18 febrero 2026

SONETO ALEJANDRINO DE JESÚS JAÉN, LITURGIA DEL CANTE Y LA ARENA.



David Galván con un toro de Victorino


Liturgia del Cante y la Arena

 

En la plaza del alba, la sangre se hace canto

y el aire se estremece con un temblor antiguo.  

La guitarra, en su pena, deshace el desencanto

mientras el toro avanza con su fulgor de trigo.  

 

El torero, en su pulso, sostiene el manto santo

y al duende que lo habita le ofrece su castigo.  

La tarde, en su latido, se vuelve rojo y blanco

y el miedo se arrodilla, rendido ante el prodigio.  

 

La arena es un tablao donde el valor se enciende

y el compás de la vida se quiebra en su frontera.  

El capote, en su vuelo, la sombra al sol sorprende

 

 y el cante se desgarra buscando otra manera.

Así, cante y capote se abrazan cuando asciende

la gloria que en dos artes se funde, verdadera.  

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