24 octubre 2007

ALGO DE MEMORIA HISTORICA. Para saber de dónde venimos.

Cartel en el museo de Ronda. Por Erpacomuro

ORIGENES.

El toro bravo es un animal rumiante que desciende del Uro. El buey primitivo (bos primigenius), al que los Celtas en la Germania le llamaban "auerochs", que quiere decir toro salvaje y sonaba como Uro. Este Uro es el tronco del que se derivan todas las razas y ramas de los bóvidos hoy existentes en España. Nada tiene que ver con el bisonte americano ni con el Yak tibetano. Pertenece a una estirpe que los Celtas trajeron a España desde Alemania, en la era Neolítica (edad de la piedra pulimentada), cuando separados del pueblo asiático atravesando Europa se personaron en Polonia, donde existía este singular tipo de animal en los grandes bosques de Jaktorowka, para después proseguir cruzando la Germania y la Galia, introduciéndolo por los Pirineos en el norte de España.
La figura del toro aparece en las pinturas rupestres del Neolítico español. Aparecen en grupo y cazados por hombres armados con arcos y flechas. España es el país donde más abundan manifestaciones artísticas rupestres en las que aparecen numerosas pinturas de toros. Como prueba, ahí están las cuevas rupestres de Cochinilla del Obispo, de Pudiales y del Navazo en Teruel, la de La Vieja en Albacete, las de Altamira en Santander y la de la Remigia en Castellón.
En la segunda Edad del Bronce aparecen pequeñas figuras de barro rústicamente modeladas. En la llanura del Guadalquivir se han encontrado figuras de toros de arcilla, relacionados con la cultura Turdetana y Tartésica. Sabemos por Strabón que en Andalucía abundaban los toros, de ahí las especulaciones griegas sobre los toros de Geryón. Aún más antigua sería la atribución a la Península Ibérica de la caza de toros con carácter ritual, descrita en el Timeo como costumbre de los habitantes de la Atlántida.
Nicolás Fernández de Moratín en 1777, escribe su "Carta histórica sobre el origen y progreso de la fiesta de los toros en España". En ella intenta refutar la opinión de que las corridas eran un producto de los juegos romanos y afirma que son un fenómeno autóctono y casual... para evitar el peligro de sus ataques, para demostrar el valor personal y para utilizarlos como alimento. Moratín recoge la creencia de que en el S.XI el Cid peleó con toros por extravagancia, luego se fue perfeccionando esta pelea y llegó a su máximo esplendor en el s. XV, en la corte de Juan II, y posteriormente en la de Enrique IV. En esta época se exigía el combatir toros como condición a la galantería y al honor caballeresco.
Los árabes españoles eran aún mas apasionados en estas corridas, ellos fueron los que contagiaron esta costumbre a los cristianos. Fueron ellos los que en el siglo XIII difunden el Uro por la península Ibérica y norte de Africa, llamándoles "bos taurus africanus, e ibéricus". Esperar al toro de pie engañándolo con la capa, sería una antigua práctica de origen árabe. esta tesis de Moratín encuentra su gran valedor en Goya y en sus grabados a buril llamados "La Tauromaquia".
Pérez de Guzmán, creía que el verdadero antecedente de las corridas de toros había que buscarlo en la caza y en la muerte de los toros que los jóvenes de Tesalia, practicaban persiguiéndolos a caballo. Este ejercicio, mezcla de caza y de lucha fue introducido en España a través de la costumbre romana de los circos.
El Conde de Las Navas, prescinde de considerar a las corridas como fiesta de origen clásico o árabe y se limita a suponerlas nacidas de la necesidad de dominar los toros salvajes y por tanto un fenómeno prehistórico.
La aparición de pinturas en Cogul, Albarracín, Yecla, etc.
hicieron surgir otra teoría defendida apasionadamente por el conde de las Almenas, Juan Cabré y el marqués de Cerralbo, según esta teoría los orígenes de la fiesta son muy arcaicos y se deben a los sacrificios que los pueblos ofrecían en holocausto a su divinidad. Esta es la primera teoría que identifica los orígenes de las corridas de toros con fenómeno religioso.
Arthus Evans, defiende los orígenes egeos de las corridas.
El marques de San Juan de Piedras Albas, rechaza teorías sobre los orígenes romanos o árabes, omite la alusión a los orígenes cretenses y apoya la opinión de la autoctonía española basándose en el fundamento histórico y arqueológico que faltaba en las otras opiniones. Merece tenerse en cuenta el orden por él establecido de las sucesivas fases de la lucha con el toro:
.-La primera fase consistió en la caza de toros, los iberos luchaban con el toro a la manera representada en el relieve de Clunia.
.-En la segunda fase aparecen los matadores. Desde el S.XI se cita en varios documentos la profesión de "matadores", su misión era dar muerte a los toros ya previamente perseguidos por el pueblo con flechas, picas, ganchos y dardos. Además eran los encargados de dirigir aquellos combates.
.-La tercera fase es la de la lucha taurina caballeresca. Hacia mediados del S.XIII se produce una profunda revolucuón al promulgar Alfonso X, leyes severas contra los matadores. Los declaraban infames por combatir por dinero animales salvajes, de esta restricción que no afectaba a los que lucharan con fieras por demostrar su valor sin lucro, la lucha con el toro sólo se hizo practicable por la nobleza. La decadencia de la nobleza, a finales del S.XVIII, y el advenimiento de los Borbones acabaron con el toreo a caballo.
.-La cuarta fase, la lucha taurina profesional, es la última etapa, se regulan las corridas por el predominio del toreo a pie sobre el de a caballo.
No obstante, de los defensores del origen musulmán de las corridas, Moratín como mayor exponente, la mayoría de los historiadores rechazan esta teoría que por otra parte lleva a la confusión a través de una obra de Ginés Pérez de Hita, "Las guerras civiles de Granada", en cuyas páginas abundan descripciones de sortijas, saraos, cañas y fiestas de toros. D.F. Armiento, en el S.XVIII, asegura no haber encontrado la prueba de estos orígenes. P. Flórez, tras su consulta a eruditos y conocedores de las costumbres africanas y orientales, concluye que los musulmanes no eran aficionados a estas diversiones. J.M. de Cossio, no niega que fueran aficionados a estas fiestas, pero las considera imitación de las cristianas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

¿De que Ciencias y de que artes?. A este paso veremos como Bin Laden es ordenado Cardenal....
Pacopi

Anónimo dijo...

Amigo Pepe, antes ponerme la pastilla de cafinitrina, debajo de la lengua, yo me..... en las artes y las ciencias de Ponce y de los que han tenido semejante ocurrencia.
Amigo Pacopi tranquilo que dentro de poco me hacen a mi Cardenal de Paracuellos y entonces si que nos vamos a reir.
Salud

Anónimo dijo...

Coronel, cuando tome el solideo cardenaliceo, la primera determinación debe es excomulgar al Fandi, a Padilla al huerafnito Rivera, e impedirle al Soro que reaparezca.......
Un saludo
Pacopi

Anónimo dijo...

Prometo Pacopi que seguire tu sabia propuesta de excomunion añadiendo a Ferrera y si reaparece El Soro, no dudes que será expulsado del mundo cristiano.
Agustin: Yo mantengo una teoria y que es la siguiente: Quizas el nacimiento del toreo de capa, podia ser atribuido al Licenciado Falces, que toreaba con la capa embozada y diblaba al toro sin desembozarse, solo sacando el pico de la capa. Nadie pudo verle nunca la cara en la plaza y el nombre es apodo.
Los hermanos Apiñana, coetaneos del Licenciado Falces, bien podian ser los primeros recortadores, hacian lo mismo que hacen ahora los actuales recortadores (esta practica no es de mi devocion)
Ya podian leer esta pagina de tu blog, los detractores de la fiesta y que no piensen que esto es un invento moderno.
Salud