen rendimiento empresarial y, lo que es más importante, por la satisfacción de los aficionados" pero además los ganaderos agradecen "públicamente a los equipos gubernativos y presidenciales de la Plaza de Toros de La Maestranza de Sevilla la forma en la que se han conducido durante la pasada Feria de Abril... La presencia de estos equipos en las ganaderías para la composición de los encierros ha sido un factor decisivo a la hora... de registrarse notables descensos tanto en el número de toros que debía aportar un ganadero para la formación de corridas, como en el número de toros rechazados en los reconocimientos de plaza..."
La excusa para estas visitas ha sido la enfermedad de la Lengua Azul pidiéndose la vanidad de haber advertido con tiempo que ellos ya sabían de los buenos resultados de esta operativa y piden que se normalicen las visitas.
El primer equipo gubernativo que salió al campo a ver toros con el fin de conseguir la agilización del procedimiento de reconocimiento de las reses, fue el de José Luis Fernández Torres allá por la década de los noventa. En el ejercicio de mi profesión se lo reproché siempre y él me confirmó que intentando ayudar a la fiesta los taurinitos pretendían engañarlo. Cuando llegaban a las fincas los ganaderos situaban al equipo gubernativo en un plano terrestre más bajo que los toros con el fin de que estos se vieran como más grandes, pero José Luis que es más listo que el hambre siempre los veía en los dos planos cuando no en los tres, y para mayor cabreo del ganadero les echaba fotos a los reseñados. Pues aún así cuando llegaban a los corrales de la plaza de toros no iban los fotografiados y los taurinitos arremetían contra él diciendo que no entendían porque les rechazaba toros si ya los había visto en el campo. Aquella fue una campaña de difamación de los profesionales del toreo y de la prensa "sobre-cogida" que terminó con sus funciones porque los políticos socialistas andaluces lo consideraron persona politicamente incorrecta.
Lectura, los equipos gubernativos (presidentes y veterinarios) en cuanto servidores públicos, son garantes del espectáculo y defensores del aficionado. Si van al campo a ver los toros de la corrida que han de presidir y reconocer, pierden la independencia que se les atribuye porque todos sabemos que con el roce se llega al cariño y el cariño alimentado con jamón de pata negra y buenos pucheros se acrecienta, consecuencia, que el noventa por ciento de las corridas presentadas en Sevilla fueron corridas desiguales y terciadas amén de haberse rechazado más toros en el ruedo que en otras ferias. Pero como Sevilla tiene un color especial, pues, ¡viva la virgen!
14 abril 2005
MONTALVOS Y MANZANAS
MONTALVOS Y MANZANAS
Por Agustín Hervás
Me dice Paco Cañamero que Juan Ignacio tiene una corrida para la feria de Salamanca de este año y que al empresario le parece bien contar con este hierro. Como podrán comprender a mí me ilusiona el triunfo de un ganadero, siempre, más porque mi pasión es el toro. Sin embargo en esta feria de Sevilla que ya da sus últimas bocanadas, las ganaderías que han comparecido en la Maestranza, a saber: Puerto y Montalvo no han estado bien. En el caso de la del Puerto hubo un tercer toro ovacionado en el arrastre al que Antón Cortés no mató y en el caso de Montalvo hubo un segundo bueno, que fueron los de la excepción que confirma la regla.
La corrida de Juan Ignacio estuvo irreprochablemente bien presentada con una media de 540 kilos, cuajados y bien armados. Sin embargo los pitos se les escobillaban nada más rematar en tablas o hincarlos en la arena. Por invalido fue devuelto el castaño cuarto. El berrendo primero resultó ser un manso con peligro, un toro que no pasaba y que se iba al bulto nada más que verlo, Dávila Miura tomó precauciones a la hora de despacharlo. El quinto fue un toro soso y sin recorrido que punteaba los engaños pero que en el segundo tercio dio juego al Fandi. El segundo, dicho queda, me gustó, fue el toro bueno de los de la corrida de Montalvo, porque el toro de la corrida en general fue un chico y feo torucho de Parladé corrido de sobrero en cuarto lugar al que le cortó el sevillano Miura una oreja. El Fandi que no estuvo bien en el tercio de banderillas sin embargo le enjaretó dos tandas en redondo y algunos naturales buenos. La estocada mereció la oreja, tuvo que conformarse con dar la vuelta al ruedo porque el presidente, muy sevillita, no quiso conceder la petición. El lote del madrileño Cesar Jiménez, malo, el tercero tardo y soso yendo y viniendo, el sexto embistiendo a media altura sin clase. ¡Ojalá la de Salamanca, en Madrid no está anunciado, sea la buena!
El toreo bueno lo hizo el sábado Manzanares padre. El bueno por emocionante no por estético y ya se sabe que la estética es el fuerte de este torero. A un servidor le ha emocionado muy poco durante su carrera José Mari Manzanares, lo he visto las más de las veces como un torero demasiado listo, despegado, cantando Milongas que no Soleas. Pero en tres o cuatro ocasiones si que lo he visto bien y una de ellas ha sido con el cuarto toro de Alcurrucen en Sevilla. La faena basada en tapar la cara por el pitón izquierdo y alargar los muletazos tuvo la virtud de aguantar y tragar y el acierto de hacer al toro por el pitón derecho. Un traspié al entrar a matar le dejó en evidencia sus facultades físicas y por la espada no cortó trofeo. Pero me quedo con el orgullo, la rabia, el oficio y la entrega de un matador veterano frente a lo bisoño de su hijo que pese a tener el santo de espaldas con el lote, no se le vio ni un atisbo de oficio, negado pues, lo artístico en esta ocasión, y quizás en muchas, porque el arte hay que construirlo sobre la técnica que se consigue con el oficio. Quizás ahí esté la esperanza de este joven torero. A saber.
No sería justo por mi parte dejar de comentar que Salvador Vega cortó una oreja muy justita en esta corrida, al que hizo quinto, por una faena de voluntad y detalles pero que en su conjunto no fue bien dimensionada, perdiéndose entre las formas el fondo y de la que pudo parecer que se inventaba a un toro.
Por Agustín Hervás
Me dice Paco Cañamero que Juan Ignacio tiene una corrida para la feria de Salamanca de este año y que al empresario le parece bien contar con este hierro. Como podrán comprender a mí me ilusiona el triunfo de un ganadero, siempre, más porque mi pasión es el toro. Sin embargo en esta feria de Sevilla que ya da sus últimas bocanadas, las ganaderías que han comparecido en la Maestranza, a saber: Puerto y Montalvo no han estado bien. En el caso de la del Puerto hubo un tercer toro ovacionado en el arrastre al que Antón Cortés no mató y en el caso de Montalvo hubo un segundo bueno, que fueron los de la excepción que confirma la regla.
La corrida de Juan Ignacio estuvo irreprochablemente bien presentada con una media de 540 kilos, cuajados y bien armados. Sin embargo los pitos se les escobillaban nada más rematar en tablas o hincarlos en la arena. Por invalido fue devuelto el castaño cuarto. El berrendo primero resultó ser un manso con peligro, un toro que no pasaba y que se iba al bulto nada más que verlo, Dávila Miura tomó precauciones a la hora de despacharlo. El quinto fue un toro soso y sin recorrido que punteaba los engaños pero que en el segundo tercio dio juego al Fandi. El segundo, dicho queda, me gustó, fue el toro bueno de los de la corrida de Montalvo, porque el toro de la corrida en general fue un chico y feo torucho de Parladé corrido de sobrero en cuarto lugar al que le cortó el sevillano Miura una oreja. El Fandi que no estuvo bien en el tercio de banderillas sin embargo le enjaretó dos tandas en redondo y algunos naturales buenos. La estocada mereció la oreja, tuvo que conformarse con dar la vuelta al ruedo porque el presidente, muy sevillita, no quiso conceder la petición. El lote del madrileño Cesar Jiménez, malo, el tercero tardo y soso yendo y viniendo, el sexto embistiendo a media altura sin clase. ¡Ojalá la de Salamanca, en Madrid no está anunciado, sea la buena!
El toreo bueno lo hizo el sábado Manzanares padre. El bueno por emocionante no por estético y ya se sabe que la estética es el fuerte de este torero. A un servidor le ha emocionado muy poco durante su carrera José Mari Manzanares, lo he visto las más de las veces como un torero demasiado listo, despegado, cantando Milongas que no Soleas. Pero en tres o cuatro ocasiones si que lo he visto bien y una de ellas ha sido con el cuarto toro de Alcurrucen en Sevilla. La faena basada en tapar la cara por el pitón izquierdo y alargar los muletazos tuvo la virtud de aguantar y tragar y el acierto de hacer al toro por el pitón derecho. Un traspié al entrar a matar le dejó en evidencia sus facultades físicas y por la espada no cortó trofeo. Pero me quedo con el orgullo, la rabia, el oficio y la entrega de un matador veterano frente a lo bisoño de su hijo que pese a tener el santo de espaldas con el lote, no se le vio ni un atisbo de oficio, negado pues, lo artístico en esta ocasión, y quizás en muchas, porque el arte hay que construirlo sobre la técnica que se consigue con el oficio. Quizás ahí esté la esperanza de este joven torero. A saber.
No sería justo por mi parte dejar de comentar que Salvador Vega cortó una oreja muy justita en esta corrida, al que hizo quinto, por una faena de voluntad y detalles pero que en su conjunto no fue bien dimensionada, perdiéndose entre las formas el fondo y de la que pudo parecer que se inventaba a un toro.
08 abril 2005
UNA DE REJONES
UNA DE REJONES
Por Agustín Hervás
En los carteles de Sevilla no aparece el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza y es a causa de la exigencia del caballero navarro quien pedía una corrida de tres rejoneadores. El hijo de Canorea se la negó y así pudo atender a todos los compromisos sevillitas. Pablo no aceptó otra componenda porque lo tiene muy claro. Yo no voy a decirle al empresario como tiene que hacer su feria - el domingo llenó la Maestranza en tres cuartos - pero si le agradezco que no haya incluido en los de este año a Luis Valdenebro.
He defendido siempre la dignidad de las corridas de rejones y he combatido las de seis toros para cuatro jinetes. He ensalzado las de seis toros para tres rejoneadores y no me han preocupado las de seis para seis. Pero el pasado domingo en la Maestranza me he convencido de que tampoco deben ser así aunque la lucha sea de igual a igual, la suerte de los caballeros se reduzca y sobre todo porque he comprobado como el espectador se atora. Ve muchos caballos, a veces muchos caballazos y no sabe muy bien discernir entre lo bueno y lo malo que sucede por allí.
Lleva pues razón Pablo Hermoso de Mendoza en pedir lo que pide y en defender lo que defiende: seis toros para tres rejoneadores y precisamente en Sevilla y Madrid son ferias donde esto se puede dar ya que hay fechas para ello.
Nunca he entrado en la costumbre de sacar por la Puerta del Príncipe a los matadores que cortan tres orejas en una tarde, pero no me parece bien, es más, me parece una injusticia haber sacado a un rejoneador por ella después de cortar dos en un solo toro sin verlo con otro toro. Es evidente que queda minusvalorada la salida del Cid con la de Rui Fernandes.
El toro tercero de Murube fue colaborador aunque justo de fuerzas, el portugués puso dos rejones de castigo habiendo fallado un intento por no medir bien la distancia y la acometividad, y en banderillas anduvo bien con el caballo bayo en la primera parte, mal en la segunda parte del tercio. Les explico: ahora a los rejoneadores les ha dado por cambiar de montura a mitad del tercio de banderillas para luego poner rosas y las cortas y Rui hizo lo propio y sacó un precioso caballo castaño que precipitó en los pitones del burel en dos ocasiones. Clavó rejón de muerte provocando derrame y entonces se produjo la consecuencia de los duendes. En realidad lo que pasó es que se había concedido la oreja muy rápidamente y dudo que el respetable se percatara de ello porque el Usía había escondido el pañuelo, se siguió pidiendo lo que para la mayoría era la primera oreja y para el presidente era la segunda, se pidió tanto hasta que cayó y con ello la posibilidad de salir por tan codiciada puerta.
El resto de los caballeros como sigue:
Leonardo Hernández con un toro parado y soso estuvo vulgar y como de faena de pueblo, sin emoción.
Luis Domecq con un Murube que buscaba tablas aunque respondió bien en banderillas estuvo correcto y ortodoxo en el segundo tercio matando muy bien. Una de las veces que mejor he visto matar desde un caballo. Nada más que por ello se mereció la oreja que cortó.
Martín Burgos vasto en la monta estuvo vulgar en el oficio con un toro que se dejó y con el que sólo pudo destacar en dos quiebros ligados con el violín.
Otra oreja cortó Alvaro Montes al mejor toro del encierro por una brega efectista y una monta hosca.
Finalmente Sergio Galán con el toro más parado le costó trabajo medir bien las distancias lo que le provocaba pasar en falso y aunque puso espectacularidad no remató al clavar.
De la corrida del 17me interesará ver a Antonio Domecq por si se ha recuperado totalmente de su lesión de columna ya que la pasada temporada no estaba bien y al hijo de Joao Moura que en los carteles se anuncia como Moura Caetano y al que el padre le ha cedido el puesto que todos los años tenia en Sevilla. ¿Cómo estará Sevilla de compromisos que no pueden estar padre e hijo en un mismo cartel? O si lo prefieren ¡Qué temeridad presentar al chaval en una plaza de tanta responsabilidad!
Por Agustín Hervás
En los carteles de Sevilla no aparece el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza y es a causa de la exigencia del caballero navarro quien pedía una corrida de tres rejoneadores. El hijo de Canorea se la negó y así pudo atender a todos los compromisos sevillitas. Pablo no aceptó otra componenda porque lo tiene muy claro. Yo no voy a decirle al empresario como tiene que hacer su feria - el domingo llenó la Maestranza en tres cuartos - pero si le agradezco que no haya incluido en los de este año a Luis Valdenebro.
He defendido siempre la dignidad de las corridas de rejones y he combatido las de seis toros para cuatro jinetes. He ensalzado las de seis toros para tres rejoneadores y no me han preocupado las de seis para seis. Pero el pasado domingo en la Maestranza me he convencido de que tampoco deben ser así aunque la lucha sea de igual a igual, la suerte de los caballeros se reduzca y sobre todo porque he comprobado como el espectador se atora. Ve muchos caballos, a veces muchos caballazos y no sabe muy bien discernir entre lo bueno y lo malo que sucede por allí.
Lleva pues razón Pablo Hermoso de Mendoza en pedir lo que pide y en defender lo que defiende: seis toros para tres rejoneadores y precisamente en Sevilla y Madrid son ferias donde esto se puede dar ya que hay fechas para ello.
Nunca he entrado en la costumbre de sacar por la Puerta del Príncipe a los matadores que cortan tres orejas en una tarde, pero no me parece bien, es más, me parece una injusticia haber sacado a un rejoneador por ella después de cortar dos en un solo toro sin verlo con otro toro. Es evidente que queda minusvalorada la salida del Cid con la de Rui Fernandes.
El toro tercero de Murube fue colaborador aunque justo de fuerzas, el portugués puso dos rejones de castigo habiendo fallado un intento por no medir bien la distancia y la acometividad, y en banderillas anduvo bien con el caballo bayo en la primera parte, mal en la segunda parte del tercio. Les explico: ahora a los rejoneadores les ha dado por cambiar de montura a mitad del tercio de banderillas para luego poner rosas y las cortas y Rui hizo lo propio y sacó un precioso caballo castaño que precipitó en los pitones del burel en dos ocasiones. Clavó rejón de muerte provocando derrame y entonces se produjo la consecuencia de los duendes. En realidad lo que pasó es que se había concedido la oreja muy rápidamente y dudo que el respetable se percatara de ello porque el Usía había escondido el pañuelo, se siguió pidiendo lo que para la mayoría era la primera oreja y para el presidente era la segunda, se pidió tanto hasta que cayó y con ello la posibilidad de salir por tan codiciada puerta.
El resto de los caballeros como sigue:
Leonardo Hernández con un toro parado y soso estuvo vulgar y como de faena de pueblo, sin emoción.
Luis Domecq con un Murube que buscaba tablas aunque respondió bien en banderillas estuvo correcto y ortodoxo en el segundo tercio matando muy bien. Una de las veces que mejor he visto matar desde un caballo. Nada más que por ello se mereció la oreja que cortó.
Martín Burgos vasto en la monta estuvo vulgar en el oficio con un toro que se dejó y con el que sólo pudo destacar en dos quiebros ligados con el violín.
Otra oreja cortó Alvaro Montes al mejor toro del encierro por una brega efectista y una monta hosca.
Finalmente Sergio Galán con el toro más parado le costó trabajo medir bien las distancias lo que le provocaba pasar en falso y aunque puso espectacularidad no remató al clavar.
De la corrida del 17me interesará ver a Antonio Domecq por si se ha recuperado totalmente de su lesión de columna ya que la pasada temporada no estaba bien y al hijo de Joao Moura que en los carteles se anuncia como Moura Caetano y al que el padre le ha cedido el puesto que todos los años tenia en Sevilla. ¿Cómo estará Sevilla de compromisos que no pueden estar padre e hijo en un mismo cartel? O si lo prefieren ¡Qué temeridad presentar al chaval en una plaza de tanta responsabilidad!
SE LES FUE LA HOYA
SE LES FUE LA HOYA
Por Agustín Hervás
A alguien en Valencia se le fue la hoya cuando le dieron la vuelta al ruedo al victorino. Tengo dicho que a pesar de lo que digan los taurinitos y El Niño de la Capea, al toro se le ve bravo en todos los tercios y es en el caballo donde se aprecia el mayor porcentaje de bravura, y después en la muleta confirmará o no. Pero no debemos olvidar las banderillas pues es en este tercio donde hay que ver la acometividad del animal y la calidad de su embestida. Esto que se supone es de libro de aficionado lo olvidamos en España, mientras los franceses se lo saben de memoria. ¡Así nos va!
He citado al Capea porque la historia de la ganadería brava española tiene aprendido que ningún torero ganadero ha satisfecho las ansias de bravura del aficionado y sí el toreo soñado del torero. Los toreros ganaderos crían toros para sus compañeros y si por ellos fuera los animales nacerían sin cuernos.
En cualquier caso no soy ajeno a que la bravura, como tantos otros conceptos del toreo, es difícilmente definible, pero sí hay un componente que la determina; la emoción. El toro bravo da emoción, el torero bueno, la transmite y ello lleva al espectador o a decantarse por el animal o por el hombre y sólo cuando ambos se ponen de acuerdo el espectador los encumbra. El victorino de Valencia fue encumbrado y Encabo también, pero la vuelta al ruedo al toro fue injusta y esta pudo reducir lo importante que estuvo el torero. Encabo estuvo por encima del toro, el toro no fue bravo. Así están bien las cosas si tenemos en cuenta que a los toreros hay que verlos en función del toro, ahora lo que falta es que sepamos ver los toros.
En un toro hay que tener en cuenta básicamente que la casta y la bravura determinan la ofensividad del animal y que el genio y la mansedumbre le llevan a defenderse. Se dice que un toro bravo embiste por abajo y que un toro con genio y manso embiste por arriba. El bravo en varas acomete y empuja al peto sin aspavientos y en los demás tercios humilla, es noble y tiene recorrido en las embestidas. Hay una palabra que sintetiza todo ello, un toro es bravo cuando en todos los tercios demuestra fijeza en sus embestidas. Pero un toro que tenga fijeza pero que no tenga fuerza es como el que tiene un tío en Graná que no tiene tío ni tiene na.
Quiero recordar ahora la injusticia que el publico de Madrid, ese repeinado que acude a la plaza a pasear a la mujer emperifollada, cometió contra Cesar Rincón la pasada feria de San Isidro. Se pusieron de parte de un toro de Torrestrella. Pero también, los mismos seres humanos se pusieron nueve años antes de parte de otro toro de Baltasar Ibán y el torero afectado era el mismo Rincón. Ninguno de los dos toros fue bravo, el bravo, como dice mi amigo Juan José de Torres, fue el torero. Aquellos bichos, no tenían fijeza, desparramaban la vista, no tenían recorrido, llegaban a la muleta pero no se iban.
¡Qué bueno sería tener imágenes montadas en las tertulias que se dan después de cada corrida, descubriríamos muchas cosas y como consecuencia si sabemos o no de toros!
Por Agustín Hervás
A alguien en Valencia se le fue la hoya cuando le dieron la vuelta al ruedo al victorino. Tengo dicho que a pesar de lo que digan los taurinitos y El Niño de la Capea, al toro se le ve bravo en todos los tercios y es en el caballo donde se aprecia el mayor porcentaje de bravura, y después en la muleta confirmará o no. Pero no debemos olvidar las banderillas pues es en este tercio donde hay que ver la acometividad del animal y la calidad de su embestida. Esto que se supone es de libro de aficionado lo olvidamos en España, mientras los franceses se lo saben de memoria. ¡Así nos va!
He citado al Capea porque la historia de la ganadería brava española tiene aprendido que ningún torero ganadero ha satisfecho las ansias de bravura del aficionado y sí el toreo soñado del torero. Los toreros ganaderos crían toros para sus compañeros y si por ellos fuera los animales nacerían sin cuernos.
En cualquier caso no soy ajeno a que la bravura, como tantos otros conceptos del toreo, es difícilmente definible, pero sí hay un componente que la determina; la emoción. El toro bravo da emoción, el torero bueno, la transmite y ello lleva al espectador o a decantarse por el animal o por el hombre y sólo cuando ambos se ponen de acuerdo el espectador los encumbra. El victorino de Valencia fue encumbrado y Encabo también, pero la vuelta al ruedo al toro fue injusta y esta pudo reducir lo importante que estuvo el torero. Encabo estuvo por encima del toro, el toro no fue bravo. Así están bien las cosas si tenemos en cuenta que a los toreros hay que verlos en función del toro, ahora lo que falta es que sepamos ver los toros.
En un toro hay que tener en cuenta básicamente que la casta y la bravura determinan la ofensividad del animal y que el genio y la mansedumbre le llevan a defenderse. Se dice que un toro bravo embiste por abajo y que un toro con genio y manso embiste por arriba. El bravo en varas acomete y empuja al peto sin aspavientos y en los demás tercios humilla, es noble y tiene recorrido en las embestidas. Hay una palabra que sintetiza todo ello, un toro es bravo cuando en todos los tercios demuestra fijeza en sus embestidas. Pero un toro que tenga fijeza pero que no tenga fuerza es como el que tiene un tío en Graná que no tiene tío ni tiene na.
Quiero recordar ahora la injusticia que el publico de Madrid, ese repeinado que acude a la plaza a pasear a la mujer emperifollada, cometió contra Cesar Rincón la pasada feria de San Isidro. Se pusieron de parte de un toro de Torrestrella. Pero también, los mismos seres humanos se pusieron nueve años antes de parte de otro toro de Baltasar Ibán y el torero afectado era el mismo Rincón. Ninguno de los dos toros fue bravo, el bravo, como dice mi amigo Juan José de Torres, fue el torero. Aquellos bichos, no tenían fijeza, desparramaban la vista, no tenían recorrido, llegaban a la muleta pero no se iban.
¡Qué bueno sería tener imágenes montadas en las tertulias que se dan después de cada corrida, descubriríamos muchas cosas y como consecuencia si sabemos o no de toros!
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