El Rafi. Foto de Mundotoro
Nos ha sorprendido este torero francés que ha triunfado por méritos propios en Arles. Cortó una oreja al tercero de la tarde y dos al sexto, con verdad y nada de concesiones. Torero serio, estético, clásico y tendente a hacer bien las cosas, lo que le imprime un carácter distinto entre la joven torería andante.
Fue el tercero un toro de Murteira, como toda la corrida, salpicado, bragado, meano, corrido y gargantillo, de buenas hechuras, que cumplió en los dos primeros tercios y que a la muleta llegó con embestidas sosas y a media altura, yendo luego a menos. Fue aplaudido al arrastre injustamente. Estuvo el francés voluntarioso pero dio una estocada muy buena siendo avisado. En las banderillas compartidas no me gustaron los pares a cabeza pasada de sus compañeros de cartel, excepto el tercero, suyo, que al violín siempre es a cabeza pasada.
Pero lo importante llegó en el sexto toro, como todos los toros aplaudido de salida aunque a mi fue el toro que menos me gustó de presentación porque le faltaba remate. Era grande y largo y parecía otra cosa. Pero se dejó en varas y cumplió bien en banderillas, aunque justo de fuerzas llegó franco a la muleta, bueno y sobre todo por el pitón izquierdo excelente. En las banderillas en solitario anduvo correcto con un tercer par arrancando desde lejos, muy bueno. Toreo bien al natural y en general su actuación fue estética y con un planteamiento ortodoxo que augura muchas posibilidades buenas. Recetó otra buena estocada y le cortó las dos orejas al toro.
Una oreja cortó Colombo al quinto por una faena normalita debido a la calidad del toro, y sin emoción, y por una estocada bien ejecutada. El toro tuvo agonía innecesaria. Con espectáculo los pares de banderilla en solitario con dos encadenados, tercero y cuarto, primero al violín y luego bueno en la cara. El toro bravo en el caballo y bueno en palitroques y muy bueno en la muleta por ambos pitones aunque al final venido a menos.
En el segundo de la tarde anduvo correcto y ejecutó otra buena estocada. Los pares de banderillas compartidos, todos a cabeza pasada. El toro fue a menos en la muleta, manejable por el derecho y por el izquierdo cazaba moscas.
Con oficio, aunque pinchó al primero estuvo Escribano, que compartiendo palos no me gustaron, ninguno de los tres matadores porque todos los pares fueron a cabeza pasada y hay banderilleros que ponen banderillas mejor que los matadores, y eso hay que mirarlo en el repertorio de un matador. El toro tuvo continuidad por el derecho pero por el izquierdo no rompió. Fue un toro muy berreón que no hacía más que acordarse de su madre, la vaca que lo parió. El cuarto toro, castaño, se quedó sin fuerza, midió la arena del ruedo varias veces y Escribano desistió de proseguir un trasteo que no conducía a nada.
La corrida de Murteira Grave estuvo bien presentada para la plaza de Arles, con toros de varias pintas, de desigual juego pero sin peligro, cosa apreciada por los matadores. Ya esta ganadería desde que el viejo Murteira metiera sangre Núñez, dejó de ser considerada de las duras.
¡Aquí paz y allí gloria!


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