Ni una protesta, todo tolerancia, parecía como si el tendido siete hubiera entregado la cuchara o no hubiera estado en la plaza. Y hubo motivos para estar presentes, para seguir reivindicado que la primera plaza del ¿mundo? debe venderse cara, y que ningún advenedizo presidente puede dar "su" oreja, con una estocada caída y con un aviso, además del destoreo, de la bisoñéz, y del desaprovechamiento general de los novillos del Conde de Mayalde.
Al lio.
Julio Méndez cortó dos orejas al tercero de la tarde con una presentación en novillero hecho, pensante, geométrico, con cabeza y con puesta en escena. El novillo premiado con la vuelta al ruedo, merecida, se empleó en varas y fue franco a palitroques. Bravo en la muleta, con fijeza, bondad y nobleza. Pero Juan Carlos González Carvajal, presidente, no debió dar la segunda oreja.
El sexto cumplió en los dos primeros tercios, siendo bueno en la muleta, sin el punto de casta que el tercero, pero con manejabilidad y bondad. Templado el chaval, ligando de perfil. con disposición novilleril, pero las más veces destoreando que toreando y con mucho acompañamiento. Se aplaudió al novillo merecidamente.
Pedro Montaldo no estuvo bien. Muchas carencias. Perfilero, sin ánimo ni garbo en el segundo, ante un novillo manejable aunque sin brío. El quinto estuvo por encima del chaval de Guadalajara, con unas amplias posibilidades de faena, pero Pedro no se centró, y le pitaron, (la única aparición del personal contradictorio), se le notaba que no estaba mentalizado ni preparado para torear en esta plaza, y aunque en su favor tiene en no haber toreado casi nada, por esa misma razón no debió estar en Las Ventas. Fíjense el miedo que gastaba el chaval, que tiraba la muleta en todas las entradas a matar. No es que la perdiera. La tiraba.
El mejicano Osornio tuvo un primer novillo descastado, que no se empeló a pesar de ir y venir, pero también es verdad que el chaval no le mandó, que daba muletazos pero que llegaba arriba. Tuvo un principio de faena bueno, por doblones estéticos y mató mal. Los cazurros del tendido aplaudían la muerte de un manso cuando en realidad estaban aplaudiendo la agonía de un toro que después de un pinchazo, y una trasera y contraria se resistía a caer. Por si algún compareciente venteño no lo sabe, hay una enciclopedia para aprender de toros, que la escribió José María de Cossio, cuando no había internet.
Lo mejor de Emilio Osorno vino en su recibo capotero a la verónica. Lo mejor hasta el momento, por este palo, en la feria, luego más de lo mismo (y no le protestaban) con detalles pero sin ligar. Estética en el unipase que no hace conjunto, y todo sin enjaretar continuidad. Mató mal a un toro bueno, con recorrido, suficiente pero sin chispa.
Buena la novillada en general del Conde de Mayalde con dos toros muy buenos, 3º y 6º, y tres manejables. Desiguales en la presentación porque el primero fue basto y el segundo terciado. Resto correctos.
¡Aquí paz y allí gloria!


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