04 agosto 2006

HE TENIDO UN SUEÑO

HE TENIDO UN SUEÑO
Por Agustín Hervás

He tenido un sueño en el que veía a todos los periodistas libres del oprobio, la persecución y la censura. He tenido un sueño en donde los mafiosos no compraban voluntades a políticos, y los políticos no se vendían por un mísero voto. He tenido un sueño donde lo políticamente correcto desaparecía y la verdad y la justicia imperaban después de un falso mundo de vanidades.
En ese sueño todos los periodistas trabajábamos con dignidad en los medios de comunicación que nos contrataban ganando lo normal, no siendo explotados, y sirviendo al bien publico con nuestro trabajo, que es el de dar la información que obtenemos y criticar lo que sucede, con el solo objeto de no servir al poder, sino de servir al pueblo, creando un estado de opinión para evitar el pensamiento único.
En ese sueño veía al director de La Tribuna de Salamanca llamarme para darme explicaciones por dejar de publicar mis artículos haciendo un alarde de elegancia profesional y veía también al amo Mariano, ¿verdad Alfonso Navalón?, en sus días de senectud, ser justo pagando así los posibles pecados de su vida para ir ordenando el camino hacia su muerte.
Pero no. Al despertarme vi que solo era un sueño y que todo seguía siendo igual. Que los periodistas ocupaban las cárceles de Cuba y que en Salamanca se censura tanto como en China. El amo Mariano atendiendo la llamada de Pedro Román, un sospechoso de la justicia española, que había montado en cólera por un articulo que titulé La Conexión Taurina, prefirió oír primero a uno que volvió rico desde Marbella y que dice ser su amigo, - tenga usted amigos así mi amo -, antes que a un modesto colaborador de su periódico que escribe artículos taurinos basados en el amor que tiene por la verdad y la justicia.
Sí querida y sufrida afición, ustedes ya no me pueden leer en La Tribuna de Salamanca porque el amo Mariano dueño del periódico y el director que como es natural guarda pleitesía al amo, han decidido mediante presiones del que otrora fuera lugar teniente del Gilismo, Pedro Román, coartar la libertad de expresión del que estas líneas firma arrojando así por el poder que le confieren al amo sus dineros, oprobio sobre la Constitución Española.
Nada pasa pues, seré un mártir más de la verdad y me uniré a otros tantos compañeros a los que la injusticia y la castración de su libertad de expresión le impedirán alimentar el criterio de ciudadanos ávidos de saber cosas para que nadie, como estos pícaros dictadorzuelos, les dirijan sus vidas.
Siguiendo el consejo de un hermano explico el oprobio, porque si me debía a un amo que me pagaba, más me debo a una afición que me leía, si se ha comprobado que el amo no merece tal vasallo. Así sucedió pues:
El articulo en cuestión titulado LA CONEXIÓN TAURINA que, la querida y sufrida afición, puede volver a leer en este mismo Blog en la fecha de 3 de julio, escribía sobre la relación de algunos hechos taurinos con el asunto de la corrupción en Marbella, llamado caso Malaya. Y concretamente de Pedro Román decía:
¡Con cuanto descaro se han movido este tipo de personajes por las plazas españolas! Se ha visto en los callejones de las Ventas, en la Maestranza, en Marbella, en Salamanca, a Roca y a Pedro Román, contonearse como pavos reales mostrando así su estado de nuevos ricos, después de haber estado casi pidiendo por las esquinas de Marbella. Los ciudadanos hemos sabido como estaba de canino Pedro Román cuando le pidió a Gil liderar el partido y del empréstito que le hizo The Phader para hacer una inversión. Y también supimos de las conexiones urbanísticas de Pedro Román en Salamanca.Favorecidos o no por Juan Antonio Roca, la red de testaferros ha venido a manchar la tauromaquia y se exige por la afición una limpieza inmediata.
Eso fue todo. Después de quince días, al parecer el mismo tiempo que no se me publicaba, me puso un correo Paco Cañamero, seguramente ahitado por su conciencia, que les copio íntegro:
Hola Agustín. ¿Qué tal estás? ¿Cómo va la via?
Te mando este mensaje para decirte que debes hablar con el director, Pedro Santa Brigida, o con el dueño del periódico, don Mariano Rodríguez. El motivo es que hay un maestar tremendo con lo que escribiste hace dos semanas sobre Pedro Román. Se ha preparado un follón gordo, pues creo que Pedro Román tiene muy buenba relación con el dueño del periódico.
Espero que lo comprendas.
Por supuesto que lo comprendía, ya llevo mucho tiempo en esto para saber quien es quien.
Llamé a Cañamero y me dijo que así estaban las cosas y yo le dije que no me correspondía a mí llamar a nadie, que no era por orgullo, que simplemente era por que en las normas de la caballerosidad y de la profesionalidad no estaba eso, sino lo contrario, los amos hablar con los vasallos. No obstante le di encargo a un amigo que fue colaborador del ayuntamiento en la época de Gil y que fue objeto de tentativa de soborno y un damnificado del sistema, para que llamara a Mariano Rodríguez y le explicara porqué escribí lo que escribí de Román, pero no lo pudo localizar. Seguidamente, como nadie me llamó escribí este correo a Cañamero:
Querido Cañamero, estoy llamando desde ayer hasta ahora mismo al teléfono 606....., que tengo entendido es de Mariano, y salta constantemente el contestador Vodafone.¡ En fin que le vamos a hacer!. Como te dije telefónicamente tengo pruebas del asunto y además tengo un libro, pendiente de editorial, sobre el Gilismo. Entiendo que todo esto de la operación Malaya le está poniendo nervioso al personaje y según mis informaciones tiene motivos para estarlo porque no se descarta que tarde o temprano, quizás dependa de la comparecencia de hoy de Cachuli, sea llamado a declarar con lo que con sus antecedentes, te recuerdo que ya estuvo en la cárcel por estar acusado de desviar 450 millones de pesetas del Ayuntamiento de Marbella al Atlético de Madrid, va a ser muy difícil que se escape. De todas maneras sabes que estoy a vuestra disposición para cualquier aclaración.

Lo último que hice para provocar un encuentro fue llamar a Cañamero, que estaba en la feria de Santander, para confirmar que no me estaban publicando los artículos y decirle que así las cosas no me daba el trabajo de perder tres horas de mi vida semanales para escribir un articulo, enviarlo y que luego no fuera publicado, que seguía estando a la disposición de la Tribuna de Salamanca para lo que necesitaran y que esperaba su llamada para cuando él (Cañamero) hablara con el director.
Esta es la fecha en la que aún no sé nada. Y esta es la fecha en la que sólo por las personas que me leían he considerado oportuno dar una explicación. Por nada más.
Como es de bien nacidos el ser agradecidos, y yo soy bien nacido, tengo que dar las gracias a La Tribuna de Salamanca por confiar en mí cuando lo hizo, pero ahora que la desconfianza ha sido alojada en ellos contra mí y han oído sólo a una parte, creo que fue bonito mientras duró pero donde no me quieren no debo estar.

5 comentarios:

El Malagueño dijo...

Querido Agustín, lamento el veto impuesto al más puro estilo franquista. Y luego estos mercachifles se llenan la boca de democracia, libertad, progresismo, libertad de expresión y demás monsergas. Lo lamento por ti, pero especialmente por tus lectores. Si fuera uno de ellos lo tendría claro, no volvería a comprar ese periódico y te leería en internet, único reducto de la comunicación que por el momento nos queda para manifestar libremente nuestras opiniones e ideas. Animo, nos tienes a muchos aficionados que como tú poseemos un don muy escaso: la independencia.
Pepe Pastor

Anónimo dijo...

Leo con manifiesta desazón el contubernio creado por los de siempre, hacia tus artículos taurinos, en este caso, de La Tribuna de Salamanca.
Debo mantener la frescura mental necesaria para no incurrir en los desvaríos propios de semejantes reflexiones que afloran a mi mente cuando contemplo el ejemplo de 'libertad de expresión' con que te obsequian los estómagos agradecidos, esos que son mismamente "la voz de su Amo".
Sabes lo perdida que tenemos, no ya la batalla, sino la guerra contra semejantes prácticas de conducta que campean por nuestro maltratado suelo patrio.
Con su pan se lo coman.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos, bien reza el refrán.
Tus artículos y tus visiones sobre la Fiesta prevalecerán, le pese a quien le pese.
Aunque no me gusta citar a Cela, estoy de acuerdo con él cuando dijo eso de "...el que resiste, vence."

ErPaCo

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

EXCELENTÍSIMO SEÑOR DON ALFONSO HERNÁNDEZ PARDO

Cuando en 1977 se aprueba la Constitución es Presidente de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Barcelona. Y cuando en 1980 se denuncia el caso CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA, el Gobierno Suárez ya lo ha nombrado PRESIDENTE DE LA AUDIENCIA. Más sutilezas y derivaciones paralelas.



Por Rafael del Barco Carreras



Si otros ya se manifestaban “demócratas”, o progresista, Eladio Escusol Barra (fiscal del caso), él se mantenía furibundo franquista. Sin aparente sintonía con otro de los miembros del Especial Tribunal que juzgará el caso, José Luis Barrera Cogollos (en cuya toma de posesión de Presidente de la Audiencia en el 2000 se elogia que en su época franquista se atreviera a clamar por los Derechos Humanos, e incomprensible la reelección en el 2005 cuando la Audiencia es un caos, los grandes casos con media de diez años hasta los juicios, y el 30% de bajas laborales según un estudio de la nueva Generalitat de izquierdas) o Adolfo Fernández Oubiña (“contratado” por el Bufete Piqué Vidal, y cuya vida y milagros merece un libro aparte). El futuro demostrará su especial talante, expedientados los dos, Barrera pasará a lo Civil, y Oubiña de Presidente de la Sección Primera a de nuevo juez de instrucción.

Don Alfonso, hombre de boina, pero su mujer luciendo brillantes en un Premio Planeta junto a Luis Pascual Estevill (por desgracia mi abogado). Otro letrado, en el colmo del cinismo, me espetó que por suerte para mí Don Alfonso me condenó solo a los dos años, diez meses y veintiún día pasados en prisión de los doce pedidos por Fiscalía, Ayuntamiento y Consorcio, pero yo nunca he sufrido el síndrome de Estocolmo, y desde entonces le he maldecido todos los días de mi vida, aunque nunca se me ocurrió el disparate de otra de sus víctimas que pistola en mano entró en el Palacio de Justicia dispuesto a matarlo. Lo abatieron antes de perderse por los tétricos pasillos.

A mi entender fue de los “duros” nombrados por Adolfo Suárez para mantener el ¨Orden”. Si el orden franquista como el de siglos del Imperio se basaba en Capitanía General, Virreinato, con el Ejército y sus ramificaciones Guardia Civil y Policía Nacional, la Audiencia formaba el segundo gran pilar institucional. El pilar de eso que Franco y los suyos definían el “Estado de Derecho”, donde la pirámide fascista del “ordeno y mando” funcionaba a la perfección. Los juicios se predeterminaban, los bienes se asignaban, y todo parecido con “Justicia” una burla. El Régimen lo abarcaba todo. Y si en lo Civil el Registro de la Propiedad nos descubriría sagas familiares acumulando fortunas (a pesar de los sueldos de miseria), en lo Penal, la Policía y Guardia Civil con sus torturas, y el “hábilmente interrogado”, decidían los sumarios y sus señorías firmaban las sentencias en juicios no más largos e inteligibles que una misa en latín.

Estrasburgo definiría la Audiencia de Barcelona revolcando los casos clave de aquella época, los asesinatos del ex alcalde franquista Viola, o del poderoso industrial Bultó, el incendio de la discoteca Escala, o la represión contra los alocados “rojos”. Sin olvidar los muertos en la Modelo entre los motines de 1977 y la represión hasta 1983. El Poder Absoluto degenera a quien lo ejerce. El “dolo” (voluntad de delinquir) no existía, el “desacato” mantenía firmes a cualquier, ya fuera abogados, testigos o culpables, los fiscales obedientes al Mando, y la SALA determinaba con su SOBERANÍA las pruebas que sustentarían el fallo (habitual que en los pasillos esperaran “testigos” profesionales a tanto la declaración), y la segunda instancia, pilar de la Justicia Democrática y obligada por la Carta de Derechos Humanos de la ONU firmada por España, no existía, pues el recurso al Supremo solo determinaría si el procedimiento se ajustaba a derecho, sin valorar las pruebas convertidas por la Sala en parte de su infalibilidad papal, y siempre se ajustaba, a menos que un “mando superior” entorpeciera el procedimiento.

Y Hernández Pardo, un fingido fanático de la divina procedencia del Poder, y cuando él solo debía mantener la maquinaria en funcionamiento (ya no juzgaba por Presidente de la Audiencia) se atribuye un caso “goloso”, el CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA, para él solo, quitándoselo al juez legal y natural, el Presidente de la Sección Primera, Manuel Derqui Valbuena, como si la Constitución no existiera. Actuando a lo virrey se saca de la manga disposiciones del pasado siglo (referentes a sustituciones accidentales) y constituye una Sala para ese solo caso, y el “órgano colegiado” se convierte durante dos años en bicéfalo, firmando al mismo tiempo con dos composiciones. ¿Porqué?. Dinero, mucho dinero, aunque no era el caso más suculento del momento, 1.200 millones denunciados. La punta del iceberg, por debajo muchos miles de millones a mano, con el Banco Garriga Nogués y Javier de la Rosa Martí (y tras él el primer banco nacional, el Banesto, todo el franquismo de entonces y la Caixa…con su enorme Caja B, dinero negro). Sin olvidar que quien le nombra Presidente, el Gobierno Suárez, también está presente en el caso a través del Consorcio, y los suyos en Barcelona recibiendo créditos del Banco. Si los acusadores, Serra y Maragall con su abogado Rafael Jiménez de Parga (que también lo era de Banesto) ya lo habían descubierto, y hasta el instructor Ezequiel Miranda de Dios vivía en un hermoso piso del abogado de los De la Rosa, Juan Piqué Vidal (abogado también de JORDI PUJOL), el caso merecía su personal control, demostrando que el orden jerárquico franquista se hallaba por encima de la Constitución, y que el Presidente de una Sala (en teoría propietario de la plaza desde su nombramiento impreso en el BOE) era un simple muñeco de quita y pon. Y no solo se reservó el caso sino que nombró un Juez Especial, José Álvarez Martínez, para cerrar las peligrosas investigaciones que decretara Miranda de Dios ante mi insistencia. Y aquí, todos los abogados contestándome “se recurre al Supremo, al Constitucional…”, entre cretinos anda el juego… ya matizaré.

Con los años, considerando que Don Alfonso presidía la Junta Electoral Provincial de Barcelona, y en 1980 JORDI PUJOL desbanca a los alocados “rojos” con ganas de poner patas arriba todas las instituciones y máxime la Audiencia (sede de represión), imaginé la mano divina, no en vano, por encima de la LEY, obedecían al “Dios, Patria y Rey”. Si la alcaldía cayó en buenas manos, Narcís Serra del clan Samarach, y después Pascual Maragall del de Porcioles, olvidando el marxismo propio de los “hijos de papá” contestatarios, la incipiente y peligrosa Generalitat de Tarradellas, con vocación de Estado, es decir, de tragarse la Audiencia, debía librarse de rojos foráneos e incontrolados. Evidente que ante la izquierda furibunda y catalanistas nunca ganarían los corruptos de la Derecha Clásica, tipo Eduardo Bueno, el “bueno para Cataluña” (hombre de Banesto y por tanto de De la Rosa). Debía pues facilitarse la victoria a un banquero, que habría olvidado tres años de cárcel tras quince de ganar dinero con el franquismo, y de familia de “derechas de toda la vida”, o sea, fieles al Régimen. Un flautista para esa Cataluña de los sueños de un millón de catalanistas. Y ganó Pujol, y la Audiencia seguiría un largo camino sin ingerencias “rojas”, con tiempo para domesticar a las “ordas” a base de sueldos y chollos, y consolidar cargos, retiros y fortunas. Murió como su adorado Dictador, en la cama.

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