14 julio 2014

PAMPLONA. FERIA DE SAN FERMÍN 2014.EL MIURA QUE PARTIÓ UN MUSLO.

PAMPLONA. FERIA DE SAN FERMÍN 2014. DÉCIMA DE FERIA.
EL MIURA QUE PARTIÓ UN MUSLO
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio
Bolivar. Foto de archivo. Por Manolo Ortega

A las ocho de la mañana un toro de Miura corrido en el encierro pamplonica se quedó rezagado a causa de una caída. Un toro rezagado en un encierro es un peligro inminente, y Olivito lo fue. Corneó a diestra y siniestra a todo aquel que se ponía delante y a un joven le infirió tres cornadas, de la primera resultó el muslo de su pierna derecha destrozado. Vaya con las carnes colgando. El pavor cundió a lo largo de toda la mañana y en el sorteo fue todo un hervidero de nervios. Ningún torero quería al malaje en su lote. Pero así es la suerte, y esta dictó que cayera en la bolilla que sacó el sevillano Esaú Fernández, y Olivito, nombre del toro, numero 58 en los costillares de la historia de los encierros pamploneses, se lidió en sexto lugar, cerrando plaza, y cerrando feria. Nadie marca los destinos de los seres vivos, sino sus propias acciones, y Olivito fue toro bravo por la mañana y toro bravo por la tarde, porque este Miura salinero de capa resultó ser el mejor del encierro y que muchos toros de la feria. Cumplió en varas y fue con pies a los palitroques, suerte en la que se desmonteró Curro Robles. En la muleta se dejó ampliamente embistiendo bien y por derecho. Pero la suerte es vil destino de bestias y hombres, y aquí las manos en las que fue arrojado no supieron atender sus agradecidas embestidas, bien por miedo escénico, bien, por falta de oficio, o quizás por excesiva pubertad taurina que habrá que traducir en que Esaú se hizo demasiado pronto matador de toros.
No se quedó quieto en el manejo del capote. Se ponía con la muleta pero se quitaba, y los pies parecía que le hervían quemados por la arena de la plaza. Desconfiado y haciendo lo que sabía, que era bastante parecido a lo que los torerillos andariegos hacen en las plazas de talanqueras de los pueblos. El mitin con los aceros fue de pronóstico reservado.
Sin embargo esta actuación, la del tercero estuvo más justificada. Digamos que se tapó más porque al ser probón el bicho la voluntariosa desconfianza tomó más a favor del torero y en contra del toro. También en este la espada voló con técnica de bajonazo.
Fue el triunfador Luis Bolívar que cortó la oreja del segundo de la tarde que se movió en los engaños pero el americano pudo deleitarnos con algunos naturales limpios, y menos limpios los derechazos. Tuvo en cualquier caso mucha voluntad y un oficio curtido en marrajos. Mató con entrega y salió prendido en los pitones del toro que le hizo añicos la taleguilla por cuya causa salió a matar el quinto con un pantalón de monosabio. Eso lo mató, de estocada al encuentro que hizo guardia por el costillar derecho. Todo el oficio se derritió ante un toro que no pasaba. 
Castaño pasó sin pena ni gloria por Pamplona con un primer toro que fue noble por el izquierdo y protestón por el derecho, pero lo que le hizo al natural, a media altura no tuvo importancia debido a la escasez de fuerzas del animal. El cuarto toro nobletón pero sin clase, se paró pronto, después de los primeros muletazos. Total nada.
La corrida de Miura correctamente presentada pero falta de fuerzas que propició peor espectáculo. A ninguno de los lidiados se le adivinó malas ideas. Solo se defendieron. El sexto el mejor.
¡Aquí paz y allí gloria!

E  L    C  R  I  T  I  C  Ó  N
 
Las estadísticas a veces son más falsas que las monedas de cuatro euros. Resulta que entre 1980 y el 2000, los toros de Miura solo empitonaron a un corredor. En los últimos años han sido poquísimos los mozos heridos por los Miuras. Y hoy, el último toro de la corrida y la feria, ha empitonado a dos corredores, dándole tres cornadas graves a cada uno. Olivito se llama el prenda y es un bonito salinero.
 
Hay una anécdota de Miura y el torero malagueño Paco Ceballos en San Fermín, que para quien la escucha puede ser jocosa y para los protagonistas dramática. Nos contó el  matador un día lo siguiente: en una de sus muchas actuaciones en Pamplona, donde aún se le recuerda con cariño, le tocó en suerte un toro que por la mañana había herido de muerte a un mozo. Él no sabía nada, sus banderilleros le ocultaron el drama.  Pues sale el toro, se emplaza en el platillo y no se mueve de allí;  encampanado como es típico en estos toros, no hacía caso a los capotes que le enseñaban desde los burladeros. Nadie salía a por el toro y  para más remate, se pone a escarbar y hacer un hoyo en la húmeda arena de alrededor del platillo. Ceballos insta a sus peones a que lo recojan para llevarlo a las tablas. Ni caso, atrincherados  en los burladeros. Tocan para que salgan los picadores, no pueden hacerlo por la proximidad del toro.  Los  tendidos de sol empiezan  a protestar y a tirar objetos a la plaza. Entonces Ceballos  con un cabreo enorme le dice a los peones: partida de cabrones, es que no pensáis ir por el toro!!! Y le contesta uno; maestro, no ve que está haciendo un "joyo" que parece una tumba pa enterrarnos a tos.....Al final tuvo que ir el bueno de Paquito por el toro, salieron los picadores y él mismo lo puso en suerte. Las banderillas fueron un desastre, no se acercaban para clavarlas, se las tiraban al toro como dardos. Al final el toro fue noble y hasta cortó oreja Ceballos.
Torero que toreó mucho en Madrid  más de 20 tardes, con salidas por la puerta grande. En Málaga toreó casi 30 corridas y no recuerdo las de Pamplona, pero todos los años de su alternativa fue por allí. Lástima  que se retirara con solo 31 años.
Torero de clase que no le hacía ascos a las corridas duras como se le llama ahora a los toros encastados.
 
Malagueto

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