Toro de Juan Pedro Domecq ovacionado. Cuarto. Mapaná, en los costillares el 182, de 541 kilos y de cinco años y cinco meses. Foto de torosenelmunco.com
Les puedo prometer, y prometo que no me lo esperaba de Urdiales. Con un lote a huevo pudo haber roto esquemas, según se sabe cómo torea, y va el riojano y destorea a todo meter. Eso sí las verónicas las mejores del mundo en una feria donde el capote, incluido el de Roca, se convierte en el trapo de fregar. Y también la buena estocada al segundo de la tarde.
Todos los toreros brindaron al Borbón, que ocupaba una barrera. Pelillos a la mar.
La corrida Juan Pedro correcta de presentación excepto el sexto con cara de novillo y cuernos. Muchos cuernos. Discreta en los caballos y manejable en las franelas, en general
El segundo toro fue bueno u Urdiales ligó los derechazos y por la izquierda algunos buenos. La faena no tuvo rotundidad, y a no ser por el acierto con la espada la cosa no hubiera sido de aupa. Oreja.
El cuarto fue un buen toro ovacionado al arrastre, chochón en baderillas, pero a la muleta se venía de lejos. encastado, noble y con bondad. En realidad estuvo por encima del torero, que le cortó una oreja por un ramillete de verónicas excelsas, abriendo la baena por doblones y ayudados y dando un recital de pico y destoreo de muy señor mío. ¡Esa patita haciendo el compás! Algunos naturales pasables pero no me conmueve. Estocada caída.
El toricantano, Bruno Aloi no tuvo su tarde en el día de la confirmación. El primero anduvo justo de fuerzas, y su sosería se acabó pronto. Aseado el mejicano que no convenció y que estuvo mal con la espada.
Tampoco pasó de voluntarioso en el que cerraba plaza un torito de televisor, con cuernos, que no se empleó y que se rajó. El picador rompió tres varas a la hora de picar, y esto en menos cantidad viene sucediendo un día si, y otro no en la feria, lo que quiere decir que, o los picadores están muy fuertes o que las maderas de las varas están muy secas y por consiguiente las han comprado de saldo. Gallego saludó por dos pares de banderillas muy de verdad.
Al tercero Roca Rey le dio unos trapazos imponentes con el capote en un quite. Luego con la franela recetó una sinfonia de muletazos dejando hueco, largando pico, y aunque por el izquierdo estuvo un poco más centrado la faena no reventó. El toro noble aunque se pensaba las embestidas. Aviso antes de la estocada. La faena larguísima.
Se llevó la oreja del quinto por un pinchazo y una contraria, a un toro que humillaba, y respondía con bondad, y aunque fue un buen toro, se fue rajando. Aquí Roca Rey practicó el destoreo como fundamento, en el que la pierna de salida juega como un compás hacia atrás, y ahora en el toreo por los dos pitones. El principio como siempre emotivo, de rodillas, y la última tanda bajando más la mano donde el toro repitió con más intensidad. Avisado antes de entrar a matar... ¡esos tiempos! cobró pinchazo y contraria.
¡Aquí paz y allí gloria!


2 comentarios:
Con toda la educación del mundo pero me gustaría saber que corrida ha visto usted. Voy a tener que dejar de leer esta página
Estimado anónimo. Lo bueno que tienen las imágenes es que están ahí y con todo el dolor de mi corazón, porque posiblemente mi confianza en este torero, Urdiales, se haya visto traicionada en la tarde de ayer. Quizás es que mi vejez me lleva por recuerdos extemporáneos y ya no sepa distinguir entre toreo bueno, vulgar y pegapases. Pero le voy a explicar lo que yo siempre he creído, y que ahora no se hace, con la justificación de que es necesario hacer lo que ahora se hace para ligar los muletazos. Si citamos por el pitón derecho, a la vez que el toro arranca, la pierna contraria, la izquierda, debe adelantarse ligeramente (esta es la verdad del toreo), acompasar a ese movimiento el brazo que torea, el derecho, y a la vez la pierna de salida, la derecha, adelantarla ligeramente para que el toro no vaya en línea, sino toreado, es decir cambiando la trayectoria de su viaje, con lo que se le manda al toro, y se le puede, y más importante, se ganan pasos hacia adelante, pues el toreo bueno siempre es ganar terreno, nunca perderlo. Digamos que es como si al embestir obligamos al toro a variar su viaje, con la exposición que conlleva para el torero. Esa pierna de salida, la derecha si no se adelanta ligeramente, porque la condición de la embestida no lo permita, se puede mover en el sentido de la embestida, cargando la cadera derecha sobre la pierna derecha. El destoreo al que yo aludo es cuando esa pierna derecha no se expone al toro, y se gira en redondo hacia atrás para facilitar cómodamente el viaje del animal y que el torero no quede expuesto a la cogida, de ahí que las faenas solo sean girando el toro al rededor del torero, y no yendo hacia adelante. Así me lo enseñaron y así lo vi en los grandes maestros de los años sesenta. Y advierta querido anónimo que si usted deja de leer esta página, yo no tendré la posibilidad de explicar estos pormenores de la lidia, habida cuenta de que cuando firmo una crónica, cuento lo que he visto (por supuesto equivocándome), pero no puedo extenderme en teorizar sobre tauromaquia, solo a requerimiento de quien me lo pide, o discrepa, como parece ser es su caso. Gracias, por su paciencia.
Publicar un comentario