09 mayo 2026

LOS MADRILEÑOS PIERDEN EL CULO CON TALAVANTE. PEDRO FERNÁNDEZ, EL PRESIDENTE, POPULACHERO.MADRID. PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS. FERIA DE SAN ISIDRO 2026.

 

Talavante con el cuarto toro toreando al natural

Empleó el pico en el toreo en redondo y aunque por naturales estuvo más centrado no me emocionó Talavante. No le quito el mérito, pero para mí el toreo es algo más profundo y enjuto habida cuenta de que tuvo para el tercio de muleta a un gran toro de Núñez del Cuvillo. 
Al cuarto toro, Ganador, chorreao en verdugo, largo y con cara se le dio impropiamente la vuelta al ruedo. Manseó en los dos primeros tercios y rompió con ritmo encastado en la muleta, con nobleza y bondad por ambos pitones. En verdad que fue un gran toro, pero no fue un toro completo en su lidia.
Hoy en día se confunden las cosas. Solo se ve a los toros en la muleta que es la pasión de todos, pero también la decadencia porque la lidia de un toro debe ser completa. 
La torifactoría de Cuvillo solo cría para el torero, para los "sevillitas" y para los madrileños del "tontódromo..." y por extensión todo aquello que sale por televisión que da publicidad y desvirtúa la esencia de esto.
Con su pan se lo coman, pero yo a lo mío.
Pedro Fernández, el presidente, le dio las dos orejas a Talavante, con un aviso antes de entrar a matar y con una estocada trasera y caída. En todo el mundo habrán visto que si esto pasa en la primera plaza del mundo, es que puede pasar en cualquier plaza, luego ancha es Castilla, y no, aunque la estocada defectuosa sea eficaz no debe ser de dos orejas, y si, los avisos son importantes porque eso quiere decir que el torero no tiene en la cabeza el tiempo, que es el regulador de la medida y no del exceso por muy a gusto que el matador esté y los espectadores se maten a aplaudir fruslerías.
A Talavante le tocó un primer toro descastado y la gente no le hizo caso en su trasteo.
El toricantano Tristán Barroso con un toro de alternativa manejable, destoreó despegadito por la derecha y por la izquierda no se acopló. Mató mal. En el toro que cerraba plaza me gustó su disposición. El toro encastado y con movilidad lo cogió toreando de rodillas y cuando volvió a la cara el chaval le bajó la mano, se quedó quieto. Muy dispuesto, sabiendo donde estaba y entregándose con valor y sentido del momento. Mató mal.
Juan Ortega con un toro de pueblo por las embestidas que hizo tercero hizo un trasteo infantil y mal con la espada y el quinto que fue un toro encastado, estuvo por encima del torero. Abusó del pico y del acompañamiento. No se acopló y con la espada mal.
Y una cosa, cuando se pone un toro a la suerte de varas el matador debe quedar a la cabeza del caballo no a la cola, y esto, no solamente Ortega, si no casi toda la torería, se lo salta a la torera. 
Las formas son siempre las formas en el toreo.
La corrida de Núñez del Cuvillo impropia de presentación para esta plaza pero en general encastada en el último tercio.

¡Aquí paz y allí gloria!

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