David de Miranda, foto de ABC
El toro bravo es un espectáculo y por eso esta fiesta es única. En realidad la casta de lo Domecq ha brillado a gran altura en Sevilla en esta corrida, vía sangre de Jandilla que es la que tiene la ganadería de El Parralejo. Toros bien presentados, encastados y bravos, sobre todo el tercero al que se le dio la vuelta al ruedo.
El tercero fue bravo en el caballo echando la cara abajo y empujando al peto. En palos esperó y en la muleta fue bravo, humillando, con bondad y nobleza, recorrido y fijeza. Murió en el centro del ruedo, como los toros bravos, tras una estocada de su matador, David de Miranda, que con sitio, colocación, entrega, temple y alardeando de toreo clásico, le cortó las dos orejas, y al toro una merecidísima vuelta al ruedo.
Al sexto le cortó Miranda otra oreja por un trasteo bueno y templado, con muletazos de fino trazo y con arrimón serio porque el burraco que se dejó en varas y cumplió en palitroques embistió sin humillar, con recorrido y prontitud. Con casta pero con un peligro sordo que puso en algún apuro al de Trigueros.
No tuvo el lote Emilio de Justo que con su primero, que tuvo un pitón derecho bueno, no pasó de manejable y a menos, estando aseado el torero con algunos muletazos aislados buenos. El quinto toro no rompió y Emilio no pudo pasar de voluntarioso.
A Diego Urdiales se le fue el primer toro del encierro. Cumplió en varas y con la cara arriba acudió a banderillas. Un toro encastado en la muleta, manejable por los dos pitones, humillando, con movilidad y repitiendo las embestidas pero no terminaba de ir hasta el final del muletazo. El riojano pegó muchos muletazos que no dijeron nada. Ni un olé, ni música, en un largo trasteo, que remató muy mal con la espada. A él le propinaron algunos pitos y al toro una ovación cerrada al arrastre.
El cuarto fue aplaudido al arrastre. De pelo melocotón cumplió amplio en varas, se dejó bien en banderillas y en la muleta resultó un toro noble, bueno, con fijeza, con humillación, entrega y clase. En realidad un toro muy completo al que Urdiales lo trasteó sin rotundidad, con detalles sueltos, de clase, estéticos, que no hicieron conjunto. Fue muy medido por el público y mató de estocada contraria.
¡Aquí paz y allí gloria!
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