24 agosto 2014

MÁLAGA. HERMOSO DE MENDOZA Y JOSÉ TOMÁS DOS SINFONÍAS DE TOREO BUENO.

SÉPTIMA DE LA FERIA DE MÁLAGA 2014. 
DOS SINFONIAS DE TOREO BUENO.
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio.
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Tomás en el sexto toro
La Malagueta ha vivido hoy la corrida de la feria. Todas las sensaciones. Todas las emociones del toreo puro, del toreo bueno se han concentrado en un día como este en un espacio de ensueño como es nuestra plaza de toros. Si ayer fue Morante de la Puebla, hoy han sido dos maestro de la tauromaquia. Indiscutibles, incontestables. Cada uno en su oficio. Pablo Hermoso de Mendoza y José Tomás.
Nunca gustó este cartel al aficionado. Ni gustó, ni gusta aún cuando todo ha salido bien. La empresa nos echó un órdago que los aficionados envidamos, por ser Tomás quien es. Pero más grande, aún mas grande hubiera sonado el triunfo de Pablo de haber sido acartelado entre los suyos.
Me consta que Pablo  nunca puso un pero a este cartel porque el caballero siempre quiso compartir una tarde con Tomás. Igual que esto afirmo, también, que se equivoca al proclamar, como ya lo ha hecho públicamente, que no tiene competencia en lo suyo. La tiene, y la primera figura tiene que estar ahí, dando la cara entre ellos. 
Pero imaginemos que todo está bien, y buceemos en una tarde verdaderamente importante.
Dos de San Mateo y uno de Carmen Lorenzo, que hizo tercero en el orden, pasaportó el rejoneador estellés. Dos ovaciones saludadas, y una oreja, fue su balance en una tarde en la que pespunteó primero, y luego bordó el toreo a caballo. Se movieron los toros del capea, aunque el primero lo hizo por causa del rejoneador que lo consintió con Napoleón, hasta ahormarlo en la grupa de Disparate, donde las hermosinas, ese atrevimiento de abaniqueo a toro arrancado y sometido por debajo de la cola del caballo, levantó al personal. Templó los viajes del burel que fue a más pero a la hora de matar con Pirata, se le fue la mano a los bajos y la oreja pedida no la concedió del Olmo, hoy en el palco, y que fue abroncado.
En su segundo toro sacó a Chenel que nos maravilló en los cambios por dentro con los pitones a milímetros de la grupa. Habanero no se sentía cómodo, algo le molestaba en la boca, quizás la cadenilla, pero con Pirata pinchó arriba primero con una realización impecable de la suerte suprema, y luego dejó un rejón bueno trasero que le valió la oreja. La labor al tercero de su lote fue aceptable pues de nuevo sacó a Disparate y con Dalí ejercitó arriesgadas piruetas. Tuvo que echar pie a tierra para descabellar tres veces. 
La otra sinfonía la compuso José Tomás. Todos los esfuerzos de la empresa, de los aficionados y de los seguidores desplazados desde todos los puntos taurinos del mundo, merecieron la pena, y como consecuencia el torero de Galapagar, vino a poner orden en esta feria tan diluida en la mentira del toro (presentación y juego) y de algunos toreros (con la tauromaquia moderna del alivio). Se habían anunciado toros de Victoriano del Rio. Y al final dos de Parladé y uno de la ganadería titular.
Ciertamente que nos preocupamos en el primero, del hierro que remendaba, porque el toro aceptable de presentación, no tenia fuerza. Anduvo aquello en los primeros tercios y al comenzar el trasteo el matador alguien gritó: “¡Pero si el toro está inválido!” Aún  así prueba Tomás y lo manda al matadero de una trasera y tendida. Se silencia la labor. ¡Preocupación!
Cuando salió el cuarto, de del Rio, aquello era otra cosa. Bien presentado. Repito por encima de la media de lo que se ha visto en toda la feria. Lo recibe con chicuelinas y la plaza se cae. ¡Pues anda que si hubieran sido verónicas! Aquello hubiera sido un terremoto. Con un picotazo y medio cumple. Ya lo del toro, toro, no. Esto es un medio toro. Pero alguna pega tenía que poner, ya me conocen. Y va Tomás y hace un quite por lances afarolados pues no fueron exactamente faroles encadenados, sino que se echaba el capote como para recibir de frente por detrás, lo pasaba como farol, y repetía. Brinda a la concurrencia y comienza la faena por estatuarios abrochando con uno del desprecio que puso aquello a echar humo.
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Finales de la faena al sexto
Y entonces la música de ranchera, de sones de ranchera, se fundió con la sinfonía que pautaba Tomás en la arena de La Malagueta donde el valor procura temple, y el temple oficia el toreo. Nada más hermoso, nada más vivido y mejor, que lo que José Tomás firmó. El toreo puro. La esencia misma de lo que llamamos tauromaquia. El alma de un torero abierta a la de un toro. Si, ciertamente ese toro medio domesticado que embiste por abajo, pero que finalmente embiste, y nos ayuda a contemplar esa maravilla que es el toreo. Ya con esto, puso orden José Tomás entre toda la torería andante. Y aquí una oreja. La verdad es que el toro era el que era. Por eso cuando salió el sexto, bien conformado, hubo mas esperanza, también despachado con un pitocacito y medio. ¡Ay el toro, toro, dónde está! Pero tuvo mas recorrido el de Parladé y entonces la partitura compuesta por Tomás nos llevó a la exaltación del toreo, porque hartos de alivio, este no se alivió. Hartos de pico este embebía las embestidas en toda la plenitud del trapo. Aquí no había aire. Había entrega y a veces abandono, que es la mejor sensación de que el espíritu triunfe. Hacer el toreo o deshacerlo. Esa es la cuestión. José Tomás nos ha dicho como hacerlo. Otros toreros en esta feria lo han destrozado. Media y el presidente larga dos pañuelos. ¡Olé!
El alcalde Paco de la Torre le entregó a Tomás el capote de paseo de hace cuatro o cinco años que no viene a esta feria.
La autoridad debería revisar la ocupación de los terradillos con gente de pie, y de los espacios de seguridad junto a los vomitorios ocupados por público sentado. Quizás se vendieron mas entradas de las debidas. Eso debe saberlo la Agencia Tributaria.
Sigo denunciando la cantidad de gente innecesaria que hay en el callejón de la plaza y además echados los brazos en la barrera como si estuvieran en la barra de un bar.
¡Aquí paz y allí gloria!  

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