En realidad no recuerdo cuando vi lidiar una corrida completa, o de la Ventana del Puerto, o de El Puerto de San Lorenzo. Aunque sean del mismo ganadero ambos hierros, ambas reses son de distinta procedencia, por lo cual no me vale mezclar las churras con las merinas, o lo que viene al pelo en este caso, lo de Lisardo con lo de de Domecq. Y aunque haya mismas vacas que sirvan a sementales distintos por diferentes cubriciones, la cosa éticamente no debería ser así, lidiar los dos hierros en un mismo festejo, pues el comportamiento de los toros no es el mismo, el remate tampoco, y por consiguiente la desigualdad en la presentación entre ambos encaste es obvio, aunque incluso, como es el caso de la corrida que tratamos, desigualdad en el mismo encaste. Podría justificarse este fifty - fifty al final de temporada, pero es que estos ganaderos lo hacen en todas las estaciones del año.
Dicho esto en Sevilla se ha visto una escalera de toros que veremos según su hierro.
Ventana del Puerto. Primero terciado tirando a anovillado. Sin fuerzas. Se deja en varas y cumple en banderillas. En la muleta sin clase, yendo a su aire. Voluntarioso Manzanares que dio un pinchazo hondo. El quinto un castaño bien presentado que no se emplea en varas y que en banderillas arrea huyendo. En la muleta encastado con genio, sin clase, guardándose las diez de últimas. Talavante hizo el esfuerzo, confiándose en demasía en su oficio y se llevó un susto. Mal con los aceros. El sexto cinqueño, grandón, no encaja en esta plaza. No se empleó en varas. Se dejó en palitroques, y en el muleta iba y venía sin romper. Juan Ortega anduvo estético, acompasando los movimientos de la muleta con los de su cuerpo, que algunos llaman torería, y que en realidad es el toreo balett, que ya iniciara Javier Conde, iniciando el futuro de lo que llegará a ser esta fiesta si el toro no lo remedia. Apunto esto, para que los jóvenes aprendan historia, y para constatar que no hubo en este toro toreo profundo.
Puerto de San Lorenzo. Segundo, correcto en su presentación. Con genio a varas y arreando en banderillas. Con pies y genio en la muleta, rajándose, pero dando la cara. Talavante le cortó una oreja por aprovechar las embestidas por el pitón derecho, y cuando se echó la muleta a la izquierda el toro se rajó, pero el extremeño lo trajinó. Dio una estocada. Tercero. Correcto en la presentación pero le aprecio que el ojo derecho le lagrimea. No se emplea en el caballo. En banderillas se deja. Como no tenía fuerzas no podía embestir aunque a veces quisiera. Juan Ortega toreó con excelencia con el capote, recibiéndolo, quitándolo y llevándolo al caballo. Fue lo único bueno. Su composición y su elegancia. En el trasteo cuando le bajó la mano el toro se acabó. El cuarto pasable en la presentación pero sin fuerza. Cumple en varas y se duele en banderillas. Va y viene en la muleta pero no rompe. Siempre a menos. Manzanares anduvo con voluntad pero sin fruto. Dio una estocada cuando ya se le había arrancado el toro, que no fue al encuentro, fue por sorpresa para el toro, o a traición.
¡Aquí paz y allí gloria!


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