23 abril 2026

SEVILLA. PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA. FERIA DE ABRIL 2026. ROCA REY RIEGA CON SU SANGRE EL ALBERO MAESTRANTE

 

Roca Rey cogido por el quinto de la tarde. Foto de El Mundo.


Parte médico emitido por el equipo dirigido por el doctor Octavio Mulet Herida por asta de toro, en cara interna, tercio superior del muslo derecho que presenta una trayectoria total de 35 cm, con una descendete de 20 cm y una ascedente de 15 cm, que produce extensa rotura de músculos vasto interno y sartorius, disecando y contundiendo en prácticamente toda su extensión el paquete vasculo-nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular. Exploración y lavado de herida, hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, aplicando hemostáticos. Se comprueba hemostasia efectiva. Drenaje aspirativo en ambas trayectorias. Aproximación de planos músculo aponeuróticos y piel. Pronostico: Muy Grave.

El toro del hierro de Cortés, viejo, de cinco años y siete meses, cumplió en varas y esperó echando la cara arriba en banderillas. En la muleta fue encastado con dificultades y chiribitas, con un buen pitón derecho, pero por el izquierdo, no tenía nada. 
La tarde se diluía entre el descaste y la decepción y Roca se puso de rodillas en el centro de ruedo y allí con pases cambiados y toreando, puso de pie al publico. Luego toreó en redondo. El pitón derecho era bueno. Pisó ese terreno que solo es propiedad de él para dominar las embestidas desclasadas y domar el genio de su falsa casta. La música le tocó. Luego dejó de tocarle por esa dictadura particular que ejerce su director, cuando la faena se vino abajo por naturales, y cuando ya remontando otra vez la faena, quiso volver a sonar, Andrés Roca Rey, lleno de autoridad, ante el toro, ante la plaza, y ante la dictadura musical, la mando parar. Tras el trasteo brindado al Juli, se perfiló para matar y, como lo ven en la foto, dejó una estocada pero el toro enterró su pitón izquierdo, ¡ese pitón izquierdo! en el muslo del chaval. Dos orejas le llevaron a la enfermería.

En el segundo de la tarde, un toro que no terminó de romper pero manejable yendo a menos, Roca estuvo mediocre, en una faena en su estilo de pegapases y encimismo.

A Manzanares le tocó un primero que no se empleó, calamocheando y con peligro, con el que estuvo voluntarioso, y un cuarto absolutamente descastado con el que se puso pezorro el alicantino. Manzanares debe dejar de rezarle a todos los dioses que le reza antes de que salga el toro, porque se ve que estos lo han abandonado. Claro que siempre cabe la posibilidad de que cambie de dioses, a ver si le dan más suerte en los lotes.

Dio una vuelta al ruedo Javier Zulueta en el sexto por una faena emotiva con más ganas que oficio, con más querer que poder. Dispuesto, eso si, con momentos buenos por el pitón derecho, pero tomando precauciones desde que se fue frente a la puerta de chiqueros. Recetó un bajonado a un toro que fue un marrajo. Daba tres embestidas buenas y a la siguiente buscaba taleguillas. Por el izquierdo no tenía un pase. En el tercero de la tarde anduvo aseado ante un toro soso y sin chicha.

La corrida de la torifactoria de del Río y Cortés, bien presentada con una presentación irreprochable del sexto, pero descastada, que servía para las plazas de los pueblos, si acaso. Los cuatro primeros con sosería y los dos últimos con peligro.
¡Aquí paz y allí gloria! 

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