06 julio 2007

NUEVOS EN PAMPLONA

SAN FERMIN. NOVILLOS DE PERICALVO, vuelta al ruedo al cuarto. PEREZ MOTA, oreja y oreja. PEPE MORAL, silencio en el lote. RUBEN PINAR, dos orejas y oreja. REJONEADOR ARMENDARIZ, silencio.

NUEVOS EN PAMPLONA
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio

Suelo tomar nota de la reseña del sorteo en tardes de corrida televisada de lo que mundotoro.com pica en su portal y alguien se equivocó en los pesos de los novillos. O el chaval de redacción al transcribir datos, o el que los facilitaba por teléfono, o la autoridad al ofrecerlos. Lo que no parece lógico es que aparecieran en el portal los pesos de los novillos por encima de los quinientos kilos y luego según iban saliendo al ruedo las tablillas anunciaban cien kilos menos. Y la verdad los pesos estaban más en lo que las tablillas decían que lo que mundotoro.com anunciaba. Sea como fuere la distracción debe justificarse por lo que reglamentariamente se dice del peso máximo de los novillos. Pero hecha esta advertencia la novillada de los Choperitas fue un pedazo de novillada en su juego: primero bobo, segundo correoso, tercero manejable, bravo el cuarto, soso el quinto y bueno el sexto. El de rejones de la ganadería de Bohórquez, colaborador. Pero en la presentación hubo carencias evidentes en los cuatro primeros, siendo el segundo un becerro, y más en novillos de primera los dos últimos. También el de rejones fue muy justo en la presencia. Ya sé que Pamplona es la feria del toro pero también sé que no es la del novillo aunque la plaza sea de la misma categoría para ambos.
La impresión general de la tarde fue que hubo más toros que toreros y es lo que tiene encontrarse con una corrida que de seis, seis y unos novilleros nuevos en esta plaza con lo que ello significa: nervios, responsabilidad, temor, dudas, escenografía, televisión... y oficios.

Mota, que se supone tiene oficio, es el más veterano, no le dio importancia al primero de la tarde un novillo bobo con una fijeza tontuna. Le pegó cien mil pases sin ajustarse y no dijo nada. Una faena sin emoción que despachó con estocada trasera y caída. En el cuarto, repetidor de embestidas, le vimos con la patita atrás en el capote. En el caballo se mostró bravo el burelito tomando una vara buena, el segundo metiendo la cara bajo el peto, y un retranqueo que pudo ser tercero pero que no le pegaron. Persiguió en banderillas y en la muleta fue el toro soñado por el aficionado pero, según parece, no por el torero, que se hartó de dar pases sin bajar la mano pese a que el novillo le decía: “por abajo, niño, por abajo”

Pepe Moral no tuvo fuelle. Algunas cositas con el capote pero en verdad nada. No le cogió la distancia al segundo y según avanzaba la faena se diluía entre el valor del chaval, eso si pudo demostrarlo, y el acoso del novillo, al que no pudo dominar. Con el quinto anduvo vulgar dando muletazos “pacá, pallá”. La espada debe afilarla al igual que afinar la puntería. Moral dio razones ayer a los animalistas que antes del festejo se pasearon por Pamplona poniéndonos verdes.

Yo vi llorar a Pedrito de Portugal porque le negaban orejas, y ya ven, luego no ha llegado a nada, y he visto llorar a Rubén Pinar por dárselas. ¡Espero no ser agorero y que este sí llegue! La emoción es la emoción y “ca uno es ca uno”. Con el tercero llevó la faena de menos a más pero cometía errores de descubrimiento y cada vez que lo veía el novillo allá que se metía. Con el sexto anduvo airoso pero no bajó la mano. Es de libro para los toros bravos bajarles la mano en el toreo bueno, lo otro entonces, se convierte en dar pases. Tuvo la fortuna de meter la espada en ambos y salir triunfador.

El debutante rejoneador Armendáriz pasó las de Caín para cumplir su cometido. No le tomaba la distancia al novillo en los rejones de castigo. En más ocasiones de las requeridas necesitó, para dominar los caballos, echar las dos manos a las riendas. Batía a destiempo y un caballo tordo se le reveló (falta de doma). Otros caballos si estaban bien puestos. Necesita como es natural coger oficio. Será cuestión de volverlo a ver para ver si progresa adecuadamente o se queda de mozo de cuadras en casa de los Hermoso. Lo que no debe aprender de la figura del toreo a caballo es enseñarle a dar bocados a sus caballos a reses muertas, amén de ser una incorrección técnica es una falta de respeto al toro, encima si está muerto.

¡Aquí paz y allí gloria!

No hay comentarios: