22 mayo 2012

UN BRAVO FISCAL

UN BRAVO FISCAL

Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio

En un mundo de marrullerías, mafias, sobornos, donde la honradez está ausente, y el colegueo se convierte en moneda de cambio para la delincuencia, que aparezca en el ruedo de Las Ventas un bravo Fiscal es todo un acontecimiento que hay que poner en valor cuanto antes para impartir justicia.
La feria en doce tardes se ha venido debatiendo entre una epidemia de obesidad y una ausencia de casta. Los toros grandes, carnosos y descastados han predominado en un recuerdo limpio de casta. Ha sido en la corrida numero trece cuando aparecieron los toros de Alcurrucén y han dado el espectáculo de la casta, la mala; ejemplo el sexto, buscador, rebañador, pegando tornillazos; la mediana, ejemplo el quinto, rajado pero dejándose y la casta buena: La bravura del cuarto que quería beberse los engaños, con un ritmo portentoso y una cadencia en la embestida continuada. Hoy los toros han dado ese punto de emoción que el aficionado necesita cada tarde para sobrellevar este espectáculo.
Se llamaba Fiscal el cuarto toro y le tocó al Cid. Se me antojó poco picado y por consiguiente no demasiado valorable el índice de bravura en esta suerte, pero fue franco a palos y se entonó. Cuando empezó a embestir por el pitón derecho, lo vimos todos, era un toro bravo, no se acababa nunca. Cuando lo vimos por el pitón izquierdo, más atemperado en su viaje, y con un poco de “mano izquierda” hasta más dulce que por el derecho. Pero claro se trataba de verlo y el Cid no terminó de verlo. No es su momento, y este bravo le descubrió las cartas. En el conjunto de la faena, más de derechas, el sevillano acompañaba, y en verdad aunque se pegaban pases, estos acompañaban más que toreaban. Total, nada, mucha sobremesa para tanto manjar. Ovacionado en el arrastre.
El primer toro también fue un buen toro. Encastado, que no bravo pues en los primeros tercios manseó, con embestidas fieras, pero moviéndose. Se decía por los tendidos que no humillaba, y entonces ¡qué es lo que quieren los toreros! Que se llene los morros de arena. Pues todos no salen así. Por la actitud y por la aptitud, me di cuenta de que había que decirle adiós al Cid. Actitud porque con su gesto quería sobreponerse así mismo. Con la aptitud, porque no se le veía entregarse al torero.
El segundo metía la cara pero salía con ella alta, no se entregó claro, y se movía, engañando al personal. Se le protestó a Perea la colocación y la vulgaridad. El quinto se dejó pero se rajó, lo trasteó insistentemente, aquí y acullá, pero no terminaba de irse “palante”, se volvía a la querencia de las tablas. Entonces Perera se pegó el arrimón. No me gustó la forma de empezar la faena a este toro con los pases cambiados en el centro del ruedo. No era franco, y además el viento le pudo dar un disgusto.
Se aplaudió el tercero, otro buen toro de la tarde. Encastado al que Fandiño que sustituía a Castella le enjaretó tandas por el pitón derecho abusando del pico, y demasiado rápidas. Por el pitón izquierdo se quedaba más corto. Le faltó a Fandiño embraguetarse más. Reunirse más y reposarse más. Le pudo el afán del triunfo más que la habilidad para conseguirlo. A la faena le faltó ese punto de cocción, profundidad, que enfrió al publico para pedirle la oreja aunque si le pidió dar la vuelta al ruedo, a la que el matador desistió. Con el sexto se puso en valiente a jugársela pero infructuosamente. Le hizo guardia con la espada.
¡Aquí paz y allí gloria!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo he visto justo lo mismo, no zurraría tanto a Fandiño, pero es cierto que a pesar de estar bien, se embarulló algo en su buen primero.