En realidad una de las mayores decepciones en una corrida de toros es que no pase nada. Es como que uno se ha gastado el dinero, (los precios más caros del mundo entero), para no ver nada, para no saborear nada.
Una corrida de Núñez del Cuvillo y un cartelazo para salir de la plaza diciendo... "bueno pues no pasó nada"
Ciertamente no pasó nada grande, después de que los sevillitas auparan a Morante como Dios del toreo, aunque dios mortal claro, pero en cuanto a matices sí que pasaron cosas atrayentes para la afición.
Por ejemplo:
Que papá Cuvillo echara una corrida mejor presentada que la echó su hijo, aunque en el juego fueran casi parecidas aunque a mi entender aquella más chochona y esta más apagada.
Que Manzanares con el lote más rajadito y muy molestado por el viento, volviera a creerse superior a todo no siendo precursor de nada.
Que Talavante creyéndose toreador de la excelencia siga sin apretar el acelerador para hacer el toreo de verdad. Una verdad que él disfraza, siendo una verdad de mentira, porque quitando algunos momentos del toreo al natural, el trasteo por la derecha tuvo pico para minar toda la sierra sevillana.
Y luego estuvo Luque, que claro, nada más que abriéndose de capote, con su actitud, con su oficio, con su verdad y con su colocación, marcó la diferencia entre ser un buen profesional y torero de toreros, de ser, como lo son "otros", unos pega pases.
Pero allá vosotros ignorantes sustentadores de esta decadente fiesta, cada vez más arrinconada en las tablas de una anestesiada sociedad, y ombliguista que del mundo del toreo ha sido. No puede ser que el toreo de la verdad del paso palante, del dominio del toro encastado, de la emoción del espectáculo por antonomasia de la muerte, del rito ancestral entre el toro y el hombre, se diluya en el destoreo del alivio y la ligazón sin ton ni son, con un toro descastado en la suerte más importante de la bravura, para convertirlo en un torito repetidor y bobalicón solo criado para el último tercio.
¡Vivan los recortadores!
¡Aquí paz y allí gloria!
Ficha de Sevillatoro.
Plaza de toros de Sevilla, 21 de abril. Decimoprimera de abono. No hay billetes. Seis toros de Núñez del Cuvillo, correctos de presentación y de juego pobre en general, salvo el noble segundo. El resto, justos de casta y clase.
José María Manzanares, de nazareno y oro. Estocada desprendida (silencio). En el cuarto, estocada (silencio).
Alejandro Talavante, de corinto y oro. Estocada (una oreja). En el cuarto, estocada (silencio).
Daniel Luque, de azul cielo y oro. Estocada corta tendida (una oreja). En el sexto, estocada desprendida y un descabello (silencio tras aviso).
Saludaron en banderillas Juan Contreras, Jesús Arruga y Antonio Punta. Buenos puyazos de Jabato hijo y El Patilla. Fuerte viento durante toda corrida.


1 comentario:
Debo ser bastante torpe o los brutos y memos son los capullos que llevan más de dos decenas de años llenando la plaza para no ver nada y encima cobrarles las localidades más caras de España y Francia... La decadencia del toro y la entrada de chusmas ignorantes en esta plaza, creo que empezó alrededor de principios de este siglo y cada año a peor...con su pan se lo coman, pero es difícil de comprender el tema...
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