18 abril 2026

SEVILLA. PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA. FERIA DE ABRIL DE 2026. EL CAPOTE DE PABLO AGUADO DESTACA EN LA MANSADA DE DOMINGO HERNÁNDEZ

 

Pablo Aguado. Foto, Lances de Futuro.

Comenzó la cosa en un quite del sevillano al primer toro de Roca, por verónicas. Incontestables. Después en su toro, tercero de la tarde, le suelta otro ramillete de verónicas de cartel de toros. Va Talavante a afearle la filigrana y le replica Aguado para definir el mando.

Total, eso y la pura verdad de Roca Rey que con su oficio metió en vereda al quinto cortándole una oreja, y otra vez Pablo Aguado en el sexto que tras una voltereta fea, atacó al toro y se metió al público en el canasto, dando una vuelta al ruedo.

Pero lo que definió la tarde fue el descaste de los toros salmantinos de Domingo Hernández, esa torifactoría salmantina que cría toros como churros, exclusivamente diseñados para la muleta, y que andando en probaturas (casi toda la corrida fue de sementales distintos) nada más y nada menos que en La Maestranza, se cayó con todo el equipo, con una corrida infumable, por cierto desigualmente presentada para Sevilla.

Lo de torifactoría va también por Álvaro Núñez, ya lo veíamos en la tarde de Morante.  

Talavante, que bien podría cambiarse el apósito negro que lleva en su mano, por una color carne, anduvo porfión y dándose cova en el distraído primero que no se empleó y que había salido suelto en varas y arreando en banderillas. En el cuarto, que solo tuvo dos arrancadas y después se paró, estuvo voluntario pero sin convicción.

Roca Rey ante un manso que rompió a embestir sin ninguna clase aunque humillaba, estuvo con oficio porque se quedó con las embestidas del toro segundo. Con el quinto al que dicho queda le cortó una oreja, estuco en roca Rey sometiéndolo a su estilo y capricho, dándole doce mil pases que es lo que sabe pegar Roca y matándolo de trasera tendida. El torito avacado protestó en varas, cumplió en palos y llegó manejable por el pitón derecho y muy protestón por el izquierdo.

Pablo Aguado con un tercer toro que a la segunda tanda se rajó, estuvo aseado con detalles por bajo con mucha torería, y en el sexto, un toro que cabeceó el peto aunque se dejó bien en palitroques, que no rompió "palante", que iba y venía sin entregarse que terminó rajándose, estuvo voluntarioso, bien colocado, aunque un poco pesado, hasta que el toro le pegó un revolcón , le gente reaccionó y la música le tocó, aprovechándolo por el pitón derecho. Aviso antes de entrar a matar, estocada, otro aviso y vuelta al ruedo.

¡Aquí paz y allí gloria!


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