30 octubre 2026

LA VICARÍA, DE MARIANO FORTUNY

 


La vicaría (1870) es la obra cumbre de Mariano Fortuny y uno de los mayores hitos de la pintura española y europea del siglo XIX. Este óleo sobre tabla, enmarcado dentro del realismo decimonónico y máximo exponente de la corriente preciosista (o pintura de casacas), se conserva y exhibe actualmente en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) en Barcelona.

Contexto y Significado
La idea del cuadro comenzó a gestarse tras la propia boda de Fortuny con Cecilia de Madrazo en noviembre de 1867, celebrada en la iglesia de San Sebastián de Madrid. Impresionado por la atmósfera de la sacristía, el artista realizó numerosos apuntes y bocetos a lo largo de tres años entre Roma y París, hasta entregar la obra definitiva en 1870 al marchante Adolphe Goupil, quien la vendió inmediatamente por una cifra astronómica para la época.
Análisis de la Obra
El lienzo recrea de forma ficticia y teatral un despacho eclesiástico (la vicaría) en el siglo XVIII, capturando el momento protocolario en el que los novios y sus testigos firman el contrato matrimonial. 
  • El virtuosismo técnico: Destaca por una pincelada minuciosa y brillante que capta con precisión milimétrica las texturas de los vestidos de seda, los encajes, los reflejos metálicos del brasero y la luz tamizada que desciende del techo.
  • Composición y personajes: Los personajes se agrupan en pequeños núcleos que aportan profundidad espacial. En el centro se sitúa la pareja de novios de la alta burguesía junto a sus acompañantes. Como modelos, Fortuny utilizó a su esposa Cecilia y a sus cuñados, los también pintores Raimundo e Isabel de Madrazo.
  • Contraste social y costumbrismo: En el extremo derecho, totalmente ajenos al protocolo burgués, se observa a un grupo de clases populares compuesto por majos, un mendigo y un torero que esperan su turno. Un elemento perturbador y fantasmal irrumpe en la escena: el demandero de las ánimas del purgatorio, un hombre encapuchado y con el torso desnudo que sostiene una bandeja de limosnas.
  • Influencias: La riqueza de la atmósfera, el tratamiento de la luz y la sutil ironía de los personajes reflejan la profunda admiración y fascinación que Fortuny sentía por la obra de Francisco de Goya.
Texto de la RED

No hay comentarios: