06 junio 2026

VICTORINO, UN TORO NO HACE CORRIDA. MADRID. PLAZA DE TOROS DE LA VENTAS. FIN DE LA FERIA DE SAN ISIDRO DE 2026.

Tercero de Victorino. Número 7, Gallarete de 542 kilos, con cinco años y cuatro meses. Protestado en la presentación y ovacionado al arrastre

 Me ha decepcionado la corrida de Victorino toros mal presentados. Toros para los pueblos. Uno bueno, pero bueno en Victorino, y alguno también marrajo. El valenciano Román le cortó las dos orejas al bueno, entre comillas, tercero, mientras Morenito de Aranda y Fernando Adrián mantuvieron el tipo.

El tercero fue un toro mal presentado, no estaba rematado y eso que tenía cinco años y cuatro meses. Cumplidor en los dos primeros tercios y a la muleta llegó con pies, y trasmitiendo mucho al tendido. Con la carita a media altura se dejó por ambos pitones, con casta. Fue ovacionado al arrastre. Román anduvo muy decidido en el planteamiento de la faena y ayudando al toro a la trasmisión a los tendidos. También él tiró la espada, que se ha hecho costumbre en toda la feria y en todas las plazas, para torear sin ayudarse por el pitón derecho, y a eso, algunos llaman torear al natural por la derecha, y eso es un error. El pase natural es siempre con la izquierda pues deviene de los tiempos primeros del toreo cuando el último tercio solo era una leve preparación para la muerte del toro, entonces lo natural era llevar la muleta en la izquierda porque en la derecha estaba la espada para en cuanto cuadrara el toro matarlo. De ahí viene lo del toreo al natural, no porque su historiografía sea pase natural, por supuesto con el tiempo ya se determina ese pase natural con la muleta en la mano izquierda, y el derechazo, que suena fatal, se terminó denominando toreo en redondo. Entonces el torero se echa la muleta sin ayudarse con la espada a la mano derecha y no torea al natural, sino que muletea con la derecha sin ayudarse. Bueno, pues Román lo hizo, le salió bien y la gente lo aplaudió, igual que le aplaudió y le pidió las dos orejas porque la estocada recibiendo fue muy buena. 

En el sexto el valenciano estuvo voluntarioso con un toro correcto en la presentación, que se dejó en varas y en banderillas. Fue muy soso en la muleta, la gente no le dio importancia, porque claro no era toro para Madrid.

Me ha vuelto a gustar Morenito de Aranda. Con el primero, correcto en su presentación, que rebañaba, con peligro por el pitón derecho y que tuvo algunos muletazos por el izquierdo terminando malo, hizo un esfuerzo, acertando en el trato al animal y robándole algunos muletazos. Después ya todo se acabó. Estuvo mal con la espada.

El cuarto también correcto en la presentación, cumplió en varas y manseó en banderillas. Fue un toro de menos a más por el oficio del torero, pero que si te equivocabas te podía dar un disgusto. El oficio de Morenito fue fundamental. La trasparencia y verdad de su trasteo tuvieron generosidad con el Victorino. Dio un bajonazo perdiendo la muleta y fue avisado. 

Firme estuvo Fernando Adrián y con constancia sacó faena, no una faena redonda, pero si suficiente ante un segundo torito, (chico con pitones), complicado que se rebrincaba en las embestidas y a media altura. Estocada. 

El quinto toro que de presentación no era para Madrid fue manejable con sosería de toro de provincias. Con él Adrián echó oficio, puso voluntad y demostró su solvencia. El toro de pueblo se fue de largo al caballo, en el primer envite se rompe la vara (ha sido la feria en la que se han roto más varas en jamás de los jamases). En la segunda entrada al caballo, también de largo, hace latiguillo y el picador se cae del caballo. Mató mal Fernando Adrián. Una tendida y atravesada, fue avisado y necesitó tres descabellos.  

¡Aquí paz y allí gloria!

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